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Módulo 3.6 – Diplomado – La Verdad de Guadalupe – Instituto Guadalupano – Apuntes M. Izaguirre.

Clase 28 – Noviembre– 2022

Impartida por el Padre Eduardo Chavéz

La Virgen de Guadalupe no toma elementos paganos para construir su mensaje. Lo que ella toma son aquellas semillas del Verbo que Dios ya ha sembrado en el corazón humano. Esas semillas existen en cualquier pueblo, idioma, tradición o cultura. Son los deseos profundos de verdad, de plenitud, de vida y de trascendencia que todo ser humano lleva dentro de sí.

El Papa Francisco habla precisamente de este “anhelo de vida”. Al final, las semillas del Verbo y el anhelo de vida apuntan hacia la misma realidad: el deseo profundo que tiene el ser humano de encontrar aquello que le dé sentido definitivo a su existencia. La Virgen de Guadalupe sabe reconocer ese anhelo y conducirlo hacia Jesucristo.

El anhelo de vida puede desviarse cuando no conoce la verdad, la filosofía y la teología

  • Estas semillas del Verbo existen en todas las culturas y religiones. Sin embargo, cuando no existe una revelación clara de Dios, muchas veces ese deseo de plenitud se expresa de manera equivocada.
  • El ser humano busca la vida, busca vencer la muerte, busca controlar las fuerzas de la naturaleza, busca asegurar el futuro de su comunidad. Pero cuando no conoce al verdadero Dios puede terminar construyendo caminos erróneos.
  • Por eso aparecieron en muchas culturas prácticas como los sacrificios humanos. Detrás de esas acciones existía un deseo legítimo: conservar la vida, asegurar la continuidad del mundo, mantener el orden del universo. Sin embargo, ese deseo terminaba expresándose a través de caminos oscuros y equivocados.
  • Los pueblos antiguos podían llegar a pensar que el sol dejaría de salir si no recibía sangre humana o que la continuidad del cosmos dependía de sacrificios rituales. En el fondo seguía existiendo el mismo anhelo de vida, pero expresado desde la oscuridad y no desde la luz de la revelación.
  • Por eso la diferencia fundamental entre la filosofía religiosa y la teología es que la teología parte de la revelación de Dios. La filosofía religiosa intenta alcanzar a Dios mediante la reflexión humana. Puede acercarse a grandes intuiciones, pero también puede terminar creando dioses falsos, idolatrías o visiones equivocadas de la divinidad.

El ejemplo actual de la Santa Muerte

Un ejemplo contemporáneo de este fenómeno es el culto a la Santa Muerte.

Muchas personas buscan protección, seguridad o ayuda para sus problemas mediante esta devoción. Algunos incluso llegan a considerar positivo que se le describa como algo demoníaco, porque creen que precisamente esa oscuridad les dará poder o protección.

Se menciona incluso el caso de una noticia reciente donde una vivienda se incendió por una veladora colocada ante una imagen de la Santa Muerte. Cuando los bomberos ingresaron al lugar encontraron varios paquetes de marihuana junto al altar. La persona confiaba en que aquella figura lo protegiera mientras realizaba actividades ilícitas.

Todo esto muestra cómo el anhelo de vida puede desviarse cuando se busca la salvación fuera de Dios. No conduce a la plenitud, sino a la frustración. No desarrolla las semillas del Verbo, sino que las deforma.

Los indígenas buscaban a Dios, pero todavía no lo habían encontrado plenamente

Esto mismo debe entenderse respecto a los pueblos indígenas antes de la llegada del cristianismo.

No se trata de despreciar su cultura ni de negar la sabiduría que existía entre ellos. Había personajes extraordinarios como Nezahualcóyotl que realizaron profundas reflexiones sobre la existencia y sobre el misterio divino.

Sin embargo, una cosa es buscar a Dios y otra distinta es haber llegado plenamente al verdadero Dios.

Por ejemplo, durante mucho tiempo se sostuvo la idea de que Nezahualcóyotl habría alcanzado una especie de monoteísmo perfecto. Sin embargo, al analizar la evidencia histórica aparecen elementos que muestran una realidad más compleja.

Se atribuye precisamente a Nezahualcóyotl la construcción de la calzada que conectaba el Tepeyac con Tlatelolco y también la promoción del culto a Coatlicue Tonantzin en aquella región. Algunos estudios arqueológicos, entre ellos los de Eduardo Matos Moctezuma, Leonardo López Luján y otros investigadores vinculados a los trabajos arqueológicos del Tepeyac, han discutido la ubicación exacta de aquellos antiguos espacios ceremoniales.

Según algunas hipótesis, el santuario relacionado con Coatlicue estaba orientado hacia el Cerro del Papayo, permitiendo observar con precisión el solsticio de invierno. Todo ello muestra una enorme sofisticación astronómica y religiosa, pero no demuestra que se hubiera alcanzado el conocimiento pleno del Dios verdadero.

Idolatría o verdadero Dios

Aquí surge una cuestión importante.

Algunos autores prefieren hablar de “dioses”, “numina” o “numens” para referirse a las divinidades prehispánicas. Sin embargo, desde una perspectiva cristiana, el término más adecuado sigue siendo idolatría.

  • No se trata de despreciar a los pueblos indígenas. Se trata de distinguir entre el verdadero Dios y las representaciones humanas que intentan reemplazarlo.

Si una divinidad exige miles de sacrificios humanos para consagrar un templo, resulta imposible identificarla con el Dios revelado por Jesucristo.

Por eso es necesario mantener clara la diferencia entre las semillas del Verbo presentes en una cultura y las idolatrías que pueden surgir dentro de ella.

Las semillas del Verbo son auténticas. La idolatría es una deformación de esas semillas.

La necesidad de la Encarnación

  • Precisamente por eso era necesaria la Encarnación.
  • El ser humano puede buscar a Dios durante siglos. Puede desarrollar filosofías, religiones, rituales y sistemas de pensamiento extraordinariamente complejos. Pero llega un punto donde necesita que Dios mismo se revele.
  • Necesita que Dios salga a su encuentro.
  • Necesita la Encarnación.
  • Necesita que el verdadero Dios se haga visible. Por eso la Virgen de Guadalupe tiene una importancia tan grande. Ella no viene simplemente a confirmar las búsquedas religiosas anteriores. Viene a mostrar la respuesta definitiva.
  • La imagen guadalupana es, ante todo, la imagen de la Encarnación del Verbo. Lo primero que se contempla en ella no es únicamente a María, es a Jesucristo presente en María.

Todo el sentido de Guadalupe está centrado en Cristo.

María aparece porque lleva a Cristo.

María señala a Cristo.

María conduce hacia Cristo.

María existe en la imagen para mostrar al Hijo de Dios hecho hombre.

Por esta razón es un error afirmar que la Virgen de Guadalupe es simplemente una versión disfrazada de Coatlicue, Tonantzin o cualquier otra divinidad indígena.

Esa interpretación termina destruyendo el sentido mismo de Guadalupe.

Si los pueblos indígenas ya hubieran encontrado plenamente al verdadero Dios antes de la llegada del cristianismo, entonces la aparición guadalupana carecería de sentido.

Tampoco tendría sentido la evangelización realizada por los franciscanos, dominicos, agustinos y por figuras como el obispo Juan de Zumárraga o el arzobispo Alonso de Montúfar.

La Virgen de Guadalupe no realiza un sincretismo.

Realiza una verdadera evangelización.

El caso del copal y la beatificación de los mártires cajonos

Un ejemplo moderno de esta tensión ocurrió durante la beatificación de los Mártires Cajonos, celebrada por San Juan Pablo II.

Durante la ceremonia algunas personas realizaron un gesto con copal alrededor del Papa. Muchos interpretaron aquello como una simple expresión cultural indígena. Sin embargo, otras personas señalaron que, en el contexto mexicano, ese gesto suele asociarse con las llamadas “limpias” espirituales.

Por esa razón surgieron discusiones sobre la conveniencia o no de tales prácticas dentro de una celebración litúrgica católica.

El problema no era el copal en sí mismo. El problema era el significado que muchas personas podían atribuirle.

Una cosa es conservar una expresión cultural legítima.

Otra muy distinta es introducir elementos que puedan interpretarse como prácticas religiosas ajenas a la fe cristiana.

Luis Lasso de la Vega

El Nican Mopohua y el Huei Tlamahuiçoltica

  • Composición e historia del texto: El Huei Tlamahuiçoltica, publicado en 1649 por Luis Lasso de la Vega, es una compilación escrita en lengua náhuatl que narra las apariciones guadalupanas, su introducción incluye una invocación al Espíritu Santo y la conclusión es conocida como el Nican Motecpana, pasajes que constituyen las aportaciones directas de Lasso de la Vega.
  • Fuentes y autoría original: Las investigaciones históricas, apoyadas por autores como Alfonso Junco, demuestran que la sección principal del documento, el Nican Mopohua, no es una obra original de Lasso de la Vega, sino una copia directa de un manuscrito previo de Fernando de Alba Ixtlilxóchitl, quien a su vez se basó fielmente en el texto original redactado en el siglo XVI por el sabio indígena Antonio Valeriano.

La Piedad Popular y las Semillas del Verbo

  • Definición de inculturación: El Papa Juan Pablo II expone que en América la piedad popular es una manifestación legítima de la inculturación de la fe católica, un proceso mediante el cual las semillas del verbo, presentes en las culturas indígenas, son conducidas a su plena maduración y plenitud en Jesucristo.
  • Clarificación teológica contra el sincretismo: La inculturación no consiste en validar o asimilar ritos prehispánicos ni prácticas sincréticas contemporáneas, sino en transformar los anhelos de trascendencia de dichas culturas a la luz del Evangelio, figuras de la cosmología antigua como Ometeótl reflejaban nociones limitadas de la divinidad que incluían el temor a la muerte y la fatalidad, las cuales quedan superadas por la revelación de Cristo como camino, verdad y vida.
  • Eclesiología y autoridad: El acontecimiento guadalupano refuerza la estructura de la Iglesia, la Virgen de Guadalupe no instruye al laico Juan Diego a actuar de forma independiente, sino que somete su mensaje y la entrega de la señal de las flores a la aprobación formal del Obispo fray Juan de Zumárraga, consolidando la comunión eclesial.

El Magisterio de Benedicto XVI y la Conferencia de Aparecida

  • Testimonio de fidelidad: El Papa Benedicto XVI destaca que en momentos de persecución y dolor históricos los mártires americanos invocaron los nombres de Cristo Rey y María de Guadalupe para manifestar su fidelidad inquebrantable a la Iglesia Católica.
  • V Conferencia del Episcopado Latinoamericano: El 13 de mayo de 2007, en Aparecida, Brasil, Benedicto XVI reafirma la centralidad de Cristo Resucitado en la fe del continente, definiendo a la Virgen como aquella que conduce a los hombres hacia su Divino Hijo, quien es el fundamento de la dignidad humana y la victoria sobre las potencias del mal

El Magisterio del Papa Francisco y la Universalidad de Guadalupe

  • Identidad mestiza y profética: El Papa Francisco subraya el carácter universal del mensaje de Guadalupe, señalando que el rostro mestizo de la Virgen y los símbolos indígenas de sus vestiduras constituyeron un signo profético de comunión para todos los habitantes de América, promoviendo la convivencia entre pueblos diversos, el respeto a la vida en todas sus etapas y la acogida a los migrantes y marginados.
  • La Encarnación en el Tepeyac: Teológicamente el suceso de 1531 trasciende el tiempo y el espacio al presentar a María en estado de gravidez, manifestando la presencia real del Verbo Encarnado, Jesucristo, quien existe desde antes de la creación del mundo según el Evangelio de San Juan y permanece con la humanidad hasta el fin de los tiempos.
  • Maternidad eclesial y el sentido del ofertorio: Francisco describe el regazo de la Virgen como un espacio de fecundidad que prefigura a la Iglesia, la cual genera continuamente hijos y hermanos, en este contexto, el término ofrecer adquiere un sentido litúrgico y eucarístico, alineado con la entrega voluntaria de la vida de Jesucristo y el asentimiento de María.

Las Virtudes de San Juan Diego y la Tradición Indígena

  • Criterio de canonización: El proceso de canonización de San Juan Diego se fundamentó sólidamente en la demostración de sus virtudes heroicas y sus cualidades humanas, destacando su profunda humildad, su obediencia ante la autoridad eclesial, su paciencia y la caridad heroica demostrada al buscar auxilio médico para su tío anciano Juan Bernardino.
  • La preocupación de Juan Diego por su tío anciano refleja las semillas del verbo presentes en la cultura indígena, la cual consideraba a los ancianos como depositarios de la sabiduría, la raíz del pueblo y la autoridad, este valor cultural fue asumido, purificado y elevado a la plenitud cristiana por la Virgen de Guadalupe al disipar el temor a la muerte con sus palabras de consuelo materno.
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