La dignidad de los pueblos originarios: de la Corona española a la Virgen de Guadalupe
Desde los inicios de la conquista de América, la Corona española, particularmente bajo el reinado de Isabel la Católica, sostuvo, al menos en el plano jurídico y doctrinal, una postura clara respecto de la condición de los pueblos indígenas: eran personas libres, súbditos de la Corona y titulares de derechos, no esclavos ni seres inferiores. En documentos y disposiciones reales, la reina Isabel insistió en que los indígenas debían ser tratados con justicia, protegidos de abusos y evangelizados sin violencia, reconociendo su dignidad humana en igualdad con los demás vasallos del reino.
Esta concepción se expresó de manera concreta en las Leyes de Indias y en instrucciones enviadas a los gobernadores y misioneros, donde se prohibía explícitamente la esclavitud de los indígenas y se exigía el respeto a sus bienes, costumbres y formas de organización. Si bien en la práctica estas normas fueron frecuentemente incumplidas, constituyeron un marco legal inédito para la época y sirvieron de fundamento para que religiosos como fray Bartolomé de las Casas y fray Juan de Zumárraga denunciaran los abusos cometidos en el Nuevo Mundo.
En este contexto histórico de tensiones, injusticias y búsquedas de protección surge, en 1531, la aparición de la Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac, dirigida a un indígena humilde, Juan Diego Cuauhtlatoatzin. El mensaje guadalupano no fue solo religioso, sino profundamente social y cultural: María se manifestó con rasgos mestizos, habló en lengua náhuatl y se presentó como madre de todos, en un tiempo en que los pueblos originarios eran sistemáticamente despreciados. De este modo, la Virgen reforzó simbólicamente aquella idea de igualdad y dignidad que la Corona proclamaba en sus leyes, pero que muchas veces no se respetaba en la realidad cotidiana.
Así, la figura de la Virgen de Guadalupe se convirtió en un signo de justicia, consuelo y reconocimiento para los indígenas, y en un puente entre dos mundos en conflicto. Su devoción acompañó los primeros procesos de evangelización y también dio voz a los sin voz, recordando que la dignidad humana no depende del origen, la cultura ni la condición social. En este sentido, el mensaje guadalupano puede leerse como una continuidad espiritual del principio sostenido por Isabel la Católica: que los pueblos originarios tenían derechos, eran iguales ante Dios y merecían respeto y protección.
FUENTES
“Laws of the Indies” información publicada en la página “Encyclopaedia Britannica”. Sitio web:
https://www.britannica.com/event/Laws-of-the-Indies
“Our Lady of Guadalupe” información publicada en la página “Encyclopaedia Britannica”. Sitio web:
https://www.britannica.com/topic/Our-Lady-of-Guadalupe-patron-saint-of-Mexico
“Isabel I de Castilla” información publicada en la página “Wikipedia”. Sitio web:
https://es.wikipedia.org/wiki/Isabel_I_de_Castilla
“Juan Diego Cuauhtlatoatzin” información publicada en la página Wikipedia, la enciclopedia libre. Sitio web:
https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Diego_Cuauhtlatoatzin
“Leyes de Indias” información publicada en Wikipedia, la enciclopedia libre. Sitio web:
https://es.wikipedia.org/wiki/Leyes_de_Indias

