Módulo 5. 2 – Diplomado – La Verdad de Guadalupe – Instituto Guadalupano – Apuntes M. Izaguirre.
Clase 27 de Marzo 2023
Nican Motecpana y la conversión de los españoles
El Nican Motecpana constituye una fuente fundamental porque recoge los milagros realizados entre los españoles y muestra la gran conversión que también experimentó el mundo hispano. No se trata únicamente de la conversión de los indígenas. También existen numerosos testimonios que muestran cómo los propios españoles fortalecieron su fe a través del acontecimiento guadalupano.
Las Informaciones de 1556
- Constituyen otra fuente importante.
- A pesar de las objeciones de fray Francisco de Bustamante, queda claro que la devoción ya estaba plenamente difundida.
- Con esta documentación ya existen al menos dos fuentes independientes que hablan del mismo acontecimiento. También debe tomarse en cuenta el Códice de 1548, donde aparece la firma de fray Bernardino de Sahagún. Este documento vuelve a incorporarse dentro del conjunto de testimonios antiguos que permiten reconstruir el desarrollo temprano de la devoción guadalupana.
En cuanto a la conversión de los españoles, el Nican Motecpana resulta especialmente significativo porque narra numerosos milagros dirigidos precisamente a ellos. Estos relatos muestran que el acontecimiento guadalupano no transformó únicamente a los indígenas, sino también a quienes llegaron desde España.
Otra fuente importante es una carta de fray Juan de Zumárraga, donde escribe.
Hace cuarenta días que, con ayuda de los religiosos, confirmé a los indios de esta ciudad y pasaron de cuatrocientas mil almas.
Este testimonio permite apreciar el enorme trabajo evangelizador realizado por Zumárraga junto con los religiosos. Refleja la intensa actividad misionera de aquellos años y muestra también una profunda renovación espiritual entre quienes participaban en esa labor.
La información de 1556 vuelve a confirmar esta realidad. También los grabados de Estrada representan los milagros ocurridos entre los españoles, retomando precisamente esa tradición que ya circulaba ampliamente.
Otra referencia aparece en 1589, cuando se narra la aparición sobre unos riscos con motivo de la llegada del virrey. Este relato vuelve a mostrar cómo la tradición guadalupana continuaba plenamente viva entre la población española.
Las Informaciones Jurídicas de 1666 aportan un elemento todavía más sólido. Al entrevistar a numerosos sacerdotes, muchos de ellos españoles o descendientes directos de españoles, todos afirman haber recibido estas noticias de sus padres, de sus abuelos y de las generaciones anteriores. La tradición aparece transmitida continuamente dentro del propio clero.
Todo esto permite observar la convergencia de las fuentes. No existe un único documento aislado. Son numerosos testimonios independientes que, procedentes de distintas épocas y diferentes autores, convergen en los mismos hechos. Precisamente esa coincidencia fortalece el valor histórico del acontecimiento.
Las pistas sobre un posible informe escrito por fray Juan de Zumárraga.
Hasta el momento no se conserva ningún documento que permita afirmar con absoluta certeza que fray Juan de Zumárraga redactó una relación sobre las apariciones de la Virgen de Guadalupe. No existe una prueba definitiva. Sin embargo, sí aparecen varias pistas históricas que hacen pensar que pudo haber existido un escrito hoy desaparecido.
La primera pista se encuentra en el propio Miguel Sánchez. En su libro de 1648, y posteriormente bajo juramento en las Informaciones Jurídicas de 1666, relata un hecho muy concreto.
El doctor Alonso Muñoz de la Torre, deán de la Catedral Metropolitana, le contó que alrededor del año 1601 había visitado al arzobispo fray García de Mendoza, de la Orden de San Jerónimo. Durante aquella visita observó que el arzobispo estaba leyendo con profunda emoción los autos y el proceso de la aparición de Nuestra Señora de Guadalupe. Aquella escena quedó grabada en su memoria y posteriormente la comunicó a Miguel Sánchez.
Este testimonio adquiere un valor especial porque en 1666 Miguel Sánchez lo declara bajo juramento sacerdotal dentro de un proceso jurídico oficial. No se trata simplemente de una afirmación incluida en su libro, sino de una declaración formal realizada como testigo.
Esta referencia constituye una pista importante sobre la posible existencia de una relación escrita atribuida a fray Juan de Zumárraga. Sin embargo, el documento mencionado nunca ha sido localizado y, por ello, no puede afirmarse todavía su existencia con certeza absoluta.
La segunda pista proviene de Pedro Pérez de Mezquía. Durante una visita a Victoria afirmó haber encontrado en el archivo histórico una relación atribuida a fray Juan de Zumárraga. Al regresar comunicó que dicho archivo había sido destruido por un incendio y que el documento ya no podía recuperarse.
Estas son las dos únicas referencias históricas conocidas acerca de un posible informe escrito por Zumárraga. Ambas resultan valiosas como indicios, pero ninguna constituye una prueba definitiva. Existen elementos que permiten pensar que ese documento pudo haber existido, aunque con la documentación actualmente conservada no es posible afirmarlo con absoluta certeza. Precisamente por ello es necesario mantener una postura prudente y distinguir siempre entre las pistas históricas y las pruebas concluyentes.
Luis Becerra Tanco
- Luis Becerra Tanco y Miguel Sánchez presentan testimonios dentro de las Informaciones Jurídicas de 1666. No se cita la autoría de sus libros, sino sus declaraciones bajo juramento, registradas en los folios correspondientes.
- Nos relata que Juan Diego era un indígena muy buen cristiano, recto, temeroso de Dios y de vida virtuosa. Desde que la Santa Imagen fue colocada en la ermita permaneció sirviendo constantemente a la Virgen de Guadalupe hasta su muerte. Nunca abandonó ese servicio y dejó fama inmemorial de santidad. La fama inmemorial de santidad era suficiente para iniciar el proceso de beatificación sin necesidad de un milagro previo. Esto no significaba que se omitieran las investigaciones sobre su existencia, vida y virtudes. Era indispensable comprobar históricamente su vida, sus virtudes y su existencia. Pues las personas que no poseen fama inmemorial de santidad requieren un milagro para la beatificación y otro para la canonización.
- Juan Diego fue beatificado sin necesidad de un milagro previo gracias a su fama inmemorial de santidad. Para la canonización sí fue necesario demostrar el milagro correspondiente.
- Es incorrecto afirmar que a Juan Diego “le perdonaron un milagro”. No existió ninguna excepción. Se siguieron las normas establecidas para las causas de los santos.
Miguel Sánchez, Informaciones Jurídicas de 1666.
- En su declaración menciona libremente acontecimientos que no le fueron preguntados directamente. Esto demuestra que las Informaciones Jurídicas no seguían un libreto preparado, sino que permitían ampliar el testimonio cuando el declarante aportaba datos relevantes.
- En 1647 la Imagen permanecía sin vidrio protector. Estaba expuesta constantemente al aire, al polvo y a la gran afluencia de peregrinos.
- La asistencia de fieles era muy numerosa, lo que demuestra que la devoción guadalupana no disminuyó, sino que continuaba creciendo.
- La expresión iglesia y ermita aparece simultáneamente porque ambas realidades coexistían. La ermita original ya tenía capellán desde 1556, nombrado por Alonso de Montúfar, por lo que jurídicamente podía llamarse iglesia. Posteriormente existieron otros capellanes, entre ellos Pedro Infante durante el siglo XVII.
- El templo de artesonado fue consagrado en 1622 y ocupó el lugar donde posteriormente se levantaría la Antigua Basílica de Guadalupe.
- La antigua ermita permaneció existiendo junto al nuevo santuario y posteriormente quedó integrada a la antigua parroquia de indios.
- 1647 resulta un año especialmente significativo. Se coloca un enorme vidrio protector sobre la Imagen. Se prepara la publicación de la obra de Miguel Sánchez.
En 1649 se publica también la obra de Luis Lasso de la Vega.
Todo esto ocurre exactamente al cumplirse cien años de la muerte de Juan Diego, ocurrida en 1548.
El vidrio colocado medía aproximadamente un metro con setenta y un centímetros de altura.
Como la Imagen medía cerca de dos metros, fue necesario cortar aproximadamente treinta centímetros de la parte superior de la tilma para que pudiera ajustarse al tamaño del vidrio.
Los fragmentos recortados fueron utilizados posteriormente como reliquias. En aquella época fabricar un vidrio de semejantes dimensiones era algo extraordinario. La colocación del vidrio demuestra la importancia que comenzaba a adquirir públicamente la Imagen.
La gran inundación de 1634 impulsó enormemente la devoción guadalupana. Durante la inundación la Imagen fue trasladada desde el santuario hasta la Catedral de México y, después de ello, las aguas comenzaron a descender. Este acontecimiento fortaleció aún más la devoción popular hacia la Virgen de Guadalupe.
En 1746, cien años después de estos acontecimientos, Cayetano Cabrera y Quintero escribió el libro Escudo de Armas, donde narra la gran inundación y explica el contexto que condujo posteriormente a las Informaciones Jurídicas.
Otro acontecimiento importante fue la gran peste de 1736, que también marcó profundamente la historia de la Nueva España. La ermita conservó siempre su nombre, aunque jurídicamente fuera considerada iglesia por contar con un capellán permanente. Cuando se construyó el gran templo de artesonado, éste pasó a ser el santuario principal. La antigua ermita permaneció como parte del conjunto del santuario. Posteriormente, al construirse la antigua parroquia de indios, la ermita quedó incorporada como sacristía, sin perder nunca su denominación histórica.
La diferencia entre nicho y ermita es jurídica y funcional.
- Un nicho es únicamente un espacio destinado a colocar una imagen para la devoción privada.
- Una ermita es un edificio donde puede celebrarse el culto y al cual puede ser asignado oficialmente un sacerdote.
- Cuando una ermita recibe un capellán designado por la autoridad eclesiástica adquiere jurídicamente el carácter de iglesia.
- Las fuentes utilizan indistintamente los términos iglesia y ermita porque describen el mismo conjunto religioso desde perspectivas jurídicas distintas.
Miguel Sánchez menciona que numerosos peregrinos realizaban novenarios.
- Los novenarios consistían en permanecer nueve días en el santuario realizando ejercicios espirituales y actos continuos de devoción.
- La intensa práctica de novenarios demuestra la profunda conversión y vida religiosa que existía alrededor del Santuario Guadalupano.
En 1665 fue publicado el cuaderno Novenas de la Santísima Virgen de Guadalupe que está extramuros de la Ciudad de México, un año antes de las Informaciones Jurídicas.
La Imagen permaneció aproximadamente ciento dieciséis años sin vidrio protector, desde 1531 hasta 1647.
Durante todo ese tiempo permaneció colocada sobre un bastidor de madera, adherido al muro de la ermitaEse muro absorbía continuamente la humedad y las sales provenientes del lago de Texcoco. Además del polvo constante, la Imagen estaba expuesta al salitre, al humo del incienso, al contacto permanente de los fieles y a las velas utilizadas durante las celebraciones. En distintas épocas se colocaron vidrios que podían abrirse para permitir que los fieles tocaran o besaran la Imagen, por lo que la protección nunca fue completamente permanente.
- Fray Pedro de Ollanguren, sacerdote español, declara bajo juramento en las Informaciones Jurídicas de 1666, folio 79 recto. Describe que el altar mayor estaba adornado con pilastras y marcos de plata maciza. La plata se ennegrecía constantemente debido al aire salitroso procedente del lago de Texcoco y al tequesquite levantado por el viento. Era necesario limpiar continuamente la plata para conservar su brillo.
Sin embargo, la Santa Imagen permanecía intacta.
- Nunca presentó deterioro, corrupción, pérdida de color ni daño alguno, a pesar de haber permanecido durante más de un siglo completamente expuesta.
- El testimonio de Fray Pedro de Ollanguren coincide plenamente con el de Miguel Sánchez, mostrando convergencia entre ambas fuentes independientes.
- Si el Acontecimiento Guadalupano hubiera sido inventado por Miguel Sánchez en 1648 deberían responderse numerosas dificultades históricas.
¿Por qué situar las apariciones del 9 al 12 de diciembre y no el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción, si todo hubiera sido una invención posterior.
La explicación se encuentra en el Milagro Guadalupano.
Las fechas del 9 al 12 de diciembre coinciden con la gran fiesta indígena de Panquetzaliztli.
También corresponden al solsticio de invierno según el calendario utilizado en aquel tiempo.
- Los cuatro días poseen un profundo significado para la cosmovisión indígena, donde el número cuatro representa totalidad y plenitud.
- La Virgen aparece aplastando el eclipse representado por la luna, no la serpiente como en las representaciones europeas de la Inmaculada Concepción.
¿Por qué fijar el año 1531 si supuestamente era una invención realizada más de un siglo después.
¿Por qué no elegir 1532, 1533 o cualquier otra fecha.
El año 1531 posee sentido únicamente dentro del contexto histórico auténtico del Milagro Guadalupano.
Un autor que escribiera cien años después habría utilizado naturalmente el título de arzobispo, pues desde 1547 Juan de Zumárraga ya había recibido esa dignidad. La expresión recién llegado obispo refleja un contexto contemporáneo a los acontecimientos. El relato menciona que la Imagen fue trasladada a la iglesia mayor.
En 1531 esa era la forma correcta de designar a la Catedral. En el siglo XVII habría sido natural llamarla simplemente Catedral.
La utilización del término iglesia mayor revela un contexto anterior. El Nican Mopohua afirma dos veces que Juan Diego viene para acá, refiriéndose a Tlatelolco.
Esta expresión tiene pleno sentido porque Antonio Valeriano vivía en Tlatelolco hacia 1545 y 1546. Miguel Sánchez nunca vivió allí. El relato menciona que los criados perdieron de vista a Juan Diego junto a un puente de madera.
En tiempos de Antonio Valeriano ese puente realmente era de madera Un siglo después ya había sido sustituido por un puente de piedra. Si Miguel Sánchez hubiera inventado el relato habría utilizado la referencia conocida por sus contemporáneos, el puente de piedra. El profundo conocimiento de la cultura indígena presente en el Nican Mopohua resulta imposible de atribuir a una invención realizada en el siglo XVII. El texto refleja con extraordinaria precisión el pensamiento, simbolismo y lenguaje indígena propios del siglo XVI.
Para que el libro de Miguel Sánchez fuera aprobado, tuvo que pasar por manos de verdaderos expertos en la materia que ya conocían la tradición, lo que demuestra que no era una novedad inventada:
- Miguel Poblete (y otro Poblete): Ya habían realizado incluso manuscritos sobre el evento guadalupano. Sabían perfectamente del tema, por eso se les confió la revisión.
- Bartolomé González: Rector del Colegio de San Gregorio (jesuita). Era un profundo conocedor de la lengua nahua y un lector de confianza para los indígenas (al grado de que, tras una inundación, los propios indígenas exigieron su regreso como rector). Su aprobación demuestra un aval técnico e histórico, no una complicidad ciega.
Este proceso legal es una de las pruebas más contundentes contra la teoría de la invención:
- Coincidencia Universal: Decenas de testigos (indígenas, mestizos, criollos y españoles) declararon exactamente lo mismo sin ponerse de acuerdo.
- Ninguno leyó a Sánchez: Ninguno de los testigos declaró haber leído el libro de 1648. El único que admitió conocer esos papeles y estar preparando su propio libro fue Becerra Tanco.
- El Mito de “La Vaquita”: Los críticos sugieren absurdamente que los indígenas “juntaron dinero (hicieron una vaquita), compraron el libro y uno que sabía leer se los explicó a todos”. No existe un solo documento que pruebe esta hipótesis marciana. Los indígenas eran analfabetas en la cultura hispana (caracteres latinos) y no tenían la capacidad económica para adquirir un libro así.
- Los indígenas aportaron detalles que Miguel Sánchez no incluyó en su libro, como que Juan Diego era del barrio de Cuautitlán tlayaca. Esto demuestra que su testimonio venía de la tradición oral viva, no de la lectura del libro.
Si la historia fuera un invento y la pintura fuera de mano humana (atribuida por los escépticos al pintor indígena Marcos), la ciencia y la historia física la contradicen:
- Soporte Imposible: Está plasmada sobre una fibra burda, porosa, áspera y llena de nudos, sin aparejo (preparación previa de la tela) ni protección durante sus primeros 116 años.
- Resistencia Sobrenatural: Ha sobrevivido al ambiente húmedo y salitroso del Tepeyac, al desgaste de los fieles (tocamientos, humo de cera, incienso), a un derrame accidental de ácido en 1784 y al bombazo del 14 de noviembre de 1921.
- Hallazgos Científicos Modernos:
- Reflejos de imágenes humanas en ambos ojos.
- Geometría perfecta y proporción áurea en sus formas.
- Correlación exacta de las flores del vestido con los volcanes de la meseta central de México.
- El manto reproduce la posición exacta de las constelaciones en el momento de la aparición.
- Notas musicales que surgen matemáticamente al unir los puntos de las flores y las estrellas.
“Criollismo Político”
Muchos historiadores (como Jacques Lafaye o Stafford) afirman que Sánchez inventó el relato para crear una identidad criolla con miras a independizarse de España. Esto es falso por dos razones:
- El significado de “Criollo”: En la época de Miguel Sánchez, el criollismo solo significaba orgullo de haber nacido en México (Nueva España) y no en Extremadura; no tenía tintes de insurgencia o independencia política (eso llegó siglos después).
- El Nombre de Guadalupe: Si hubiera sido un invento para romper con España, no le habrían puesto “Guadalupe”, que es una advocación originalmente hispano-castellana. Se llamó así porque la Virgen misma eligió ese nombre al sanar al tío de Juan Diego, Juan Bernardino (Santa María de Guadalupe), como símbolo de unión familiar divina.
La aparición ocurre en 1531, en un contexto social durísimo donde se debatía la humanidad del indígena:
- La postura de Sepúlveda: Basado en lecturas de Aristóteles, argumentaba en la célebre disputa de 1550 (contra Fray Bartolomé de las Casas) que los indígenas eran “esclavos por naturaleza” y debían someterse a los españoles.
- La respuesta del Tepeyac: Frente a esta mentalidad opresora, la Virgen decide manifestarse y confiar todo su mensaje a un macehual (un indígena de clase trabajadora), dignificando por completo su condición frente a las autoridades eclesiásticas.
Miguel Sánchez no sacó la historia de la nada. En sus escritos menciona que el licenciado Bartolomé García le contó cómo el arzobispo García de Mendoza leía con profunda ternura los autos y procesos antiguos del acontecimiento guadalupano en el año 1601. Esto demuestra de forma irrefutable que los expedientes oficiales del milagro existían casi medio siglo antes de que Sánchez publicara su libro.
Si Miguel Sánchez hubiera inventado toda la narración habría situado naturalmente los acontecimientos en el gran templo de artesonado, que era el santuario que él conocía.
Sin embargo, toda la narración ocurre alrededor de la antigua ermita.
Esto demuestra que el relato conserva una memoria anterior a la construcción del gran santuario.
Si realmente hubiera inventado la historia, no habría tenido sentido investigar documentos, consultar testigos, someter su obra al juicio de censores eclesiásticos y exponerla al examen de especialistas.
Además participó personalmente en las Informaciones Jurídicas de 1666 bajo juramento sacerdotal y con pena de excomunión automática en caso de falso testimonio.
Todo ello resulta incompatible con la hipótesis de una invención deliberada del Acontecimiento Guadalupano.
FUENTES:
- Chávez, E. (2023, 27 de marzo). Módulo 5.2. Diplomado: La Verdad de Guadalupe [Material de diplomado]. Instituto Guadalupano.

