#21 – Secretos del Tepeyac La verdad de Juan Diego y la Virgen de Guadalupe | Apuntes de Maylin Izaguirre
Papa Benedicto XIV
- En 1754 se logra la misa y oficio dedicado a la Virgen de Guadalupe. Aprobado por el papa Benedicto XIV.
- Salmo 147, que se aplicaba al pueblo de Israel, pero ahora aplicándola a México: “Dios no ha hecho cosa igual con nación alguna”. Porque nos ayuda a tener una mejor idea de la magnitud del evento guadalupano. Tan es así que, en cierto sentido, el sumo pontífice está poniendo al pueblo mexicano a la par del pueblo de Israel. A ese punto.
- Además, que específicamente este papa se pronunciara de esa forma sobre el suceso guadalupano también es algo destacable, ya que él suspendió los ritos chinos de los jesuitas, que en aquel momento también estaban tratando de hacer una especie de inculturación en China.
- El tema del culto a los ancestros por parte de los chinos conversos al cristianismo, práctica muy arraigada en la cultura china y que años atrás el misionero jesuita Matteo Ricci, que llevó a cabo su misión en China entre 1582 y 1610, había defendido, logrando, entre otras cosas, que el emperador chino aprobara la libertad de culto cristiano en su nación.
- En cambio, en 1742, con la prohibición del papa sobre estas prácticas religiosas por parte de los católicos chinos, el emperador retomó la prohibición de prácticas cristianas en territorio chino.
- En cambio, en 1742, con la prohibición del papa sobre estas prácticas religiosas por parte de los católicos chinos, el emperador retomó la prohibición de prácticas cristianas en territorio chino.
- Sin embargo, hacia la Virgen de Guadalupe fue impresionante todo el amor, el cariño y la captación de lo que hace la Virgen de Guadalupe. Benedicto XIV era muy rígido en ese sentido y, sin embargo, con la Virgen de Guadalupe captó perfectamente cómo hace un mensaje perfecto.
- Otro proceso que implicó una profunda investigación histórica de los sucesos del Tepeyac fue cuando se coronó la imagen de la Virgen de Guadalupe en 1895.
Coronación de la Virgen de Guadalupe en 1895
Resulta que el pueblo mexicano no se quedó conforme solo con la coronación pontificia. Y entonces los mexicanos, querían también misa y oficio de coronación. Proceso que también exigía su propia investigación histórica.
Cosmovisión Indígena
La cosmovisión que tenía el pueblo indígena sobre el universo, la naturaleza, las deidades y el mismo ser humano era única y llena de una riqueza intangible.
Sus simbolismos y la fe que en ellos depositaban fueron el camino que la Virgen de Guadalupe tomó para poder comunicarse directo al corazón del pueblo.
Debemos una reflexión aún más profunda sobre la conexión que hay entre algunos de los símbolos más representativos en la cultura indígena y el mensaje que implicaron no solo las palabras de la Virgen, sino su misma aparición.
- Eduardo Matos Moctezuma, reconocido arqueólogo y antropólogo mexicano, ganador del Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2022, fundador del Proyecto Arqueológico Templo Mayor y director del mismo entre 1978 y 1982, autodeclarado ateo y posible descendiente del emperador Moctezuma. Dice en el artículo Una vista al Templo Mayor de Tenochtitlan, de la revista Arqueología Mexicana, número 56, publicado en junio de 2014.
“La ciudad es una representación del cosmos”.
“La idea del cosmos estará presente en su ciudad como imagen del universo. Tenochtitlan y su Templo Mayor se convierten en el centro del universo”.
- Lo que significa lo que está pidiendo la Virgen de Guadalupe. Es algo que va al cosmos, al universo. No se está apareciendo solamente en México como tal, sino que desde México se está apareciendo al cosmos entero.
- Si nosotros nos acordamos de los signos de los tiempos con la Virgen de Guadalupe, sabemos que hay tres terremotos en 1530 y en 1531, un cometa, un torbellino de fuego y, por si eso fuese poco, un eclipse.
- Dentro de esta misma cosmovisión, los indígenas creían que del corazón de una primera víctima surgió el tunal donde después se edificó la Ciudad de México.
- En el Códice Ramírez se explica por que las tunas rojas representan el corazón. Y sobre todo de Cópil.
- En la mitología mexica, Cópil fue un príncipe azteca, hijo de la semidiosa Malinalxóchitl. Como se lo explica en el ensayo Águilas y Guadalupe: el timbre mexicano en las composiciones iconográficas guadalupanas entre los siglos XVII y XIX, de la doctora Marta Terán, historiadora y socióloga del INAH. “La indicación de que el nopal nace del corazón de Cópil, sobrino y enemigo de Huitzilopochtli, el dios tutelar de los aztecas”.
La historia de la fundación de Tenochtitlan.
Encuentran el lugar del águila, que significa el sol; el cactus donde están las tunas rojas, que significan los corazones; y devorando una serpiente, líquido precioso. Estamos hablando de la sangre.
En la simbología mexica la serpiente no tiene una connotación negativa ni mucho menos representa a Satanás o el mal. Representa el líquido precioso con el cual se sustentaba la vida.
Continúa citando el artículo El mito de la fundación de México-Tenochtitlan de la revista Arqueología Mexicana, número 62, con palabras de Enrique Vela, arqueólogo y editor de dicha revista:
“Desde su fundación hasta la actualidad, acordándose de lo que su dios les había dicho, comenzaron a llorar de gozo y alegría y a hacer grandes extremos de placer, diciendo: ‘Ya hemos hallado el lugar que nos ha sido prometido. Ya hemos visto el consuelo y descanso de este cansado pueblo mexicano. Ya no hay más que desear. Consolaos, hijos y hermanos, que lo que nos prometió nuestro dios hemos ya hallado’”.
- Es imposible no relacionar la imagen de este grupo de indígenas llegando a un lugar tan ansiado por ellos con los miles de peregrinos que llegan al santuario día.
- “Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Está en cinta”. El inicio del capítulo 12 del libro del Apocalipsis.
El doctor Scott Hahn, en su libro Dios te salve, Reina y Madre, en el capítulo 3, dice, en palabras de otro experto:
“La mujer del Apocalipsis debe ser una persona concreta que personifica a un colectivo”.
Bernard J. Le Frois, sacerdote y misionero del Verbo Divino, quien en 1954 publicó su tesis doctoral en Sagradas Escrituras por el Instituto Bíblico Pontificio de Roma, llamada La mujer vestida de sol: ¿individual o colectiva? Un estudio exegético sobre este capítulo del Apocalipsis.
Esta descripción como una persona concreta que personifica a un colectivo hace eco al hablar de la Virgen de Guadalupe.
Es la mujer del Apocalipsis, exactamente la gran señal, señal que Dios otorgó en y a través de su Madre por petición del obispo Fray Juan de Zumárraga. Y mira qué señal le dio Dios: exactamente la señal del Apocalipsis.
“Y una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida de sol, con la luna debajo de sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Estaba en cinta”.
Libro del Apocalipsis 12
Esta cinta oscura arriba del vientre de la Virgen de Guadalupe indica que es una mujer en cinta. Y cuando decimos en América Latina que una mujer está en cinta, por lo tanto es una mujer que está esperando un bebé. En este caso es Jesucristo Nuestro Señor.
Además, el 12 de diciembre pertenece al tiempo litúrgico del Adviento y, por lo tanto, es una mujer de Adviento que está esperando a Jesús. Es una mujer de espera. Es una mujer de esperanza.
- Lo central de la imagen no es ella. El centro de su imagen es Él, en su Inmaculado Vientre
- La imagen de la mujer de Adviento, como Monseñor describe a la Virgen de Guadalupe, demanda un lugar especial en medio del pueblo indígena debido a una particular tradición que tenían dichos pueblos y que nos puede ayudar a entender mejor lo que la Virgen estaba pidiendo con la construcción de su casita sagrada.
- Antes de construir un pueblo, una ciudad o una civilización, se tenía que edificar el templo. Después de una gran peregrinación, un águila parada sobre un nopal devorando una serpiente era la señal profética en los mitos indígenas para reconocer el lugar donde debía construirse el templo y edificarse el pueblo.
- Bajo la mentalidad indígena, el hecho de que ella le diga a otro indígena, Juan Diego, que lo que tanto deseaba, tanto anhelaba, era una casita sagrada, lo que le está pidiendo la Virgen de Guadalupe no es solamente la edificación de un templo, sino que le está pidiendo, con él, la edificación de un nuevo pueblo, una nueva civilización.
- Y si tomamos en cuenta que la Virgen de Guadalupe dice de esa casita sagrada que es para manifestar su amor personal, lo que está pidiendo es una nueva civilización del amor de Dios. Eso es lo que está pidiendo la Virgen de Guadalupe: una nueva civilización del amor de Dios.
No tenía sentido ver tan abruptamente cómo el pueblo indígena pudo desprenderse de una tradición ritual de sacrificios humanos tan arraigada en su religiosidad. Sin embargo, encuentra una explicación en el hecho de que la Virgen le haya dicho a Juan Diego que quería esa casita sagrada para ofrecer su amor personal. Fue explicar que no era su corazón, ni su sangre lo que supuestamente se vierte para que el universo entero tenga vida. No. Es su Hijo. Es su corazón, es su sangre, es su cuerpo, es su divinidad lo que se ofrece en esa casita sagrada,
La casita sagrada, en cualquier iglesia, es el sacramento de la Eucaristía.
El cerro que se llama Tepeyac, cerro-corazón, dónde está edificada esa casita sagrada, que esa nueva civilización del amor de Dios, echa sus raíces y tiene que echar sus raíces en el corazón. Ese es el corazón donde se hace ese nuevo templo, esa nueva civilización de su amor.
Jesús viene a través de la Virgen de Guadalupe. Es un encuentro con Jesús en el Tepeyac, cerro-corazón, en tu corazón.
Poner a Jesús dentro del corazón de cada persona. Más allá de idiomas, más allá de tradiciones, más allá de costumbres, más allá de cualquier otra cosa, ella es capaz de poner a Jesús en tu corazón.
- Ella es capaz de tomar lo que dice el Concilio Vaticano II: las semillas del Verbo. Tomar lo bueno y verdadero, aquello que ya Dios plantó en tu corazón porque Dios te hizo a su imagen y semejanza.
La Virgen de Guadalupe es capaz de tomar esto que está sembrado aquí y llevarlo a la plenitud en Jesucristo Nuestro Señor. Es una mujer de Adviento, una mujer embarazada. Ella es el Arca de la Alianza. Jesucristo está en su Inmaculado Vientre.
- Guadalupe se manifiesta como el primer santuario donde está Jesús, en el tabernáculo inmaculado de su Inmaculado Vientre.
Al hablar de apariciones marianas, podemos darnos cuenta de que este encuentro de Jesús con el corazón del pueblo indígena se da de forma muy particular, ya que la aparición guadalupana, como lo dice Monseñor, no es una aparición más. Lourdes, Fátima, que hemos mencionado, por ejemplo, es María, la aparición de María. Estamos hablando de la misma mujer, que quede claro: la jovencita de Nazaret, la doncella, la Virgen de Nazaret. Haciendo de cuenta que en esas apariciones Dios le dice: ‘Madre, ve en medio de ellos y después me dices cómo te fue’”. En cambio, con María de Guadalupe, Monseñor lo describe como si Jesús hubiera dicho: ‘Madre, llévame contigo. Tráeme en medio de ellos. A través de ti yo quiero estar con ellos’”. Esa es la fuerza de Santa María de Guadalupe. La fuerza de que Él viene a través de ella.
- Durante el proceso de canonización de San Juan Diego, un sacerdote estadounidense cuestionó la idea de que Dios hubiera elegido a México para manifestarse a través de la Virgen de Guadalupe. Inicialmente, esta crítica causó molestia, pero después reflexionó que la pregunta era válida: ¿quiénes somos para pensar que merecemos una gracia tan grande? La respuesta, afirma, se encuentra en las palabras de Juan Diego, quien se consideraba indigno de la misión y le pidió a la Virgen que escogiera a alguien más importante. Sin embargo, la Virgen insistió en que debía ser él, mostrándole que Dios no elige según el prestigio o la posición social, sino según su voluntad.
El laico y la autoridad eclesial
Uno de los aspectos más significativos del acontecimiento guadalupano es que la Virgen no se apareció directamente al obispo Juan de Zumárraga, sino a un humilde laico indígena.
Aun así, la autoridad del obispo fue fundamental en todo el proceso.
El obispo era quien había pedido la intervención de Dios ante la difícil situación espiritual de la Nueva España y quien tenía la responsabilidad de aprobar la construcción de la “casita sagrada”. Por ello, la Virgen respetó plenamente la estructura de la Iglesia: el mensaje fue confiado a un laico, pero debía ser reconocido y aprobado por el obispo.
Esta dinámica refleja dos realidades complementarias que la Virgen quiso destacar: la importancia del laico y la importancia de la autoridad eclesial.
María, Madre de Dios, se somete al discernimiento del obispo y actúa en comunión con la Iglesia.
Por eso, para Monseñor Chávez, el acontecimiento guadalupano no es solamente una aparición mariana, sino una profunda enseñanza sobre cómo se construye la Iglesia mediante la colaboración entre los fieles y sus pastores.
El cumplimiento de las promesas de la Virgen.
En el Nican Mopohua, María asegura a Juan Diego que recompensará abundantemente su esfuerzo y servicio, ser testigo de este cumplimiento al haber participado en el proceso que culminó con la canonización de San Juan Diego en 2002. Considera que esta canonización ocurrió en un momento providencial, pues permitió resaltar la relevancia del laicado dentro de la Iglesia contemporánea, especialmente en el contexto impulsado por el pontificado de San Juan Pablo II.
Juan Diego
- Juan Diego ya era considerado santo por sus contemporáneos, quienes lo llamaban “varón santo” y “varón santísimo”.
- Su canonización en el siglo XXI tuvo un significado especial porque puso de relieve el papel de los laicos en la evangelización. San Juan Diego se convirtió así en un modelo para todos los fieles que, desde su condición cotidiana y humilde, están llamados a participar activamente en la misión de la Iglesia.
- El humilde laico, portador de la presencia de Dios, es entregado al obispo para la construcción de una comunidad unida en Cristo. De este modo, el acontecimiento guadalupano revela una “civilización del amor” centrada en Jesucristo, donde cada creyente está llamado a ser signo del amor de Dios para el mundo entero bajo la protección maternal de la Virgen de Guadalupe.
- La tilma representa al laico; la imagen de María con Jesucristo en su seno representa el mensaje divino; y el hecho de que la tilma sea entregada al obispo simboliza la unión entre el pueblo fiel y la autoridad de la Iglesia.

