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Serie: Códice Guadalupano | M. I. Cango. Dr. Eduardo Chávez

En la sociedad indigena, cuando una mujer estaba casada debía hacerse un trenzado especial en su pelo y subirlo a los lados de forma de “cuernitos”.

La imagen de la Virgen de Guadalupe tiene el pelo suelto y apartado a la mitad. Esto en la sociedad indigena significaba la virginidad. 

La imagen de la Virgen de Guadalupe es mestizo y de gran belleza. En este rostro se transmite ternura, misericordia, compasión, consuelo y amor. El rostro está inclinado, y en esto en la cultura indigena significaba humildad

“Es importante esta Mujer, porque se para frente al sol, pisa la luna y se viste con las estrellas, pero su rostro nos dice que hay alguien mayor que Ella, porque está inclinada en signo de respeto.”

Otro dato que sorprende es que su rostro está inclinado igual a la inclinación de la tierra. Además, con su rostro siendo mestizo, afirma que ella es la madre de todo ser humano, tal como se lo dijo a Juan Diego. 

“Porque, en verdad, yo me honro en ser tu madre compasiva, tuya y de todos los hombres que vivís juntos en esta tierra, y también de todas las demás variadas estirpes de hombres, los que me amen” (Nican Mopohua, vv. 29-31).

En ella se identifican todas las razas y a su vez ella tomó de nosotros su identidad. 

La tradicion indigena de Zozocolco, Veracruz: 

“Su rostro no es ni de ellos (Españoles) ni de nosotros (Indígenas) si no de ambos…” Por eso se la llama con mucho cariño “Morenita”, Madre de todos los pueblos. 

Su nariz recta y perfecta, su boca muy hermosa y bien proporcionada; en su labio inferior, por “casualidad” cae un nudo de los hilos de la tilma, resaltando su belleza y su gracia.

Los ojos de la Virgen de Guadalupe transmiten misericordia y compasión. 

En sus ojos se descubre que tiene reflejos iguales a los de cualquier ser humano según las leyes de la ciencia. También, las mismas imágenes se encuentran en ambos ojos. 

Teniendo en cuenta sus distintas posiciones, sus proporciones y su correlación científica. Esto sigue sorprendiendo a tantos científicos quienes, usando el instrumental según su ciencia, han llegado a concluir en los mismos resultados

Hay imágenes reflejadas en los ojos de la imagen de la Virgen de Guadalupe, en conformidad de su posición, su proporción y leyes que rigen; además, dichas figuras empalman en los dos ojos. 

El broche en forma de óvalo y con una cruz en el centro, para los espanoles manifiesta el amor misericordioso de Jesús expresado en la cruz central que porta, signo de su sacrificio máximo por amor. 

Antiguamente los indígenas hacían una perforación entre el cuello y el pecho de algunos ídolos de piedra, incrustando una piedra semipreciosa verde, y para ellos significaba el corazón. Pulían esta piedra hasta convertirla en un espejo. A esto lo denominan como el corazón de la divinidad. Los indígenas se veían reflejados en este “corazón de piedra verde”. 

De esta manera, podemos entender que los indígenas al ver a La Virgen de Guadalupe, vieron este broche con la cruz central y se veían reflejados en el sacrificio máximo del amor de Dios. 

Santa María de Guadalupe es una mujer en oración, lo que se puede apreciar perfectamente al ver cómo junta sus manos, semejante a la usanza europea; y, al mismo tiempo, tomando en cuenta que también para los indígenas Ella está en oración a su mismo modo. 

Los indígenas la veían como un códice plano, ellos nunca dibujaban o pintaban en tercera dimensión; es decir, ellos no tomaban en cuenta la profundidad, la luz y la sombra, de esta manera podemos entender que la flor-cerro-corazón dorada que se encuentra en su vestido a la altura de su pecho, está incluida dentro de estas manos; y si tomamos en cuenta el “paso de danza” de la Virgen de Guadalupe podemos comprender que los indígenas captaron que Ella está en oración a su usanza. Los indígenas, al contemplar a la Virgen de Guadalupe, decían:

“Nuestros mayores ofrecían corazones a Dios, para que hubiera armonía en la vida. Esta Mujer dice que, sin arrancarlos, le pongamos los nuestros entre sus manos, para que Ella los presente al verdadero Dios.”

El manto azul-verdoso que cubre de pies a cabeza la figura de Santa María de Guadalupe manifiesta que Ella es una emperatriz, ya que para la cultura indígena solo el emperador tlatoani podía usar ese color. Azul por el azul del cielo y verde por la vida. 

En este manto se encuentran 46 estrellas, que científicamente se ha comprobado que corresponden al orden de las constelaciones en el solsticio de invierno de 1531.

La única flor de cuatro pétalos en toda la túnica de la Virgen de Guadalupe que se encuentra a la altura de su inmaculado vientre, representa el Nahui Ollin. Significa el verdaderisimo Dios por quien se vive. Así que los indígenas entendieron que el Ser que se encuentra en el vientre de Santa María de Guadalupe es Dios, el Creador del Universo.

Jesucristo es el centro, tanto del mensaje como de esta portentosa Imagen en la tilma del humilde san Juan Diego, Santa María de Guadalupe es el tabernáculo sagrado de Jesús Eucaristía.

Él es el único y eterno sacrificio, quien ofrece su cuerpo, su sangre, su corazón y todo su Ser. Él es quien nos sustenta para la vida eterna en la Resurrección.

Todas las flores en el vestido de la Virgen son un cúmulo de mensajes. Mientras que para los españoles simplemente eran adornos, para los indígenas eran todo un mensaje, tan claro y perceptible. No siguen los pliegues de la túnica, sino que están encima de los pliegues. Todas y cada una de las flores tienen su “raíz en el cielo” representado por el manto azul-verdoso lleno de estrellas. 

Esto significa que esta flor tiene su fundamento en lo celestial. Si ponemos de cabeza esta flor-cerro, como también los indígenas veían los códices, desde diferentes ángulos podemos comprobar que esa flor-cerro es también un corazón, sangre y arterias. Si volvemos a su posición original dentro de esta flor-cerro-corazón se observa un “rostro” que, para los indígenas, el ser sabio significa “poner un rostro humano en el corazón ajeno”. 

La túnica es de color rosa salmonado con sombras entre marrón y carmesí. Representa la tierra ya que en ella están estos “adornos”que representan flores, montes y agua. Además, el doblés inferior evoca la figura que los indígenas hacían de las mantas en los códices de tributos. 

La cinta oscura, anudada en la parte superior del vientre, anuncia la maternidad. Ella es una mujer ‘en cinta’, es una mujer ‘de espera’, es una mujer de ‘Adviento’. Ella es la madre de Dios, ‘Arca viviente de la Alianza’ como dijo el Papa Benedicto XVI.

La Virgen de Guadalupe se apoya en el centro de la luna negra y está en posición de “paso de danza”. Sin embargo, un punto por demás interesante es que su zapatilla no tiene color, sino que es el color natural de la tilma, por lo que se ven claramente las tramas del hilo de la tilma, lo que nos ayuda a confirmar que la tela de la tilma no tiene preparación. Este es un punto sorprendente ya que en esta zapatilla se ve muy claro que la tela no tiene ningún tipo de preparación y que tiene varias imperfecciones, pero la Virgen de Guadalupe las ha “aprovechado” para su belleza.

En la iconografía cristiana, la Inmaculada Concepción suele aparecer pisando una serpiente, que simboliza el mal. Pero en la cultura indígena la serpiente no representaba algo malo, sino algo bueno: el “líquido precioso”, es decir, la sangre o el agua que dan vida y fecundidad. Por eso, en la imagen de la Virgen de Guadalupe ella no pisa una serpiente. En cambio, pisa la parte oscura de la luna, que para los indígenas representaba el eclipse, símbolo del mal. Así se entiende que la Virgen está venciendo al mal.

La luna aparece en cuarto creciente y se ve negra porque está a contraluz con el sol. Su color, junto con los colores de las alas del ángel, representa los cuatro rumbos del universo según la cosmovisión indígena. Además, la Virgen está parada sobre la luna en una postura de “paso de danza” o de oración, que era una forma de oración propia de los pueblos indígenas.

Este detalle también tiene un significado más profundo. En la mentalidad indígena, la palabra “México” puede entenderse como “en el centro de la luna” o “en el ombligo de la luna”, que simboliza el centro del universo y el lugar donde habita la divinidad. Por eso la Virgen aparece ahí: en el centro de la luna, mostrando que trae en su vientre al verdadero Dios por quien se vive. Con Él llega el verdadero Sol de Justicia, que supera y vence todo.

La imagen de la Virgen de Guadalupe rodeada de nubes muestra que su figura es una manifestación divina. Para los europeos, esto significaba que la Virgen venía desde el cielo entre las nubes.

Para los pueblos indígenas, la expresión “entre nieblas y nubes” tenía un significado muy importante y profundo. Primero, significaba venir de un lugar desconocido para todos. Segundo, quería decir abrir un cofre lleno de riquezas espirituales. Y tercero, indicaba que esa persona era los ojos, el oído y la boca de un ser invisible y espiritual que se hace visible a través de ella.

Por eso, ver a la Virgen de Guadalupe entre nubes se entiende como que Ella viene de un lugar misterioso, trae tesoros espirituales y hace visible a Dios, que se manifiesta a través de ella.

Santa María de Guadalupe aparece frente al sol y rodeada por rayos de oro que se alternan entre rectos y ondulados. Estos rayos forman alrededor de toda su figura una especie de nimbo en forma de almendra (mandorla), que en el arte cristiano simboliza la presencia de lo divino. Aunque esto recuerda a las imágenes europeas de la Inmaculada Concepción, también tiene un significado más profundo: muestra que la Virgen lleva en su vientre al verdadero Sol de Justicia, es decir, a Dios, que viene a superar y dar plenitud a toda la creación.

El ángel de la imagen de la Virgen de Guadalupe es muy importante porque ayuda a identificar quién es Ella y qué mensaje trae. Se lo llama Cuauhtlatoatzin, que significa “águila que habla cosas divinas o preciosas”, ya que tiene alas de águila. No está cargando a la Virgen ni colgado de Ella, sino que la presenta, mostrando también a Jesucristo, que está en su vientre y es el centro de toda la imagen.

Con una mano sostiene el manto azul con estrellas, que representa el cielo o el universo, y con la otra la túnica rosa, que representa la tierra. Así el ángel une el cielo y la tierra, como aparecían representadas las águilas en los códices indígenas.

Sus alas tienen colores que se relacionan con los cuatro rumbos del universo según la cosmovisión indígena. Además, su rostro tiene una pequeña calva que para los indígenas significaba sabiduría y autoridad, y lleva un medallón dorado que se relaciona con el que también lleva la Virgen.

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