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El Nahui Ollin y la flor en el vientre de la Virgen de Guadalupe

Si alguna vez miraste con atención la imagen de la Virgen de Guadalupe, la que muchos llevan en sus teléfonos, estampitas o camisetas, puede que hayas notado un pequeño detalle en su túnica: una flor de cuatro pétalos, justo sobre su vientre.

Esta flor no es un diseño cualquiera, sino que es un símbolo cargado de historia y un significado que mezcla cosmovisión indígena, cultura y fe cristiana de una manera que impacta incluso a quienes la veneran hoy en día.

¿Qué significa “Nahui Ollin”?

“Nahui” en náhuatl significa cuatro y “Ollin” significa movimiento o movimiento cósmico. Ambas palabras juntas representan varios significados:

  • La presencia de Dios como fuerza creadora.
  • El centro del universo, donde la vida surge y se renueva.
  • Movimiento, vida y origen.
  • Las cuatro direcciones del mundo y del tiempo.

Este símbolo aparece en códices prehispánicos, en el calendario azteca y en otros grabados antiguos, siempre ligado al sol y a la energía vital de la existencia.

En la cosmovisión náhuatl, este símbolo se relaciona con Ometeotl, el principio divino creador del universo. No se trata de un dios con forma humana, sino de la fuente de la vida y del movimiento que sostiene todo lo que existe (véase
Ometéotl: el dios que se creó a sí mismo
).

Por eso, el Nahui Ollin era entendido como la manifestación visible de esa energía divina. Al aparecer en el vientre de la Virgen, el mensaje es claro para el mundo indígena: ahí habita la vida que viene de Dios.

¿Por qué está en la Virgen de Guadalupe?

Al aparecer sobre el vientre de la Virgen tiene un gran significado visual. Para la cultura náhuatl, situar esta flor ahí tenía un mensaje poderoso: ella lleva vida dentro de sí, e incluso se ha interpretado que representa un embarazo espiritual y cósmico.

Así, el símbolo se convierte en algo más que arte: es como si la imagen dijera: “Aquí se encuentra el origen de la vida, el movimiento de Dios y el centro de todo lo que existe.”

Esta figura es más que un adorno en el manto. Muchas personas comentaron que al descubrir ese detalle la imagen cobró sentido para ellos, como si la Virgen estuviera hablando en su propio lenguaje cultural.

Estas ideas reflejan cómo muchos jóvenes sienten que el Nahui Ollin no es un adorno extraño, sino un puente entre culturas y fe, algo que habla directamente a su identidad religiosa y cultural.

No fue coincidencia. Historiadores, antropólogos y creyentes han analizado la figura como un ejemplo de cómo el mensaje de la Virgen fue “inculturado”, es decir, presentado de una forma que los pueblos indígenas de México pudieron leer y entender, usando símbolos que ya tenían profundo significado.

Entender este simbolo, es entender un lenguaje

La próxima vez que veas la imagen de la Virgen de Guadalupe, mirá con atención más allá de su belleza. Esa flor de cuatro pétalos no está ahí por casualidad. Representa vida, movimiento, presencia divina y un puente entre dos mundos.
Es un símbolo que nos invita a pensar que Dios no solo se comunica, sino que lo hace en el lenguaje de cada pueblo.

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