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Video #9 de Controversias Guadalupanas por Cande Lagier

En este nuevo capítulo de Controversias Guadalupanas, el Padre Eduardo Chávez continúa con la lectura y explicación del Catecismo Guadalupano, avanzando en las preguntas 29 y 30. En esta ocasión se centra en dos temas muy importantes: la semejanza entre ciertos ritos indígenas y el sacramento de la confesión, y la idea que tenían los mexicas de ser un pueblo elegido por la divinidad.

El capítulo empieza con la pregunta 29: ¿Entre los indígenas existía algo parecido al sacramento de la confesión?

El Padre Chávez responde que sí. Explica que había una especie de confesión realizada generalmente en edades avanzadas, donde además se imponían penitencias físicas. Estas consistían en perforarse el cuerpo con púas de maguey o huesos de animales, ofreciendo la sangre a la divinidad.

En este contexto, lee un fragmento que describe este rito:

“Era una confesión a la diosa Tlazolte, a quien le pertenecía el polvo, la basura, la inmundicia, la vida disipada, licenciosa y las vanidades. Ella se comía todo, pero se tenía que confesar con la mayor verdad.”

Esta cita deja ver cómo para los pueblos indígenas existía una necesidad de purificación y de reconocimiento de la culpa, algo que luego facilitaría la comprensión del sacramento católico de la reconciliación.

El Padre Chávez explica que después de las apariciones de la Virgen de Guadalupe hubo una conversión masiva nunca antes vista. Miles y millones de indígenas buscaban confesarse, recorriendo largas distancias para encontrar sacerdotes. Esto demuestra, según él, que ya existía una preparación cultural y espiritual para recibir este sacramento.

Después hace una reflexión importante sobre la humildad. Señala que dentro de la cultura indígena la vanidad era considerada algo negativo, casi al nivel de la suciedad o la inmundicia. Por eso la humildad era una virtud profundamente valorada.

“La vanidad está en la lista del polvo, basura, inmundicia y vida disipada.”

A partir de esto, explica que Juan Diego no es humilde solo por haberse convertido al cristianismo, sino porque la humildad ya formaba parte de su propia cultura y de sus valores.

Más adelante plantea una diferencia clave: antes de la llegada de la Virgen, la humildad tenía valor dentro de la vida terrenal, pero todo terminaba con la muerte. Con el cristianismo, en cambio, aparece la promesa de la vida eterna. Eso le da a la humildad una nueva dimensión y un sentido mucho más profundo.

Luego pasa a la pregunta número 30: ¿Los aztecas o mexicas se sentían elegidos por la divinidad?

El Padre responde que sí. Explica que los mexicas creían ser hijos del sol y que estaban destinados a cumplir una misión cósmica. Toda su vida, desde el nacimiento hasta la muerte, estaba orientada a servir a esa misión.

Lee entonces una cita del historiador Miguel León-Portilla:

“El pensamiento y la poesía giraron alrededor de los temas bélicos, tan preferidos por quienes se tenían a sí mismos como el pueblo escogido del sol.”

Esta idea ayuda a entender cómo la religión y la guerra estaban completamente unidas. Sentirse elegidos por la divinidad les daba fuerza para conquistar pueblos y expandir su dominio.

Sin embargo, el Padre Chávez hace una diferencia importante con el cristianismo. Dice que sentirse elegido por Dios no debería llevar al dominio o la explotación, sino a una “conquista del amor”.

Como afirma:

“La conquista que tiene que surgir de sentirse elegidos por el verdaderísimo Dios es una conquista del amor, en el amor y para el amor.”

Con esto conecta nuevamente con la Virgen de Guadalupe, a quien presenta como la gran expresión de ese amor misericordioso de Dios. Explica que su imagen, su mensaje y su deseo de tener una “casita sagrada” están centrados en ofrecer amor, consuelo y cercanía a todos los pueblos.

Finalmente, el capítulo cierra con la idea de que la verdadera elección divina no es para dominar, sino para servir y amar. La Virgen de Guadalupe aparece así como el puente perfecto entre la cultura indígena y el Evangelio, transformando la antigua idea de conquista en una nueva conquista basada en el amor y la misericordia.

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