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Video #2 de La Virgen de Guadalupe: Esperanza Viva por Maylin Izaguirre


¨La tilma NO es una prenda de uso, es la continuación de la misma persona¨, que es protección. La Virgen, al estar plasmada en la tilma, dice: ¨¿Acaso no soy yo tu protección y respaldo?¨

La tilma y el matrimonio

  • La ceremonia consistía en una consagración donde se anudaba la tilma del varón con la prenda de la mujer (el cueitl o huipilli). Este nudo era el signo de una nueva humanidad compartida. A los franciscanos les impactó tanto este símbolo de unidad que decidieron conservarlo dentro de la tradición mestiza.
  • Este acto se llamaba tlatlalilyotl. Simbolizaba que, a partir de ese momento, sus destinos estaban “atados”. La unión no era solo emocional, sino una fusión. ¨Una consagración anudando la tilma del varón con la tilma de la mujer, en signo de unión.¨
  • La unión se sellaba frente al fuego doméstico, que representaba el calor de la vida, según relata Alonso de Zorita en la Relación de Texcoco:

“Casamiento […] enfrente de la chimenea o fogón, que en lo principal de la casa había, y allí sentaban a los novios, atando uno con otro los vestidos de entrambos, y estando de esta manera llegaban los principales de su reino a darles el parabién…”.

  • Como señala Francisco Hernández en Antigüedades de la Nueva España:

“Anudaban el manto del varón al cueitl uxorio [huipilli] y con este mismo nudo significaban para lo futuro el vínculo indisoluble del matrimonio”.

  • Hoy en día, en las bodas cristianas mexicanas, este lazo suele ser de reboso, de lienzo o, más comúnmente, un Rosario de grandes dimensiones. Se coloca rodeando los hombros de ambos novios. Sigue siendo el símbolo de que la pareja está unida por la oración y bajo el manto de la Virgen

Jesucristo en el mensaje de la Tilma de Guadalupe

El centro de la tilma guadalupana es Jesucristo. El manto de estrellas que nos cubre representa la Alianza. Cuando la Virgen dice: “¿Acaso no soy yo tu protección y respaldo?” o “Estás en el hueco de mi manto”, está diciendo que estamos en sus entrañas, el mismo lugar donde reside Jesús.

¨Quiero tanto, deseo una casita sagrada para ofrecerlo a él, mi amor persona¨. “Ofrecerlo” es un verbo que habla de entrega. Todo lo que hace la Virgen de Guadalupe es eucarístico. Les dice: no es tu sangre la que sustenta el universo, es mi hijo, el único sacrificio eterno, el sustento trascendente que se entrega para ser vitalidad.

Las Rosas, son el signo de que Jesús está en nuestras entrañas a través de la Virgen. Como en las bodas de Caná, Ella nos pide hacer lo que Dios dice para que ocurra el milagro de la transformación.

La Tilma como Estatus Social y Dignificación

La Tilma de Juan Diego era una ayate de fibra de maguey, tosca y blanca, propia de un macehual (hombre del pueblo).

Solo los emperadores como Moctezuma podían usar mantos de colores y diseños complejos. Sin embargo, al plasmarse la Virgen sobre la tilma de Juan Diego con ese color azul verdoso, color reservado para la divinidad y la alta realeza (el Xiuhtótotl), ella lo dignifica, y nos dignifica.

La tilma pasa de ser un simple objeto de uso a ser la continuación de la persona. En los códices, la forma de amarrar la tilma explicaba el rango y la función del individuo.

Esta importancia comenzaba desde la infancia. Como se menciona en los ritos de bautismo indígena:

“Pasados cuatro días del nacimiento y llegado el tiempo en que tenía que ser bañado por segunda vez, y en que debía dársele nombre… se le colocaba un pequeño manto de aquellos que hacen veces de capa entre los mexicanos”.

El ombligo del mundo indígena

El concepto de “ombligo” es vital para entender la centralidad de este mensaje.

México significa, en una de sus etimologías en Nahualt, “En el ombligo de la Luna”.

  • Centro del Cosmos: Para la mentalidad indígena, del ombligo se sustenta el universo; es de donde surge el altar del cosmos.
  • La invocación divina: En el nacimiento, se buscaba conectar al niño con esta centralidad divina, como se describe en las crónicas:“La partera levantaba al niño por tercera vez y decía: ‘A ustedes, oh dioses celestes, invoco e imploro su numen. Soplen, les ruego, sobre este niño, generando para él esa divina facultad que emana de ustedes para que goce de la vida celeste’”.

Libros mencionados en el video:

Pomar, J. B., & de Zorita, A. (1891). Relación de Tezcoco y de la Nueva España. (J. García Icazbalceta, Ed.). Antigua Librería de Andrade y Morales. https://archive.org/details/pomaryzuritapom00icazgoog

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