Las manos de la Virgen de Guadalupe: entre el arte gótico y lo inexplicable
Las manos de la Virgen de Guadalupe constituyen una de las zonas más modificadas y enigmáticas de la tilma. Los estudios realizados por los investigadores Philip Callahan y Jody Smith revelan cambios visibles y ocultos que abren nuevas preguntas sobre su origen y las intervenciones posteriores (véase El sorprendente estudio infrarrojo de Callahan y Jody B. Smith en la Tilma y Estudio infrarrojo de Philip Callaghan y Smith en la tilma: retos extremos y el “milagro técnico”).
Al analizar la imagen de cerca y utilizar luz infrarroja, los investigadores detectaron un dato llamativo. Los dedos originales de la mano izquierda eran más largos, al menos doce milímetros más que los actuales. Además, se proyectaban en otra dirección.
Para ocultar esa forma inicial, se aplicaron líneas negras sobre la parte superior de la mano izquierda y la inferior de la derecha. De este modo, se acortó la silueta y se modificó el aspecto general de las manos. Estos cambios hicieron que las manos se vieran más cortas y anchas, similares a las de la población indígena.
Otro detalle que descubrieron fue que los brazaletes dorados que hoy se observan fueron pintados con el mismo oro transparente que las estrellas del manto. Esto indica que las estrellas se añadieron en el mismo período que la franja dorada.
Al analizar estas modificaciones se advierte una contradicción clara. Mientras los brazaletes y los puños responden a un estilo gótico europeo del siglo XVII, los retoques en los dedos buscaron otro efecto.
También dieron cuenta de que las manos originales presentan la misma característica que el rostro, el manto y la túnica. Estos, a diferencia de los agregados, no muestran trazos visibles de pincel. Además, las sombras y los colores forman parte de un proceso que la ciencia aún no logra explicar.
Este rasgo refuerza la idea de que la imagen original difiere claramente de los retoques posteriores, tanto en técnica como en calidad artística.
Los investigadores también sostienen que el armiño de los puños y del cuello, junto con las mangas blancas visibles bajo las pulseras, se pintaron sobre la túnica rosa. Estos elementos responden al gótico internacional español.
Por lo tanto, todo indica que se trató de una intervención posterior, orientada a adaptar la imagen a los modelos artísticos europeos de la época.
Las investigaciones muestran con claridad que las manos de la Virgen de Guadalupe fueron intervenidas para ajustarlas a cánones artísticos europeos posteriores. Sin embargo, detrás de esos retoques permanece una base original cuya técnica continúa sin explicación satisfactoria.
Allí reside el verdadero enigma: no en lo añadido, sino en lo que permanece intacto. La tilma sigue planteando preguntas que el tiempo no ha logrado disipar, invitando a una mirada que trasciende lo puramente artístico.
FUENTE
- Benítez, J. J. (1982). El misterio de Guadalupe: Sensacionales descubrimientos en los ojos de la Virgen mexicana (pp. 63–66). Editorial Planeta.

