Los documentos históricos y la convergencia de los mismos en Juan Diego
En colaboración de Maylin Izaguirre y María Emilia Zuchelli
Durante décadas, la figura de Juan Diego fue considerada por algunos sectores de la academia como un mito piadoso creado para facilitar la evangelización en el México del siglo XVI. Sin embargo, el avance de la historiografía y el estudio de diversos materiales han permitido construir lo que muchos autores denominan una “convergencia de indicios”. No se trata de una sola prueba aislada, sino de un conjunto de documentos y tradiciones que, en su conjunto, apuntan a la existencia de este personaje indígena.
Los documentos históricos que refieren a los acontecimientos guadalupanos suelen agruparse en tres grandes categorías: documentos indígenas, mestizos y españoles.
Los documentos indígenas son particularmente relevantes, ya que en su mayoría fueron escritos en lengua náhuatl y recogen tradiciones cercanas a los hechos. Entre ellos se encuentran anales, relatos transmitidos por sabios o ancianos, y textos recopilados a partir de la memoria oral de la época. Nosotros para la concordancia de la existencia de Juan Diego veremos los siguientes:

- Anales de México y sus alrededores (Anónimo B)
Se trata de textos de autor anónimo elaborados en la región de Puebla que recogen hechos históricos entre 1524 y 1674. En uno de sus pasajes, en traducción al castellano, se menciona:
“[…] también se dignó aparecerse nuestra preciosa madrecita de Guadalupe… a un indito de nombre Juan Diego”.
- Códice Gómez de Orozco (Anales de Puebla)
También de autor anónimo y recopilado por Ángel María Garibay, contiene información que abarca desde 1519 hasta 1720. En él se encuentra una referencia similar a la aparición de la Virgen a un indígena llamado Juan Diego: “En 1510 en este año vino presidente de nuevo a gobernar en México, mismo año en que se digno a aparecer nuestra amada madre Guadalupe a un indito de nombre Juan Diego.”
En ambos casos aparecen imprecisiones cronológicas como la mención del año 1510 que no coinciden con la fecha tradicional de las apariciones (1531). Sin embargo, estos textos reflejan una memoria histórica que, aun con errores de datación, conserva la asociación entre Juan Diego y los acontecimientos guadalupanos.
Vale destacar que existen otros documentos que, desde distintas perspectivas, también hacen referencia a estos hechos. Entre ellos se encuentra el Códice Escalada, fechado en 1548. Este documento, elaborado sobre piel, incluye una inscripción en náhuatl que registra la muerte de Juan Diego (Cuauhtlatoatzin), situándolo en un contexto histórico concreto.
Uno de los aspectos más debatidos del Códice Escalada es la presencia de una firma atribuida a Bernardino de Sahagún, reconocido cronista del siglo XVI. Si bien algunos estudios han señalado compatibilidades con su grafía y con los materiales de la época, el documento continúa siendo objeto de análisis y discusión entre especialistas.

En este sentido, la posible vinculación con Sahagún, conocido por su actitud crítica frente a ciertos cultos populares, resulta especialmente significativa dentro del conjunto de indicios. Sin constituir una prueba definitiva, este elemento refuerza la consideración del códice como un testimonio relevante en el debate sobre la historicidad de Juan Diego.
A diferencia del Nican Mopohua, que presenta una narración detallada de las apariciones desde una perspectiva teológica y literaria, el Códice Escalada funciona más como un registro breve, cercano a un acta, al consignar un dato concreto: la muerte de Cuauhtlatoatzin en 1548.
En relación con su estudio, diversas instituciones mexicanas han realizado análisis sobre el documento, incluyendo exámenes de los materiales, las tintas y el contexto histórico, con el objetivo de determinar su antigüedad y autenticidad. Estos estudios han contribuido a situarlo dentro del siglo XVI, aunque su interpretación continúa siendo debatida en el ámbito académico. Algunas de las instituciones son:
- Centro de Estudios de Historia de México (CARSO) para la validación del contexto histórico del documento.
- Procuraduría General de la República (PGR) para el análisis grafoscópicos y químicos sobre la tinta y el soporte (piel de venado). Además de retificar que la firma del Códice Escalada correspondía al puño y letra de Sahagún.
- Instituto de Física de la UNAM para pruebas de microscopía y espectroscopía para verificar la antigüedad de las tintas y el estado de la piel, confirmando que el material data del siglo XVI.
En conjunto, estos documentos no constituyen una prueba única e irrefutable en el sentido moderno, sino un entramado de testimonios que, considerados en su totalidad, adquieren un valor significativo.
La figura de Juan Diego no emerge de un único relato aislado, sino de múltiples tradiciones que coinciden en elementos fundamentales: su existencia, su identidad indígena y su vínculo con los acontecimientos del Tepeyac.
Más que una demostración basada en un documento concluyente, lo que se configura es una convergencia de fuentes indígenas, mestizas y españolas que, leídas en conjunto, permiten sostener con fundamento histórico la realidad del personaje, dejando también abierto el espacio para su interpretación desde la fe.
FUENTES
- Artículo Anexo:Documentos históricos aceptados por la Iglesia católica sobre la Virgen de Guadalupe de la página de Wikipedia. Sitio Web: https://es.m.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Portada
- Sección Documentos Históricos de Apariciones de Santa María de Guadalupe de la página Virgen de Guadalupe. Sitio Web: https://virgendeguadalupe.org.mx/
- Eduardo Chávez: Video en YouTube (Minuto 31:00 en adelante). El Dr. Eduardo Chávez, quien fue el postulador de la causa de Juan Diego, detalla los resultados de los estudios de la PGR y el Instituto de Física de la UNAM sobre el pergamino.

