Video #8 de Controversias Guadalupanas por Cande Lagier
En este nuevo capítulo de la serie Controversias Guadalupanas, el Padre Eduardo Chávez continúa leyendo y explicando el Catecismo Guadalupano desde el Tepeyac. Retoma la pregunta número 27, que había quedado incompleta en el capítulo anterior, y sigue profundizando en las semejanzas entre algunos rituales indígenas y ciertos sacramentos católicos.
El Padre Chávez vuelve a remarcar algo que ya había aparecido antes: cómo muchas ceremonias indígenas tenían elementos que recordaban a prácticas católicas. Esto generó mucha controversia entre los primeros misioneros. Algunos pensaban que tal vez un apóstol o catequista había llegado a esas tierras antes de la conquista y había dejado alguna enseñanza cristiana. Otros, en cambio, creían que esas semejanzas venían de una influencia del mal.
En este capítulo se profundiza en el rito del nacimiento, especialmente en el cuarto lavado del niño, que para los pueblos indígenas tenía una gran importancia simbólica. El Padre Chávez explica que la partera no solo ayudaba en el parto, sino que cumplía un rol espiritual muy fuerte. Si el bebé era varón, su cordón umbilical era entregado al padre o a algún familiar para ser enterrado en la tierra de las guerras floridas, marcando desde su nacimiento su destino como guerrero.
En ese contexto, el Padre lee una de las oraciones rituales que acompañaban este momento:
“Óptimo sol, recibe estas armas bélicas dedicadas a ti, con las cuales te deleitas sobre manera y permite que el niño equipado con ellas gane al fin de la felicidad celeste.”
Esta oración deja ver cómo el niño quedaba consagrado desde su nacimiento a una vida de guerra, entendida no solo como combate humano sino como parte de una misión divina y cósmica.
Más adelante continúa con otra frase todavía más fuerte:
“¿Te importa, oh niño recién nacido, ir a la guerra y morir en la batalla misma, para que al fin seas llevado al cielo y sirvas al sol?”
Esta cita muestra con claridad cómo la muerte en batalla era vista como un destino honorable y sagrado.
El Padre Chávez destaca cómo la figura de la tilma aparece desde este momento: el niño era elevado sobre una pequeña tilma y ofrecido a la divinidad. Para él, este detalle es importante porque conecta directamente con la Virgen de Guadalupe, que siglos después dejaría su imagen plasmada justamente sobre la tilma de Juan Diego.
También explica la importancia del número cuatro dentro de la cosmovisión indígena. Como dice el mismo Padre Chávez:
“Todo es cuatro, cuatro, cuatro, porque es la plenitud para el indígena.”
Mientras para la tradición cristiana la plenitud está representada por el número tres, por la Santísima Trinidad, para los pueblos originarios la plenitud era el cuatro: los cuatro rumbos del universo, la flor de cuatro pétalos y los cuatro lavados del rito bautismal indígena.
Luego el Padre Chávez pasa a la pregunta número 28: ¿Cómo era el rito del matrimonio entre los indígenas?
Explica que el matrimonio también estaba profundamente unido a lo divino. Uno de los signos principales era el acto de anudar la tilma del varón con el vestido de la mujer, simbolizando así la unión indisoluble. El Padre lee:
“Con este mismo nudo significaban para lo futuro el vínculo indisoluble del matrimonio.”
Este gesto llamó mucho la atención de los misioneros, quienes tomaron ese signo y lo adaptaron al matrimonio católico en México. Según explica, de ahí viene la tradición del “lazo” en las bodas mexicanas.
A partir de esto, el Padre hace una interpretación guadalupana muy fuerte: cuando la Virgen imprime su imagen en la tilma de Juan Diego, estaría realizando un “matrimonio espiritual” con el pueblo. No solo con Juan Diego como individuo, sino con todo el pueblo mexicano. Además, relaciona este gesto con el momento en que la Virgen revela su nombre completo a Juan Bernardino: Santa María de Guadalupe, entendiendo que entregar el nombre también es una forma de entrega total.
Más adelante vuelve a hablar del fogón del hogar, explicando que era el centro sagrado de la casa, donde se conectaban nacimiento, matrimonio y muerte. Para los indígenas, la casa era el lugar donde transcurría toda la vida. Esto muestra una visión muy distinta a la actual, donde la vida está más fragmentada entre hospitales, templos y cementerios.
Finalmente, el Padre Chávez concluye que todos estos signos y rituales ayudan a entender mejor la aparición de la Virgen de Guadalupe como una perfecta inculturación del Evangelio. Como él mismo afirma:
“La Virgen es una perfecta inculturación del Evangelio.”
Con esta idea cierra el capítulo, mostrando que la Virgen no borra la cultura indígena, sino que toma sus símbolos, su historia y su manera de entender lo sagrado para darles un nuevo sentido dentro de la fe cristiana.
FUENTES
- Video Controversias Guadalupanas #8 | P. Eduardo Chávez. Publicado en la página Instituto Superior de Estudios Guadalupanos ISEG. Link: https://www.youtube.com/@guadalupecodice

