Entre bóvedas, vitrales y fe: la arquitectura monumental del Santuario de Lourdes
La construcción del Santuario de Nuestra Señora de Lourdes en Santos Lugares es una de las obras arquitectónicas más notables del conurbano bonaerense, no solo por su escala sino también por la complejidad técnica que implicó levantarla en un barrio de casas bajas a comienzos del siglo XX. El proyecto fue impulsado por los padres asuncionistas, quienes buscaban reproducir en Argentina un espacio devocional similar al de la Gruta de Lourdes en Francia. Para ello convocaron al arquitecto francés Etienne Quichet, residente en Buenos Aires, quien diseñó un templo de estilo neogótico y de proporciones poco comunes para la época.

La construcción avanzó de manera irregular debido a limitaciones económicas y a los cambios de empresas contratistas. La primera piedra se colocó en 1922, pero las obras se extendieron durante más de cuatro décadas. Durante ese proceso incluso se perdieron temporalmente los planos originales, lo que obligó a reformular etapas de la obra hasta que, años más tarde, se lograron recuperar por un investigador que se dedicó a reconstruir la historia del santuario. Esta lenta y laboriosa edificación culminó hacia 1967 con la finalización del templo superior.
Uno de los elementos más llamativos del santuario es su torre central, que alcanza aproximadamente 72,5 metros de altura, convirtiéndose en un hito visual inconfundible en el paisaje de Tres de Febrero.
La instalación de la cruz de acero inoxidable que corona la torre se convirtió en un episodio histórico: debido a su peso y a la altura, debió colocarse mediante un helicóptero.
Los primeros intentos debieron suspenderse por ráfagas de viento, hasta que finalmente fue instalada de manera segura en una operación que llamó la atención de los vecinos y quedó en la memoria colectiva del barrio.

En el interior del complejo destacan los dos templos superpuestos:
El templo inferior, de estilo románico, más sobrio y recogido, funciona como un espacio de recogimiento profundo dentro del santuario. Sus líneas simples, muros robustos y escasa ornamentación generan una atmósfera íntima, ideal para la oración silenciosa y la celebración de misas cotidianas.
Aquí prevalece una estética austera que remite a las primeras basílicas cristianas, con arcos semicirculares y un diseño funcional que abraza al visitante en un clima de serenidad.
El templo superior, en cambio, despliega toda la grandeza del neogótico. Con una nave elevada, vitrales coloridos y arcos apuntados que conducen la mirada hacia lo alto destaca sobre todo lo demás.
Este sector del santuario se presenta como una verdadera catedral, tanto por su magnitud como por su riqueza artística. La luz filtrada por los vitrales da vida a un ambiente vibrante y solemne. Mientras que el gran mural de Juan Antonio Ballester Molina —una obra monumental que corona el presbiterio— aporta una dimensión narrativa que combina devoción y arte.


La gruta —construida antes que la propia basílica, en 1916— funciona como corazón espiritual del predio.
Es un espacio de roca artificial que replica la gruta francesa y conserva una imagen de la Virgen traída desde Lyon, fabricada en hierro fundido y de un peso superior a los 400 kilos.
Este santuario combina devoción popular, ingeniería audaz y un profundo valor simbólico. Y se ha consolidado como uno de los complejos religiosos más imponentes y visitados del Gran Buenos Aires
FUENTES
- La Nación. (2022, 20 de octubre). Un lugar único: la increíble historia de Lourdes, el imponente santuario que es la joya de Santos Lugares. Sitio web: https://www.lanacion.com.ar/
- Viví el Oeste. (2024, 19 de junio). Un recorrido por la historia de la Iglesia de Santos Lugares, Nuestra Señora de Lourdes. Sitio web: https://www.vivieloeste.com.ar/
- Misioneros Digitales Católicos. (2020). Santuario de Lourdes de Santos Lugares. Sitio web: https://misionerosdigitales.com/

