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Controversias Guadalupanas #2

Parte anterior: https://aidsky.com/apariciones/virgen-de-guadalupe/fuentes-de-analisis-por-el-equipo-aidsky/controversias-guadalupanas-1-p-eduardo-chavez/

En la segunda parte de esta conferencia, el padre Eduardo Chávez explica el contexto histórico y cultural de los pueblos indígenas antes de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, para poder entender mejor el significado del acontecimiento guadalupano.

Cuenta que los mexicas o aztecas fueron una de las últimas tribus nahuas en llegar al Valle de México. Después de una larga peregrinación llegaron en condiciones bastante pobres, pero con una fuerte organización guerrera. Su recorrido está representado en el Códice Boturini, también conocido como el Códice de la Peregrinación. Durante ese camino buscaban una señal de sus dioses para fundar su ciudad: la imagen de un águila devorando una serpiente sobre un nopal. Este símbolo estaba relacionado con su forma de entender el mundo, donde los sacrificios humanos, especialmente los corazones y la sangre, eran ofrecidos para mantener vivo el cosmos y alimentar a los dioses.

El padre Chávez también explica que el llamado “imperio azteca” no era un imperio como los europeos lo entendían. En realidad era más bien una especie de confederación de muchos pueblos indígenas distintos, con diferentes lenguas y culturas, unidos por alianzas y por el dominio militar mexica. En este contexto tuvo mucha influencia la cultura tolteca, considerada la más sabia y prestigiosa. Muchas élites buscaban tener vínculos con esa tradición cultural, asociada a figuras importantes como Nezahualcóyotl, gobernante de Texcoco.

En este marco histórico, el padre Chávez aclara que Juan Diego en realidad no era mexica, sino de origen tolteca o chichimeca-tolteca. Nació en Cuautitlán y después vivió en Tulpetlac, territorios que formaban parte del reino de Texcoco y que estaban muy vinculados con la tradición cultural tolteca.

Otro punto importante que menciona es la religión mexica. Este pueblo se veía a sí mismo como “hijo del sol” y creía que tenía una misión: mantener vivo el universo alimentando a los dioses mediante sacrificios humanos. Esta idea fue reforzada por líderes como Tlacaelel, quien impulsó la visión religiosa y militar de los mexicas. Muchos de estos sacrificios se realizaban en el Templo Mayor, dedicado principalmente a Tláloc, dios de la lluvia, y Huitzilopochtli, dios del sol.

En definitiva, el padre Eduardo Chávez explica que entender toda esta mentalidad indígena es clave para comprender mejor lo que significó la aparición de la Virgen de Guadalupe. Según él, el mensaje guadalupano se inserta en ese contexto cultural y responde al profundo deseo de vida que existía en esos pueblos.

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