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Módulo 1.1 – Diplomado – La Verdad de Guadalupe – Instituto Guadalupano – Apuntes M. Izaguirre.

Dios y Santa María de Guadalupe acrecienten en tí su conocimiento su amor y devoción.

Clase 16 – Mayo – 2022

• La canonización de San Juan Diego y el proceso histórico que condujo a su reconocimiento oficial por la Iglesia.

El proceso que culminó con su canonización en 2002 y las controversias que surgieron durante la investigación histórica. Algunos especialistas cuestionaron la escasez de documentos contemporáneos al siglo XVI y señalaron inconsistencias en ciertos expedientes utilizados para sustentar la causa.

La Iglesia respondió a estas críticas con un libro sobre la vida de Juan Diego con los criterios históricos, teológicos y pastorales que finalmente respaldaron su canonización.

Parte del debate se centró en la autenticidad de determinados documentos, la ausencia de otros considerados fundamentales y las diferencias entre las tradiciones orales y las evidencias escritas conservadas. Estos cuestionamientos fueron examinados por las comisiones históricas encargadas de evaluar el caso. Ya que existieron Santos a los que no se les pidieron estos detalles.

Finalmente fue canonizado por Juan Pablo II el 31 de julio de 2002 en la Ciudad de México, convirtiéndose en el primer santo indígena de América. (El Papa jamás hubiera canonizado a alguien a quién no considerara Santo)

  • Positio de Juan Diego

El proceso de canonización de Juan Diego estuvo marcado por intensos debates teológicos e históricos los cuales se reflejaron directamente en la elaboración de la Positio.

Es el documento oficial que recopila los argumentos y pruebas para declarar santo a alguien.

Aunque la Positio finalmente demostró una sólida base probatoria para la Congregación vaticana para las Causas de los Santos, el camino estuvo lleno de tensiones políticas y eclesiásticas, algunas de las cuales se manejaron con extrema discreción y no fueron publicadas de manera abierta en su momento.

La controversia más fuerte no vino de fuera de la Iglesia, sino de su propio núcleo en México.

Un grupo de destacados sacerdotes e historiadores católicos locales, conocidos internamente como el bloque antiaparicionista, envió cartas confidenciales directamente a Roma solicitando que se frenara la canonización.

Argumentaban que la existencia histórica de Juan Diego no estaba sólidamente probada y que la aparición era más bien un símbolo teológico o un mito utilizado para la evangelización temprana de los indígenas.

Estos sectores llegaron a advirtir al Vaticano que declarar santo a un personaje cuya existencia histórica consideraban dudosa podría convertirse en un “disparate” o un escándalo para la credibilidad de la Iglesia.

Las Informaciones de 1666: Parte de la controversia silenciosa giraba en torno a qué tanto peso darle a los testimonios recogidos más de un siglo después de las apariciones. Los críticos afirmaban que eran simples ecos de una tradición oral ya construida, mientras que la comisión oficial defendía que reflejaban una memoria histórica fidedigna y digna de fe.

Las declaraciones de Schulenburg negando la existencia de Juan Diego precipitaron un conflicto directo con el Arzobispado de México. Esto aceleró no solo su renuncia a finales de 1996, sino una reestructuración total de la Basílica. Con su salida, se disolvió la figura autónoma del “Abad” y se dio paso a un “Rector” bajo la jurisdicción directa del Arzobispo, lo que también implicó el control sobre las finanzas del santuario, un tema sumamente delicado que la jerarquía prefirió mantener alejado del debate teológico de la Positio.

En 1998 una Comisión Histórica especial presidida por el historiador Fidel González Fernández, acompañado por Eduardo Chávez Sánchez y José Luis Guerrero.

Esta comisión recopiló el trabajo de unos 30 investigadores y presentó las conclusiones definitivas en un congreso extraordinario en octubre de 1998. Lograron validar piezas clave como el Códice Escalada y contextualizar las Informaciones de 1666, lo que finalmente permitió avanzar hacia la validez del proceso y la posterior canonización por parte de Juan Pablo II en 2002, cerrando de forma oficial una de las disputas históricas más complejas de la Iglesia en América Latina.

  • Joaquín García Icazbalceta, la Carta de 1886 y O´Gorman

La premisa era que si el milagro hubiera ocurrido en 1531, Zumárraga o los cronistas habrían dejado constancia escrita inmediata.

Sin embargo, durante los tres siglos de la colonia, y especialmente con las inundaciones de la Ciudad de México (como la de 1629) y los conflictos eclesiásticos, gran parte de los archivos civiles y religiosos del siglo XVI se perdieron. Argumentar la no existencia basándose únicamente en lo que sobrevivió en un archivo es un error metodológico conocido como argumento de silencio.

Mons. Eduardo Chávez ha señalado que el primer arzobispo de México, al ser de la orden franciscana, debía ser extremadamente cauteloso. Registrar oficialmente un milagro de esa magnitud, que involucraba el culto directo de la población indígena recién conquistada, requería un proceso de validación eclesiástica largo. El “silencio” no era ignorancia, sino prudencia pastoral para evitar desórdenes o interpretaciones idólatras tempranas.

Para el mundo mesoamericano, la transmisión oral y los cantares eran registros históricos tan válidos y precisos como el papel europeo.

No existían documentos del siglo XVI que mencionaran a Juan Diego sufrió un golpe contundente en 1995, año en que se dio a conocer el Códice Escalada (o Códice 1548). Este documento no estuvo al alcance de Icazbalceta ni fue considerado en su justa dimensión en los primeros trabajos de O’Gorman.

Es un pergamino que muestra una representación pictográfica de las apariciones, la fecha “1548” (año de la muerte de Juan Diego) y una inscripción en náhuatl que dice: “También en este año de 1548 murió Juan Diego”.

El elemento más definitivo para la Positio fue el peritaje realizado por expertos en paleografía y por el físico Charles E. Dibble, quienes validaron que el pergamino contiene la firma autógrafa de Fray Bernardino de Sahagún. Esto demostró que el gran cronista franciscano del siglo XVI sí conocía la existencia de Juan Diego y el hecho guadalupano.

  • El Método Guadalupano

Es la forma en que la Virgen de Guadalupe logró la evangelización de los pueblos indígenas en el siglo XVI.

La conversión masiva no se produjo por imposición o confrontación directa, sino mediante un proceso de encuentro, diálogo y comprensión cultural.

La Virgen se presenta utilizando elementos que los indígenas podían comprender dentro de su propio universo simbólico: el idioma náhuatl, símbolos visuales presentes en la tilma y expresiones culturales familiares para ellos.

El mensaje transmitido no era una continuación de la religión mexica, sino el anuncio del cristianismo expresado de una forma comprensible para los pueblos originarios.

Hay dignificación de la persona. La Virgen no se aparece a un conquistador, a un obispo o a una autoridad política, sino a Juan Diego, un indígena humilde.

Esto transmitía un mensaje revolucionario para la época: los indígenas tenían la misma dignidad humana ante Dios que cualquier otra persona.

Generó una adhesión voluntaria de millones de indígenas al cristianismo en pocas décadas.

Síntesis entre verdad y cultura. Guadalupe no representa sincretismo religioso. El método guadalupano toma los elementos culturales valiosos de una civilización “semillas del Verbo” y los orienta hacia el mensaje de Cristo.

La imagen de Guadalupe funciona como un auténtico “texto visual” que los indígenas del siglo XVI podían leer. Su vestimenta, postura, colores y símbolos transmitían mensajes teológicos comprensibles para la cosmovisión nahua.

  • Fray Servando Teresa de Mier

Fue uno de los autores que intentaron explicar el origen de Guadalupe negando el milagro.

Defendió la idea de que el culto guadalupano existía antes de la llegada de los españoles.

De Mier desarrolló hipótesis históricas muy polémicas y llegó a utilizar documentos de manera cuestionable para sostener que la Virgen de Guadalupe no estaba vinculada a Juan Diego ni a las apariciones de 1531.

Estas interpretaciones fueron utilizadas posteriormente por diversos autores para intentar demostrar que Guadalupe era simplemente una adaptación de antiguos cultos indígenas, tesis que Chávez rechaza por considerarla históricamente insostenible.

Una de las teorías más difundidas afirma que la Virgen de Guadalupe sería una adaptación de la diosa Coatlicue-Tonantzin. esta hipótesis es incompatible con la mentalidad de los misioneros del siglo XVI.

Los primeros franciscanos veían la idolatría indígena como una obra del demonio. Sus escritos hablan constantemente de destruir ídolos, combatir supersticiones y alejar a los indígenas de los antiguos cultos.

Desde la lógica de los propios misioneros, eso habría sido una herejía. Por eso califica la teoría como “ridícula” e históricamente inconsistente.

  • El problema de reducir a Guadalupe a una advocación española

Algunos investigadores sostienen que Guadalupe simplemente fue importada desde España, igual que otras advocaciones marianas como la Virgen de Covadonga o la Virgen de Extremadura. Si el objetivo hubiera sido trasladar una devoción española, no tendría sentido que el santuario surgiera en un lugar tan poco estratégico como el Tepeyac. La aparición ocurre en un cerro apartado, con caminos poco transitados y zonas que frecuentemente se inundaban.

En 1531 el Tepeyac no era un centro urbano importante ni una ruta principal de peregrinación española.

Inicialmente se construyó una pequeña ermita de piedra y lodo para custodiar la imagen.

Resulta difícil explicar por qué una devoción destinada a convertirse en el símbolo religioso más importante de América habría nacido en un sitio tan incómodo, aislado y propenso a inundaciones si todo hubiera sido una invención humana.

Un dato que el Padre Chávez destaca es que los primeros opositores importantes al culto guadalupano no fueron enemigos de la Iglesia, sino algunos franciscanos. El caso más conocido es el de Francisco de Bustamante, quien criticó públicamente la creciente devoción en 1556. Bustamante temía que los indígenas confundieran la veneración mariana con prácticas supersticiosas anteriores. Esta oposición demuestra precisamente que los franciscanos eran extremadamente sensibles a cualquier posible mezcla religiosa.

Frente a Bustamante se encontraba Alonso de Montúfar, dominico que había colaborado anteriormente con tribunales inquisitoriales en España. Montúfar era una persona particularmente estricta en cuestiones doctrinales y acostumbrada a detectar herejías. Sin embargo, lejos de perseguir el culto guadalupano, terminó apoyándolo y promoviendo la construcción de una ermita y la organización de un capellán permanente. Para Chávez esto es significativo porque si hubiera visto idolatría, habría actuado en contra.

  • ¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu madre?

Esta frase del Nican Mopohua constituye uno de los núcleos teológicos del mensaje guadalupano. María no se presenta únicamente como madre de Jesús, sino también como madre espiritual de la humanidad. La expresión transmite protección, cercanía y confianza. En medio de una sociedad fracturada por la conquista, la Virgen ofrece consuelo a Juan Diego y, simbólicamente, a todo un pueblo que experimentaba incertidumbre y sufrimiento.

  • Esta expresión simboliza la maternidad espiritual de María.
  • María no reemplaza a Cristo, sino que conduce constantemente hacia Él.
  • Cuando dice que los hombres están en el hueco de su manto, significa que los protege y los lleva a Jesús, del mismo modo que una madre protege a sus hijos.
  • La Virgen eligió la tilma de Juan Diego, un indígena laico. Una afirmación de la dignidad de los laicos dentro de la Iglesia.

María no se presenta únicamente como madre de Jesús, sino también como madre espiritual de la humanidad. En medio de una sociedad fracturada por la conquista, la Virgen ofrece consuelo a Juan Diego y a todo un pueblo que experimentaba incertidumbre y sufrimiento.

Las flores aparecen como la señal solicitada por el obispo. Lo extraordinario es que brotan en diciembre sobre un cerro árido donde normalmente no existían esas flores. Desde la mentalidad náhuatl, la unión entre “flor y canto” (in xóchitl in cuícatl) representaba la verdad profunda y la manifestación de lo divino. Por ello la señal tenía un significado que tanto indígenas como cristianos podían comprender.

Guadalupe reúne en una sola imagen elementos de la Escritura, la tradición de la Iglesia, la mariología, la historia de la salvación y la sensibilidad indígena.

La imagen funciona como una síntesis visual donde convergen el Evangelio y la cultura. La tilma es uno de los ejemplos más extraordinarios de milagros en la historia.

Uno de los aspectos más importantes de la imagen es que María aparece embarazada.

Históricamente Jesús ya había nacido hacía más de quince siglos cuando ocurrieron las apariciones, pero la imagen no pretende representar una cronología. Se trata de una realidad teológica: Cristo está eternamente presente.

María muestra al Verbo encarnado porque el acontecimiento de la salvación permanece vivo para todas las generaciones.

Cuando María respondió: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”. Chávez insiste en que Dios respeta la libertad humana. La Encarnación ocurre porque María acepta libremente colaborar con el plan divino.

El amor auténtico solo existe donde hay libertad, por eso la respuesta de María ocupa un lugar central en toda la historia de la salvación.

La imagen no solamente remite al nacimiento de Jesús, sino también a toda su misión redentora. En ella está presente el misterio pascual: la vida, muerte, resurrección y glorificación de Cristo.

Guadalupe anuncia que el destino final del ser humano no es la muerte sino la vida eterna, porque cada persona ha sido creada a imagen de Dios y llamada a participar de su eternidad.

  • María como Arca de la Nueva Alianza

María es el Arca viviente que lleva en su interior a Cristo.

María es el primer santuario de Jesús.

Cuando pide una “casita sagrada” en el Tepeyac, está invitando a construir una Iglesia donde Cristo pueda encontrarse con todos los pueblos.

La imagen guadalupana recuerda directamente la visión de la mujer vestida de sol del capítulo 12 del Apocalipsis. Aparece rodeada de rayos solares, con la luna bajo sus pies y portando al Salvador en su vientre. Para Chávez, la señal ofrecida en Guadalupe tiene una dimensión cósmica: no habla únicamente a México sino a toda la humanidad.

La imagen guadalupana recuerda directamente la visión de la mujer vestida de sol del capítulo 12 del Apocalipsis. Aparece rodeada de rayos solares, con la luna bajo sus pies y portando al Salvador en su vientre. La señal ofrecida en Guadalupe tiene una dimensión cósmica: no habla únicamente a México sino a toda la humanidad.

Fuentes:

Chávez, E. (2022, 16 de mayo). Módulo 1.1. Diplomado: La Verdad de Guadalupe [Material de diplomado]. Instituto Guadalupano.

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