Skip to main content
Imprimir

Módulo 5. 3 – Diplomado – La Verdad de Guadalupe – Instituto Guadalupano – Apuntes M. Izaguirre.

Clase 17 de Abril 2023

Antes de la publicación del libro del padre Miguel Sánchez en 1648, existen más de 300 documentos históricos que dan testimonio de la aparición. Entre los más destacados se encuentran:

  • El Nican Mopohua: Relato indígena en náhuatl de las apariciones.
  • La Información de 1556: Proceso e investigaciones eclesiásticas sobre el culto en el Tepeyac.
  • El Códice de 1548 (Códice Escalada): Documento pictográfico que registra la muerte de Juan Diego.

Naturaleza del Evento: El acontecimiento guadalupano se define metodológicamente como un hecho histórico-transcendente, poseyendo la misma categoría teológica e histórica que la Resurrección de Jesucristo en la Pascua.

Miguel Sánchez no fue el “Inventor”

Existe una corriente crítica que acusa al padre Miguel Sánchez de haber inventado el relato guadalupano en 1648. Este argumento se cae por su propio peso debido a dos factores:

  1. El testimonio del propio Sánchez: En sus escritos, él mismo declara explícitamente que no inventó nada; explica que se dedicó a buscar, meterse en los archivos y analizar, encontrando una tradición general, uniforme y universal que ya existía entre la población.
  2. La omisión de pruebas físicas: Si Sánchez hubiera sido el autor intelectual de una ficción, habría incluido en su libro elementos arqueológicos de su época que validaran su historia (como las ermitas del siglo XVI), cosa que no hizo.

Identidad Criolla: Réplica a Stafford Poole

El historiador Stafford Poole (referido en el texto como Stafford / Stafopol) argumentaba que el acontecimiento guadalupano fue una invención de 1648 para crear una “identidad criolla” con el propósito de independizarse de España y despreciar lo indígena.

Argumentos en Contra de la Tesis de Poole:

  • Significado de “Criolla”: El término aplicado a la Virgen en los documentos no denota una agenda geopolítica de exclusión; significa puramente que nace, surge y se aparece en México, aclarando que no fue traída de España.
  • Anacronismo de la Independencia: En 1531 (año de las apariciones) o a mediados del siglo XVII no existía un proyecto ni un tono de independencia en la Nueva España. La Guerra de Independencia estalló formalmente hasta 1810.
  • El uso del estandarte por Miguel Hidalgo (1810): Cuando los insurgentes adoptaron a la Virgen como símbolo, a los españoles locales no les agradó la insurrección, pero no porque no quisieran a la Virgen. Los propios españoles en México la amaban y consideraban mexicana, al punto que realizaron “misas de desagravio” por el uso bélico de su imagen.

La Virgen del Tepeyac vs. La Virgen de Extremadura

Existe un intento constante por afirmar que la Virgen de Guadalupe de México es una copia o derivación directa de la Virgen de Guadalupe de Extremadura, España. La realidad histórica demuestra lo contrario:

CriterioVirgen de Extremadura (España)Virgen del Tepeyac (México)
Identidad TeológicaLa misma mujer (la doncella de Nazaret, María).La misma mujer (la doncella de Nazaret, María).
Dependencia HistóricaOrigen medieval español, ligada a los Reyes Católicos y a Cristóbal Colón.Independiente. Inculturación perfecta en suelo americano.
Recepción FranciscanaVenerada y promovida por las órdenes españolas.Rechazada por los franciscanos. Religiosos como Jerónimo de Extremadura criticaron el culto y no querían ni que se llamara “Guadalupe”.
Riqueza de su SantuarioMonasterio ostentoso de oro, plata y pinturas de Zurbarán.Humilde ermita de piedra y lodo (la primera edificación en el Tepeyac).

Si los españoles o la Corona (devotos de la Virgen extremeña) hubiesen introducido este culto como una extensión de su monasterio rico y enjoyado, jamás habrían construido una primera ermita tan “miserable” de pura piedra y lodo. La modestia de la primera ermita demuestra un origen local y asombroso, no una imposición institucional de la Corona.

La existencia de dos ermitas específicas de mediados del siglo XVI destruye la teoría del invento de 1648:

  • Ermita de Cuautitlán: Construida alrededor de 1548 (año de la muerte de Juan Diego) pegada a la que fue su casa natal y donde creció. Los arqueólogos modernos confirman que posteriormente se construyó un templo encima de los adobes de la casa original del santo.
  • Ermita de Tulpetlac: Edificada en la misma fecha junto a la casa donde Juan Diego vivía al momento de las apariciones y donde ocurrió la sanación de su tío Juan Bernardino.
  • Estas construcciones del siglo XVI, respaldadas por testimonios indígenas y confirmadas por la arqueología moderna, prueban la existencia histórica de Juan Diego y Juan Bernardino. Como Miguel Sánchez ni siquiera las menciona en su libro de 1648, queda demostrado que la historia real ya estaba asentada en la geografía mucho antes de que él escribiera.

El Testamento de Miguel Sánchez

Un argumento contundente contra el escepticismo de historiadores como Jacques Lafaye (Jack lapic) y el propio Poole es la última voluntad del padre Miguel Sánchez.

  • La Mentalidad de la Época (Siglo XVII): En 1648, la perspectiva de la salvación eterna y el temor a la excomunión o al castigo divino eran absolutos. Engañar a la Iglesia se consideraba un pecado mortal que condenaba el alma al infierno.
  • La Petición de Entierro: En su testamento, Miguel Sánchez pidió explícitamente ser enterrado en la Ermita del Tepeyac.

Si la aparición hubiera sido una ficción o un engaño inventado por el propio Miguel Sánchez, pedir ser enterrado en el sitio de su propia mentira equivaldría a autoconenarse o reírse de Dios en su lecho de muerte. Sería un comportamiento completamente inverosímil para un sacerdote de su tiempo.

El historiador Francisco de Florencia, en su obra Estrella del Norte (página 25), documenta que el padre Miguel Sánchez era un devotísimo del santuario y mandó enterrarse allí:

“…cerca de la sepultura de Juan Diego y Juan Bernardino, esperando oír entre dos tan amados y favorecidos de la Señora seguro el ángel que ha de llamar a juicio a los muertos.”

La certeza histórica y espiritual del evento transformó al Tepeyac en un camposanto sagrado donde miles de fieles han buscado el descanso eterno a lo largo de los siglos:

  1. El Panteón del Tepeyac: Ubicado en el cerro del Tepeyac (a una cuadra del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos).
  2. La Antigua Basílica: Cuyo subsuelo se encuentra saturado de criptas.
  3. La Nueva Basílica: Llena de criptas donde descansa el Cabildo y familiares de los fieles.
  4. La Plaza Mariana: Extensión moderna que continúa con la tradición de albergar nichos y criptas.

El deseo masivo e histórico de ser sepultado en el Tepeyac ratifica que el pueblo y sus intelectuales jamás lo consideraron un mito, una tomadura de pelo o un invento literario, sino auténtica Tierra Santa.

Luis Lasso de la Vega

Si la teoría de Jacques Lafaye fuera cierta y Miguel Sánchez inventó el evento en 1648, se presenta un problema insalvable al año siguiente, en 1649, cuando el bachiller y vicario Luis Lasso de la Vega publica el Huei Tlamahuiçoltica.

  • El dilema de la traducción: Miguel Sánchez publicó su obra en español. El Huei Tlamahuiçoltica de Lasso de la Vega está escrito en náhuatl.
  • Refutación: Si Sánchez lo inventó en español en 1648, ¿de dónde sacó Lasso de la Vega un texto en náhuatl tan perfecto y complejo solo un año después? Es evidente que Lasso de la Vega no inventó el texto; él tenía frente a sí papeles antiguos manuscritos que recopiló e imprimió.
  • A Lasso de la Vega se le llama coloquialmente “el pirata” o “el copión” porque publicó estos textos como si fueran suyos, sin dar crédito a los autores indígenas originales, limitándose a pasarlos de manuscritos a caracteres latinos impresos. La obra es en realidad una antología de documentos preexistentes que datan de alrededor de 1590 (atribuidos en su conjunto grande a la tradición de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl):

Anatomía del Huei Tlamahuiçoltica:

  1. Introducción de Lasso de la Vega: Dos páginas donde pide la guía del Espíritu Santo para que la publicación salga bien (refutando a Francisco de la Masa, quien mañosamente quería elevar a Lasso a la categoría de “evangelista” inspirado).
  2. El Nican Mopohua (Primera Parte): Escrito originalmente por el sabio indígena Antonio Valeriano. Es el relato de las apariciones.
  3. Descripción de la Imagen: Una sección intermedia que describe la tilma.
  4. El Nican Motecpana (Segunda Parte): Escrito originalmente por Fernando de Alva Ixtlilxóchitl. Relata qué pasó con Juan Diego después de entregar las flores, cómo vivió y detalla los milagros que la Virgen hizo para con los españoles.
  5. Sección Devocional: Un Rosario y una Oración final en náhuatl.
  • A Lasso de la Vega se le perdona no haber dado crédito a los autores originales porque gracias a su copia impresa se preservó el final del Nican Mopohua (donde la Virgen dice: “No tengas miedo. ¿Acaso no estoy yo aquí que tengo el honor y la dicha de ser tu madre?”). Tiempo después, a los manuscritos originales les “volaron” (robaron) esa última hoja. Si Lasso no la hubiera impreso, ese fragmento se habría perdido para siempre.

El manuscrito original del Nican Mopohua escrito por Antonio Valeriano no se encuentra en México. Existe una copia autenticada en Nueva York, pero el original probablemente está en Washington, D.C. por razones históricas documentadas:

  • El testimonio de Carlos de Sigüenza y Góngora: Este célebre sabio novohispano del siglo XVII dejó por escrito jurado que él tuvo en sus manos el original del Nican Mopohua, pues conocía perfectamente la caligrafía de Antonio Valeriano. También poseía los papeles originales de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl (del Nican Motecpana).
  • El Saqueo de 1848: Durante la invasión estadounidense a México en 1848, las tropas norteamericanas saquearon la Universidad Pontificia de México, lugar donde se resguardaba la valiosísima colección de documentos de Sigüenza y Góngora.
  • La Devolución Incompleta: El historiador Mariano Cuevas documentó que, aunque el gobierno mexicano exigió formalmente la devolución de los archivos históricos, Estados Unidos no regresó todos los documentos. Por ello, el original de Valeriano permanece presumiblemente retenido en los archivos de Washington.

Para que el libro de Lasso de la Vega fuera publicado, requirió la censura y aprobación de Baltasar González, un sacerdote jesuita encargado de analizar teológica y lingüísticamente la obra.

La defensa histórica del Tepeyac no sostiene un “ciclo de silencio”, sino una abundancia de pruebas basadas en el Trípode de la Fuente Primigenia:

  1. La Tradición Oral: Pasada de generación en generación por los indígenas.
  2. El Códice Pleno (La Imagen): La tilma misma y sus símbolos plasmados.
  3. Los Signos de los Tiempos: El contexto histórico del choque de dos mundos.

Contabilizando anales, mapas y testamentos, existen 330 documentos anteriores a 1648 que testifican el evento.

Dos Posturas sobre los Mismos Papeles:

  • Miguel Sánchez (1648): Los investigó con respeto y devoción, encontrando en ellos una tradición constante, general y universal.
  • Juan Bautista Muñoz (Historiador escéptico): Al igual que Sánchez, confirmó la existencia de este mar de documentos antiguos, pero los describió de forma despectiva y denigrante para intentar restarles valor, diciendo que el asunto guadalupano solo eran:“…rumorcillos por los rincones y papeles mugrientos.”

El colegio de Santa Cruz

El Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco fue una institución educativa revolucionaria, fundada por el primer obispo de México, Fray Juan de Zumárraga, junto a otros frailes de la talla de Fray Bernardino de Sahagún.

  • Se inauguró formalmente el 6 de enero de 1536 (un dato fácil de recordar por la Epifanía o el Día de los Reyes Magos).
  • La idea original de Zumárraga era que el colegio funcionara como un seminario para formar sacerdotes indígenas. Para la época (apenas 15 años después de la conquista), proponer que los nativos originales tuvieran el mismo estatus eclesiástico que los españoles era una idea de vanguardia pastoral, totalmente fuera de serie.
  • Bajo esa misma línea de impulso educativo, Fray Juan de Zumárraga insistió incansablemente ante el Rey de España para la creación de la Universidad Pontificia de México. Aunque la universidad se fundó formalmente después de su muerte, él fue su principal iniciador e impulsor.
    A pesar de su brillante inicio, el proyecto fracasó a largo plazo. Los principales opositores que destruyeron el colegio fueron los sacerdotes seculares (diocesanos) y la propia sociedad española local, quienes veían con temor y recelo el empoderamiento intelectual de los indígenas. Debido a esta tremenda oposición, el colegio fue perdiendo presupuesto, bajando su calidad y finalmente tronó.

A pesar de su decadencia, el Colegio de la Santa Cruz se justifica históricamente por haber formado a un pequeñísimo núcleo de alumnos sabios. Sin ellos, la historia del México colonial, y del evento guadalupano estaría incompleta. Los dos más grandes fueron:

  1. Antonio Valeriano: Autor del Nican Mopohua.
  2. Fernando de Alva Ixtlilxóchitl: Autor del Nican Motecpana.

Aunque la tradición oral guadalupana habría continuado viva sin ellos, el Nican Mopohua no se leyó masivamente en su momento. Los indígenas de a pie no sabían leer caracteres latinos, y la inmensa mayoría de los españoles no entendía el sonido y la gramática del náhuatl. El documento nació como un tesoro preciso resguardado por una élite intelectual.

La verdadera importancia de que Antonio Valeriano haya puesto por escrito el acontecimiento radica en la exactitud milimétrica de los diálogos y detalles históricos, sirviendo como un “escudo” contra las distorsiones que los autores posteriores le agregaron a la historia por prejuicio o descuido.

El Caso de Luis Becerra Tanco (1675)

Para entender el valor de la precisión del texto de Valeriano, la clase analiza el escrito de Luis Becerra Tanco publicado en 1675. Al reescribir la historia a su modo y bajo la mentalidad de su propia época (finales del siglo XVII), Becerra Tanco alteró un dato teológico y cultural clave:

  • El error de Becerra Tanco: Afirmó que Juan Diego corrió a la Ciudad de México a buscar a un sacerdote para que le administrara la “Santa Unción” (o Extremaunción / Santos Óleos) a su tío moribundo Juan Bernardino.
  • La precisión del Nican Mopohua: El texto original de Antonio Valeriano jamás menciona los santos óleos. Lo que dice textualmente es que Juan Diego iba a buscar un sacerdote para “prepararlo a bien morir” (es decir, a través del sacramento de la confesión).

¿Por qué este detalle prueba que el Nican Mopohua es verídico?

Cualquier escritor posterior (como el propio Becerra Tanco o un falsificador del siglo XVII) habría asumido lógicamente que un moribundo católico necesitaba los Santos Óleos y lo habría escrito así por inercia mental. Sin embargo, en 1531, en los albores de la evangelización, no había aceites sagrados destinados para los indígenas.

Antonio Valeriano, al escribir los diálogos exactos en el siglo XVI, retrató fielmente la realidad jurídica y sacramental de 1531: a los indígenas solo se les confesaba para ayudarlos a bien morir, no se les ungía con óleos.

Si no hubiéramos tenido el Nican Mopohua escrito por el puño de Antonio Valeriano, la exactitud del acontecimiento guadalupano se habría deformado y perdido en gran manera debido a los añadidos e interpretaciones erróneas de los cronistas de los siglos posteriores.


Tabla de contenidos