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Módulo 2 .1 – Diplomado – La Verdad de Guadalupe – Instituto Guadalupano – Apuntes M. Izaguirre.

Clase del 11 de Julio del 2022

La virgen sobrepasa fronteras

  • Es algo que sobrepasa todo. Sin quitar su devoción local, por el amor de Dios.
  • Cuando se ha presentado a la Virgen de Guadalupe en Argentina, por ejemplo, ahí está Luján. No pasa nada. La gente entiende quién es la Virgen de Guadalupe. Incluso se hacen peregrinaciones a la Virgen de Guadalupe, y una imagen suya está precisamente en el Santuario de Luján.
  • En Lourdes, hay una capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe. Tiene una imagen preciosa, hecha de oro y plata, que colocaron, si no me equivoco, alrededor de las décadas de 1920 o 1930.
  • La capilla era de piedra gris, como cantera. En el centro estaba la imagen de la Virgen de Guadalupe. Desde la fachada principal de Lourdes, se podía ver claramente esa capilla abierta. Después quisieron colocar un mosaico dorado detrás de la imagen, parecido al que tiene una parte de la fachada de Lourdes. Había también otra capilla cercana con un mosaico muy artístico, de estilo más bien romántico, propio de mediados del siglo XX, muy bello y armonioso.

Cristo no compite con la Virgen de Guadalupe. Mucho menos cuando ella lleva a Jesús en su seno. Todavía no terminamos de comprender esa realidad.

La Virgen de Guadalupe no desplaza a Cristo; al contrario, lo presenta al mundo. Jesús está presente en su vientre.

Es como discutir si la sagrada hostia debe colocarse fuera o dentro del sagrario, como si hubiera una competencia entre ambos. Ese tipo de planteamientos nacen de no entender la profunda unión que existe entre Cristo y María. Honrar a la Virgen de Guadalupe no significa apartarse de Jesús, sino acercarse a Él a través de quien lo llevó en su vientre y lo entregó al mundo.

Guadalupe como acontecimiento

  • Con todo respeto hacia otras apariciones marianas, la Virgen de Guadalupe posee una riqueza extraordinaria en su mensaje, en su imagen y en todo lo que representa. Esto no significa hablar mal de otras advocaciones; al contrario, la Virgen se ha manifestado en distintos lugares por una razón providencial. Sin embargo, la experiencia guadalupana destaca por una profundidad que parece inagotable.
  • Nican Mopohua siempre se encuentran detalles, enseñanzas o significados que antes no había percibido. Se asemeja a la experiencia de leer la Sagrada Escritura: uno vuelve una y otra vez a los mismos pasajes y siempre encuentra algo que interpela el corazón de manera diferente. Así ocurre, por ejemplo, con la parábola del hijo pródigo. Aunque se haya leído innumerables veces, siempre aparece una palabra, un gesto o una enseñanza que toca profundamente y revela una dimensión nueva. Lo mismo sucede con el relato guadalupano.
  • El nombre de María de Guadalupe exalta a Jesucristo. María de Guadalupe está orientado completamente hacia Jesucristo.
  • María puede entenderse como “la iluminadora”, “la elegida por Dios” o “la más hermosa”. Sin embargo, precisamente porque María es quien ilumina, queda claro que ella no es la luz misma. La verdadera luz es Cristo. Por eso, incluso desde su nombre, María remite constantemente a Jesús y no a sí misma.
  • Guadalupe como “el cauce del río” o “el cauce del agua”. En esta lectura simbólica, el agua viva es Jesucristo, mientras que María es el cauce por el cual esa agua llega a los hombres. Ella conduce, transporta y presenta a Cristo al mundo. Por ello, afirma que sería más correcto hablar de María de Guadalupe como “el cauce del Río de Luz” y no como el “Río de Luz” en sí mismo, pues la luz y el agua viva corresponden únicamente a Jesús.
  • La identidad de María está definida por Jesús
  • La Virgen no se presenta diciendo simplemente: “Soy María de Nazaret”. Aunque históricamente sea María de Nazaret, ella escoge definirse de otra manera: “Soy la madre del verdaderísimo Dios por quien se vive”. Esta presentación es profundamente significativa porque su identidad aparece vinculada completamente a Cristo.

El centro de la imagen guadalupana es Cristo

Aunque la imagen representa visiblemente a María, el verdadero centro de la tilma no es ella, sino Jesús. El vientre de la Virgen, donde ella lleva al Salvador. De esta manera, toda la iconografía guadalupana se convierte en una referencia permanente a Cristo.

Por esta razón considera errónea cualquier interpretación que enfrente a María y a Jesús, como si la veneración a la Virgen pudiera disminuir la centralidad de Cristo. Todo en Guadalupe conduce hacia Él: la imagen, el mensaje, el nombre y la identidad misma de María. La espiritualidad guadalupana es, por tanto, profundamente cristocéntrica.

  • “Mucho quiero, mucho deseo que aquí me levanten mi casita sagrada, en donde lo mostraré a Él, lo ensalzaré a Él, al ponerlo de manifiesto, lo ofreceré a Él a las gentes; a Él, que es mi amor personal; a Él, que es mi mirada misericordiosa; a Él, que es mi auxilio; a Él, que es mi salvación”.

Llama la atención sobre la repetición constante de la expresión “a Él”. Desde un punto de vista gramatical español, esa reiteración podría parecer innecesaria. Sin embargo, explica que en el texto náhuatl tiene una función enfática muy importante. La repetición busca subrayar continuamente que el centro de todo es Jesucristo.

  • Esta forma de expresarse refleja la mentalidad indígena presente en el texto original. Antonio Valeriano, autor del Nican Mopohua, era un sabio indígena que escribió utilizando caracteres latinos para transmitir una forma de pensamiento profundamente náhuatl. Por esa razón, ciertas expresiones que pueden parecer repetitivas en español conservan un significado especial cuando se entienden desde la estructura y sensibilidad de la lengua náhuatl. La insistencia en frases como “a Él, que es…” no es un error estilístico, sino una manera deliberada de destacar la importancia absoluta de Cristo dentro del mensaje guadalupano.
  • El trabajo de Antonio Valeriano, es un aporte importante para conservar con la mayor fidelidad posible las palabras atribuidas a la Virgen y a Juan Diego. Aunque la historia de las apariciones circulaba ampliamente mediante la tradición oral, Valeriano dejó por escrito una versión que actuó como una auténtica “cápsula del tiempo”.
  • Posteriormente, otros autores como Miguel Sánchez o Luis Becerra Tanco también escribieron sobre Guadalupe. Sin embargo, algunas de sus interpretaciones incorporaron elementos propios o ciertas imprecisiones en la traducción. Por ello se considera que el texto de Antonio Valeriano sigue siendo una de las fuentes más valiosas para comprender el mensaje guadalupano en su forma más cercana a la tradición original.
  • Para explicar la importancia de conservar el texto original del acontecimiento guadalupano, se debe señalar que muchos autores posteriores fueron añadiendo expresiones propias o interpretaciones personales. Pone como ejemplo algunas referencias a la “santa unción”, expresión que no aparece de esa manera para los indígenas del siglo XVI. Con el paso del tiempo, diversos autores fueron incorporando elementos nacidos de su propia sensibilidad religiosa, “de su ronco pecho”, como dice coloquialmente, alejándose poco a poco de las palabras originales.
  • Por eso se insiste en el enorme valor del trabajo realizado por Antonio Valeriano. Si apenas cien años después de las apariciones ya comenzaban a aparecer añadidos e interpretaciones personales, imagina cuánto se habría transformado el relato después de casi quinientos años. Gracias a que Antonio Valeriano dejó por escrito una versión muy cercana a los acontecimientos originales, hoy es posible acceder a una de las fuentes más fieles de la tradición guadalupana.

Mi amor persona

  • El primero logró comprender y transmitir adecuadamente este sentido fue José Luis Guerrero, quien estudió profundamente la forma de expresarse en náhuatl junto con el reconocido nahuatlato Mario Rojas Sánchez.

“Lo mostraré a Él, lo ensalzaré a Él, lo ofreceré a Él, que es mi amor persona…”

está expresando que Jesucristo es el centro absoluto de su amor, de su ser y de su identidad. La construcción intenta transmitir una forma de hablar propia del pensamiento náhuatl, donde ciertas expresiones unen de manera muy estrecha la persona y aquello que constituye el núcleo de su existencia.

Por eso, “mi amor persona” puede entenderse como:

  • El amor que da sentido a mi vida.
  • La persona amada por excelencia.
  • Aquel en quien está puesto todo mi amor.
  • El ser más íntimamente unido a mí.
  • El centro de mi afecto y de mi existencia.

María no se presenta a sí misma como el centro del mensaje, sino que dirige toda la atención hacia Jesucristo. Él es su “amor persona”, su “mirada misericordiosa”, su “auxilio” y su “salvación”.

En otras palabras, cuando la Virgen dice “mi amor persona”, está afirmando que Jesús es el amor supremo de su vida y la razón de todo lo que ella hace, una forma mucho más intensa y profunda que simplemente decir: “Él es la persona que amo”.

Investigadores equivocados

  • Mario Rojas terminó aceptando una interpretación que considera equivocada respecto al nombre de Guadalupe. Según relata, Mario Rojas adoptó la hipótesis de traducir Guadalupe como “Tecuatlaxopeuh” o expresiones similares derivadas de esa propuesta. Se rechaza completamente esta interpretación y afirma que se trata de una idea que tiene su origen en los planteamientos de Luis Becerra Tanco. Pues todos los documentos históricos más antiguos utilizan el nombre Guadalupe. Menciona que el propio Nican Mopohua contiene la expresión “Santa María de Guadalupe” y que otros documentos tempranos, incluido el llamado Códice 1548, también registran ese nombre. No existe ningún documento primitivo que atribuya a la Virgen un nombre semejante a Tecuatlaxopeuh. A su juicio, esa interpretación aparece mucho tiempo después y carece de respaldo en las fuentes históricas más cercanas a los hechos.
  • Numerosos investigadores han repetido esta teoría sin examinar directamente los documentos originales. Afirma que algunos autores modernos llegan incluso a sugerir que el nombre Guadalupe fue introducido posteriormente mediante correcciones o modificaciones textuales. Frente a ello, desafía a quienes sostienen esa postura a mostrar pruebas documentales concretas que demuestren tales alteraciones.
  • Algunos historiadores que, según él, intentaron presentar la devoción guadalupana como una construcción tardía del siglo XVII. Menciona particularmente a autores que otorgan un papel excesivo a escritores posteriores como Miguel Sánchez, Luis Becerra Tanco y Francisco de Florencia, minimizando la existencia de tradiciones y testimonios anteriores.
  • Respecto a la cuestión lingüística, los argumentos principales de Luis Becerra Tanco que sostienen que Juan Bernardino no habría podido pronunciar correctamente el nombre Guadalupe porque el náhuatl carece de los sonidos “g” y “d”. Sin embargo, el expositor considera insuficiente este razonamiento. Recuerda que Juan Bernardino, Juan Diego y otros indígenas habían sido bautizados desde 1524 con nombres cristianos que ya contenían esos sonidos. Por lo tanto, llevaban décadas pronunciando palabras con “d” y adaptándose a sonidos procedentes del español.
  • Además, señala que aunque el náhuatl clásico no posea exactamente el sonido “g”, sí cuenta con combinaciones fonéticas muy cercanas, especialmente en sílabas como “gua”. Por ello considera perfectamente posible que el nombre Guadalupe fuera comprendido y pronunciado por los indígenas de la época sin necesidad de transformarlo en otra palabra de origen náhuatl.

Lamentablemente hay muchas personas, sacerdotes, guías e incluso estudiosos bien intencionados siguen difundiendo interpretaciones incorrectas. Muchas veces se trata de desconocimiento de las fuentes originales. Sin embargo, insiste en que estas confusiones pueden terminar alterando aspectos fundamentales del mensaje guadalupano.

Lucas 22:15

«¡Cuánto he deseado comer con ustedes esta Pascua antes de padecer!»

— Traducción de la Biblia de Jerusalén

Este versículo se utiliza para destacar que Jesús es la verdadera Pascua. La Última Cena ocurre precisamente durante la celebración pascual judía, pero Cristo le da un significado nuevo: Él mismo será el sacrificio redentor.

  • Por eso se relaciona este texto con Guadalupe. María no aparece simplemente para manifestarse a sí misma, sino para presentar a Cristo, que es la Pascua verdadera, el verdaderísimo Dios por quien se vive. De ahí que insista repetidamente en que el centro del mensaje guadalupano es Jesús.
  • Esta interpretación también ayuda a comprender el significado de las fechas de las apariciones. Los días 9, 10, 11 y 12 de diciembre coinciden con un período de especial importancia para los pueblos indígenas. Sin embargo, la Virgen de Guadalupe no toma una antigua celebración pagana para reemplazarla o asumirla directamente. Lo que toma es algo mucho más profundo: el anhelo humano de vida, de plenitud y de salvación que estaba presente en el corazón de aquellos pueblos.
  • No se trata simplemente del tiempo en que viene María, sino del tiempo en que Jesucristo viene al encuentro de su pueblo a través de María de Guadalupe. Esa precisión es fundamental porque permite entender que el verdadero protagonista del acontecimiento es Cristo.

La libertad humana dentro del plan de Dios

  • La participación libre de las personas en la historia de la salvación. La Virgen no se apareció directamente al obispo para resolver todo de manera inmediata. Incluso se plantea por qué ella misma no construyó la casita sagrada que pedía. La respuesta es que Dios quiso involucrar libremente a los seres humanos.
  • El obispo debía discernir y aprobar; Juan Diego debía aceptar la misión; otras personas debían colaborar en la construcción del santuario. Todo se desarrolla mediante una respuesta libre al amor divino.
  • Dios no impone su voluntad ni obliga a las personas a participar.
  • El amor auténtico exige libertad. Por eso compara esta realidad con otras vocaciones cristianas: nadie debería hacerse sacerdote, religioso o contraer matrimonio por obligación. Cuando una decisión no nace de una respuesta libre al amor, tarde o temprano termina fracasando.
  • Cuando Juan Diego intenta evitar a la Virgen rodeando el cerro para atender a su tío enfermo. María sabía perfectamente lo que estaba ocurriendo. Sin embargo, no lo obliga ni lo reprende. Simplemente sale a su encuentro.
  • Y cuando Juan Diego le explica la situación, la Virgen le responde con ternura y confianza. Es entonces cuando él comprende que estuvo a punto de quedar fuera de la misión que se le había confiado.
  • Así como Juan Diego recibió una misión concreta y tuvo que responder libremente, también cada persona es llamada a colaborar en la historia de la salvación.

La misericordia de Dios permite que los seres humanos formen parte de sus planes, no porque sean indispensables, sino porque Él desea contar con su participación. Esa colaboración implica una gran responsabilidad, pues cada persona decide libremente si responde o no al llamado recibido. En el caso de Guadalupe, la respuesta de Juan Diego se convierte en un ejemplo de cómo el amor de Dios invita, acompaña y transforma sin imponer jamás la libertad humana.

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