“¿La Santa Misa, un sacrificio? ” — P. Millon Barros, EP – Apunte de Rocio
La pregunta central del texto es por qué la Santa Misa es llamada sacrificio. Parte de un ejemplo donde un joven cree que “ir a misa” es simplemente un sacrificio en el sentido de esfuerzo o carga, lo que muestra una confusión bastante común: reducir el sacrificio a algo molesto o doloroso.
El texto aclara que, en sentido estricto, el sacrificio no es eso, sino una “oblación externa de una cosa sensible, con cierta destrucción de la misma, realizada por el sacerdote en honra de Dios”.
A partir de esta definición, explica cómo la Misa cumple cada uno de estos elementos.
Primero, la idea de oblación externa. No es algo interior o privado, sino un acto visible y público. En este sentido, la Misa es la oración oficial de la Iglesia, incluso el centro de su vida. Lo que se ofrece no es cualquier cosa, sino el mismo Cristo bajo las especies de pan y vino, lo que la convierte en la ofrenda más perfecta posible.
Después, el hecho de que sea algo sensible. El sacrificio debe poder percibirse, porque el hombre no es solo espíritu sino también cuerpo. Por eso en la Misa hay signos concretos, como el pan y el vino, que se transforman en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
El texto insiste también en que todo sacrificio implica una cierta destrucción de lo ofrecido. En la Misa esto se da de manera particular:
- no hay destrucción material como en otros sacrificios antiguos
- pero se realiza sacramentalmente en la comunión, donde el Cuerpo y la Sangre de Cristo son consumidos
Otro elemento esencial es que el sacrificio debe ser realizado por un sacerdote. No puede existir Misa sin un sacerdote consagrado, que actúa como mediador y en representación de Cristo.
Finalmente, el sentido último del sacrificio es dar honor a Dios y reconocer su dominio. La Misa cumple esto de manera perfecta porque es el mismo Cristo quien se ofrece. Por eso se la entiende como la renovación incruenta del sacrificio del Calvario:
- es el mismo sacrificio que la cruz
- pero realizado sin derramamiento de sangre
- actualizado en cada celebración
A partir de esto, el texto concluye que la Misa es el sacrificio perfecto de la Nueva Alianza. No es solo una práctica religiosa más, sino el acto más alto de culto que existe.
También aparece una dimensión más práctica. Se invita a cambiar la mirada sobre la Misa:
- no verla como una obligación pesada
- sino como un auxilio real para la vida
- un lugar donde pedir ayuda a Dios
Cierra con una idea fuerte: en la Misa, al estar Cristo presente y ofreciéndose, todo lo que se pide en su nombre tiene un valor especial. Por eso se insiste en acercarse con fe y piedad, no de manera superficial.
FUENTE
- Artículo “¿La Santa Misa, un sacrificio? ”, publicado por P. Millon Barros, EP.