Módulo 1. 5 – Diplomado – La Verdad de Guadalupe – Instituto Guadalupano – Apuntes M. Izaguirre.
13 de Junio 2022
El anhelo indígena y las flores del paraíso
Para los pueblos indígenas, las flores tenían un significado profundamente espiritual. Según el canónigo e historiador Ángel María Garibay, la expresión náhuatl in xóchitl in cuícatl (“flor y canto”) significa la verdad divina, es decir, la máxima realidad que el ser humano puede alcanzar. Por eso, el deseo más profundo del indígena era llegar a la tierra de las flores, al lugar donde habita la verdad de Dios.
Cuando la Virgen de Guadalupe envía a San Juan Diego a recoger flores en el Cerro del Tepeyac, no se trata simplemente de un milagro para convencer a Zumárraga. El acontecimiento tiene un significado mucho más profundo. María está concediendo a Juan Diego aquello que todo indígena anhelaba: entrar en el paraíso y tomar con sus propias manos las flores de la verdad divina.
Juan Diego reconoce que está experimentando algo extraordinario. El Tepeyac se ha transformado en un verdadero paraíso porque la Madre de Dios está presente allí. Donde está María llevando a Jesucristo, allí florece nuevamente la creación y se manifiesta la presencia de Dios.
De esta manera, la Virgen de Guadalupe responde al anhelo más profundo del corazón indígena. Lo que los sabios nahuas buscaron durante generaciones, la verdad divina, la tierra de las flores, el encuentro con lo eterno, se hace realidad en el Tepeyac. María conduce a su pueblo hacia Jesucristo, que es la Verdad misma. Las flores que Juan Diego corta son el signo de que Dios ha venido a encontrarse con sus hijos y a ofrecerles la plenitud que siempre habían buscado.
Isaías 7, Apocalipsis 12 y la Virgen de Guadalupe hablan de una misma realidad: Dios que viene a habitar entre los hombres por medio de María.
“La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel”,
no está poniendo la atención principal en la Virgen, sino en el niño que ella lleva en su seno.
- El nombre Emmanuel significa literalmente “Dios con nosotros”. La señal no consiste simplemente en que una mujer esté embarazada, sino en que Dios mismo viene al mundo a través de ella.
- Por eso el padre insiste tanto en que el centro de toda señal es Jesús. María nunca ocupa el lugar de Cristo. Ella es el medio escogido por Dios para presentarlo al mundo.
- Así ocurre en Isaías: la señal es una Virgen que concibe, pero el cumplimiento de la promesa es Emmanuel.
- Así ocurre también en Apocalipsis 12: aparece una mujer vestida de sol, coronada de estrellas y con la luna bajo sus pies, pero toda la atención se dirige al hijo que está por nacer.
- La imagen de la Virgen de Guadalupe manifiesta exactamente esta realidad. María aparece embarazada. El listón negro que lleva sobre la túnica, según la tradición indígena, indica maternidad. Es decir, la Virgen no se presenta sola ni como protagonista absoluta; se presenta llevando a Cristo en su vientre. La imagen entera anuncia que Dios está llegando a su pueblo. Por es la Virgen de Guadalupe es una señal apocalíptica. No porque anuncie destrucción, sino porque manifiesta una revelación divina. Así como la Mujer del Apocalipsis lleva al Mesías, la Virgen de Guadalupe lleva al Salvador. Así como Isaías anunció una Virgen que concebiría al Emmanuel, la imagen del Tepeyac muestra a una Virgen encinta que trae a Dios a los hombres.
- El primero en publicar formalmente esta relación entre Guadalupe y la Mujer del Apocalipsis fue Miguel Sánchez en 1648.
Cuando Isaías habla de Emmanuel, está anunciando que Dios ya no permanecerá lejano.
- Dios vendrá a vivir en medio de su pueblo. Se relaciona esto con la petición de la “casita sagrada”. La Virgen quiere una casa donde su Hijo sea conocido, amado y adorado. De esta manera, la promesa de Emmanuel continúa realizándose: Dios permanece entre los hombres.
El capítulo 12 del Apocalipsis
- Ocupa un lugar central en la interpretación guadalupana porque describe una visión que coincide de manera extraordinaria con la imagen de la Virgen de Guadalupe.
San Juan escribe:
“Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Estaba encinta y gritaba con los dolores del parto y con el tormento de dar a luz” (Ap 12, 1-2).
La primera expresión importante es “una gran señal”.
- En la Biblia, una señal es una manifestación extraordinaria mediante la cual Dios revela algo importante para la salvación de su pueblo. Por eso el expositor insiste en que la imagen guadalupana no es solamente una representación artística de María, sino una verdadera señal dada por Dios.
La descripción de la mujer coincide con varios elementos visibles en la tilma:
- Está vestida de sol, porque los rayos solares rodean completamente su figura.
- Tiene la luna bajo sus pies.
- Está coronada de estrellas.
- Se encuentra encinta, pues el listón negro sobre su túnica indica embarazo según la tradición indígena.
Sin embargo, el centro de la visión no es la mujer, sino el hijo que lleva en su seno. El Apocalipsis continúa diciendo:
“La mujer dio a luz un hijo varón, el que ha de regir a todas las naciones.”
Ese hijo es Jesucristo. Por eso el padre repite constantemente que el centro de la señal no es María, sino Jesús. María aparece porque lleva a Cristo. Su grandeza consiste precisamente en mostrarlo y entregarlo al mundo.
- La Virgen de Guadalupe se presenta exactamente de esa manera. No aparece sola ni como una reina aislada. Aparece como madre. Todo en la imagen conduce hacia el niño que lleva en su vientre. Ella es la gran señal porque Dios está presente en ella.
- El Apocalipsis habla de una lucha entre la mujer y el dragón. Esta lucha representa el combate entre el Reino de Dios y las fuerzas del mal. En el contexto de la evangelización de México, la aparición de Guadalupe marca la victoria de Cristo sobre la oscuridad espiritual que dominaba aquellas tierras. Por eso muchos autores ven en Guadalupe una manifestación histórica de la Mujer del Apocalipsis.
- La luna bajo sus pies. En la interpretación bíblica que menciona el padre, la luna representa lo cambiante, lo inestable y lo pasajero. Al tenerla bajo sus pies, María muestra que la verdad de Dios triunfa sobre todo lo que cambia y desaparece. Ella permanece firme porque está completamente unida a Cristo.
- La corona de estrellas también adquiere una importancia especial. Según los estudios de Fernando Ojeda, la constelación de la Corona Boreal aparece sobre la cabeza de la Virgen en la disposición de las estrellas del manto, reforzando la relación entre la tilma y la visión apocalíptica.
- La Virgen de Guadalupe es la realización visible de la gran señal descrita por San Juan. La Mujer del Apocalipsis aparece en el Tepeyac mostrando al Salvador.
- La señal es María, pero el mensaje es Jesucristo. La mujer está vestida de sol, tiene la luna bajo sus pies y está coronada de estrellas porque Dios quiere mostrar que ha llegado el tiempo de Emmanuel, de Dios con nosotros. Por eso la imagen guadalupana no dirige la mirada hacia María como fin último, sino hacia Jesús, que viene al mundo por medio de ella para habitar entre los hombres.
Los coloquios de los franciscanos
En 1524 llegaron los doce primeros franciscanos para evangelizar la Nueva España.
Los llamados “Coloquios” fueron diálogos entre los frailes y los nobles indígenas.
Su propósito era anunciar a Jesucristo y apartar completamente la idolatría.
Por ello resulta imposible afirmar que los evangelizadores hubieran querido disfrazar una deidad pagana bajo la imagen de la Virgen de Guadalupe.
Los franciscanos predicaban exactamente lo contrario:
- Jesucristo es el único Dios verdadero.
- La idolatría debía ser abandonada.
- La salvación se encuentra únicamente en Cristo.
La Virgen de Guadalupe no surge de una idolatría. Surge como el anuncio perfecto de Jesucristo para los pueblos indígenas.

