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Lourdes: el santuario donde las curaciones siguen desafiando a la ciencia

El Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, en el suroeste de Francia, se ha convertido en uno de los escenarios más enigmáticos del mundo religioso debido a un fenómeno inexplicable: las curaciones atribuidas a la Virgen María.

Más allá de las apariciones y la devoción popular, Lourdes es conocido mundialmente como un lugar donde lo increíble —al menos para la ciencia— parece haber ocurrido en repetidas ocasiones.

Desde 1858, cuando Bernadette Soubirous hizo que brotara una fuente de agua dentro de la Gruta de Massabielle por pedido de la Virgen, miles de personas han afirmado experimentar curaciones físicas tras beber o bañarse con el agua del santuario.

A lo largo del tiempo, se han registrado más de 7.000 casos de sanación que los propios protagonistas o sus familias consideraron extraordinarios.

Sin embargo, solo una parte mínima logró pasar por el exigente filtro de la Iglesia: alrededor de 70 casos han sido declarados oficialmente como milagros, lo que convierte a Lourdes en el sitio con más curaciones reconocidas en la historia del catolicismo.

El proceso para validar una curación es uno de los aspectos más peculiares del santuario. En 1883 se fundó el Bureau des Constatations Médicales, una oficina permanente donde médicos de distintos países —creyentes y no creyentes— investigan detalladamente cada caso. Este comité evalúa si la curación es completa, inmediata, duradera y, sobre todo, inexplicable desde el punto de vista médico. Solo los casos que superan esta rigurosa etapa pueden ser elevados a las autoridades eclesiásticas, quienes deciden si se trata de un milagro. Este sistema, único en el mundo, le dio a Lourdes un lugar singular en la relación entre fe y ciencia.

  • Cada caso presentado debe pasar por varias etapas: primero, se verifica la documentación clínica original y se solicita historial médico completo; luego se analiza si la curación fue instantánea, completa, duradera, y sin explicación científica posible según el conocimiento médico vigente. Solo cuando los médicos concluyen que el caso es verdaderamente inexplicable, se remite al Comité Médico Internacional de Lourdes (CMIL), fundado en 1947, que vuelve a estudiar la evidencia con especialistas de alto nivel científico. Recién después de esta doble verificación, el expediente puede ser enviado al obispo correspondiente, quien determina si se declara oficialmente un milagro.
  • El Bureau, además, mantiene una política de mucha prudencia y transparencia: no acepta casos sin documentación verificable, no se pronuncia sobre milagros (solo certifica que una curación no tiene explicación médica) y publica regularmente informes que detallan los criterios empleados. Este sistema ha permitido que Lourdes mantenga credibilidad incluso entre investigadores escépticos o ajenos a la fe.

Muchas de las curaciones reconocidas están estrechamente asociadas al uso del agua de Lourdes. Testimonios históricos describen recuperaciones repentinas de enfermedades consideradas irreversibles, remisiones completas de tumores, regeneraciones inesperadas de tejidos o desaparición de síntomas de manera inmediata luego de sumergirse en las piscinas del santuario o beber el agua de la gruta. Más del 80 % de quienes experimentaron estas curaciones oficialmente admitidas son mujeres, y la persona más joven declarada milagrosamente curada tenía apenas dos años.

Los responsables insisten en que Lourdes no es un “centro de sanación” en sentido estricto, sino un lugar de acogida espiritual donde cada peregrino vive un proceso diferente. Para algunos, la experiencia se traduce en bienestar emocional, para otros en una renovada esperanza, y para unos pocos, en una recuperación física que desafía explicaciones médicas convencionales.

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