Apuntes de los video del canal Teología Para Gente Corriente por M. Emilia Zuchelli
En el primer video títulado Video 7. Virgen de Guadalupe, ¿qué dice la ciencia?1, el investigador Andrés Brito nos cuenta que en el año 2016 lo llamaron de Barcelona para invitarlo a dar una conferencia sobre la Sábana Santa y la Tilma de Juan Diego.
Al inicio sin estar muy convencido rechazó la invitación, porque es un experto sobre la Sábana Santa pero no de la Tilma de Juan Diego. Pero después de darle muchas vueltas decidió aceptar el reto de estudiar el tema y preparar la conferencia.
Aquella conferencia fue grabada en video y publicada en internet, superando el millón y medio de visualizaciones. Sin embargo, nos cuenta que ha quedado desactualizada y que por eso decidió grabarla nuevamente, incorporando nuevos y sorprendentes datos. Es esa nueva conferencia que nos presenta en este video.
Los documentos históricos
Uno de los primeros testimonios que encontró fue el del padre Juan González, intérprete de fray Juan de Zumárraga, obispo de México en la época de las apariciones, quien escribió un pequeño texto sobre el acontecimiento.
Pero el documento más importante es el Nican Mopohua, escrito por Antonio Valeriano, sobrino de Moctezuma, en el año 1548.
“Nican Mopohua” significa: «Aquí se cuenta». Y lo que se cuenta allí es la historia de las apariciones de la Virgen de Guadalupe desde el inicio el 9 de diciembre de 1531.
El encuentro de Juan Diego con la Virgen
En Tenochtitlán, actual México, vivía un hombre llamado Cuauhtlatoatzin, cuyo nombre significa «el que habla como el águila». Había nacido en 1474, por lo que tenía 57 años cuando ocurrieron los acontecimientos. En el siglo XVI, alguien con esa edad en aquel lugar era un anciano. Y los ancianos en aquel momento y en aquella cultura eran personas con un enorme respeto a los que se prestaba muchísima atención.
Cuauhtlatoatzin ya era cristiano y había recibido el nombre de Juan Diego. Aquella mañana se dirigía a Tlatelolco para recibir instrucción religiosa. Al pasar por el cerro del Tepeyac escuchó el canto de unos pájaros y, al subir la colina, se encontró con una bellísima Señora. Como cristiano, la reconoció inmediatamente: era la Virgen María. Este fue el primer encuentro donde la Virgen le dijo:
«Juanito, el más pequeño de mis hijos, ten por cierto que yo soy la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive, Creador de las personas, Dueño del cielo y de la tierra. Mucho deseo que aquí me levanten una casita sagrada donde mostraré a mi Hijo y escucharé las penas y necesidades de todos mis hijos.»
Y le pidió que fuera a comunicar su deseo al obispo. Juan Diego obedientemente acude a Fray Juan de Zumárraga, que era franciscano y un sacerdote vasco. Pero el obispo no le creyó. y le dijo “Bueno, pues vete y dile a esa señora que te dé el dinero para construir la casita.”
Aquí sucede la segunda aparición. Cuando Juan Diego regresó al Tepeyac le dijo a la Virgen: «Manda a otra persona más importante y más preparada, porque a mí no me creen.»
Pero la Virgen insistió:
«Escucha al más pequeño de mis hijos. Ten por cierto que no son escasos mis servidores, mis mensajeros, pero es muy necesario que tú personalmente vayas. Y mucho te ruego, hijo mío el menor, y con rigor te mando, que otra vez vayas mañana a ver al obispo y de mi parte hazle saber mi voluntad.»
Al día siguiente regresó al obispo. Esta vez, Zumárraga le pidió una señal que demostrara la autenticidad de la aparición. Entonces, Juan Diego sale corriendo otra vez al Tepeyac, pero resulta que el obispo le encarga a dos de los criados seguidle a ver a dónde va, con quién se entrevista, qué es lo que hace, pero eran muy despistados y Juan Diego que se conocía aquellos lugares y lo pierden de vista. Cuando los criados regresan otra vez al palacio del obispo comienzan a criticar al pobre Juan Diego. “Usted no le crea. Vaya usted a saber qué es lo que pretende.”
Entonces ocurre la tercera aparición, Juan Diego se vuelve a encontrar con la Virgen y le cuenta el pedido del obispo. La Virgen aceptó diciendo “Bien está hijito mío”
Brito nos dice que esto siempre le ha llamado la atención por una razón muy sencilla. Y es que no debemos olvidar que Jesús quiso una iglesia jerárquica, una iglesia en la cual debemos obedecer a las autoridades eclesiásticas. Y la Virgen, aún siendo la reina del cielo y de la tierra, también quiere respetar el proyecto de su hijo. Por eso es que ella se somete a lo que dice el obispo y le dice:
“Volverás aquí mañana para que lleves al obispo la señal que te ha pedido. Con esto te creerá. Y acerca de esto ya no dudará ni de ti sospechará. Y sábete, hijito mío, que yo te pagaré tu cuidado y el trabajo y cansancio que por mí has emprendido.”
Juan Diego se va a su casa, pero él vivía con su tío Juan Bernardino, quien enfermó gravemente y le pidió recibir los sacramentos antes de morir:
“Hijo mío, vete a buscar a un sacerdote que me dé los sacramentos para yo morir en paz.”
El pobre Juan Diego se encuentra con la disyuntiva de acudir a donde está la Virgen y encontrarse con ella, como le había dicho, o bien ir a buscar al sacerdote para que ayude a morir cristianamente a su tío.
Juan Diego opta por la caridad y decide buscar un sacerdote. Para evitar retrasarse, intentó rodear el Tepeyac y no pasar por el lugar de las apariciones. Y aquí sucede la cuarta aparición porque la Virgen salió a su encuentro y le dirigió unas de las palabras más famosas de toda la historia de Guadalupe:
«Escucha y guárdalo en tu corazón, hijo mío el menor: no se turbe tu corazón ni tu rostro. ¿No estoy yo aquí que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? No te aflija la enfermedad de tu tío, porque ya está sano.»
La Virgen le pidió que subiera a la cumbre del Tepeyac. Era pleno invierno y sin embargo, allí encontró florecidas unas hermosas rosas de Castilla, algo imposible en aquella época y en aquel lugar.
Las recogió en su tilma y se las llevó a la Virgen. Ella acomodó las flores con sus propias manos y le dijo: «Ésta será la señal que llevarás al obispo.»
Juan Diego regresó al palacio episcopal. Donde, mientras esperaba al obispo, los criados lo empiezan a maltratar. Pero él resiste y cuando estuvo ante el obispo, abrió la tilma para mostrar las flores.
Las rosas cayeron al suelo. Y en ese instante apareció milagrosamente impresa en la tela la imagen de la Virgen de Guadalupe.
Ésta es la imagen que hoy se conserva y que ha sido estudiada por numerosos investigadores.
Posteriormente la Virgen se apareció a Juan Bernardino y le reveló su nombre. Pero el nombre revelado es ligeramente diferente al que nosotros pensamos.
El nombre de Guadalupe
Para poder comprender el nombre que revela la Virgen, nos dice Brito, debemos estudiar a los aztecas, que eran los indígenas que vivían en aquel momento y que eran un pueblo como otro cualquiera.
Un elemento terrible de aquella cultura era su religión donde adoraban a dioses sangrientos que continuamente estaban pidiendo víctimas. Por ejemplo a Xipe Tótec, una divinidad asociada al degollamiento ritual. Según las creencias de la época, las ofrendas destinadas a este dios consistían en quitar la piel a las víctimas y dejarlas morir en su honor.
Otra de las deidades era Tonatiuh, el dios del Sol. Su imagen era representada con una gran boca abierta, símbolo de una insaciable demanda de sacrificios. Según los relatos, a las víctimas se les extraía el corazón y este era ofrecido a Tonatiuh como parte del ritual.
Sin embargo, el más temido de todos era Huitzilopochtli. De acuerdo con las crónicas de Hernán Cortés y de sus hombres, este dios exigía continuamente nuevas víctimas. Los sacrificados eran conducidos a la cima de los templos, donde los sacerdotes les abrían el pecho con cuchillos de pedernal, extraían el corazón y lo ofrecían al Sol. La sangre era derramada sobre la tierra, pues se creía que de ello dependía la fertilidad de los cultivos y la continuidad del orden del mundo.
Andrés de Tapia y Gonzalo de Umbría afirmaron haber contado miles de restos humanos en uno de los templos. Algunas estimaciones históricas hablan de decenas de miles de sacrificios al año, aunque las cifras exactas continúan siendo objeto de debate entre los especialistas.
Según estas interpretaciones, gran parte de la población vivía bajo el temor constante de ser capturada para ser ofrecida en sacrificio. Los prisioneros obtenidos en las guerras eran destinados con frecuencia a estos rituales y, en determinadas ceremonias, también se practicaba el canibalismo ritual.
Pero había un dios mucho peor que Huitzilopochtli y era la figura de su madre, Coatlicue, la diosa serpiente. Las representaciones de esta divinidad muestran manos, corazones y cabezas humanas como elementos simbólicos de su iconografía. Para Brito, Coatlicue representaba una de las expresiones más sombrías de la religión mexica prehispánica.
Aquí nos presenta una hipótesis que hay sobre la revelación del nombre y es que, según algunos historiadores, fue la expresión náhuatl Tequatlasupe, la cual se traduce como «La que aplasta la serpiente». Además, justamente en el cerro Tepeyac, en donde se aparece la Virgen Santísima, era el lugar en donde se hacían sacrificios para Coatlicue. Se dice que con el tiempo, los españoles habrían asociado aquel nombre con la Virgen de Guadalupe venerada en Extremadura.
Entre todos esos dioses que integraban aquel panteón había uno muy particular: Ometéotl.
Ometéotl no tenía forma humana y se le representaba con el Nahui Ollin, símbolo relacionado con la vida, el movimiento y el eterno retorno de los ciclos. Era una representación muy diferente de las demás deidades del panteón mexica.
Además, se decía de Ometéotl que era el inventor de sí mismo, el creador de las personas, el dueño del cielo y de la tierra y el verdaderísimo Dios por quien se vive. Estas expresiones recuerdan los títulos que la Virgen de Guadalupe atribuye a su Hijo en el relato del Nican Mopohua.
Desde esta interpretación, la Virgen se presenta como la Madre de aquel que es Señor de la vida, de las flores, de los árboles, del agua, de las nubes y de toda la creación.
Según Brito, esta concepción de Ometéotl era muy distinta de la de otras divinidades asociadas a los sacrificios humanos, por lo que lo presenta como una figura radicalmente diferente dentro del mundo religioso mexica.
La imagen como un mensaje para los indígenas
Andrés Brito sostiene que la imagen de la Virgen de Guadalupe posee características que la distinguen de una pintura convencional. Según explica, la figura presenta proporciones armónicas asociadas a la llamada proporción áurea y aparece plasmada sobre una tilma confeccionada con fibras vegetales sin preparación previa del soporte.
El tejido está formado por dos piezas unidas mediante una costura visible. Sin embargo, la composición parece adaptarse a esta unión de manera que no afecta la armonía del rostro ni de los elementos principales. Asimismo, diversos investigadores han señalado la ausencia de pinceladas visibles, lo que ha llevado a algunos autores a considerar que no se trata de una obra realizada mediante técnicas pictóricas tradicionales.
Brito destaca además que algunos detalles de la imagen parecen integrarse con la propia trama del tejido. Como ejemplo menciona el labio inferior, cuyo relieve estaría determinado por la disposición de las fibras, generando una sensación de volumen en el rostro.
A partir de estas observaciones, diversos autores han interpretado la imagen como una especie de pictograma cargado de símbolos comprensibles para los pueblos indígenas del siglo XVI.
Según esta lectura, el cabello suelto indicaría virginidad; el ceñidor negro señalaría embarazo; las manos juntas expresarían una actitud de ofrecimiento; y la luna bajo sus pies representaría superioridad sobre las divinidades astrales. Del mismo modo, el manto estrellado manifestaría su realeza celestial, mientras que la flor de cuatro pétalos o Nahui Ollin señalaría la presencia de Dios. El color turquesa del manto, reservado tradicionalmente para la nobleza, indicaría dignidad real, y la posición del pie sugeriría una danza ritual de adoración. El ángel que sostiene la imagen sería interpretado como un vínculo entre el cielo y la tierra.
Desde esta perspectiva, la imagen transmitía un mensaje completo sin necesidad de palabras, utilizando un lenguaje simbólico familiar para los pueblos indígenas.
El significado de las flores
Brito explica que las flores poseían una importancia especial en las culturas mesoamericanas. Más que un simple elemento decorativo, eran consideradas un símbolo de verdad y autenticidad. Cuando una tribu declaraba la guerra a otra, podía enviar flores como forma de mensaje, indicando que la declaración era seria y formal.
Según esta interpretación, cuando la Virgen pidió a Juan Diego que llevara rosas de Castilla como señal para el obispo Zumárraga, estaba utilizando un símbolo que los indígenas podían comprender fácilmente como garantía de veracidad.
A partir de esta idea, algunos investigadores han propuesto interpretaciones más amplias de la disposición de las flores en la tilma. Una de ellas sostiene que determinados grupos florales coinciden con montañas y volcanes de la geografía mexicana, configurando una representación simbólica del territorio.
El contexto histórico de las apariciones
El año 1531, fecha de las apariciones de Guadalupe, coincide con un período de profundas transformaciones para los pueblos indígenas de México.
Según Brito, diversos acontecimientos naturales, sociales y religiosos fueron interpretados por muchos indígenas como señales de que el orden tradicional estaba cambiando. Entre ellos se mencionan fenómenos astronómicos, terremotos, epidemias y la destrucción de antiguos templos.
La epidemia de viruela introducida por los europeos tuvo consecuencias devastadoras para la población indígena, que carecía de defensas inmunológicas frente a la enfermedad. Algunos interpretaron esta situación como un castigo de los dioses tradicionales, mientras que otros comenzaron a cuestionar antiguas creencias.
En este contexto se produjo un notable crecimiento de las conversiones al cristianismo. Diversos cronistas de la época, entre ellos fray Toribio de Benavente, describieron un aumento masivo de bautismos durante las décadas posteriores a la conquista.
Desde esta perspectiva, Brito considera que el acontecimiento guadalupano desempeñó un papel fundamental en la evangelización de México, al presentar una imagen materna y cercana que facilitó la comprensión del mensaje cristiano.
La Virgen de Guadalupe y la identidad americana
La conferencia aborda también algunas reflexiones históricas relacionadas con la conquista española y la llamada «leyenda negra». Brito sostiene que ciertas interpretaciones modernas presentan una visión parcial de los acontecimientos y recuerda que, según la legislación de la Corona de Castilla, los indígenas bautizados eran considerados súbditos con derechos reconocidos.
Asimismo, compara el modelo de colonización español con el desarrollado posteriormente por los ingleses en América del Norte, destacando la existencia de mestizaje y procesos de integración cultural en gran parte de Hispanoamérica.
Posteriormente menciona el reconocimiento otorgado por distintos pontífices a la devoción guadalupana. Destaca especialmente la importancia que adquirió la Virgen de Guadalupe como símbolo religioso y cultural de América, así como la relevancia de la Basílica de Guadalupe en Ciudad de México, uno de los centros de peregrinación más visitados del mundo.
La conservación de la tilma
Uno de los aspectos que más llama la atención de los investigadores es el estado de conservación de la tilma.
El ayate está confeccionado con fibras vegetales que normalmente presentan una vida útil limitada. Sin embargo, la imagen se conserva desde el siglo XVI a pesar de haber permanecido durante siglos expuesta a condiciones ambientales adversas.
Entre los hechos frecuentemente citados se encuentran su resistencia a la humedad y a la salinidad del ambiente, un derrame accidental de ácido ocurrido en 1795 y la explosión de una bomba colocada cerca de la imagen en 1921.
Para Brito, la preservación del tejido constituye uno de los aspectos más sorprendentes del fenómeno guadalupano.
Los estudios científicos sobre la imagen
A lo largo de los siglos, numerosos especialistas han estudiado la tilma desde distintas disciplinas.
Entre los aspectos más analizados se encuentran la ausencia de pinceladas visibles, la dificultad para identificar los pigmentos empleados, el extraordinario estado de conservación del tejido y los reflejos observados en los ojos de la imagen.
Según Brito, una de las investigaciones más conocidas fue la realizada por el químico alemán Richard Kuhn, Premio Nobel de Química. De acuerdo con el relato presentado en la conferencia, el análisis de pequeñas muestras coloreadas del tejido no habría permitido identificar los pigmentos dentro de las categorías habituales de origen animal, vegetal, mineral o sintético.
Otro campo de investigación se ha centrado en los ojos de la Virgen. Diversos oftalmólogos han estudiado las córneas de la imagen desde mediados del siglo XX, observando características que algunos consideran inusuales para una pintura sobre tela.
Entre los especialistas citados se encuentra el doctor Enrique Graue, quien habría examinado los ojos mediante instrumentos oftalmológicos de gran aumento. Según esta interpretación, la sensación visual obtenida sería comparable a la observación de una córnea humana.
Las figuras reflejadas en los ojos
Uno de los aspectos más conocidos de los estudios guadalupanos es la supuesta presencia de figuras humanas reflejadas en las córneas de la Virgen.
Brito recuerda que ya en 1929 Alfonso Marcué afirmó haber identificado la imagen de un hombre barbado en uno de los ojos. Posteriormente, otros investigadores ampliaron estos estudios mediante técnicas fotográficas y digitales.
Entre ellos destaca el ingeniero José Aste Tonsmann, quien realizó análisis informáticos de alta ampliación. Según sus conclusiones, en las córneas podrían distinguirse diversas figuras humanas que representan a Juan Diego, al obispo Zumárraga, a Juan González y a otras personas relacionadas con el momento del milagro.
Los defensores de esta hipótesis sostienen que la presencia de estos detalles sería extremadamente difícil de reproducir con los medios técnicos disponibles en el siglo XVI.
El misterio de las estrellas del manto
Otro aspecto estudiado por diversos investigadores es la disposición de las estrellas del manto.
Según una hipótesis desarrollada por algunos astrónomos y divulgadores, la distribución estelar no habría sido colocada al azar, sino que guardaría relación con determinadas constelaciones visibles desde México en la fecha tradicional de las apariciones.
De acuerdo con esta interpretación, las estrellas formarían una representación especular del cielo nocturno. Algunas constelaciones también adquirirían un significado simbólico dentro de la composición: la Corona Boreal se asociaría con la realeza; Virgo con la maternidad virginal; Leo con Cristo; y la Cruz del Sur con la Pasión.
Para quienes sostienen esta teoría, la imagen constituiría una síntesis simbólica entre el mensaje cristiano y la contemplación del firmamento.
La Virgen del Apocalipsis
Brito concluye su exposición relacionando la imagen de Guadalupe con la visión descrita en el capítulo 12 del Apocalipsis, donde aparece una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de estrellas.
Según esta interpretación, la Virgen de Guadalupe sería una manifestación particular de aquella figura bíblica. No como anuncio del fin del mundo, sino como símbolo del fin de una época y del comienzo de una nueva etapa en la historia de los pueblos de América.
Nueve conclusiones a la luz de la ciencia
También resume una serie de aspectos que considera especialmente significativos desde el punto de vista científico.
Entre ellos menciona la extraordinaria conservación del ayate a lo largo de casi cinco siglos, la resistencia del tejido a distintos incidentes históricos, la ausencia de una explicación consensuada sobre los pigmentos empleados y la presencia de símbolos que algunos investigadores interpretan como un mensaje dirigido específicamente a los pueblos indígenas.
Además, destaca las investigaciones realizadas sobre los ojos de la imagen, las supuestas figuras reflejadas en las córneas y las hipótesis relacionadas con la disposición astronómica de las estrellas del manto.
A juicio de Brito, todos estos elementos convierten a la tilma de Guadalupe en uno de los objetos religiosos más estudiados y debatidos del mundo contemporáneo.
La conferencia concluye recordando la canonización de Juan Diego por san Juan Pablo II en el año 2002 y presentando a la Virgen María como modelo de humildad, servicio y fortaleza espiritual para los creyentes.
Entrevista sobre la Virgen de Guadalupe: su mensaje y sus misterios
En el segundo video del canal, titulado 36. Entrevista sobre la Virgen de Guadalupe. Su mensaje y sus misterios2, se presenta una entrevista realizada el 24 de mayo de 2023 a Andrés Brito por Mariana García de Albear para el programa En Perspectiva de HM Televisión. La conversación gira en torno a los misterios de la Virgen de Guadalupe, su significado histórico y los principales hallazgos científicos relacionados con la tilma.
Al comienzo de la entrevista, Brito realiza una síntesis del contexto histórico en el que tuvo lugar la aparición guadalupana. Recuerda que México acababa prácticamente de ser descubierto por la Europa renacentista y que allí habitaban los aztecas, una civilización extraordinariamente avanzada en aspectos como la arquitectura, la ingeniería y la observación astronómica, lo que causó una profunda impresión en los españoles que llegaron a aquellas tierras.
Sin embargo, también destaca el aspecto más sombrío de aquella cultura: una religión basada en el culto a diversos dioses que exigían sacrificios humanos. Estos rituales consistían en la inmolación sangrienta de las víctimas y, en algunos casos, incluían prácticas de antropofagia ritual.
En este contexto, Brito subraya la importancia de la aparición de la Virgen de Guadalupe, que representa precisamente lo contrario de aquella religión: la maternidad, la luz y el amor. Según explica, durante la década posterior a las apariciones, aproximadamente nueve millones de indígenas solicitaron voluntariamente el bautismo, abandonando aquellas prácticas religiosas para abrazar el cristianismo.
Más adelante, Mariana García de Albear pregunta por qué se utiliza el término «tilma» para referirse al soporte donde se encuentra la imagen. Brito responde que ese era el nombre que recibía aquella prenda en la época. También recuerda que los indígenas hablaban náhuatl y que muchas expresiones tuvieron que ser traducidas al castellano, razón por la cual el obispo Juan de Zumárraga necesitaba la ayuda de intérpretes para comunicarse con Juan Diego.
La conversación se centra después en los numerosos signos y símbolos presentes en la imagen. Brito insiste en que este es un aspecto fundamental, ya que se trata de una aparición dirigida principalmente a los indígenas y no a los europeos. Por ello, interpretar la imagen únicamente desde una mentalidad occidental puede conducir a errores.
Entre los ejemplos que menciona se encuentran la posición de las manos de la Virgen, que para los indígenas transmitía el mensaje «te traigo un regalo»; las flores, símbolo de la verdad; y el broche de jade situado en el cuello. El jade era considerado una piedra sagrada porque, al pulirse, reflejaba el rostro humano como un espejo, lo que les llevaba a asociarlo con el alma. Además, en ese broche aparece una cruz, símbolo que los indígenas reconocían por haberlo visto en los estandartes de los españoles.
También hace referencia a las estrellas del manto y a las investigaciones de los doctores Canto y García de León, quienes concluyeron que su distribución reproduce las constelaciones visibles en ambos hemisferios tal como aparecerían si la Virgen estuviera contemplada desde el espacio.
Brito añade otros dos elementos simbólicos especialmente significativos. El primero es la luna situada bajo los pies de la Virgen. Según explica, el nombre México puede interpretarse como «ombligo de la luna», de modo que la imagen indicaría que María viene a reinar sobre aquel pueblo.
El segundo elemento es el pequeño personaje que sostiene la túnica y el manto. Aunque tradicionalmente se le identifica como un ángel, algunos investigadores consideran que podría representar a Juan Diego. Su rostro anciano y sus alas de águila simbolizarían la unión entre el cielo y la tierra que se realiza a través de la aparición.
Otro de los temas abordados es la extraordinaria conservación de la tilma. Brito señala que está confeccionada con fibra de ixtle, un material orgánico que normalmente se deteriora en unas pocas décadas. Sin embargo, la tilma ha permanecido intacta durante casi cinco siglos, desafiando el comportamiento habitual de este tipo de tejido.
Asimismo, explica que la imagen parece encontrarse impresa directamente sobre los hilos de la tela. Según relata, el premio Nobel de Química Richard Kuhn recibió muestras de los pigmentos para su análisis, pero no pudo determinar el origen de los colores empleados.
La entrevista también aborda el conocido fenómeno de los ojos de la Virgen. Diversos oftalmólogos han estudiado las córneas de la imagen y han señalado que presentan características semejantes a las de un ojo humano vivo. Posteriormente, el especialista en computación José Aste Tonsmann, de la Universidad de Cornell, realizó ampliaciones digitales en las que identificó hasta trece figuras humanas reflejadas en los ojos.
En un momento de la conversación, Mariana García de Albear menciona la fuerte conexión que existe en España con la advocación de Guadalupe, especialmente por la conocida imagen venerada en Extremadura. Brito aclara que no se trata de la misma imagen ni de la misma aparición mariana.
Según explica, cuando la Virgen revela su nombre a Juan Bernardino —tío de Juan Diego, a quien también se aparece para curarlo de una enfermedad— utiliza un término que algunos autores transcriben como «Tequatlasupe». Este nombre podría interpretarse como «la que aplasta la serpiente».
Esta expresión conecta con la imagen bíblica de la mujer del Apocalipsis, descrita como vestida de sol, coronada de estrellas y con la luna bajo sus pies. También remite al Protoevangelio del Génesis, donde se anuncia la derrota definitiva de la serpiente tras la caída de Adán y Eva. Según esta interpretación, la Virgen de Guadalupe sería la mujer destinada a aplastar la cabeza del demonio.
La asociación con la advocación extremeña habría surgido cuando los españoles, especialmente los procedentes de Extremadura, escucharon aquel nombre indígena y lo identificaron espontáneamente con «Guadalupe», advocación que ya conocían y veneraban.
Brito aprovecha este punto para recordar una enseñanza importante desde la perspectiva catequética: Guadalupe, Lourdes, Fátima y todas las demás advocaciones marianas hacen referencia a una única persona. Jesucristo tuvo una sola Madre y esa misma Madre ha sido entregada a todos los cristianos. Cada aparición conserva, además, rasgos culturales propios del lugar y del pueblo al que va dirigida.
Entre los descubrimientos históricos recientes menciona también la figura del almirante Andrea Doria, participante en la Batalla de Lepanto. Según algunas investigaciones, la nave que comandaba llevaba en su vela principal una reproducción de la Virgen de Guadalupe, lo que evidenciaría la difusión y relevancia que esta advocación había alcanzado ya en el siglo XVI.
Al concluir la entrevista, Andrés Brito afirma que la Virgen de Guadalupe ha tocado profundamente su corazón, especialmente al contemplar cómo una madre puede transformar una cultura entera y cambiar la mentalidad de millones de personas.
Por ello invita a ponerse en sus manos y a escuchar su mensaje, un mensaje marcado por la ternura y la cercanía maternal. Cuando María le dice a Juan Diego: «¿No estoy yo aquí, que soy tu madre?», esa misma pregunta sigue resonando en el siglo XXI. En un mundo herido, necesitado de consuelo y esperanza, el mensaje guadalupano continúa ofreciendo una caricia del cielo para todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo.
FUENTES
- Video 7. Virgen de Guadalupe, ¿qué dice la ciencia? Conferencia actualizada de Andrés Brito (cont EXTRA) (7 oct. 2023), publicado en el canal de YouTube Teología Para Gente Corriente. Canal: https://www.youtube.com/@teologiaparagentecorriente ↩︎
- Video 36. Entrevista sobre la Virgen de Guadalupe. Su mensaje y Sus misterios (12 dic. 2023), publicado en el canal de YouTube Teología Para Gente Corriente. Canal: https://www.youtube.com/@teologiaparagentecorriente ↩︎

