Video #21 al #30 de Panquetzaliztli y el milagro guadalupano por M. Emilia Zuchelli
Este tercer bloque continúa las notas iniciadas sobre la serie de videos realizados por Mons. Eduardo Chávez y publicados en el canal de YouTube Instituto Superior de Estudios Guadalupanos (ISEG). Como en los artículos anteriores, no busca todavía ofrecer una síntesis definitiva, sino recoger los argumentos principales, las fuentes mencionadas y los aportes nuevos de cada conferencia para el análisis general sobre Panquetzaliztli y el milagro guadalupano.
Antes de continuar con este nuevo bloque de videos, se recomienda leer Videos #1 al #10 y Videos #11 al #20 de Panquetzaliztli y el milagro guadalupano por M. Emilia Zuchelli, ya que muchos de los temas retomados aquí fueron desarrollados anteriormente y continúan profundizándose en esta parte de la serie.
Video: Panquetzaliztli Parte 21
En este episodio, Eduardo Chávez comienza a profundizar especialmente en la cuestión de Ometeótl y en la búsqueda indígena de un Dios supremo, relacionándolo con la “perfecta inculturación” que, según su interpretación, realiza Santa María de Guadalupe.
El padre vuelve brevemente sobre una idea ya desarrollada en videos anteriores: la Virgen no asume la idolatría mexica, sino aquellos anhelos humanos de verdad, vida y trascendencia presentes en el corazón indígena. Desde allí, considera necesario comprender la mentalidad religiosa existente en diciembre de 1531 y el contexto espiritual que rodeaba la fiesta de Panquetzaliztli.
Uno de los ejes centrales del episodio es el debate sobre Ometeotl. Chávez rechaza ciertas interpretaciones modernas que presentan a la Virgen de Guadalupe como “madre de Ometéotl” o que sostienen que los mexicas ya poseían un verdadero monoteísmo antes de la evangelización. Según explica, Ometeótl no sería un dios revelado plenamente conocido, sino más bien una intuición filosófica nacida del intento humano por comprender el origen de la vida y del universo.
Para desarrollar esta idea, cita al historiador francés Jacques Soustelle1 y sus estudios sobre la vida cotidiana de los aztecas. A partir de allí introduce la figura de Nezahualcóyotl, presentado como alguien que habría intuido la existencia de un dios supremo e invisible. Chávez menciona que Nezahualcóyotl mandó construir un templo dedicado al llamado “dios desconocido”, descrito mediante expresiones como “Dueño del cerca y del junto” o “Aquel por quien se vive”. Sin embargo, aclara que esto no implicaba un monoteísmo pleno, ya que el propio Nezahualcóyotl continuaba participando del culto a múltiples deidades mexicas.
A partir de esto, Chávez desarrolla una distinción que considera importante: la diferencia entre “nombre” y “atributo”. Según su interpretación, la Virgen de Guadalupe no toma a Ometéotl como deidad indígena, sino ciertos atributos verdaderos que los sabios nahuas habrían alcanzado a intuir, como la idea de un creador o sustentador de la vida, y los orienta hacia el Dios revelado en Jesucristo.
Desde esa lectura interpreta varias expresiones del Nican Mopohua, como “Dueño del cielo y de la tierra”, “Dueño del cerca y del junto” y “Aquel por quien se vive”, no como referencias directas a una divinidad pagana, sino como títulos que ayudaban a preparar el corazón indígena para comprender la revelación cristiana.
El episodio también insiste en diferenciar esta interpretación de las teorías que presentan a la religión mexica como una especie de cristianismo incompleto o como un monoteísmo ya plenamente desarrollado. Chávez sostiene que el mundo religioso indígena seguía marcado por el temor a los dioses, los sacrificios humanos y la ausencia de una esperanza clara de salvación y vida eterna.
Frente a ello, presenta el mensaje guadalupano como una novedad radical: el verdadero Dios cercano al hombre, misericordioso y fuente de vida eterna, que ya no exige sangre humana porque es Él mismo quien entrega su vida por la humanidad.
Video: Panquetzaliztli Parte 22
En este episodio, Eduardo Chávez introduce especialmente el paralelo entre la ceremonia mexica del “fuego nuevo” y algunos elementos de la liturgia cristiana de Pascua.
A partir de crónicas franciscanas y referencias de Bernardino de Sahagún2, explica que durante estas ceremonias la ciudad permanecía en oscuridad mientras se esperaba el encendido de una nueva llama ritual. Según las fuentes citadas, existía un fuerte temor a que, si el fuego no lograba encenderse correctamente, el sol no volvería a salir y el mundo quedaría sumido definitivamente en las tinieblas.
Una vez encendido, ese fuego era distribuido hacia distintos lugares y hogares, convirtiéndose en símbolo de renovación y continuidad de la vida. Chávez relaciona este rito con la Vigilia Pascual cristiana, donde también se bendice un “fuego nuevo” y desde el cirio pascual la luz se transmite progresivamente a toda la asamblea.
El episodio también menciona referencias del Códice Telleriano-Remensis3 sobre ceremonias realizadas con antorchas o bastones rituales dirigidos hacia los cuatro puntos cardinales, asociadas a la renovación del cosmos y al orden universal.
A partir de estos elementos, Chávez interpreta que ciertas imágenes vinculadas a la luz, al fuego y a la renovación cósmica funcionaban como parte del trasfondo simbólico que ayudaría luego a comprender el mensaje guadalupano y su anuncio de Cristo como verdadera luz y fuente definitiva de vida.
Video: Panquetzaliztli Parte 23
En este video, Eduardo Chávez vuelve sobre varios temas ya desarrollados anteriormente como el solsticio de invierno, el fuego nuevo y la idea de las “semillas del Verbo”, pero agrega algunos elementos simbólicos nuevos relacionados con el tiempo y la luz.
Uno de los puntos más desarrollados es la ceremonia del “fuego nuevo”, retomada ahora desde el simbolismo del tiempo y de la continuidad del mundo. Chávez cita el Códice Borbónico4 y explica que estas ceremonias marcaban momentos decisivos dentro del calendario mexica, especialmente vinculados al temor de que el universo pudiera dejar de existir.
A partir de eso, introduce una comparación más fuerte con el cristianismo: mientras para los mexicas el equilibrio del cosmos dependía de la renovación ritual del fuego y de los sacrificios, en el cristianismo el verdadero centro del tiempo y de la historia sería Jesucristo, especialmente a través de la Pascua.
Uno de los elementos nuevos del episodio es el desarrollo del término náhuatl mamalhuaztli, nombre de los bastones usados para encender el fuego nuevo. Chávez relaciona este símbolo con la frase de la Virgen a Juan Diego: “¿No estás en el cruce de mis brazos?”, interpretando que María conduce hacia la verdadera luz, Cristo.
También incorpora referencias a Hernando Alvarado Tezozómoc y su Crónica Mexicana5, donde aparecen relatos sobre eclipses, ciclos calendáricos y ceremonias vinculadas al fuego nuevo. Según Chávez, estos fenómenos eran vistos por los indígenas como momentos críticos para la continuidad de la vida y del universo.
El video vuelve además sobre el simbolismo del número cuatro y de los ciclos de 52 años dentro de la cosmología mexica, aunque ahora más conectados con la idea de renovación del tiempo y del mundo.
En conjunto, este episodio no introduce una tesis completamente nueva, pero sí profundiza varios símbolos ya trabajados anteriormente, especialmente el fuego, la luz y el tiempo, para seguir vinculándolos con la interpretación guadalupana desarrollada a lo largo de toda la serie.
Video: Panquetzaliztli Parte 24
En este episodio, Eduardo Chávez continuó hablando sobre el fuego nuevo, el solsticio de invierno y la idea de Guadalupe como “Pascua florida”, agregando algunos elementos históricos relacionados con la percepción indígena del fin de una era.
Retoma nuevamente la Crónica mexicana de Hernando de Alvarado Tezozómoc6 y las descripciones de la ceremonia del fuego nuevo realizada durante el solsticio de invierno. Chávez destaca cómo la nueva llama era distribuida desde el cerro de Huizachtecatl hacia distintos lugares, interpretándolo como símbolo de renovación y continuidad de la vida.
Luego incorpora a fray Juan de Torquemada y su Monarquía indiana7, donde se mencionan eclipses y otros fenómenos asociados al final del reinado de Moctezuma. Chávez relaciona estos relatos con la sensación de crisis y de “fin del mundo” que, según él, existía tanto entre indígenas como entre españoles en los años cercanos a 1531.
También menciona estudios modernos, como los de Gabriel Kenrik Kruell8, que vinculan Panquetzaliztli y el calendario mexica con el solsticio de invierno. Esto le sirve para reforzar nuevamente la idea de que diciembre de 1531 tenía una fuerte carga simbólica dentro de la cosmovisión indígena.
El video insiste especialmente en una idea: Jesucristo, presentado por medio de Santa María de Guadalupe, aparece como el verdadero Señor del tiempo y de la historia. Así, mientras el mundo indígena veía señales de colapso cósmico y político, Guadalupe vendría a responder a ese clima de angustia ofreciendo una esperanza nueva centrada en Cristo.
Video: Panquetzaliztli Parte 25
En este episodio, Eduardo Chávez vuelve una vez más sobre las ceremonias del “fuego nuevo”, aunque ahora apoyándose especialmente en los relatos de fray Diego Durán.
A partir de la Historia de las Indias de Nueva España9, Chávez destaca cómo el propio Durán percibía semejanzas entre ciertos ritos indígenas y ceremonias cristianas, aunque las interpretaba como imitaciones demoníacas y no como una preparación providencial para el Evangelio.
Uno de los elementos más desarrollados del video es la descripción del apagado total de los fuegos antes de la ceremonia del fuego nuevo. Según Durán, toda la población debía permanecer sin fuego hasta el encendido de una nueva llama en el cerro de Huizachtecatl, actual Cerro de la Estrella, desde donde luego se distribuía nuevamente hacia los hogares y templos.
Chávez resalta especialmente la comparación que el propio fraile realiza con celebraciones cristianas como la Pascua y el cirio pascual. También le llama la atención que Durán utilice términos como “jubileo” para describir estas ceremonias.
El episodio vuelve además sobre la dureza de los sacrificios humanos asociados a estos rituales. Citando a Durán, Chávez menciona sacrificios masivos y el uso ritual de la sangre en templos e imágenes, insistiendo nuevamente en que Guadalupe no toma esos elementos, sino que presenta a Cristo como el único sacrificio definitivo.
Hacia el final, el video incorpora otro detalle simbólico: la relación geográfica y ritual entre el Cerro de la Estrella y el Tepeyac dentro del paisaje sagrado mexica. Según Chávez, la aparición guadalupana ocurre precisamente en ese horizonte cargado de temor cósmico, renovación y búsqueda de vida.
Panquetzaliztli, Quinta, a, Fuego Nuevo Parte 26
En este episodio, Eduardo Chávez incorpora algunos elementos nuevos relacionados con el mito de Nanahuatzin y las emociones asociadas a la ceremonia de Panquetzaliztli.
Uno de los aportes es la referencia a estudios de Silvia Trejo10 sobre el relato de Nanahuatzin, el dios humilde que se arroja al fuego para convertirse en el sol y devolver la vida al universo. Chávez conecta este mito con la ceremonia del fuego nuevo y con la idea indígena de que la continuidad del mundo dependía de un sacrificio.
A partir de esto, desarrolla especialmente el clima emocional que rodeaba estas celebraciones: por un lado, el miedo a que el sol no volviera a salir y el universo terminará; por otro, la alegría colectiva cuando finalmente reaparecía la luz y la vida podía continuar.
El episodio también retoma investigaciones de Gabriel Kenrik Kruell11 sobre la vigilia de Panquetzaliztli y el momento exacto del encendido del fuego nuevo durante la medianoche del solsticio de invierno. Chávez vuelve a mencionar que la nueva llama era encendida sobre el pecho de una víctima sacrificada en el Cerro de la Estrella y luego distribuida hacia distintos lugares.
Además reaparece el término náhuatl que fue nombrado en el video anterior: mamalhuaztli12, el instrumento ritual usado para producir el fuego. Chávez insiste nuevamente en vincular este símbolo con la frase del Nican Mopohua: “¿No estás en el cruce de mis brazos?”, interpretando que Guadalupe conduce hacia la verdadera luz, Cristo.
En conjunto, el video no introduce una tesis nueva dentro de la serie, pero profundiza el simbolismo del fuego nuevo como expresión del temor indígena frente al fin del mundo y del deseo de una vida renovada, elementos que Chávez sigue relacionando con el acontecimiento guadalupano.
Panquetzaliztli, Quinta, b, Fuego Nuevo Parte 27
Este episodio funciona prácticamente como continuación directa del video anterior y vuelve sobre el simbolismo del “fuego nuevo” y del término náhuatl “mamahuaztli”, el instrumento usado para encender el fuego sagrado. Chávez relaciona esta imagen con las palabras de la Virgen a Juan Diego en el Nican Mopohua: “¿No estás en el cruce de mis brazos?”, interpretando que la Virgen se presenta como portadora del verdadero fuego nuevo, es decir, de Cristo, luz del mundo y esperanza de vida eterna.
Además cita investigaciones de Gabriel Kenrik Kruell13 y testimonios de Bernardino de Sahagún y Toribio de Benavente Motolinía14 sobre la ceremonia del fuego nuevo. Allí se describe cómo, a medianoche y sobre el pecho de un cautivo sacrificado, se encendía el fuego sagrado que anunciaba el inicio de un nuevo ciclo de 52 años. Chávez reconoce el carácter terrible de estos sacrificios, pero insiste en que precisamente ahí se entiende mejor el mensaje guadalupano: la Virgen viene a anunciar que ya no son necesarios más sacrificios humanos, porque Cristo ha ofrecido de una vez y para siempre su cuerpo y su sangre para dar la verdadera vida.
El padre Chávez establece un paralelismo entre el sacrificio de Cristo en la cruz y la experiencia indígena del fuego nuevo. Así como el universo, según la mentalidad mexica, dependía de la entrega sacrificial para continuar viviendo, en el cristianismo la salvación y la vida eterna provienen del sacrificio voluntario de Cristo. Por eso, concluye que la Virgen de Guadalupe lleva a plenitud el anhelo indígena de vida, transformándolo desde dentro mediante el Evangelio.
Panquetzaliztli, Quinta, c, Fuego Nuevo Parte 28
En este video, Mons. Eduardo Chávez comienza con la misma cita de Sahagún15 con la que terminó el video anterior y agrega un desarrollo profundo sobre la participación de María en la obra redentora de su Hijo.
Uno de los conceptos centrales que nombra es el de María como “mujer eucarística”. Chávez explica que la Virgen de Guadalupe conduce siempre hacia Jesucristo y hacia el misterio de la cruz. Así como Cristo ofrece su vida por la salvación del mundo, María también participa de ese ofrecimiento entregando a su propio Hijo. Por eso Guadalupe no apunta hacia sí misma, sino constantemente hacia Cristo.
Este ofrecimiento comienza desde la Encarnación, cuando María responde: “Hágase en mí según tu palabra”.
María no aparece como un instrumento pasivo, sino como la Madre verdadera del Hijo de Dios hecho hombre, quien lo cuidó, lo alimentó y lo acompañó hasta el sacrificio definitivo.
Desde esta perspectiva, la petición de la “casita sagrada” en el Tepeyac adquiere un significado más profundo: la Virgen desea mostrar y entregar allí a Jesucristo a todos sus hijos.
Otro punto importante del video es la reinterpretación cristiana del rito indígena del “fuego nuevo”16. Chávez recuerda que, para los pueblos mexicas, la medianoche y el solsticio de invierno tenían un carácter sagrado, ya que existía el temor de que el sol pudiera extinguirse y desaparecer así toda vida. El fuego nuevo, obtenido mediante el cruce de dos maderos, simbolizaba la continuidad del mundo y la renovación de la vida.
Sin embargo, Guadalupe viene a revelar algo infinitamente superior: no un fuego material destinado a apagarse, sino el verdadero fuego eterno de Dios. Cristo aparece así como el verdadero Sol que trae la vida eterna. De este modo, Dios toma elementos profundamente significativos de la cultura indígena y los conduce hacia su plenitud en Jesucristo.
El relato de fray Diego Durán17 ayuda a comprender aún más por qué el acontecimiento guadalupano, ocurrido del 9 al 12 de diciembre de 1531, representa un momento único en la historia: un punto donde la eternidad de Dios toca el tiempo humano.
Durán describe antiguos rituales realizados por los mexicas en honor al sol. Habla de los llamados Cuacuauhtin, que significa “águilas”, caballeros dedicados al culto solar. En ciertas fiestas, especialmente relacionadas con el movimiento del sol (Nauholin), se realizaban sacrificios humanos.
La víctima, cubierta de color rojo, era conducida hasta la piedra del sacrificio al mediodía. Allí los sacerdotes le abrían el pecho, extraían el corazón y lo ofrecían al sol, mientras la sangre era levantada hacia el cielo. Luego el cuerpo era arrojado por las escalinatas del templo, simbolizando la caída del sol hacia occidente.
Chávez menciona este relato para mostrar cómo todos esos elementos (sacerdote, altar y víctima) encuentran su plenitud definitiva en Jesucristo.
Con Cristo ya no hacen falta más sacrificios humanos. Él se entrega una vez y para siempre por toda la humanidad. Por eso el mensaje de Guadalupe impactó tan profundamente en el mundo indígena. La Virgen viene a anunciar que su Hijo es el sacrificio verdadero y definitivo.
Chávez plantea además una idea muy fuerte: María sabe lo que significa ver un sacrificio humano, porque estuvo al pie de la cruz viendo morir a su propio Hijo. Pero el sacrificio de Cristo es distinto a todos los anteriores, porque no necesita repetirse nunca más.
Así, muchos indígenas comprendieron que ya no era necesario ofrecer corazones humanos al sol. Cristo, el verdadero Sol que viene de lo alto, ya había entregado su propio Corazón por todos.
Panquetzaliztli, Quinta Parte, d, Fuego Nuevo Parte 29
En este video con el padre Chávez volvemos a Gabriel Kenrick Kruell18 a través de una cita en donde habla del significado de la flor de cuatro pétalos conocida, en la cosmovisión indígena, como Nahui Ollin, que significa “cuatro movimiento”.
Siguiendo la cita de Kenrick, Chavéz va a profundizar en este símbolo que aparece sobre el vientre de la Virgen de Guadalupe, uno de los símbolos más importantes dentro del pensamiento indígena, porque representaba la fuerza que mantenía vivo al mundo.
Para los pueblos mexicas, este signo estaba relacionado con el movimiento del sol, el origen de la vida, el tiempo, y la continuidad del universo.
Los indígenas creían que vivían en la era del “quinto sol”, un ciclo que podía terminar si el sol perdía su fuerza. Por eso el solsticio de invierno generaba temor: existía la preocupación de que el sol no volviera a levantarse y todo quedará en oscuridad.
En ese contexto aparece la Virgen de Guadalupe llevando el símbolo del Nahui Ollin en su vientre. El mensaje que transmite la imagen es profundo: ella trae al verdadero Sol que viene de lo alto, Jesucristo.
El padre Eduardo nos vuelve a recordar que Guadalupe no toma elementos idolátricos, sino las llamadas “semillas del Verbo” presentes en la cultura indígena. Es decir, toma aquellos anhelos verdaderos que existían en su corazón como el deseo de vida, la búsqueda de la luz, la esperanza de vencer las tinieblas, y la necesidad de que el mundo continuará existiendo.
Los pueblos indígenas expresaban esos anhelos mediante símbolos solares y rituales relacionados con la continuidad de la vida. Sentían que debían colaborar para sostener el universo y, por eso, ofrecían aquello que consideraban más valioso: la sangre y el corazón humano.
Guadalupe toma todos esos deseos profundos y los conduce hacia Cristo, el verdadero Sol de justicia que vence definitivamente las tinieblas y la muerte.
Otro símbolo importante que se desarrolla es el de la “serpiente de fuego” nombrado en otra cita de Kenrick19. En distintos códices indígenas aparece representada como una especie de espada luminosa que simboliza el primer rayo de luz atravesando la oscuridad de la noche.
Dentro de la mentalidad indígena, la serpiente no tenía necesariamente un sentido negativo. Muchas veces representaba la vida, el agua preciosa, la fertilidad, y la energía vital.
La serpiente de fuego simbolizaba entonces el nacimiento de una nueva luz y la victoria del sol sobre las tinieblas.
También aparece el símbolo del mamalhuaztli, el instrumento utilizado para producir el “fuego nuevo”20. Consistía en maderos cruzados que, al frotarse, encendían fuego.
Chávez explica que todos estos elementos unidos (el bastón para sacar fuego, la serpiente de fuego, y el primer rayo solar que rompe las tinieblas) simbólicamente anunciaban el comienzo de una nueva era, la renovación de la vida, y el triunfo de la luz sobre la oscuridad.
Desde la perspectiva cristiana, Guadalupe lleva esos símbolos hacia su verdadero sentido: el verdadero fuego nuevo es Cristo, la verdadera luz es Cristo, y el Sol eterno es Cristo. El padre dice “Cristo es la verdadera luz, el verdadero Sol, y quien vence definitivamente las tinieblas del pecado y de la muerte.”
María participa de ese misterio porque lleva en su vientre al Hijo de Dios.
También relaciona el mamalhuaztli con una frase del Nican Mopohua, cuando la Virgen le dice a san Juan Diego: “¿Acaso no estás en el cruce de mis brazos?”21
Según esta interpretación, la expresión recuerda el símbolo indígena del cruce de los maderos utilizados para encender el fuego nuevo.
La Virgen aparece así como Madre que protege, abraza y cuida a sus hijos, pero también como aquella que trae al verdadero fuego de vida eterna: Jesucristo. Por eso María pide una “casita sagrada” desde donde pueda manifestarlo, mostrarlo, y ofrecerlo a todos los pueblos.
Finalmente, Genri vuelve a relacionar todos estos símbolos con la fiesta de Panquetzaliztli y el tiempo del solsticio de invierno. En ese momento del año, los pueblos indígenas celebraban el regreso victorioso del sol sobre las tinieblas.
La Virgen de Guadalupe aparece precisamente en ese contexto para anunciar algo mucho más grande: Jesucristo es el verdadero Sol que vence definitivamente la oscuridad, el pecado y la muerte.
Por eso el acontecimiento guadalupano logró tocar tan profundamente el corazón indígena: tomó sus símbolos, sus preguntas y sus anhelos más profundos para conducirlos hacia Cristo, la verdadera luz del mundo.
Panquetzaliztli, Sexta Parte, b, Fuego Nuevo Parte 30
En este video se continúa profundizando el significado de las “semillas del Verbo” presentes en la cultura indígena, especialmente a través del símbolo del mamalhuaztli, el instrumento utilizado para encender el fuego nuevo.
Se cita al investigador Guillermo Ortiz de Montellano, quien explica que este símbolo no sólo estaba relacionado con el fuego, sino también con los brazos cruzados, la constelación de Orión, y la protección maternal22.
Según esta interpretación, el mamalhuaztli puede entenderse como “los brazos cruzados de la madre para proteger al hijo”, lo cual se relaciona directamente con las palabras de la Virgen en el Nican Mopohua cuando le dice a san Juan Diego: “¿Acaso no estás en el cruce de mis brazos?”
La expresión náhuatl utilizada tendría relación con ese mismo símbolo indígena. Así, Guadalupe aparece como la Madre que abraza, protege y resguarda a sus hijos dentro de su amor.
El video también retoma las descripciones de fray Bernardino de Sahagún sobre el rito del fuego nuevo23. Sahagún cuenta que, una vez encendida la gran hoguera, los corredores llevaban el fuego hacia distintos pueblos utilizando antorchas de pino. La cantidad de luces era tan grande que, según describe, parecía de día.
Como ya dijimos, para los pueblos indígenas, el fuego nuevo representaba la continuidad de la vida, la renovación del mundo y la victoria de la luz sobre las tinieblas.
También explica que el sol era considerado fuente de luz, calor y vida, razón por la cual muchas fiestas estaban dedicadas al signo del Nahui Ollin, representado en la tilma por la flor de cuatro pétalos sobre el vientre de la Virgen24.
Para los españoles, aquella flor podía parecer solamente un adorno. Pero para el mundo indígena el mensaje era clarísimo: María llevaba en su seno al verdadero Sol.
La Virgen no se presenta como una divinidad solar, sino como aquella que trae a Jesucristo, el verdadero “Sol que viene de lo alto” y la verdadera luz del mundo.
El video vuelve además sobre la fiesta de Panquetzaliztli y su relación con el solsticio de invierno. Durante esas celebraciones se realizaban ayunos, vigilias y ofrendas en distintos momentos del día: al amanecer, al mediodía y al caer el sol.
Se menciona también al arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, quien explica que muchas ofrendas del Templo Mayor estaban orientadas hacia el sur, dirección asociada con la vida, el color azul y el recorrido solar durante diciembre25.
Todo esto ayuda a comprender por qué el acontecimiento guadalupano ocurre precisamente en diciembre de 1531, en fechas cargadas de significado para el mundo indígena.
El autor insiste nuevamente en una idea central: Guadalupe no toma idolatrías, sino los anhelos verdaderos presentes en el corazón indígena y los conduce hacia Cristo.
También se cita a Miguel León-Portilla, quien recoge antiguas expresiones indígenas llenas de angustia ante la posibilidad de que el sol dejara de salir. Los pueblos se preguntaban: “¿Seguirá el sol su camino?”26
Existía el temor de que el mundo quedará en tinieblas si el sol no regresaba nuevamente.En contraste con esa angustia aparece la humildad de san Juan Diego, quien se describe a sí mismo como alguien pequeño e insignificante: “…búscate a otro… alguien importante… que yo no soy nadie”. Sin embargo, es precisamente a través de ese hombre sencillo que Dios realiza algo inmenso.
FUENTES
- Jacques Soustelle, “La vida cotidiana de los aztecas en vísperas de la conquista”, Ed. FCE, México 1983, p. 126. Obtenido en la página Academia y subido por Diana Hernandez. Sitio Web: https://www.academia.edu/ ↩︎
- Fray Bernardino de Sahagún, “Historia General”, de la imagen 40 a la 48. Obtenido de la página Library of Congress. Sitio Web: https://www.loc.gov/ ↩︎
- Códice Telleriano-Remensis folio 5r, obtenido de Wikimedia Commons. Sitio Web: https://commons.wikimedia.org/wiki/Main_Page ↩︎
- Códice Borbónico, obtenido de Internet Archive. Sitio Web: https://archive.org/ ↩︎
- Hernando Alvarado Tezozómoc, “Crónica Mexicana”, en el capítulo VIII. El manuscrito. Obtenido del Instituto de Investigaciones Históricas – UNAM. Sitio Web: https://historicas.unam.mx/ ↩︎
- Hernando Alvarado Tezozómoc, “Crónica Mexicana”, en el capítulo VIII. El manuscrito. Obtenido del Instituto de Investigaciones Históricas – UNAM. Sitio Web: https://historicas.unam.mx/ ↩︎
- Fray Juan de Torquemada, “Monarquía indiana”, Volumen I. Obtenido de la página UNAM – Instituto de Investigaciones Históricas. Sitio Web: https://historicas.unam.mx/ ↩︎
- “La concepción del tiempo y de la historia entre los mexicas” de Gabriel Kenrik Kruell, Revista Estudios Mesoamericanos, 2012, p. 10 – 11. Obtenido de la página Instituto de Investigaciones Filológicas, UNAM. Sitio Web: https://www.iifilologicas.unam.mx/ ↩︎
- Fray Diego Durán, Historia de las Indias de Nueva España e Islas de Tierra Firme, 1579, Ed. Conaculta, México 2002, pp. 516 – 517. Obtenido de la página Internet Archive. Sitio Web: https://archive.org/ ↩︎
- Trejo, Silvia (2002). “La ceremonia del Fuego Nuevo en el ‘cerro de la Estrella’ (Huizachtépetl), presidida por el
Dios del Fuego, (Xiuhtecutli Tletl)”. Artículo que forma parte en Ismael Arturo Montero García (coord.). Huizachtépetl. Geografía
sagrada de Iztapalapa (p. 117 – 128). Obtenido de la página Scribd con el nombre 2002 Huizachtepetl, Geografía Sagrada de Iztapalapa. Sitio Web: https://es.scribd.com/home (PDF al final de las fuentes). ↩︎ - Kenrik Kruell, Gabriel (2012). “La horas en la vida cotidiana de los antiguos nahuas”. Artículo que forma parte de la Revista Estudios Mesoamericanos |Nueva Época |Volumen 13 (p. 46). Obtenido de la página Universidad Nacional Autónoma de México – UNAM. Sitio Web: https://www.unam.mx/ (PDF al final de las fuentes) ↩︎
- Fray Toribio de Benavente, Motolinía, “Historia de los Indios en la Nueva España” en el la capítulo V (p. 80), edición de Alianza Editorial (1988). Obtenido de la página Internet Archive. Sitio Web: https://archive.org/ ↩︎
- Kenrik Kruell, Gabriel (2012). “La horas en la vida cotidiana de los antiguos nahuas”. Artículo que forma parte de la Revista Estudios Mesoamericanos |Nueva Época |Volumen 13 (p. 48 – 52). Obtenido de la página Universidad Nacional Autónoma de México – UNAM. Sitio Web: https://www.unam.mx/ (PDF al final de las fuentes) ↩︎
- Fray Toribio de Benavente, Motolinía, “Historia de los Indios en la Nueva España” en el la capítulo V (p. 80), edición de Alianza Editorial (1988). Obtenido de la página Internet Archive. Sitio Web: https://archive.org/ ↩︎
- Fray Bernardino de Sahagún, “Historia General”, tomo II, p. 270. ↩︎
- Gabriel Kenrik Kruell, “La horas en la vida cotidiana de los antiguos nahuas”(Revista Estudios Mesoamericanos, Nueva Época, Año 7, Número 13, julio – diciembre 2012, p. 52). ↩︎
- Fray Diego Durán, Historia de las Indias de Nueva España e Islas de Tierra Firme, 1579, Ed. Conaculta, México 2002, pp. 247 – 248. ↩︎
- Gabriel Kenrick Kruell, “La horas en la vida cotidiana de los antiguos nahuas”(Revista Estudios Mesoamericanos, Nueva Época, Año 7, Número 13, julio – diciembre 2012, p. 52). ↩︎
- “Panquetzaliztli. El nacimiento de Huitzilopochtli y la caída de Tezcatlipoca”de Gabriel Kenrick Kruell (Revista Estudios Mesoamericanos, Nueva Época, Año 7, Número 10, enero – junio 2011, p. 86). ↩︎
- Mario Rojas, “Guadalupe, Símbolo y Evangelización”, Ed. Othón Corona, México 2001, p. 102. ↩︎
- Antonio Valeriano, “Nican Mopohua”, versículo 119. ↩︎
- Guillermo Ortiz de Montellano, “Nican Mopohua”, editado por Universidad Iberoamericana – Departamento de Ciencias Religiosas y Departamento de Historia, México 1990, p. 167. ↩︎
- Fray Bernardino de Sahagún, “Historia General”, tomo II, p. 96 ↩︎
- Fray Bernardino de Sahagún, “Historia General”, tomo II, p. 257 ↩︎
- Eduardo Matos Moctezuma, Tenochtitlán, Eds. CM y FCE, México 2006/2008, pp. 72 – 90. ↩︎
- Miguel León-Portilla, “El destino de la palabra. De la oralidad y los glifos mesoamericanos en la escritura alfabética”, Ed. FCE y El Colegio Nacional, México 1996, p. 96 ↩︎

