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Miguel Portilla: Filosofía nahuatl

El padre Eduardo Chávez utiliza los estudios del historiador Miguel León-Portilla en tres momentos clave para explicar la mentalidad mexica sobre los sacrificios y trazar paralelismos con el cristianismo.

Los conceptos exactos que toma de León-Portilla:

1. El paralelismo entre el sacrificio cósmico y el dogma cristiano

  • La necesidad de la sangre: Chávez cita a León-Portilla para comparar la visión mesoamericana con el pensamiento cristiano (específicamente con San Pablo, quien decía que “sin sacrificio de sangre no hay redención”).
  • Vida a través de la muerte: Así como en el cristianismo Cristo da vida al género humano con su propia sangre, en la mentalidad mesoamericana existía la fuerte convicción de que “sin derramamiento de sangre ni los dioses ni los hombres podían existir” . El sacrificio es visto no como muerte, sino como una transmutación para generar vida.

2. La similitud del ritual azteca con la Eucaristía (Comunión)

  • Unión íntima con la divinidad: Al responder si los aztecas eran caníbales (pregunta 14 y 15), Chávez se apoya en León-Portilla para explicar que el consumo ritual tras un sacrificio de consagración no era por alimentación, sino que tenía un sentido de comunión sagrada.
  • Se compara con la comunión cristiana (consumir el cuerpo y la sangre de Cristo bajo el pan y el vino): para los aztecas, este acto significaba consagrarse, “tener a Dios” y lograr una unión íntima con la divinidad.

3. El destino cósmico de los mexicas como “El Pueblo del Sol”

  • Reinterpretación de los mitos: Toma de León-Portilla la idea de que los mexicas elaboren nuevos relatos para justificar su destino y ligarlo a la supervivencia del universo entero. Asumieron el rol del “pueblo del Sol”.
  • La deuda con los dioses: Creían que el sol y la era presente ( Ollintonatiuh o edad del movimiento) habían nacido gracias al sacrificio original de los dioses, a quienes les comunicaron la vida.
  • La postergación del Apocalipsis: León-Portilla explica (y Chávez lo subraya) que el mundo azteca llevaba “la semilla de su propia destrucción”. Tarde o temprano el mundo se iba a acabar. La misión exclusiva del pueblo mexica era posponer o alejar ese fin del mundo dándole al sol el “líquido precioso” (la sangre en los sacrificios), devolviéndole la misma energía vital que originalmente le había dado vida.

En resumen para la perspectiva de Chávez: El padre Chávez usa a Miguel León-Portilla para demostrar que el sacrificio humano azteca no era un acto de simple crueldad, sino una carga teológica y cósmica inmensa. Los indígenas buscaban desesperadamente mantener la vida y estar unidos a Dios, y Chávez concluye que esa “búsqueda” encuentra su verdadera respuesta y plenitud, sin idolatrías ni derramamiento de sangre, en la figura de la Virgen de Guadalupe y en el sacrificio de Jesucristo.

ANÁLISIS MÁS PROFUNDO

1. La Paradoja de la Sangre: La vida que nace de la muerte

Más allá de decir “ambos pedían sangre”, el trasfondo aquí es el principio de la transmutación cósmica .

  • El peso filosófico: Para la mente náhuatl, el universo no era gratis; Tenía un costo altísimo. El sol se desgastaba diariamente en su batalla contra la oscuridad. El sacrificio humano no era un asesinato sádico, era un acto de reciprocidad . Los dioses se sacrificaron primero para crear este Quinto Sol ( Ollintonatiuh ), por lo tanto, el hombre estaba en deuda de sangre .
  • La conexión teológica que hace Chávez: Chávez usa a León-Portilla para mostrar que los indígenas ya poseían una intuición espiritual altísima: “sin entrega total (sangre), no hay vida”. Cuando llega el cristianismo con el mensaje de San Pablo (“sin sacrificio de sangre no hay redención”), el indígena tiene la “vasija” mental para entenderlo. La Virgen de Guadalupe entra aquí para decirles: Tienen razón, la vida exige un sacrificio de sangre, pero ya no la tuya, sino la de mi Hijo (Jesucristo), que es el sacrificio definitivo e irrepetible.

2. Ritual La Antropofagia: El hambre ontológica de Dios

Al desmentir que los aztecas eran simples caníbales por gula o salvajismo, se toca una fibra mística muy profunda.

  • El peso filosófico: En los sacrificios de consagración, la víctima se convertía en ixiptla (la representación o encarnación viva del dios). Consumir una pequeña parte de esta víctima no era para alimentar el cuerpo físico, era un intento desesperado por absorber la divinidad , por apropiarse de la fuerza sagrada.
  • La conexión teológica que hace Chávez: León-Portilla compara esto con la Eucaristía Católica, y Chávez lo resalta porque demuestra que el indígena tenía “hambre de Dios” . Quería estar íntimamente unidos a la divinidad, fusionarse con ella. Por eso, el indígena bautizado logra entender el sacramento de la Comunión (comer el cuerpo y beber la sangre de Cristo) de una manera mucho más visceral y profunda que el propio europeo; para el indígena, consumir a la divinidad era la forma suprema de consagración.

3. La Angustia Existencial y el peso de sostener el Universo

Este es quizás el punto psicológico más brutal de la filosofía náhuatl que Chávez rescata de León-Portilla.

  • El peso filosófico: Los mexicas vivían bajo una constante angustia apocalíptica . Creían que el mundo tenía una falla de origen (“la semilla de su propia destrucción”). Asumirse como el “Pueblo del Sol” no era solo un orgullo imperial, era echarse todo el peso del cosmos sobre los hombros. Si ellos fallaban, el sol se apagaba y la humanidad perecía. El sacrificio era una responsabilidad agotadora para posponer un fin del mundo que sabían que, tarde o temprano, llegaría.
  • La conexión teológica que hace Chávez: Cuando ocurre la Conquista (enfermedades, masacres, la caída del Templo Mayor donde residían Huitzilopochtli y Tláloc), para el indígena el fin del mundo efectivamente ocurrió . El Apocalipsis los alcanzó. Toda su lógica cósmica colapsó.
  • El remate Guadalupano: Es exactamente en medio de este trauma cósmico, de este “fin del mundo”, que aparece la Virgen de Guadalupe. Chávez explica que ella se presenta embarazada, pero aclara profundamente: no trae la energía dispersa del cosmos (como creían de las mujeres embarazadas indígenas), sino que trae en su vientre al “Dueño del cosmos” . Ella viene a liberar al indígena de esa carga aplastante. Viene a decirles: Ya no tienen que sostener el universo con su sangre, porque el Dios verdadero que lleva en mi vientre es quien sostiene al universo.

En conclusión: Al profundizar, vemos que Chávez usa el trabajo de León-Portilla para dignificar la cosmovisión azteca. No los ve como demonios o salvajes errados, sino como seres humanos con una filosofía trágica, profunda y dolorosa, cuya angustia existencial encuentra consuelo, respuesta y descanso en la teología que trae consigo la imagen de la Virgen de Guadalupe.

FUENTE


PDF León-Portilla, M. (2006). La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes (10.ª ed.). Universidad Nacional Autónoma de México.

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