Skip to main content
< Todos los temas
Imprimir

Andrés Brito Galindo – Apunte de Rocio

La Sábana Santa como un misterio de más de 2000 años. Aunque hay mucha investigación científica, todavía no hay una respuesta definitiva sobre si es auténtica o no. Para los creyentes, aunque se demostrara que es falsa, la fe no cambia, porque no se basa en la sábana sino en los evangelios. Igual, como objeto histórico, sigue siendo muy importante.

La sábana sería la tela que envolvió el cuerpo de Jesús en el sepulcro. Dicen que mide unos 4,43 m por 1,13 m, o sea que alcanza para envolver un cuerpo entero. Lo raro no son tanto las manchas de sangre (que serían esperables en alguien torturado), sino la imagen del cuerpo que aparece tanto de frente como de espaldas. Ahí es donde arranca todo el problema.

Sobre la imagen, dicen que tiene características únicas. Lo que más me llamó la atención es que funciona como un negativo fotográfico: cuando la fotografiaron en 1898, recién en el negativo apareció claramente el rostro. Eso es rarísimo porque en teoría la sábana es de mucho antes de que exista la fotografía. También dicen que es tridimensional, porque con tecnología moderna pudieron reconstruir el volumen del cuerpo. Además, no es pintura, no está penetrada en la tela sino que es muy superficial, y resiste agua, calor y químicos. Básicamente, no encaja con ninguna técnica conocida.

A partir de eso aparece una hipótesis medio extraña: que la imagen se habría formado por una especie de destello de energía emitido por el cuerpo durante un instante muy corto. Eso explicaría por qué la imagen está “impresa” sin dañar la tela. Pero aclaran que esto no se puede reproducir en laboratorio, así que queda como teoría.

Después hablan de una investigación importante en los años 70, donde un grupo de científicos fue a estudiar la sábana directamente. En principio querían comprobar si era falsa, pero terminaron encontrando cosas que les complicaron esa idea, sobre todo por la coherencia entre las heridas del cuerpo y los relatos de los evangelios.

En cuanto a las heridas, detallan bastante: la flagelación fue muy intensa, incluso dicen que se puede deducir la posición de los que lo golpeaban. La corona de espinas no sería como la típica que se ve en imágenes (tipo aro), sino más bien como un casco. Sobre la crucifixión, explican que los clavos no habrían ido en las palmas sino en las muñecas, porque si no el peso del cuerpo desgarraría la mano. También mencionan el dolor extremo por el nervio y la muerte por asfixia. Y lo de la lanza en el costado, que coincide con el evangelio cuando habla de sangre y “agua”.

Un dato que remarcan es que normalmente no se flagelaba y crucificaba a la misma persona, pero en este caso sí, lo cual lo hace más particular.

Sobre el cuerpo en sí, dicen que sería de un hombre adulto, de aproximadamente 1,80 m y unos 80 kg, con proporciones armónicas. También les llama la atención que el rostro tenga una expresión serena a pesar de todo lo que sufrió.

La historia de la sábana también es bastante accidentada: incendios, traslados, intentos de protección. En uno de los incendios (1532) se produjeron unas marcas triangulares que todavía se ven. Incluso en los años 90 hubo otro episodio donde casi se pierde pero lograron salvarla. Actualmente está en Turín.

Después entra el tema más polémico: la prueba de carbono 14 de 1988, que dio como resultado que la tela sería medieval (siglo XIV). Eso en teoría derrumbaría la autenticidad. Pero en el video cuestionan bastante esa prueba: dicen que la muestra podía estar contaminada, que la sábana estuvo expuesta a incendios y al ambiente, y que el método no siempre es fiable en estos casos. Incluso mencionan que algunos investigadores reconocieron que no es una prueba definitiva.

Aparecen también otros indicios a favor de que sería más antigua, como ciertos iconos del siglo VI que ya muestran un rostro muy parecido al de la sábana, lo que sugeriría que ese modelo existía antes. Y el caso del sudario de Oviedo, otro paño con manchas de sangre que coinciden con las de la sábana y que está documentado desde antes del siglo XIV.

Casi al final mencionan un argumento estadístico: que la cantidad de coincidencias entre lo que se ve en la sábana y lo que se sabe de la crucifixión de Jesús es tan alta que sería extremadamente improbable que se trate de otra persona.

Cierran dejando claro que desde la ciencia no se puede afirmar que hubo resurrección ni explicar completamente cómo se formó la imagen. En definitiva, queda como un objeto real, estudiado, pero con un montón de cosas que todavía no tienen explicación clara.


FUENTE

Tabla de contenidos