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La Pascua cristiana y el Panquetzaliztli: dos fiestas que hablan del encuentro con Dios

Cuando la Virgen de Guadalupe se apareció a Juan Diego, no eligió cualquier momento del año. Lo hizo durante el Panquetzaliztli, una de las fiestas más importantes de los pueblos indígenas. Por eso muchos la llaman la “Pascua indígena”. No porque sea igual a la Pascua cristiana, sino porque era un tiempo en el que el pueblo se reunía para acercarse a Dios y renovar su vida.

Las dos celebraciones tienen diferencias muy importantes, pero también algunos puntos en común que ayudaron a que los indígenas comprendieran mejor el mensaje que la Virgen traía.

La Pascua es la fiesta más importante para los cristianos. En esos días recordamos la pasión, la muerte y la resurrección de Jesucristo. Con su muerte en la cruz, Jesús entregó su vida por amor. Con su resurrección venció al pecado y a la muerte, y nos abrió el camino a la vida eterna. Por eso la Pascua no recuerda solamente algo que pasó hace mucho tiempo. Es el corazón de nuestra fe y nos muestra que Cristo está vivo.

Gracias a la Pascua nace el Pueblo de Dios.

Después de la resurrección de Jesús, la invitación al pueblo de Dios es para todas las personas. Todos estamos llamados a formar parte de la gran familia de Dios.

Cuando apareció la Virgen de Guadalupe, también invitó a los pueblos indígenas a formar parte de esa gran familia, sin despreciar todo lo bueno que había en su cultura.

La Pascua también nos enseña que la muerte no es el final. Los cristianos creemos que todos seguimos unidos en Cristo:

  • Los que vivimos en este mundo.
  • Los que ya murieron y se están preparando para llegar al cielo.
  • Los santos que ya están con Dios.

A eso lo llamamos la comunión de los santos. Somos una sola familia. Podemos rezar unos por otros porque el amor de Dios es más fuerte que la muerte.

Mucho antes de que llegaran los españoles, los indigenas celebraban el Panquetzaliztli.

Era uno de los momentos más importantes del año. Todo el pueblo participaba con cantos, danzas, procesiones, ayunos y distintas ceremonias religiosas. Participaba toda la comunidad.

Durante Panquetzaliztli el pueblo recordaba su historia y a quienes habían vivido antes que ellos.

Los antepasados ocupaban un lugar muy importante. Sentían que todos formaban parte de un mismo pueblo y que las generaciones estaban unidas.

Esto no es lo mismo que la comunión de los santos, pero sí muestra que existía un deseo muy grande de permanecer unidos como familia y como pueblo.

Aunque las dos fiestas hablan de Dios, hay una diferencia muy grande.

En el Panquetzaliztli había sacrificios humanos porque pensaban que así ayudaban a mantener el mundo y agradaban a sus dioses.

En la Pascua cristiana pasa exactamente lo contrario. No es el hombre quien da su vida por Dios. Es Dios quien entrega a su propio Hijo por amor a todos nosotros. Jesús ofreció el sacrificio perfecto de una vez y para siempre.

La Virgen de Guadalupe apareció justamente durante esta gran fiesta indígena. No fue una casualidad. Era el momento en que miles de personas estaban reunidas y tenían el corazón puesto en Dios.

La Virgen no vino a borrar la cultura de los pueblos indígenas. Vino a mostrarles que todo lo bueno que buscaban encontraba su respuesta en Jesucristo.

Ellos buscaban la vida. Cristo les mostró la vida eterna. Ellos querían formar parte de un pueblo unido. Cristo los invitó a ser parte del Pueblo de Dios. Ellos recordaban a sus antepasados. Cristo les reveló la comunión de los santos. Ellos ofrecían sacrificios. Cristo se ofreció Él mismo por amor a toda la humanidad.

El Panquetzaliztli preparó el corazón de muchos indígenas para recibir el mensaje cristiano. La Pascua de Jesús fue la respuesta completa a esa búsqueda de Dios que ya existía en sus corazones.

Por eso la aparición de la Virgen de Guadalupe durante el Panquetzaliztli tiene un significado muy profundo. Dios habló en un momento que el pueblo conocía muy bien para mostrarles que Jesús era el verdadero camino, la verdad y la vida.

Así, la llamada “Pascua indígena” encontró su plenitud en la Pascua cristiana, donde Cristo vence la muerte, reúne a todos en un solo Pueblo de Dios y nos une para siempre en la comunión de los santos.

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