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EL MENSAJE de AMOR que la VIRGEN DE GUADALUPE dejó hace casi 500 AÑOS | Padre Eduardo Chávez

  •  La ubicación exacta: El P. Chávez aclara un error común presente en algunas fuentes de Cuautitlán: la quinta aparición de la Virgen de Guadalupe (donde sana al tío de Juan Diego, Juan Bernardino) no ocurrió en Cuautitlán, sino en Tulpetlac.
  •  El contexto de Juan Diego: Cuautitlán es considerado un lugar sagrado porque allí nació Juan Diego, creció, se formó y se casó. No obstante, en el momento de las apariciones en 1531, él ya residía en Tulpetlac, motivo por el cual la Virgen se presenta ante su tío en dicho poblado.

La hora de los encuentros: Se desmiente la versión manipulada que afirma que Juan Diego se encontró con la Virgen a las 10:40 de la mañana. Basándose en el Nican Mopohua, los encuentros ocurrieron al romper el alba (alrededor de las 6:55 AM). Esto se alinea con la lógica histórica, ya que Juan Diego debía caminar más de una hora hacia Tlatelolco para asistir puntualmente al catecismo y a la misa, las cuales se celebraban por la mañana.

 El propósito de la “Casita Sagrada”: La Virgen solicitó la construcción de una casita sagrada (una iglesia) en el llano (raíz que para los indígenas simboliza la verdad) con tres fines esenciales:

1. Mostrar, ensalzar y ofrecer a su hijo Jesucristo, quien es el centro absoluto del lugar.

2. Manifestarse como la madre de toda la humanidad (de todos los que la amen, busquen, aclamen y confíen en ella).

3. Escuchar el llanto, las tristezas y los dolores de sus hijos para remediarlos.

 El rol de la jerarquía y los laicos: La petición se le da a un laico (Juan Diego) para que la lleve al obispo, quien es el único con la autoridad para aprobar la construcción. El obispo solicitó una señal, y tras recibir las flores y plasmarse la imagen en la tilma, decidió por cuenta propia y por su bondad colocar la imagen dentro de la casita sagrada, demostrando la unión de la Iglesia.

 La Mujer del Apocalipsis y la corona: Ante la duda de por qué no tiene una corona visible si representa a la mujer apocalíptica, el sacerdote explica la historia de la imagen. Originalmente la rodeaban por completo los rayos del sol. En el siglo XVI se le añadió de forma artificial una franja dorada sobre el manto para simular una corona, pero con los siglos esta pintura humana se craqueló y se cayó. En 1895, durante la preparación para la coronación pontificia, se removieron los últimos residuos de esa franja. Fiel al mapa astronómico de las constelaciones impresas en su manto, la corona real se encuentra en el cielo, justo arriba de su cabeza, representada por la constelación de la Corona Boreal.

 Los reflejos en los ojos: Los ojos de la Virgen miden apenas entre 7 y 8 milímetros. Médicos e investigadores profesionales (como el oftalmólogo Javier Torroella en 1951) descubrieron reflejos humanos dentro de ellos. Las manchas de un ojo coinciden matemáticamente mediante computación con las del otro ojo, respetando la inclinación, la luz y la sombra de una mirada viva.

 Otros símbolos del códice: La imagen incluye la flor de cuatro pétalos (Nahui Ollin) a la altura del vientre, que anuncia a Jesús a los indígenas; está posicionada en el centro de la luna (el ombligo de la luna, que significa México); y se presenta entre nieblas y nubes, lo que para el mundo indígena indicaba la apertura de un tesoro espiritual.

  •  El resguardo en la Época Cristera: Tras el atentado con bomba del 14 de noviembre de 1921 perpetrado por Luciano Pérez Carpio para destruir la imagen, las autoridades eclesiásticas decidieron proteger la tilma original cuando inició la persecución abierta en 1926. Fue ocultada en el fondo falso de un armario ropero chino en la casa de la familia Murguía, en el centro de la Ciudad de México, donde permaneció de forma secreta y realizó diversos milagros documentados hasta ser devuelta a la basílica en 1929.
  •  Los restos de Juan Diego y Juan Bernardino: De acuerdo con el Nican Motecpana, Juan Bernardino falleció el 15 de mayo de 1544, y Juan Diego murió en el año 1548. Ambos fueron enterrados en la primera ermita del Tepeyac, convirtiendo el lugar en un camposanto destinado a esperar la resurrección. Con los siglos, muchas personas desearon ser sepultadas cerca de ellos, generando una gran acumulación de restos históricos en la zona que dificulta la identificación exacta de los huesos.
  •  La postura del Abad Schulenburg: El rector y abad Guillermo Schulenburg estuvo más de 30 años a cargo de la basílica y edificó la nueva estructura; sin embargo, causó gran conmoción en la Iglesia y en Roma al negar públicamente la historicidad de las apariciones de la Virgen.

 La devoción internacional: El mensaje no se limitó a México. Aunque los españoles de la época de la conquista inicialmente miraron la devoción con sospecha (por la coincidencia con el nombre árabe de la Guadalupe extremeña), el Rey de España se unió a la archicofradía. Asimismo, la devoción se extendió fuertemente a países como Filipinas, cuyos obispos pidieron formalmente al Papa nombrarla su patrona en 1935.

FUENTES:




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