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Los SÍMBOLOS de la TILMA explicados Dr. Eduardo Chávez

La imagen de la Virgen de Guadalupe, impresa en la tilma, ha sido interpretada por el padre Eduardo Chávez como un mensaje profundamente codificado en el lenguaje simbólico indígena. Cada elemento visual no solo posee un valor estético, sino que comunica significados teológicos y culturales dirigidos al pueblo originario.

Uno de los signos más importantes es la cinta que la Virgen lleva por encima del vientre. Este elemento indica que está encinta, es decir, embarazada. Aunque a la distancia parece de color negro, en realidad es de un tono camote oscuro. Esta señal era reconocida por los indígenas como símbolo de maternidad.

A la altura del vientre aparece una flor dorada de cuatro pétalos sobre su vestido rosa. Se trata de la flor indígena de Nahui Ollin, cuyo significado es “siempre en movimiento”. Esta flor representa que ella es la madre de Dios, el centro del universo en constante dinamismo.

En la cosmovisión indígena, la expresión “flor y canto” es fundamental. La Virgen se aparece en un lugar donde hay canto de pájaros, como el Tepeyac, y las flores simbolizan que se está diciendo la verdad. De esta manera, su aparición se presenta como un mensaje verdadero y sagrado.

El hecho de que esté embarazada también tiene un significado más profundo: representa la síntesis de las armonías dispersas en el universo, que se concentran en su vientre para dar vitalidad al niño. Sin embargo, ella no trae simplemente esa armonía, sino al dueño del cielo y de la tierra, alguien infinitamente superior.

El sol la rodea, y en esta imagen el centro del sol es Jesús, considerado el verdadero sol, el sol de justicia. La Virgen, entonces, aparece como portadora de esa luz divina.

Su postura también es significativa ya que está en un paso de danza. Un pie se apoya sobre la luna mientras el otro está flexionado, y el gesto de sus manos acompaña este movimiento en un típico pasó indígena. Para los pueblos originarios, bailar era una forma de orar, por lo que ella está representada bailando y orando al mismo tiempo.

En la tilma se observan 46 estrellas de ocho pétalos, mientras que las flores son de cuatro. Para los indígenas, el número cuatro era muy importante, ya que representaba los rumbos del universo. El ocho, resultado de 4 + 4, simboliza lo máximo de lo máximo.

A sus pies aparece un angelito con alas de águila, de colores azul, blanco y rojo. Estos colores tienen un significado cósmico: el negro de la luna representa el norte, el azul el sur, el blanco el este y el rojo el oriente, abarcando así los cuatro rumbos del universo. Este angelito es el mensajero, es el indio Juan Diego. 

El rostro de la Virgen está inclinado en señal de respeto, indicando que hay alguien mayor que ella. Su gesto invita a que las personas pongan sus corazones en sus manos para que ella los presente al Dios verdadero, en contraposición con las creencias anteriores de sus Dioses que exigían corazones humanos.

La Virgen está rodeada de nubes, lo cual se interpreta mediante el difrasismo indígena. El difrasismo une dos expresiones para generar un tercer significado. “Niebla y nube” quiere decir “el lugar a todos desconocido”. Así, ella proviene de un ámbito desconocido y divino, y viene a abrir un cofre de regalos espirituales del cielo. Ella es los ojos, los oídos y la boca de aquel Dios invisible que, a través de ella, se vuelve visible.

Sobre su vestido hay un broche con una cruz. Antes de la llegada del cristianismo, los pueblos indígenas colocaban jade en el centro de sus ídolos de piedra, la piedra más valiosa y espiritualmente significativa, pulida como espejo para que ellos se vean reflejados en sus ídolos. La Virgen retoma ese valor simbólico y lo orienta hacia Jesús,al mirarla, las personas se ven reflejadas en la cruz de Cristo.

En el cerro se observan diez flores con forma de corazón. Sus tallos van hacia abajo, pero sus raíces se encuentran dentro del manto azul donde están las estrellas. Esto indica que todas las raíces tocan el cielo, son flores celestiales. La imagen, así, muestra una tierra florida, símbolo del paraíso.

El investigador Mario Rojas comprobó que las estrellas levemente inclinadas coinciden con las constelaciones del cielo mexicano en el momento exacto en que se imprimió la tilma. Por su parte, Fernando Ojea superpuso la imagen sobre el mapa de los volcanes mexicanos y encontró que la flor de cuatro pétalos coincide con el cerro de la estrella, lugar donde se realizaba el rito del fuego nuevo. Este fuego nuevo se interpreta como Jesús, la nueva Pascua.

Finalmente, la aparición de la Virgen al indígena ocurre al comenzar el alba, marcando el inicio de un nuevo día. Este detalle refuerza la idea de un nuevo comienzo, una renovación espiritual para el pueblo.

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