El Santuario en lo alto: devoción y silencio en el Cerro de Salta
Un santuario en lo alto del cerro
En lo alto del barrio Tres Cerritos, en la ciudad de Salta, se encuentra el Santuario de la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús, conocido popularmente como la Virgen del Cerro. Este lugar de devoción comenzó a ser conocido en el año 1990, cuando María Livia Galliano de Obeid, una mujer salteña, afirmó haber visto y escuchado a la Virgen María mientras rezaba el Rosario en su hogar.
El origen de la devoción

Desde entonces, miles de peregrinos visitan cada semana el cerro donde ocurrieron las apariciones. Según el testimonio de María Livia, la Virgen se presentó bajo el nombre de “Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús” y le encomendó una misión centrada en la oración y el consuelo espiritual de los fieles.
A partir de ese momento, comenzó a gestarse un movimiento de fe que creció de manera silenciosa. Con el paso del tiempo, ese camino espiritual se transformó en un fenómeno religioso que hoy convoca a multitudes.
La construcción del espacio de oración
El santuario comenzó a tomar forma en el año 2001, cuando se acondicionó el cerro para recibir a los peregrinos. Se construyó una escalinata rodeada de naturaleza que conduce hasta la cima, donde se encuentra la imagen de la Virgen, tal como fue descripta por María Livia.
El lugar no funciona como un templo cerrado. Se trata de un espacio al aire libre, sereno y cargado de simbolismo. Cada sábado, los fieles se reúnen allí para rezar el Rosario en comunidad. También se pueden encontrar las estaciones del Vía Crucis, puestos de información, baños y una organización sostenida por el trabajo voluntario.
La postura de la Iglesia
Aunque el sitio no cuenta con un reconocimiento oficial del Vaticano como santuario mariano, la Iglesia de Salta permite las peregrinaciones bajo ciertas recomendaciones pastorales. Aun así, el Arzobispado de Salta no juzga las intenciones de quienes participan.
Por el contrario, invita a los fieles a crecer espiritualmente y a participar de los múltiples servicios que ofrece diariamente la Iglesia Católica salteña.
Un lugar de encuentro y silencio
Hoy, el cerro se ha convertido en un espacio de encuentro, fe y esperanza. Miles de personas suben con el corazón abierto, en busca de consuelo, sanación o, simplemente, de silencio en lo alto.
FUENTES:
- Artículo “Imaginario y espacio. El santuario de la Virgen del cerro” información publicada en el IX Congreso Argentino de Antropología Social. Facultad de Humanidades y Ciencias

