Los misterios de la tilma de Guadalupe
El 20 de diciembre de 2018, el reconocido periodista español Andrés Brito dio una clase en Barcelona en la que realizó un profundo análisis sobre la historia de la Virgen de Guadalupe y las maravillas de su tilma. A lo largo de la conferencia, publicada en el canal de YouTube de María de Nazaret, recorre las distintas apariciones de la Virgen al indio Juan Diego, explica los símbolos que pueden encontrarse en la tilma y cómo se relacionan con la religión azteca. Por último, se detiene en los milagros que, hasta hoy, rodean a esta imagen y siguen despertando asombro y devoción.
Andrés Brito comienza la conferencia explicando la historia del milagro en el Tepeyac. Cuenta que el 9 de diciembre de 1531, cerca de la antigua Tenochtitlan, un indígena llamado Cuauhtlatohuac, bautizado como Juan Diego, estaba caminando hacia Tlatelolco, donde se encontraban los misioneros. Su nombre en idioma náhuatl significa “el que habla como águila”.
Mientras pasaba por el cerro Tepeyac, Juan Diego se sintió atraído por el canto de unos bellísimos pájaros y noto que algo estaba sucediendo. Afirmó ver aparece a una joven de delicadísima belleza que se le presentó como la “perfectísima siempre Virgen Santa María, Madre del verdaderisimo Dios por quien se vive, el Dueño del cielo y de la tierra”.
El episodio quedó registrado años más tarde en el Nican Mopohua, texto escrito en lengua náhuatl y atribuido al indígena Antonio Valeriano. Allí se narran los intercambios entre la Virgen y Juan Diego, caracterizados por sus diálogos llenos de cariño y por una profunda sensibilidad.
La Virgen le pidió a Juan Diego que transmitiera su mensaje al obispo. La virgen pedía que se le construyera una “casita sagrada” en el Tepeyac. Juan Diego transmitió el mensaje al primer obispo de México, Fray Juan de Zumárraga, quien inicialmente no creyó en su testimonio y solicitó una señal de la “Niña santa”, como la llamaba Juan Diego, que confirmara la autenticidad de la visión. La virgen expresó “Escucha el más pequeño de mis hijos: Ten por cierto que no son escasos mis servidores, mis mensajeros. Pero es muy necesario que tú personalmente y mucho te lo ruego, hijo mío el menor y con rigor te mando, que otra vez vayas mañana a ver al obispo y de mi parte hazle saber mi voluntad”.
La señal se produjo el 12 de diciembre de 1531. La virgen Maria envió a Juan Diego a buscar unas rosas que milagrosamente habían florecido en invierno sobre el cerro, las rosas no eran nativas de ese lugar. Juan Diego agarró la mayor cantidad que pudo con sus manos y los guardó en una tilma (Una prenda tradicional prehispánica). El indigena lleva la tilma a la Virgen y ella con todo su amor las acomoda y envía a Juan Diego al obispo. Al desplegar su tilma frente al Fray Juan de Zumarraga, no solo cayeron las flores, sino que quedó impresa en el tejido la imagen de la Virgen.
Según el relato, hay una historia paralela a la de Juan Diego que estaba sucediendo simultáneamente ese mismo 12 de diciembre de 1531. Cuando Juan Diego estaba por salir para ir a ver a la virgen Maria, su muy amado tío, Juan Bernardino, había amanecido muy enfermo y le pidió a Juan Diego que buscase un cura porque él no quería irse de la tierra sin estar confesado. Juan Diego debe tomar una decisión, si ir con La virgen o si ir en busca de un cura como solicitó su tío. Juan Diego decide buscar al cura confiando en que la Virgen Maria lo esperaría. Pero Maria tenía otros planes, sorprende a Juan Diego a mitad de su camino y en ese momento lo envía a lo alto de Tepeyac a buscar las flores. Ella le dice que no se preocupe por su querido tío. Entonces María visita a Juan Bernardino, lo sana de su enfermedad y le revela su verdadero nombre, Tequatlasupe. Para los españoles, aquel nombre se convirtió simplemente en “Guadalupe”. Pero en lengua náhuatl conservaba un significado mucho más profundo: “la que aplasta la cabeza de la serpiente”. En una civilización donde la serpiente estaba asociada a divinidades poderosas, ese mensaje no podía pasar desapercibido. Y según explica Andrés Brito, la clave para entenderlo está en la propia imagen de la Virgen. En la próxima parte de esta serie haremos un profundo análisis de los símbolos en la tilma.
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