Módulo 5. 4 – Diplomado – La Verdad de Guadalupe – Instituto Guadalupano – Apuntes M. Izaguirre.
Clase del 24 de Abril 2023
El Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco y los Escritos
La Fundación y su Significado Profético
6 de enero de 1536: El colegio se inauguró formalmente en esta fecha exacta. La elección del día no fue casualidad, sino que se programó para coincidir con el día de la Epifanía (la adoración de los Reyes Magos al niño Jesús). Los fundadores buscaban un impacto simbólico: que así como la Epifanía representó la manifestación de Jesucristo a los pueblos paganos del viejo mundo, este colegio fuera el faro que llevara el conocimiento de Jesucristo a todos los pueblos indígenas del Nuevo Mundo.
El Destino del Proyecto y la Oposición Española
- El colapso institucional: El objetivo original y más ambicioso del colegio era educar académicamente a los nativos al más alto nivel para que pudieran convertirse en sacerdotes católicos. Sin embargo, el proyecto se vino abajo y terminó en un desastre debido a las intensas envidias, las traiciones políticas y la férrea oposición de los colonizadores españoles, quienes veían con malos ojos que se les otorgara tanto poder y conocimiento a los indígenas. A pesar de su caída, el autor enfatiza que el tiempo que operó fue una auténtica bendición divina.
- Fernando de Alba Ixtlilxóchitl y el año 1590, este ilustre erudito mestizo se formó académicamente dentro de la Santa Cruz de Tlatelolco. Hacia el año 1590, recopiló y estructuró el texto del Nican Motecpana. Posteriormente, este escrito fue incluido dentro de una obra mayor y sumamente relevante llamada el Huey Tlamahuiçoltica (el gran acontecimiento).
- El paso de la oralidad al papel: El texto explica que los acontecimientos guadalupanos se transmitieron primeramente a través de la tradición oral. La verdad histórica de lo que realmente ocurrió surgió y se consolidó cuando los eruditos indígenas dominaron el uso de los caracteres latinos aplicados a los sonidos de la lengua náhuatl, complementándolos con los códices.
- Los testigos de entera fe: Esta transición escrita se apoyó en los testimonios de ancianos indígenas de alta dignidad y credibilidad de la Ciudad de México. Estas personas poseían una elegancia y perfección absoluta al hablar la lengua mexicana (náhuatl) y certificaban haber escuchado la historia directamente de los naturales que presenciaron las apariciones y que interactuaron en el siglo primitivo con Fray Juan de Zumárraga.
El Concepto de Sincretismo como un Engaño. Hay que rechazar el sincretismo. Se define este concepto como el intento de fusionar o unificar creencias falsas con la verdad de la fe católica. Utiliza la analogía del aceite y el agua: se pueden poner en el mismo recipiente y forzar a estar juntos, pero sus naturalezas son incompatibles y jamás se van a mezclar o fusionar de forma real.

- El invento de la mente frente a la realidad: Muchos autores aseguran que la Virgen de Guadalupe es un simple sincretismo inventado por los misioneros para sustituir sutilmente a las deidades prehispánicas. El autor desmiente esto explicando el caso de Tláloc: los indígenas, en su anhelo de subsistir y buscar agua, inventaron en su mente al ídolo Tláloc, y llegaron al extremo de sacrificar niños (buscando que su llanto atrajera la lluvia) para calmar la supuesta furia del dios. La Virgen de Guadalupe no da continuidad a ese invento mental ni a los sacrificios de sangre.
- El milagro perfecto ocurre porque la Virgen no valida el ídolo, sino que toma el deseo legítimo y profundo de vivir que habita en el corazón del indígena (el motor que los llevaba a buscar a Tláloc) y les demuestra que la respuesta a ese deseo no está en los sacrificios humanos, sino en Jesucristo, quien es la vida en plenitud.
- El impacto psicológico y espiritual en los nativos fue enorme. La Virgen se presenta como la Madre del verdaderísimo Dios por quien se vive, pero al mismo tiempo eleva a Juan Diego diciéndole que es un honor ser su madre. Esto rompió la torpeza de los cultos antiguos y les otorgó a los indígenas la conciencia inmediata y poderosa de que eran verdaderos hijos de Dios con una dignidad humana sagrada.
La Intención Radical de los Misioneros
- El argumento central contra quienes dicen que Guadalupe fue un invento manipulado es la mentalidad de los propios frailes. Los misioneros del siglo 16 consideraban que cualquier mezcla de fe con ritos antiguos era una obra directa del demonio. Su razón de ser y toda su labor evangelizadora estaban enfocadas en erradicar por completo cualquier sospecha de sincretismo. Ningún fraile de la época se habría prestado a inventar un disfraz para una deidad femenina prehispánica.
- En el año 1556 se desató un gran conflicto público entre la orden de los franciscanos y el arzobispo de México, Alonso de Montúfar (quien además venía de apoyar a la Santa Inquisición en España). Los franciscanos sospechaban de la devoción, mientras que el arzobispo la defendía. Las actas de este suceso documentan que los indígenas decían que si antes iban a la ermita una vez, ahora iban cuatro. Esto prueba históricamente que la devoción de Guadalupe no nació en 1648 como dicen algunos escépticos, sino que ya tenía raíces muy profundas mucho antes de 1556.
- Las alertas de Fray Diego Durán: Este fraile del siglo 16 se dedicó a rastrear cualquier indicio de herejía. Dejó por escrito advertencias formales para los ministros y sacerdotes que llegaban a la Nueva España. Su gran preocupación era que los indígenas eran sumamente astutos y sagaces, y podían aprovechar que sus fiestas ancestrales coincidían en el calendario con las fiestas católicas para entremezclar los ritos y adorar en secreto a sus antiguos ídolos bajo el pretexto de celebrar a Dios o a los santos.
- La postura de Fray Bernardino de Sahagún: El célebre historiador y franciscano dejó asentado en sus escritos que consideraba una “invención satánica” cualquier intento o estrategia que sirviera para paliar (atenuar, encubrir o disimular) la idolatría indígena.
- El papel del Santo Oficio: Los registros de los juicios del Santo Oficio de la Inquisición en América confirman que la máxima obsesión y prioridad de las autoridades eclesiásticas durante todo su primer siglo de existencia fue supervisar la conducta ortodoxa de los recién conversos y castigar el sincretismo religioso, lo que descarta que la Iglesia civil o el clero hubieran planeado una estrategia de adoración mezclada en el Tepeyac.
La destrucción total de la memoria indígena
- Erradicación de todo recuerdo: Los frailes del siglo 16 no se conformaron con destruir la idolatría en sí misma. Por terquedad de algunos misioneros, se propusieron borrar cualquier elemento que pudiera servir como un recordatorio del pasado prehispánico.
- Acciones sistemáticas: Esto incluyó la demolición física de los templos, la aniquilación total de los ídolos y la abolición de todas las fiestas del paganismo. Se formaron comisiones con el fin preciso de rebuscar ídolos ocultos, manteniendo un ojo vigilante sobre cualquier acto secreto que pudiera revivir las antiguas creencias.
- Diego Durán vivía con una verdadera obsesión hacia cualquier cosa que considerara satánica. Afirmaba que las ceremonias indígenas eran una superstición que los nativos “nunca acababan de desechar y desarraigar”.
- Durán observaba el miedo y la desconfianza que experimentaban los indígenas ante los españoles y, en lugar de empatizar, los condenaba. Su postura radical lo llevó a justificar todo el sufrimiento de los nativos como un castigo divino merecido por sus maldades y abominaciones idolátricas. Dejó escrito:
“En ninguna cosa os fiáis de nosotros ni acaban de darnos crédito… ya vemos cumplidos en estas míseras naciones todos los trabajos y aflicciones y castigos que por sus maldades merecieron”.
Fray Bernardino de Sahagún y la justificación de las plagas
- La viruela como castigo divino: En una postura compartida con otros frailes de la época, Sahagún interpretó las epidemias de viruela que exterminaron a la mitad de la población indígena no como una tragedia humanitaria o biológica, sino como el castigo directo que Dios les envió por continuar con sus prácticas idolátricas.
- El historiador Miguel León-Portilla confirma que transitar hacia una nueva religión y forma de ver la vida era una tarea sumamente compleja para los nativos.
- Ante la exigencia de los misioneros de destruir todo lo que creían, los indígenas presentaron un argumento de peso basado en su propia identidad histórica:
¿Cómo vamos a destruir nosotros unas normas de vida tan antiguas, aceptadas ya por los toltecas, los chichimecas, los acolhuas y los tepanecas?
- Para los pueblos nativos, era impensable suprimir un sistema de vida, de leyes y de pensamiento que tenía sus raíces hundidas en la tradición más antigua de la vieja estirpe náhuatl. No podían abandonar lo que sus ancestros les habían heredado.
El Planteamiento de Robert Ricard y la Paradoja de Guadalupe
El Cristianismo como una ruptura impuesta
- Nada de continuidades: El historiador Robert Ricard destaca que los misioneros del siglo 16 jamás presentaron el cristianismo como el perfeccionamiento o la plenitud de las religiones indígenas.
- Imponer a Jesús desde cero: La estrategia franciscana y dominica fue proponer el evangelio como algo del todo nuevo. Exigían una ruptura radical, absoluta y total con todo lo anterior. No se permitía que nada del pasado sirviera como puente.
La Gran Pregunta Histórica
- Si los misioneros del siglo 16 (como Durán, Sahagún o el arzobispo Montúfar) consideraban que cualquier mezcla era satánica y buscaban borrar el pasado indígena desde cero… ¿Quién habría sido el fraile astuto, sagaz y mentiroso que inventó a la Virgen de Guadalupe usando una idolatría del Tepeyac?
- Ningún misionero de esa época habría diseñado un engaño que disfrazara a una deidad femenina prehispánica para atraer a los indígenas, ya que su propia teología les ordenaba destruir radicalmente cualquier sincretismo.
La Diferencia de la Inculturación Guadalupana
- Mientras los frailes exigían romperlo todo a la fuerza, el acontecimiento de la Virgen de Guadalupe operó de una forma completamente distinta: realizó una perfecta inculturación. En lugar de rechazar la cultura de golpe, tomó las “semillas del verbo” (los anhelos legítimos de vida y verdad que ya existían en el corazón indígena) y los llevó a su máxima plenitud en Jesucristo, logrando la conversión que la violencia y la destrucción de los frailes no podían conseguir.


