#19 – Secretos del Tepeyac La verdad de Juan Diego y la Virgen de Guadalupe | Apuntes de Maylin Izaguirre
El Ombligo de la Luna
- María en el ombligo de la Luna es en el contacto con la vida, porque a través del cordón umbilical otra vez hay contacto con la vida. Ella viene al contacto con la vida en México. México en náhuatl, sí, México es náhuatl.
- México significa en el ombligo de la Luna, contacto con la vida, en el centro de la Luna, México. Eso es lo que significa, en el contacto de la vida. Ella está exactamente de pie en el contacto de lo que es la fuente de los cuatro rumbos del universo. El concepto de los cuatro rumbos del universo es parte de la cultura mexica, algo que podemos entender como los cuatro puntos cardinales.
- Se han encontrado representaciones de los cuatro rumbos del universo en los que cada uno tenía un color designado: Oriente era rojo, Norte era amarillo, Poniente era azul y Sur era verde. Entonces, cuando entendemos que para los mexicas, México era el altar del cosmos, la aparición de María justo en medio de la Luna cobra un sentido mucho más trascendental.
María
- Dios no nos necesita, pero él ha querido necesitarnos por el inmenso y misericordioso amor que nos tiene a cada uno de nosotros.
- Él quiso una niña, una doncella de Nazaret para que sea su madre; él quiso una criatura como María para que le diera su espacio en su inmaculado vientre.
- Aquí se nos presenta uno de los más bellos misterios que rodean a la persona de María: hizo a María no solamente para que lo cargara, no solamente para que lo cargara en su vientre, para que lo sustentara a través de su cordón umbilical, y es verdad, hizo a María como madre, hizo a María como su mamá.
- En medio de todo esto, la Virgen María se aparece simbolizando el contacto con la vida, haciendo una referencia al cordón umbilical.
- Por qué desde la óptica indígena el cordón umbilical es sumamente importante. Jesús está en su inmaculado vientre siendo sustentado por su criatura, porque él quiso que fuese así; dejó allá el cielo, digamos así, y viene y se encarna en María.
- Un Dios que ha querido a María en su inmaculado vientre el lugar de su protección, de su sustento, de su amor, de su cuidado. Esa es María.
Dios ha formado al ser humano a su imagen y semejanza, por lo tanto, como lo dice el Concilio Vaticano II, tiene estas semillas, semillas plantadas, semillas de la verdad.
Todas las culturas de todos los tiempos tienen cosas positivas, o como las define el Papa Francisco, los destellos del anhelo de vida.
Ella toma este anhelo de vida, estas semillas del verbo y las lleva a la plenitud en Jesucristo Nuestro Señor, que es camino, verdad y vida. Eso es lo que hace la Virgen de Guadalupe.
Partiendo de esto, la imagen de la Virgen de Guadalupe no es ningún sincretismo.
Se analiza desde el entendimiento y el contexto en el que se da el fenómeno guadalupano, porque no es tampoco el método de los españoles, y se entiende, por el amor de Dios.
Contexto indígena y el terror que le ocasionó a los españoles:
- Un español del siglo XVI se toparon con cómo mataban a niños para ofrecerlos a Tláloc, les tocó ver toda la serie de víctimas sangrientas que se ofrecían a Huitzilopochtli.
- La consagración de la mitad del Templo Mayor, se tienen datos de distintas fuentes al respecto. Se están contando cosas espantosas de cerca de 80,000 víctimas, dice una fuente; otra fuente dice 10,000 víctimas.
- Según los escritos de Eduardo Matos Moctezuma, uno de los arqueólogos mexicanos más reconocidos a nivel mundial y gran experto en la cultura mexica que habla precisamente del Templo Mayor, y son los datos que se tienen.
- Ángel María Garibay, sacerdote católico, lingüista e historiador, considerado uno de los más notables eruditos sobre la lengua y la literatura náhuatl. “no pudo un fraile escribir cantares en que dejara estas viejas ideas, tanto más que nos consta el horror aún entre los franciscanos de conservar ciertas ideas o sentimientos”.
- Esa espantada forma en que habla Sahagún de los himnos de los dioses que tiene por demoníacos, los demonios, como las apellidaban los misioneros.
- El sucesor de Fray Juan de Zumárraga fue Alonso de Montúfar, sacerdote dominico, de la Santa Inquisición; (a ellos no les temblaba la mano para quemar a cualquier hereje en plaza pública).
- Fray Juan de Zumárraga quemó códices porque iban en contra de la cultura, etcétera, etcétera.
- Se entiende lo ilógico que sería que un español propusiera llevar a cabo una práctica como esta, porque los misioneros del siglo XVI se percibían a sí mismos en una batalla cósmica en contra del demonio, por lo tanto, es lógico pensar que no se prestarían a ningún tipo de práctica que pudiera interpretarse o hacer alusión a algo demoníaco.
- Debemos leerlo desde el contexto del siglo XVI, y entender que ellos venían a hacer una batalla cósmica.
- Bernal Díaz del Castillo, conquistador español a quien se le atribuye la autoría de la obra Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Para los españoles del siglo XVI, profundamente identificados con su fe, estaban convencidos de que estaban peleando contra Satanás, que se manifestaba in la idolatría. Bernal Díaz del Castillo, pese a su bélica rudeza, se recuperó del shock que les causó la religión indígena, para ellos espantosa y solo comprensible en clave de directa posesión diabólica. “cosas muy diabólicas de ver”.
- Se horrorizó Bernal Díaz al conocer el Templo Mayor: “tenían tanto que los doy a la maldición, todo olía a carnicería, era una casa de ídolos o puro infierno, porque tenía de la puerta una muy espantable boca de las que pintan que dicen están en los infiernos con la boca abierta y grandes colmillos para tragar a las ánimas”.
- Ángel María Garibay cita a Joaquín García Icazbalceta, historiador, escritor, filólogo, bibliógrafo y editor mexicano, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. Nos informa, tomando su relación, que algunos principales indígenas que tenían en mano códices antiguos al final los quemaron de temor a Fray Juan de Zumárraga, primer arzobispo de México, porque no los atribuyese a cosas idolátricas; se acabaron y consumieron. O sea, fue una batalla, te digo, contra la idolatría tremenda. Después de compartir todo esto, monseñor quiere que no se pierda de vista un punto muy importante: ojo, pero no es porque odiaran a los indígenas, eh, cuidado, no, al contrario; para ellos era para librarlos de las garras del demonio, para librarlos porque son seres humanos. Para los frailes merecían el bautismo y con ello la vida eterna, y estos demonios simplemente los perdían. Bueno, para que estemos en contexto.
- El historiador Jacques Soustelle, también político y etnólogo especialista en culturas mesoamericanas, autor del libro La vida cotidiana de los aztecas en vísperas de la conquista, entre otros, dice que los frailes españoles, especialmente el obispo de México, no toleraban ninguna idolatría satánica, así que en donde encontraran algún ídolo era inmediatamente destruido.
- Fray Jerónimo de Mendieta relata la profunda aflicción de los primeros misioneros, quienes en su desconocimiento de las lenguas locales intentaron inútilmente predicar en español y latín sin lograr que los indígenas abandonaran sus cultos. Ante esta mutua incomprensión, es históricamente absurdo exigirle a los franciscanos del siglo XVI una estrategia de inculturación sofisticada. La aparición guadalupana opera por sí misma de forma divina y providencial, de modo que no existe ningún fraude clerical que pretendiera encubrir de manera deliberada a deidades como Coatlicue o Tonantzin.
La iconografía de la Virgen revela que ella no se sitúa como el centro del acontecimiento, sino como una custodia viviente o mujer eucarística que transporta y ofrece a su Hijo. La cinta oscura ceñida arriba de su cintura simboliza su embarazo, una lectura reforzada por la flor de cuatro pétalos, el Nahui Ollin, tallada a la altura del vientre como signo del Dios verdadero en constante movimiento.

