Módulo 2. 8 – Diplomado – La Verdad de Guadalupe – Instituto Guadalupano – Apuntes M. Izaguirre.
26 – Septiembre – 2022

María, Pentecostés y el Protagonismo del Laico
Hay una construcción en Hechos 1, donde todos están reunidos en oración y luego viene la elección de Matías. Cualquiera pensaría que lo de Matías está ahí como un paréntesis, porque si te lo brincas el texto continúa perfectamente hacia Pentecostés. Pero no es así. La elección de Matías era importantísima porque el colegio apostólico tenía que estar completo para la efusión del Espíritu Santo.
Y en medio de todo esto, ¿dónde está María? Hechos 1,14 dice que todos perseveraban unánimes en oración con las mujeres y con María, la Madre de Jesús. Ella está ahí, presente con los discípulos.
Y miren qué hermoso punto aparece en el Documento de Aparecida, redactado bajo la coordinación del entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio y aprobado por Benedicto XVI. Los obispos escribieron que:
Santa María de Guadalupe preside el Pentecostés junto al humilde Juan Diego.
¿Qué significa esto teológicamente? Que la Virgen preside el Pentecostés junto al laico.
Es un subrayado impresionante para nuestra época. Zumárraga prácticamente le dijo a Juan Diego: “Busca a alguien más reconocido para cumplir este encargo”. Pero la Virgen quiso que fuera él.
Tiene que estar el laico junto con el consagrado, porque así es la Iglesia. Necesitamos al Papa, necesitamos a los obispos para confirmar la fe, pero el laico tiene un protagonismo fundamental.
Todos nosotros somos los Juan Diegos de nuestra época.
¿Continuidad o Purificación? El Error de Richard Nebel
Richard Nebel piensa que Guadalupe es simplemente una continuación de la idolatría prehispánica, de la Coatlicue o de la Tonantzin. Ahí está el error.
La Virgen de Guadalupe no continúa ninguna idolatría; nos libera de toda idolatría.
¿En qué sentido sí existe continuidad? En el sentido de las semillas del Verbo.
Dios sembró desde la creación ciertas verdades en el corazón humano. Lo que hace la Virgen es tomar aquello bueno y verdadero que ya estaba presente en el corazón indígena, quitar el error, la mentira y la idolatría, y llevarlo a su plenitud en Jesucristo.
Eso es la verdadera razón de Guadalupe.
No es continuidad del engaño. Es continuidad del plan original de Dios para el ser humano.
La raíz de la idolatría
¿De dónde surge la idolatría?
Surge del miedo.
Del miedo a la lluvia, a los terremotos, al sol, a lo desconocido.
Ante ese temor, el ser humano crea ídolos y comienza a atribuirles poderes.
El Popocatépetl existe como volcán. Pero cuando se dice que fuma, que tose y que provoca temblores porque está enojado, ya estamos hablando de una interpretación nacida del miedo.
Ahora bien, cuando hablamos del diablo, hablamos del que engaña. El diablo existe y busca apartarte de la verdad.
La Virgen de Guadalupe, llevando la Vida en su vientre, viene precisamente a liberarnos de ese engaño.
Por eso decir que Guadalupe es continuidad de la Coatlicue es no entender que ella viene a expulsar la idolatría y a colocar a Jesucristo en el centro.
Algunos incluso afirman que los indígenas ya creían en el verdadero Dios porque tenían a Ometéotl.
No es cierto.
Ometéotl no es Jesucristo.
Lo que hace la Virgen es tomar aquella intuición de un creador, purificarla y mostrar que el verdadero Creador es Jesucristo.
La Metodología de la Virgen
En el siglo XVI la metodología dominante era la de la imposición.
En medio de ese ambiente aparece la Virgen de Guadalupe con una metodología completamente distinta. Desde el primer momento, la atmósfera guadalupana respeta la raíz del pueblo.
Antes de ver a la Virgen, Juan Diego escucha los cantos y recuerda lo que le enseñaron sus ancianos.
La Virgen no destruye la memoria ni la sabiduría de los antepasados. Rescata lo bueno, lo verdadero, y lo conduce a Cristo.
Como escribe Guzmán Carriquiry:
El acontecimiento de Cristo, mediante una impresionante epopeya misionera y por intercesión de la maternidad de la Virgen María, fue siembra potente de unidad, de mestizaje étnico y cultural regenerador de pueblos nuevos.
La Virgen es forjadora de los pueblos de América Latina.
Nos da una identidad profunda que va más allá de cualquier imperio o proyecto humano.
Porque el tiempo y el cosmos pertenecen a Jesucristo.
Pruebas de la Autenticidad
La fuente original de Guadalupe nace de la tradición oral iniciada por Juan Diego.
Nadie pudo haber inventado una historia que encaja con tanta precisión en la astronomía, la geografía, la filosofía náhuatl, la teología cristiana, la Biblia y el Magisterio.
La consistencia es impresionante.
Algunos afirman que la imagen fue inventada por europeos porque se parece a representaciones alemanas de la Inmaculada Concepción inspiradas en Apocalipsis 12.
¿Qué problema habría en que Dios utilizara la misma imagen tomada de su propia Palabra?
Ninguno.
La diferencia es que en Guadalupe esa iconografía se adapta perfectamente al mundo indígena.
El ángel tiene alas de águila y no de paloma.
La Virgen no pisa a la serpiente como en el arte europeo porque para los indígenas la serpiente tenía un significado distinto.
Todo está perfectamente planeado.
El experimento de Bartolache
Muchos afirman que la tilma fue pintada por un indígena o que simplemente se copió una devoción española.
Entonces expliquen la física y la química de la tilma.
José Ignacio Bartolache realizó experimentos con fibras de ixtle, fabricó reproducciones y las colocó en las mismas condiciones ambientales del Tepeyac.
Las copias duraron apenas unos años antes de deteriorarse completamente.
La pregunta sigue siendo:
¿Cómo una tilma de ixtle ha sobrevivido casi quinientos años en esas condiciones?
¿Cómo resistió humedad, salitre, ácido nítrico y una explosión?
¿Cómo aparecen distintas técnicas pictóricas en un mismo lienzo sin preparación previa?
No existe otra obra semejante.
El mito de los cien años de silencio
Algunos sostienen que Miguel Sánchez inventó la historia en 1648.
Eso es falso.
Existen documentos anteriores:
- El Nican Mopohua.
- El Códice 1548 o Códice Escalada.
- Las Informaciones Jurídicas de 1666.
- Copias de la imagen anteriores a 1648, como la de Baltasar de Echave Orio.
La imagen y la tradición ya existían mucho antes de Miguel Sánchez.
La Mortaja y la Pascua Florida
Para mí, uno de los signos más impresionantes es la Pascua Florida.
La Virgen representa la Encarnación: una mujer encinta que lleva al Emmanuel en medio de una crisis histórica y espiritual.
Pero Jesús no viene solamente a nacer.
Viene a entregar su vida para darnos la resurrección.
Y aquí aparece algo impresionante sobre la tilma.
La tilma también se utilizaba como mortaja para envolver a los difuntos antes de colocarlos en el petate.
Por eso el signo es tan fuerte.
La Virgen coloca a Jesucristo, que viene en su vientre, precisamente sobre una mortaja.
Es como si pusiera al Dios de la vida en el centro de nuestra muerte.
Y el mensaje es claro:
No tengas miedo. La muerte no tiene la última palabra.
Por eso el acontecimiento coincide con el Panquetzaliztli, la gran fiesta indígena.
La Virgen no toma la idolatría; toma el anhelo de vida que existía en el corazón del pueblo y lo lleva a su plenitud en Cristo.
La Tradición Oral
Aunque el Nican Mopohua es una fuente extraordinaria, la fuente principal para el pueblo fue siempre la tradición oral y la imagen.
La mayoría de las personas nunca leyó esos textos.
Lo mismo sucede hoy.
Millones de peregrinos llegan a Guadalupe sin haber leído una sola página del Nican Mopohua.
Llegan porque alguien les habló de ella.
Llegan porque han escuchado sus palabras.
Y cuando escuchan:
“¿No estoy yo aquí que soy tu madre?”
algo toca profundamente el corazón.
He visto cómo esas palabras siguen transformando vidas.
Porque, al final, todo este conocimiento tiene una finalidad: llevarnos a Jesucristo.

