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Controversias Guadalupanas #4 | P. Eduardo Chávez

  1. La Virgen de Guadalupe y su relación con Jesús:
    El padre Chávez destaca que la Virgen de Guadalupe, aunque es representada como una mujer embarazada, no lleva en su vientre la “energía cósmica” del universo, como creían los aztecas respecto a las mujeres embarazadas en su cultura. Él explica que la diferencia es fundamental: “Ella no lleva en el vientre, en su inmaculado vientre, la síntesis de la energía dispersa en el cosmos. No, trae al dueño del cosmos.” De esta manera, la Virgen no solo es una madre en sentido biológico, sino que es la portadora de Jesús, quien es el “dueño del cosmos”. El padre también subraya que el nombre de la Virgen, Santa María de Guadalupe, alude a la misión de exaltar a Jesús, ya que su principal propósito es conducirnos a Él: “El centro, por lo tanto, de su propio nombre, de ella, es exaltar a Jesús, es llevar a Jesús, es conducir a Jesús, es llevarnos a Jesús en su nombre.”
  2. La mentalidad azteca sobre los sacrificios humanos:
    El padre explica que, según la visión azteca, los sacrificios humanos tenían como propósito principal mantener el equilibrio y la vitalidad del cosmos. Los aztecas creían que “los sacrificios humanos… alimentaban al cosmos para que de este surgiera la energía necesaria para el nacimiento de un nuevo ser humano.” Esta cosmovisión veía la vida como un flujo de energía que necesitaba sacrificios para seguir su curso. “Los sacrificios humanos eran ante todo para la vida,” dice Chávez, lo que parece contradictorio desde una perspectiva cristiana, pero se comprende dentro de la mentalidad indígena.
  3. La redención y el sacrificio de Cristo:
    En relación con los sacrificios humanos aztecas, el padre Chávez compara la práctica con el sacrificio de Cristo en la cruz, que para los cristianos es el único sacrificio que da vida. Menciona al historiador Miguel León Portilla, quien señala que el sacrificio humano azteca y el sacrificio de sangre en el cristianismo tienen puntos en común, pero con diferencias profundas: “Sin sacrificio de sangre no hay redención. Cristo redimió a los hombres, dio nueva vida al género humano con su propia sangre.” Chávez subraya que mientras los aztecas usaban sacrificios para sostener el cosmos, la Virgen de Guadalupe y el sacrificio de Cristo son la respuesta definitiva para la salvación y vida eterna, “Él es el único y eterno sacrificio para que nosotros tengamos vida y la tengamos en abundancia.”
  4. La figura de los sacrificios humanos en el Templo Mayor de los Aztecas:
    Chávez describe la terrible magnitud de los sacrificios humanos que se realizaban en el Templo Mayor de los aztecas. El rey Azteca, Moctezuma, participaba activamente en estas ceremonias, que implicaban el sacrificio de miles de personas. De acuerdo con algunas fuentes, en la consagración de un templo en 1487, el número de víctimas fue de hasta “10,000… o incluso hasta 80,400” personas. Estos sacrificios eran considerados como vitales para la continuidad de la vida del universo y de los dioses.
  5. La diferencia entre los sacrificios aztecas y la propuesta cristiana:
    El padre Chávez insiste en que la Virgen de Guadalupe, aunque proviene de una cultura que practicaba sacrificios humanos, no acepta ni promueve tales prácticas. “Ella no toma idolatrías… no toma los sacrificios humanos… ella los entiende, pues nada menos que fue su amado hijo quien entregó en el sacrificio de la cruz su cuerpo, su sangre, toda su vida, para la redención y salvación de toda la humanidad.” Así, la Virgen y el sacrificio de Cristo representan el fin de la necesidad de sacrificios humanos.
  6. El sentido de la misión del pueblo azteca:
    Los aztecas creían que su misión era la de sostener la vida del cosmos, ya que pensaban que sin sus sacrificios, el universo y los dioses no podrían existir. Como expresa Chávez, “los aztecas veían con claridad que para poder vivir se necesita del sol y del agua.” El sol (Wichiloposli) y la lluvia (Tlalok) eran considerados esenciales para la vida, y a estos dioses debían alimentarlos con sacrificios humanos para evitar el fin del mundo. Los aztecas creían que al hacer esto, podían “posponer” el final del mundo, aunque sabían que el fin llegaría algún día.

En este fragmento, el padre Eduardo Chávez habla de cómo la Virgen de Guadalupe lleva a cabo una “inculturación perfecta del Evangelio”, lo que significa que, a través de su aparición y el mensaje que trae, se adapta y responde a las creencias y cosmovisiones de los pueblos indígenas, específicamente los aztecas, para que puedan entender mejor el mensaje cristiano de salvación. En otras palabras, la Virgen se presenta en un contexto que es familiar y comprensible para los pueblos indígenas, pero siempre conduciéndolos hacia Cristo. Para entender bien este proceso, es fundamental conocer la mentalidad y cosmovisión de los aztecas, que jugaban un papel importante en esta historia de salvación.

A continuación, te explico las respuestas a las preguntas planteadas en relación con la visión del padre Chávez:


1. ¿Los aztecas captaron que debía haber un factor vital para la concepción de un nuevo ser humano?

Sí, los aztecas tenían una visión muy específica sobre la concepción humana. Consideraban que la concepción de un nuevo ser humano era resultado de una interacción entre el cosmos y la energía cósmica, algo vital. Esta energía cósmica se encontraba dispersa por el universo, y la mujer embarazada era vista como la portadora de esa energía concentrada en el embrión. Según Chávez, esta visión es un reflejo de la mentalidad azteca, que asociaba la creación de la vida con la intervención de fuerzas cósmicas: “Los aztecas captaron que debía haber un factor vital, algo vital para la concepción de un nuevo ser humano.” En este contexto, la mujer embarazada simbolizaba la concentración de esa energía cósmica que permitiría el nacimiento de un nuevo ser.

2. ¿Con los sacrificios humanos los aztecas tendrían su mundo para siempre?

No, los aztecas no pensaban que los sacrificios humanos garantizarían la eternidad del mundo. En realidad, los sacrificios humanos tenían la función de “postergar” el fin del mundo, el cual creían que llegaría en algún momento inevitable. Los sacrificios no eran vistos como una solución permanente, sino como una manera de evitar el Apocalipsis por el mayor tiempo posible. El historiador Jack Sustel explica esta idea diciendo que los sacrificios humanos “difieren una vez más” la catástrofe que amenaza al mundo. Así, los sacrificios eran necesarios para mantener el cosmos y la vida en equilibrio, pero sabían que el fin llegaría tarde o temprano.

3. ¿Cuál era la forma de sacrificio humano más común que realizaban los aztecas o mexicas?

La forma más común de sacrificio humano entre los aztecas era el ofrecimiento del corazón de la víctima en la cima de las pirámides. Este sacrificio era realizado para alimentar a los dioses y, a su vez, para asegurar que el cosmos continuara en su ciclo. El rey azteca Moctezuma, como líder, tenía una participación central en estas ceremonias. Chávez describe uno de los sacrificios más dramáticos, como la consagración del Templo Mayor, donde se sacrifiquen miles de personas. Este acto formaba parte de las festividades religiosas y estaba vinculado a la creencia de que la vida dependía de estos sacrificios.

4. ¿Los aztecas o mexicas eran caníbales?

La afirmación de que los aztecas eran caníbales no es exacta. Aunque existían rituales que implicaban el consumo de la carne humana, esto solo ocurría en momentos específicos de consagración religiosa, como el sacrificio de víctimas a los dioses. Sin embargo, los aztecas no practicaban el canibalismo de manera generalizada. Según Chávez, “los aztecas no eran caníbales, aunque en ciertos rituales sacrificaban a los enemigos y comían su carne en un contexto ritual.”

5. ¿Cuál era el fin que perseguían los aztecas al comer la carne humana que se había consagrado a los dioses?

El fin que los aztecas perseguían al comer la carne humana consagrada a los dioses era de carácter religioso y simbólico. Era una manera de unirse a la divinidad y obtener fuerza o poder divino, algo similar a lo que los cristianos experimentan al participar del sacramento de la Eucaristía. Según Chávez, Miguel León Portilla observa que esta práctica azteca podría compararse con la comunión en el cristianismo, pues “era estar con Dios, era el íntimamente estar unido con Dios.” Para los aztecas, comer la carne humana consagrada representaba una forma de acercarse a los dioses y recibir su energía.

6. ¿Los aztecas asumieron que eran responsables de que el cosmos continuara con vida?

Sí, los aztecas creían firmemente que dependía de ellos mantener el cosmos y la vida en equilibrio. Según Chávez, “los aztecas veían con claridad que para poder vivir se necesita del sol y del agua,” y esto se debía a que los dioses del sol (Wichiloposli) y de la lluvia (Tlalok) eran fundamentales para la vida. Los aztecas pensaban que, si no realizaban los sacrificios adecuados, el cosmos podría colapsar. El sacrificio humano se veía como la única forma de alimentar a estos dioses y garantizar que la vida continuara.

7. ¿En esta filosofía religiosa, por qué los mexicas se sentían tan elegidos de parte de la divinidad a tal punto como para sostenerla?

Los mexicas se sentían elegidos por la divinidad porque creían que tenían una misión especial en el universo: sostener el cosmos y los dioses a través de sus sacrificios. Como lo describe Miguel León Portilla, los mexicas pensaban que su destino estaba ligado a la supervivencia del universo. Creían que “solo el pueblo del sol” era responsable de postergar la destrucción del cosmos. Los sacrificios eran vistos como un medio para cumplir con su misión divina. Esta creencia de ser el “pueblo del sol” les otorgaba una sensación de responsabilidad cósmica, pues sentían que su existencia tenía un propósito trascendental en la preservación de la vida en el universo.

En conclusión, el padre Eduardo Chávez establece una clara distinción entre la visión de la Virgen de Guadalupe y la cosmovisión azteca. Mientras que los aztecas ofrecían sacrificios humanos para mantener el equilibrio cósmico, la Virgen de Guadalupe, al portar a Jesús en su vientre, no solo guía a la humanidad a la vida, sino que elimina la necesidad de sacrificios humanos, llevándonos a la verdadera fuente de la vida eterna: Cristo.

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