1º Panquetzaliztli | M. I. Cango. Dr. Eduardo Chávez. Apuntes por Maylin Izaguirre
En estos apuntes dejo lo que me pareció importante del primer video de la serie Panquetzaliztli:
- Es realizado por el monseñor Eduardo Chavez, quien fue postulador de la causa de canonización de San Juan Diego y actualmente es el director general del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos aquí en el cerro del Tepellac, en la Basílica de Guadalupe en la Arquidiócesis de México.
- El acontecimiento guadalupano es verdaderamente extraordinario. Para comprenderlo, es necesario conocer desde las raíces indígenas, lo que es el magisterio y, por supuesto, la Sagrada Escritura. De esta manera vamos conociendo poco a poco como la Virgen Santísima de Guadalupe hace un perfecto milagro del evangelio.
- La piedra angular de todo este evento es la llamada fiesta de Panquetzaliztli. Esta es la llave para poder entender como ella y Dios, en su inmaculado vientre, viene a encontrarse con nosotros precisamente del 9 al 12 de diciembre de aquel año de 1531. En esta fiesta se celebra el fuego nuevo, el fuego que resurge.
- Es en el solsticio de invierno del 9 al 12 de diciembre de 1531 cuando ocurre la aparición. Fueron solamente cuatro días en que la Virgen hizo todo. Y el número 4 es un número simbólico. Cuatro flechas se ponían al niño por los cuatro rumbos del universo. El nawín yolín con cuatro pétalos. Esa flor única que trae en su vientre.
- Nosotros celebramos la Semana Santa comenzando desde el jueves. El jueves, que se celebra la institución de la Eucaristía. La última cena, la institución de la Eucaristía, y la fuerza de la Eucaristía, ¨mi cuerpo, mi sangre, el que coma de mí.¨ Segundo día, viernes, la pasión, el sacrificio, la pasión, las espinas, los azotes, la cruz, etcétera, su muerte, la pasión. Luego viene el sábado en la Vigilia. Por último, el domingo, el día de la resurrección.
“¿Por qué crees que nosotros tenemos el octavo día, el domingo octavo día como ese evento de resurrección? ¿Por qué crees que los primeros bautisterios se construían con ocho paredes? Ocho es porque están las piedras proclamando la resurrección. El octavo día, la resurrección del Señor. Estamos viendo estos signos tan importantes y tan profundos. Entonces, tenemos todo esto que encierra la Pascua Florida.”
- El flor y canto también es importante, pues la señal para el obispo son flores. La imagen se hace a través de las flores. Es un verdadero encuentro con Dios: “Santa María de Guadalupe no es Dios, no, pero sabemos perfectamente que lo tiene en su inmaculado vientre. A Jesús.”
- Volvamos al tema del Fuego Nuevo. Entre los pueblos indígenas, durante el solsticio de invierno se celebraba la ceremonia del Fuego Nuevo. Este se encendía en el templo dedicado a dicha celebración. Ahora bien, en el año 1531 ocurre un dato sumamente significativo: ese año correspondía al signo 13 Caña. De este modo, ya tenemos varios elementos que convergen: los días del 9 al 12 de diciembre, vinculados al tiempo del solsticio de invierno y a la tradición del encendido del Fuego Nuevo, y el propio año de 1531, marcado como 13 Caña. Todo parece señalar el inicio de algo nuevo, una nueva etapa llena de la sabiduría y de los designios de Dios.
- Otro detalle que suele mencionarse es el contexto de profunda crisis y temor que vivían los pueblos indígenas en aquellos años. Se afirma que en 1530 ocurrieron tres terremotos y que, según ciertas interpretaciones de sus tradiciones, el Quinto Sol estaba destinado a terminar. En algunos relatos míticos se hablaba de una destrucción asociada a terremotos, por lo que diversos acontecimientos extraordinarios podían ser percibidos como señales del fin de una era.
- A esto se sumarían otros fenómenos que causaban inquietud, como la aparición de cometas y los eclipses solares. Desde esa perspectiva, muchos podían interpretar que el universo mismo se encontraba en desorden y que el mundo conocido estaba llegando a su término.
- En ese contexto adquiere especial relevancia el año 1531, correspondiente a 13 Caña en el calendario indígena. Mientras para muchos parecía que el Quinto Sol había llegado a su fin, ese mismo año marcaba el comienzo de algo nuevo. Sin embargo, desde la mentalidad indígena, ese nuevo comienzo podía ser visto con incertidumbre: si el Quinto Sol terminaba, también terminaba el mundo del que ellos formaban parte.
- Hay que recordar que, dentro de la cosmovisión mexica, los sacrificios humanos desempeñaban una función fundamental. Se creía que la sangre y los corazones ofrecidos alimentaban a las fuerzas cósmicas y contribuían al sostenimiento del universo. Desde el Templo Mayor se realizaban estos sacrificios con la convicción de que eran necesarios para preservar la vida del Sol, de la Luna, de las estrellas y, en definitiva, del orden del cosmos.
- Diversas crónicas de los primeros misioneros describen esta concepción religiosa, según la cual el pueblo mexica se consideraba responsable de colaborar en la conservación del equilibrio universal mediante sus ofrendas rituales.
- Por ello, cuando los calendarios, los presagios y los acontecimientos extraordinarios parecían anunciar el fin de una era, muchas personas pudieron experimentar una auténtica sensación de catástrofe. Era como si el mundo que conocían hubiera llegado a su fin. Incluso algunas costumbres reflejaban simbólicamente esta realidad: las casas podían ser derribadas o abandonadas como signo de que una etapa había concluido y de que era necesario prepararse para un nuevo comienzo.
El calendario de los europeos se había desfasado diez días, por lo que el Papa Gregorio XIII, en 1582, por la bula Inter Gravissimas, mandó cortar diez días al calendario para corregirlo; de esta manera el Papa ordenó que el 5 de octubre de 1582 fuera ahora el 15 de octubre, por ello a este calendario se le llamó “Gregoriano”
- En 1582, el Papa Gregorio XIII corrigió este problema mediante una reforma del calendario.
El 12 de diciembre era considerado una fecha incorrecta porque estaba basada en el calendario juliano, un calendario europeo que ya tenía un desfase astronómico acumulado. Las fechas ya no coincidían correctamente con los movimientos reales del sol y las estaciones del año. Por eso se explica que el problema no era el acontecimiento en sí, sino la manera europea de medir el tiempo.
Para ajustarlo, se eliminaron diez días completos: después del 5 de octubre siguió el 15 de octubre. Desde ese momento comenzó el calendario gregoriano, el mismo que se utiliza actualmente. La reforma fue realizada mediante la bula “Intergravísimas”. El cambio buscaba corregir el desfase que existía entre el calendario y los fenómenos astronómicos reales. Esto muestra que incluso Europa tuvo que reorganizar su manera de medir el tiempo para alinearla con los astros.
- La Virgen de Guadalupe no asume ni perpetúa ninguna idolatría. En la imagen milagrosa plasmada en la tilma, María aparece encinta, llevando a Jesucristo en su vientre y próxima a dar a luz. Esta representación se relaciona directamente con el capítulo 12 del Apocalipsis, donde se describe a la mujer revestida de sol. La figura femenina queda así asociada a símbolos bíblicos de maternidad, luz y nacimiento.
- Durante aquellas fechas, los pueblos indígenas celebraban festividades vinculadas al dios solar principal de los mexicas, Huitzilopochtli. Se trataba de una divinidad asociada a sacrificios humanos, mediante los cuales se ofrecían sangre y corazones con la creencia de alimentar al sol y asegurar la continuidad del universo y el orden cósmico. Por ello, es importante señalar que Guadalupe no es presentada como una continuación de Huitzilopochtli, Ometeotl, Quetzalcóatl ni de ninguna otra divinidad prehispánica. Lo que se asume son únicamente aquellos elementos culturales que pueden considerarse verdaderos, buenos o preparatorios para la recepción del Evangelio. Los símbolos existentes son reinterpretados y orientados hacia la fe cristiana, sin que ello implique la adopción de las antiguas creencias religiosas.
- Desde una perspectiva cristiana, puede decirse que la Virgen toma las “semillas del Verbo” presentes en la cultura indígena, las corrige, las purifica y las conduce a su plenitud en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Señor.
- Asimismo, el entorno del Tepeyac poseía ya una fuerte carga simbólica relacionada con la maternidad. Sin embargo, la tradición guadalupana no presenta a la Virgen como una continuación directa de Tonantzin o Coatlicue. Más bien, el Tepeyac aparece como un lugar que es purificado y reorientado espiritualmente, convirtiéndose en un espacio dedicado al anuncio del Evangelio y al encuentro con Cristo por medio de María.
13 Cañas
El historiador Miguel León-Portilla interpreta el signo “13 Caña” como un símbolo relacionado con el oriente, la luz y la región del saber. Dentro de la filosofía nahua, los colores negro y rojo representan el conocimiento y la sabiduría, razón por la cual el año 13 Caña puede asociarse simbólicamente con una renovación espiritual vinculada a la búsqueda de la verdad.
El símbolo “13 Caña” aparece también en el códice que narra la fundación de México-Tenochtitlán. Esta coincidencia permite relacionar el nacimiento de México con la idea de un nuevo comienzo marcado por la sabiduría y el conocimiento. De esta manera, el signo adquiere simultáneamente una dimensión política, religiosa y cultural.
En este contexto sobresale la figura de Tlacaélel, a quien diversas fuentes atribuyen la reorganización de la memoria histórica mexica. Según la tradición, durante su influencia se destruyeron antiguos códices y se promovió una reinterpretación de la historia y de la religión mexicas. Esto recuerda que no fueron únicamente los misioneros quienes provocaron la pérdida de documentos indígenas, sino que los propios mexicas ya habían realizado procesos de reconstrucción y reformulación de su pasado antes de la llegada de los españoles.
Los Anales de Cuautitlán mencionan terremotos, hambre y destrucción como señales que anunciaban grandes cambios. Tales acontecimientos podían interpretarse como presagios del fin del Quinto Sol y del colapso del orden cósmico. Desde esta perspectiva, los fenómenos naturales ocurridos en 1530 y 1531 habrían reforzado el temor colectivo existente entre numerosos indígenas de la época.
Por otra parte, la expresión “nacimiento del sol” estaba originalmente vinculada al culto de Huitzilopochtli. Sin embargo, los acontecimientos posteriores serían interpretados por muchos desde un marco religioso diferente, especialmente a la luz de la evangelización y del mensaje cristiano.
El Códice Borbónico muestra que el fuego ocupaba un lugar central dentro de las ceremonias del Fuego Nuevo. Este elemento simbolizaba la continuidad del cosmos, la renovación del tiempo y la supervivencia del universo. El encendido ritual expresaba la esperanza de que el mundo continuara existiendo durante un nuevo ciclo.
Asimismo, se señala que Moctezuma II trasladó la celebración del Fuego Nuevo de 1506 a 1507. Algunos investigadores interpretan esta decisión como una corrección astronómica destinada a armonizar el calendario con la observación de los astros. Los movimientos celestes desempeñaban un papel fundamental en la organización ritual y religiosa de la sociedad mexica.
Cada 52 años concluía un ciclo completo dentro del sistema calendárico mexica, momento en el que se realizaban ceremonias especiales de renovación. Diversos estudios han señalado que los sacerdotes y astrónomos indígenas observaban cuidadosamente los fenómenos celestes para mantener la correspondencia entre los ciclos rituales y el movimiento de los astros. En este sentido, el conocimiento astronómico ocupaba un lugar destacado dentro de la cultura mexica y formaba parte esencial de su visión del mundo.
¿Qué toma la Virgen de Guadalupe?
Es el verdadero Sol, la verdadera Luz y el verdadero Dios quien vence las tinieblas del pecado. La Virgen de Guadalupe no toma ni continúa las antiguas divinidades indígenas, como Ometeotl, Quetzalcóatl o Huitzilopochtli. Su misión es conducir a los hombres hacia Jesucristo.
Sin embargo, resulta significativo que las apariciones ocurran en el contexto del solsticio de invierno. Lo que antes podía interpretarse como la espera del renacimiento del sol encuentra ahora su plenitud en Cristo, a quien la tradición cristiana llama el “Sol que nace de lo alto” y el “Sol de justicia”.
Por eso, los símbolos relacionados con el sol y la luz no son asumidos para perpetuar antiguas creencias, sino para señalar a Jesucristo, verdadera Luz del mundo. María aparece como la mujer que lo lleva en su seno y lo presenta a todos los pueblos.
FUENTE
- Video 1º Panquetzaliztli | M. I. Cango. Dr. Eduardo Chávez (2 jul. 2025), publicado en el canal de YouTube Instituto Superior de Estudios Guadalupanos – ISEG. Canal: https://www.youtube.com/@guadalupecodice Sitio Web: https://www.morenita.tv/

