Módulo 4. 4 – Diplomado – La Verdad de Guadalupe – Instituto Guadalupano – Apuntes M. Izaguirre.
Clase del 30 – Enero – 2023
Dictada por el Padre Eduardo Chavez
Se debe combatir las teorías que intentan clasificar las facciones de la imagen bajo criterios raciales o de estatus. Algunos sugieren que si la figura se ve “más gordita” o robusta, es una representación de los españoles porque “comieron mejor”.
Para el padre, esto es pura especulación sin sustento. La explicación es mucho más simple: es un efecto óptico de luz y sombra. Cuando una zona es más clara, visualmente se ensancha (se ve “más chanchito”), pero eso no significa que el trazo original busque pintar a un español. Mi argumento central aquí es histórico: no existe un solo códice que valide esa regla de que “gordito es español y flaco es indígena”. Quien sostenga eso, está patinando en inventos.
A lo largo de los siglos, la imagen de la Santísima Virgen de Guadalupe sufrió modificaciones, pero fueron retoques cosméticos para embellecerla, no añadidos que alteraran su composición original.
Pongo como ejemplo el siglo XVI: a las autoridades de aquel entonces no les gustaba cómo se veía la costura de la tela y decidieron retocarla para disimularla. Él, desde su perspectiva actual, obviamente no lo hubiera hecho; preferiría que no se tocara nada. Pero entiende que la intención era estética. Modificar una costura existente es un retoque; inventar un elemento nuevo sería un añadido, y eso no fue lo que pasó.
La refutación a los científicos de la NASA (Callahan y Smith)
Aquí es donde entro en conflicto directo con los investigadores Philip Callahan y Jody Smith. Ellos aseguran que el ángel que está a los pies de la Virgen es un añadido posterior. La postura es firme: eso no es cierto y es totalmente falso.
Los argumentos para demostrar que el ángel siempre estuvo ahí son dos:
- La consistencia histórica: Si revisas la historia, no vas a encontrar una sola copia fiel basada en el original donde el ángel no aparezca. Incluso en documentos muy antiguos y minimalistas, como el Códice de 1548 donde todo se pintó de forma muy superficial y breve, el ángel está presente.
- El análisis técnico y el reverso de la imagen: Estos amigos de la NASA estuvieron cerca de la imagen porque les dieron permiso , pero no la miraron con un verdadero ojo estudioso. No se dieron cuenta de que la Virgen y el ángel son una sola unidad indisoluble (“todo es ella”).
La prueba reina la descubres cuando miras la pintura por detrás. Si el ángel fuera un añadido posterior pintado encima, el color dorado de la borla del manto de la Virgen pasaría por debajo de los dedos del ángel. Sin embargo, al ver el reverso, se capta perfectamente que el dorado rodea los dedos del ángel. Esto demuestra físicamente que el contorno del ángel ya estaba contemplado en el lienzo original cuando se aplicó el dorado. El ángel no se pintó después; siempre formó parte de la obra.
Hay quienes dicen: “Nunca tuvo corona la imagen de la Virgen de Guadalupe, padre”. Toda esa idea de que la corona se borró o se añadió es ficción. Lo que realmente sucedió involucra a los rayos coloniales: los rayos que ves son el auténtico sol que está detrás de ella, pero en algún momento les pusieron una franja dorada encima como retoque. Con el tiempo, esa franja superpuesta se fue desgastando y cayendo, dejando al descubierto los rayos auténticos. Si te fijas por detrás de la imagen, vas a comprender exactamente lo que te digo, porque en el reverso sí se ven los rayos originales, pero la franja dorada de retoque no pasó hacia atrás.
Los signos de los tiempos (Diciembre de 1531)
El segundo gran punto son los acontecimientos históricos y cósmicos que rodearon las apariciones del 9 al 12 de diciembre de 1531. En esos días se manifestaron grandes señales en la naturaleza: terremotos, un torbellino de fuego, un cometa y un eclipse.
Pero el signo de los tiempos más fuerte y simbólico ocurrió precisamente el 12 de diciembre de 1531: la coincidencia con la fiesta indígena de Panquetzaliztli (la principal festividad mexica dedicada al nacimiento de Huitzilopochtli). Estos elementos son clave para entender el contexto en el que se recibe la imagen.
Los manuscritos de Antonio Valeriano. Aunque hoy son nuestra fuente principal, en su momento casi nadie los leía ni podía leerlos. Pasó mucho tiempo antes de que se publicaran en español.
En la introducción del libro de los Macehuales, se afirma que el padre Mario Rojas fue el primero en traducir el Nican Mopohua al español.
La cronología de la traducción palabra por palabra es la siguiente:
- Siglo XVIII: Se hicieron las primeras traducciones literales (palabra por palabra), pero se quedaron guardadas en los archivos y nunca se publicaron. Lo que la gente conoció antes de eso (por autores como Francisco de Florencia o Miguel Sánchez) eran solo síntesis, parágrafos o interpretaciones, no el texto literal.
- 1926 (Primo Feliciano Velázquez): Él fue el verdadero pionero en traducir y publicar el texto palabra por palabra al español. Era originario de ese pueblo tan hermoso que fuimos a visitar, Santa María del Río en San Luis Potosí. Lo publica en una fecha sumamente especial y providencial: justo cuando iniciaba la Guerra Cristera.
- El Padre Mario Rojas: Su trabajo es posterior, sigue siendo la máxima traducción del Nican Mopohua, por supuesto. De hecho, él nos ayudó a hacer la traducción oficial del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos, con la cual trabaja Mario Rojas, monseñor José Luis Guerrero y el padre.
Las coincidencias providenciales del tiempo
- En 1926, en pleno inicio de la Guerra Cristera, se publica por primera vez el Nican Mopohua palabra por palabra.
- En 1929, justo cuando termina la Guerra Cristera, el fotógrafo y el dibujante de la Basílica descubren por primera vez los reflejos humanos en los ojos de la Virgen.
Por todo esto, no hay que culpar a Joaquín García Icazbalceta por haber escrito en contra de la Virgen de Guadalupe en 1883. En su época, todavía faltaban décadas para que se publicara la traducción literal del Nican Mopohua; él simplemente no conocía el texto palabra por palabra en español.
El error de origen de Joaquín García Icazbalceta
- Icazbalceta (quien escribió contra las apariciones en 1883) no usó el documento original. Él se basó en una síntesis posterior: el libro de Luis Becerra Tanco (publicado en 1675).
- Falta de rigor histórico: Si uno solo lee a Becerra Tanco, se podría pensar que Icazbalceta tiene razón en algunas de sus impugnaciones. Sin embargo, si se contrasta con el Nican Mopohua original de Antonio Valeriano (el texto más cercano a los hechos), las críticas de Icazbalceta quedan totalmente fuera de lugar.
¿Por qué tardó tanto la canonización de Juan Diego?
- El conformismo histórico: Durante siglos nos conformamos con que la historia se mantuviera por tradición oral y con las traducciones/publicaciones parciales de los siglos pasados (como la de Miguel Sánchez en 1648).
- El problema del idioma y el alfabeto: Luis Lasso de la Vega publicó el texto en 1649, y aunque es el más exacto, lo publicó en náhuatl. En los siglos pasados, la gran mayoría de los indígenas no tenían acceso a ese libro ni sabían leer caracteres latinos (el alfabeto occidental).
El proceso de canonización fue sumamente complicado porque en él va implícito el dogma de la infalibilidad papal. Por ello, las exigencias de documentos históricos fueron desproporcionadas:
- El prejuicio contra la tradición oral: En Roma veían la tradición oral con desconfianza, como si fuera un “teléfono descompuesto”. No entendían que los indígenas de los siglos XVI al XVIII tenían técnicas de memorización extraordinarias y una memoria impecable.
- Peticiones absurdas: Los investigadores llegaron a pedir documentos imposibles para la época, como el acta de bautizo de Juan Diego.
El error de Mario Rojas y el origen del nombre
- El padre Mario Rojas (a pesar de su gran amor por el náhuatl) se equivocó totalmente al elucubrar que el nombre de “Guadalupe” venía del náhuatl Coatlallupe e inventar otras variantes. Estaba “perdido en el espacio” en ese punto.
- El verdadero origen del mito: Al investigar a fondo, cayó en la cuenta de que el primero en inventar toda esa teoría fue Luis Becerra Tanco en su libro, al argumentar que “pudiera ser” ese el origen debido a que en el náhuatl no existen las consonantes “g” y “d”.
La exactitud de la tradición oral indígena frente a Roma
- La meta es demostrarle a la Congregación para la Causa de los Santos en Roma la estricta exactitud de la tradición oral entre los indígenas de los siglos XVI al XVIII. Para ellos no era un sistema histórico sumamente fiel.
- La fuente clave (Jerónimo de Mendieta): En el siglo XVI, las autoridades mandaron al fraile franciscano Jerónimo de Mendieta a recopilar y registrar todo lo que quedaba resguardado en la memoria histórica de los indígenas.

- En los siglos XVI y XVII, los indígenas escuchaban sermones o historias de santos que duraban hasta dos horas. Eran capaces de aprendérselas de memoria por completo, traducirlas mentalmente y repetirlas ellos solos con una exactitud impresionante. No era un proceso tedioso para ellos; era su sistema cultural normal.
- Durán dejó por escrito que los cantares eran uno de los pilares de la educación en los templos indígenas. Se memorizaban y se recitaban en las grandes solemnidades. Los cantares funcionaban junto con las pinturas de los códices, actuando estos últimos como un auxiliar nemónico (para la memoria).
El testimonio de Marcos Pacheco:
- Aunque en los documentos se les engloba como “los indígenas de Cuautitlán”, Marcos Pacheco era mestizo, y es el primero en la lista de testigos.
- El valor de su declaración: Pacheco (quien ya tenía cerca de 80 años al declarar) testificó que todo lo que sabía se lo había contado su tía con total distinción. Y su tía, a su vez, lo había sabido directamente de boca de Juan Diego. En esa época, el acontecimiento era público tanto en el pueblo como fuera de él.

