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El “milagro” de la ciega de Barèges: entre el testimonio popular y la historia documentada

El relato de la ciega de Barèges ocupa un lugar dentro del conjunto de relatos surgidos de las apariciones de la Virgen a Bernardita Soubirous. Sin embargo, a diferencia de otros casos, esta historia se mueve entre la tradición popular y la ausencia de documentación médica y eclesiástica formal. Aunque otras crónicas del siglo XIX mencionan enfermos y curaciones procedentes de Barèges.

No obstante, desde una perspectiva rigurosa, este hecho debe presentarse como un episodio relatado por René Laurentin1 dentro de los testimonios populares de Lourdes. No como un milagro oficialmente reconocido por la Iglesia, sino como una narración integrada en la tradición que rodeó las apariciones.

Un relato transmitido por René Laurentin

El historiador René Laurentin menciona este episodio en su obra sobre Lourdes, basándose en testimonios de la época y crónicas locales. En sus relatos aparece la referencia a una niña de capucha roja, procedente de Barèges, que llevaba los ojos vendados y era presentada como ciega, cuya presencia conmovió profundamente a la multitud reunida en torno a Bernadette.

La pequeña había pasado dos días en Luz-Saint-Sauveur llorando y suplicando a su padre que la llevara a Lourdes. Su condición visual la mantenía marginada y sumida en una profunda tristeza. Cuando finalmente consiguió el permiso, su dolencia le impidió siquiera llegar hasta la gruta: quedó detenida en mitad de la pendiente, abatida y resignada.

Fue entonces cuando, de manera inesperada, Bernadette la distinguió entre la multitud. La joven vidente, que avanzaba hacia la gruta acompañada por Jean Cazenave, detuvo su paso y fijó su mirada en aquella niña frágil, reconocible por su capucha roja y su venda en los ojos.

Movida por una compasión profunda, se acercó a ella, la tomó de las manos y le dio un beso. Quienes presenciaron la escena destacaron no sólo la ternura del gesto, sino también la intensidad emocional que pareció envolver a ambas niñas. Bernadette volvió a besarla y luego continuó su camino, sin siquiera preguntarle su nombre.

La reacción de la multitud

Según las crónicas, la niña se sintió repentinamente colmada de una extraña sensación de bienestar. La luz, que antes le resultaba dolorosa, ya no parecía herirla. Retiró la venda de sus ojos y afirmó con asombro: «Veo mejor». Aquellas palabras encendieron el entusiasmo de los presentes.

De inmediato se alzó un clamor: «¡Milagro!». El rumor se propagó “con la rapidez de una chispa eléctrica”, como expresaría el padre Peyramale. La niña fue acompañada hasta la gruta, donde se lavó en la fuente y regresó luego al mercado, observando con alegría lo que la rodeaba, sin mostrar molestias evidentes ante la luz.

El entusiasmo fue tal que se decidió llevarla ante el procurador imperial, Dutour, quien había mostrado escepticismo frente a las apariciones. Ante él, la niña —identificada más tarde como Eugénie Troy— declaró que veía mejor.

Las dudas de la autoridad

El propio procurador tomó nota del caso con cautela. Si bien quedó impresionado por el aspecto radiante de la niña, las declaraciones vagas y la ausencia de pruebas concluyentes impidieron establecer con claridad la naturaleza prodigiosa del suceso.

Posteriormente, el cura redactó un proceso verbal que fue enviado al obispo, y aunque algunos testigos juraron que la curación había sido milagrosa, el interrogatorio posterior no logró disipar completamente las dudas.

Un episodio dentro del fervor popular

Este caso conmovedor y lleno de simbolismo forma parte del conjunto de testimonios populares que reflejan la intensa expectación espiritual y el profundo clima de fe que rodearon a las apariciones de 1858.

Autores contemporáneos como Henri Lasserre2, el Abbé Trochu3 y otros cronistas de Lourdes confirman la presencia constante de enfermos, entre ellos personas procedentes de Barèges, lo que evidencia que este lugar era un punto de referencia para numerosos peregrinos que acudían movidos por la esperanza de alivio.

Así, el episodio de la niña de Barèges perdura como una escena significativa dentro de la tradición popular de Lourdes, no tanto por su valor milagroso oficial, sino por expresar con claridad el anhelo humano de consuelo, compasión y encuentro con lo sagrado.

FUENTES


  1. Libro “LOURDES, relato autentico de las apariciones”  por René Laurentin, de la pág. 201 – 237 (PDF al final de las fuentes). ↩︎
  2. Libro Our Lady of Lourdes de Henri Lasserre recuperado del sitio web Scribd buscándolo con el nombre Our Lady of Lourdes – Lasserre, Henri, 1828-1900. Sitio Web: https://es.scribd.com/home (PDF al final de las fuentes). ↩︎
  3. Libro Saint Bernadette Soubirous: 1844- 1879 de Abbé François Trochu recuperado del sitio web WhereYouAre en la categoría Books > Ebooks, y buscándolo con “trochu”. Sitio Web: https://where-you-are.net/ (PDF al final de las fuentes). ↩︎
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