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Apuntes: El Códice y el Mensaje Guadalupano | M. I. Cango. Dr. Eduardo Chávez Por Maylin Izaguirre

Aquí les presento un listado con los puntos que considere más importantes y más interesantes del video El Códice y el Mensaje Guadalupano, una conferencia realizada por el Mons. Eduardo Chávez.

Si quieren tener contacto con el pueden escribir al correo Guadalupe1531@hotmail.com o visitar su sitio web Morenita TV.

Atentado contra la Virgen de Guadalupe

El 14 de noviembre de 1921 intentaron destruir la imagen de la Virgen de Guadalupe con dinamita escondida en un ramo de flores. Luciano Pérez Carpio fue identificado como quien ideó el atentado. La explosión destruyó el altar, candelabros y dañó la antigua basílica, pero la imagen de la Virgen quedó intacta. Este hehco muestra del poder de la Virgen de Guadalupe.

El Cristo doblado por la explosión recibe el nombre de “Santo Cristo del Atentado” y muchos interpretaron aquel instrumento como una intervención de Jesús en donde él “volvió a poner su cuerpo” para proteger a su madre. Es por esta razón que existe un año jubilar concedido por el Papa Francisco y que la puerta central de la Basílica fue declarada puerta santa.

Además, el Papa Francisco afirma que “la Iglesia va de salida” y compara la visita de la Virgen a Juan Bernardino con la misión evangelizadora actual.

Transmisión del Evento Guadalupano

El evento guadalupano se transmite por tradición oral que se basa completamente en la memoria. Los códices son como “pies de memoria”, ayudas visuales para recordar la tradición oral.

Además, a los ancianos se los consideraba como portadores de memoria, historia, tradición y cultura. Es por esta razón que para Juan Diego la enfermedad de Juan Bernardino significa la posible pérdida de su cultura y sabiduría ancestral.

La Inculturación

La imagen de Guadalupe es presentada como códice de amor para los indígenas y carta de amor para los evangelizadores europeos.

Juan Pablo II afirma que ella es “el modelo de evangelización perfectamente inculturada” porque la Virgen pone a Jesús en el corazón de las culturas, trasciende idiomas, tradiciones e historia y comunica el Evangelio.

El Concilio Vaticano II dice que la Virgen de Guadalupe reconocen lo bueno y verdadero ya presente en cada cultura, purificar idolatrías y errores, y llevar todo a plenitud en Jesucristo. Es decir, que la Virgen “detecta” las semillas del Verbo presentes en el corazón humano. María se “hace cultura” para comunicarse con Juan Diego hablando en náhuatl

El centro de Guadalupe es Jesús, el “focus” de todo el acontecimiento guadalupano es Jesús, porque cuando la Virgen visita al anciano no va sola, aparece embarazada. En Guadalupe viene Jesús en su vientre inmaculado. Guadalupe no es solamente “una aparición”, sino “un encuentro con Jesús a través de ella”. No solo es una mariofanía, sino “una teofanía dentro de una mariofanía”

Se hace una comparación con el sagrario explicando que lo sagrado del templo proviene de lo que está dentro del sagrario. En Guadalupe, Jesús está dentro de ella. La Virgen de Guadalupe es presentada como el primer santuario, la primera iglesia donde está Jesús vivo, ella no viene cargando a Jesús, sino sustentándolo.

Otro detalle de que la Virgen aparezca embarazada es que esta sustentando a Jesús mediante el cordón, símbolo de conexión con la sangre y la vida, y esto tiene una gran importancia en la cosmovisión indígena: una criatura sustentando a su Creador.

La Iconografía

Se recuerda el libro Apocalipsis, capítulo 12, en donde aparece una mujer vestida de sol con luna bajo sus pies y a punto de dar a luz. La iconografía de la Virgen de Guadalupe conicide con el de la Inmaculada Concepción que surge del Apocalipsis 12, presntando así al milagro guadalupano como universal, para todo el mundo,

También hay otros detalles como el color azul verdoso de la tilma, asociado al cielo y la vida, que era reservado únicamente para emperadores. La gente común como Juan Diego Cuauhtlatoatzin no podían usar esos colores.

La Tilma

El termino “tilma” es más correcto que “ayate”, porque el ayate es tela más tosca usada para frutas, mientras que la tilma está hecha de fibra llamada “xot”, un material más delicado que el maguey.

Se considera extraordinario que la tilma haya durado casi 500 años, en ambiente húmedo y salitroso una tilma semejante normalmente se destruye en dos años

El historiador Joaquín García Icazbalceta investigo sobre la duración de las tilmas antiguas. Él describe el ambiente salitroso cerca de la Basílica, corrosión de enchufes, deterioro de paredes, humedad en libros y fotografías. El salitre destruye: piedra, hierro y telas.

Dios, el Todopoderoso

Dios es todopoderoso y no necesita de nadie, pero “ha querido necesitarte”. La palabra clave es “ha querido”, como expresión de la voluntad divina. Dios pudo encarnarse de millones de formas, pero quiso a una humilde mujer de Nazaret como madre. Y Dios respeta la libertad humana, cuando María responde “He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra”. El milagro ocurre con el consentimiento libre de María. Dios, que no necesita nada ni nadie, ha querido necesitar al ser humano respetando su libertad.

Los signos de los tiempos, referencia bíblica a los “signos de los tiempos”, como terremotos, acontecimientos naturales, crisis históricas, enmarcan el encuentro entre Dios y los seres humanos.

¿Por qué las apariciones ocurrieron del 9 al 12 de diciembre de 1531?

En 1530 hubo terremotos que impactaron profundamente la mentalidad indígena. Para la cosmovisión indígena: Cuatro terremotos significaban el fin del mundo. Además había un contexto histórico muy particular:

  • Conquista de 1521.
  • Destrucción religiosa.
  • Epidemias (La viruela mató aproximadamente a la mitad de la población indígena).
  • Sufrimiento colectivo.

La primera audiencia colonial, al gobierno posterior a Hernán Cortés, con Nuño de Guzmán como presidente de la primera audiencia, “hombre de infernal de codicia” (cita atribuida a Juan de Zumárraga sobre Nuño de Guzmán) preferian mantener a los indígenas como “paganos” para justificar el robo, la esclavitud y la deshumanización. Tan intenso era esto, que Diego Delgadillo, perteneciente a la primera audiencia, intento asesinar a Juan de Zumárraga, un fransciscano, con una lanza porque este se negaba a aceptar la orden de no bautizar. El bautismo no lo querian porque convertía a los indígenas en miembros de la misma familia humana y cristiana.

Todo esto coincidia además con el “13 caña”, lo que Miguel León-Portilla describe como “algo nuevo inicia”, lleno de sabiduría divina. Los indigenas creian que la luna devoraba al sol cada cierta cantidad de años. Y en ese 13 caña el universo podía terminar por la ausencia de sacrificios humanos desde 1521, porque con eso ellos le daban fuerza a los dioses para luchar contra la oscuridad. De esta manera se generaba temor sobre el destino del cosmos.

Por eso la importancia del solsticio de invierno, era la noche más larga del año, el día más corto. Era el triunfo aparente de las tinieblas “¿podrá el sol vencer las tinieblas?” En 1531 se usaba el calendario juliano, el calendario gregoriano fue instaurado por Gregorio XIII en 1582, existía una diferencia de diez día. El solsticio de invierno de 1531 coincidía con el 12 de diciembre en calendario juliano.

Cristo aparece como “sol de justicia”, el 12 de diciembre es presentado como una Pascua. Los indígenas celebraban en el solsticio una fiesta llamada “Panquetzaliztli”. La Virgen toma las “semillas del Verbo” presentes en esa festividad, toma el anhelo de vida no idolatrías. No toma mentiras, no toma engaños, toma únicamente las semillas del Verbo.

El Relato del Acontecimiento

La historia de San Juan Diego Cuauhtlatoatzin comienza en Cuautitlán, lugar donde nació, creció, recibió su formación y contrajo matrimonio. Más adelante, por decisión de su esposa, se trasladó a Tulpetlac. Desde allí emprendía largas caminatas hacia Tlatelolco para recibir instrucción cristiana, atravesando los alrededores del cerro del Tepeyac. Fue precisamente durante uno de esos recorridos cuando comenzó a escuchar misteriosos cantos de aves que parecían venir del cielo mismo.

Para la mentalidad indígena, aquellos cantos tenían un significado profundamente espiritual. La expresión náhuatl “flor y canto” representaba la verdad divina, la presencia de algo sobrenatural y sagrado. Los pájaros simbolizaban la cercanía con el mundo celestial, y el paisaje mismo parecía transformarse ante los ojos de Juan Diego.

El cerro del Tepeyac, normalmente árido, pedregoso y salitroso, apareció convertido en un lugar lleno de belleza extraordinaria. Todo resplandecía como jades, turquesas y plumas de quetzal. Estas últimas poseían un enorme valor para los pueblos indígenas, incluso superior al oro. Asociadas al azul del cielo y al verde de la vida, las plumas de quetzal eran símbolo de nobleza y grandeza. Solo el emperador podía vestir colores semejantes, y figuras como Moctezuma II eran reconocidas por el uso de estos atributos imperiales.

Por eso Juan Diego, maravillado ante aquella visión, se preguntaba: “¿Dónde estoy?”, “¿Acaso estoy en la tierra de las flores?”, “¿Acaso estoy en el paraíso?”. El acontecimiento aparecía ante él como una entrada al cielo mismo. En este contexto, la imagen de la Virgen de Guadalupe era comprendida como un verdadero tesoro, una maravilla única concedida a un pueblo entero. Una frase tradicionalmente atribuida al papa Benedicto XIV resume esta idea: “Dios no ha hecho cosa igual con nación alguna”.

El llamado de la Virgen a Juan Diego se caracteriza por una profunda ternura. Ella lo llama “Juanito” y “Juan Dieguito”, utilizando diminutivos que en la cultura latinoamericana expresan cariño, cercanía y dignidad. De esta manera, María se acerca al pueblo usando un lenguaje comprensible y afectuoso, haciéndose cercana a la cultura de quienes la escuchan.

El 9 de diciembre, fecha de la primera aparición, ha sido interpretado por muchos como el día en que Juan Diego “entra al paraíso”. Siglos después, Juan Pablo II estableció precisamente el 9 de diciembre como fiesta litúrgica de San Juan Diego. El mismo pontífice mostró una intensa devoción guadalupana. A pesar de los problemas de salud que padecía y de las advertencias de médicos y monseñores para que no viajara a México, respondió firmemente: “Nos vemos en México” y “Tengo que ir a besar la imagen de la Virgen de Guadalupe”. Según diversos testimonios, el Papa consideraba que “en esa imagen comenzó todo”, y decidió arriesgar su propia salud para participar en la canonización de Juan Diego el 31 de julio de 2002.

Las visitas de Juan Diego al obispo Juan de Zumárraga muestran también la humanidad del relato. El obispo no rechaza violentamente el mensaje, pero tampoco puede aceptarlo de inmediato. Ante las dudas y dificultades, Juan Diego pide humildemente a la Virgen que elija a otra persona más importante para llevar el mensaje. Sin embargo, ella le responde que posee muchos servidores, pero que es necesario precisamente él para cumplir esa misión.

El momento más dramático ocurre cuando el tío de Juan Diego cae gravemente enfermo. Desesperado, Juan Diego abandona temporalmente la búsqueda de la señal prometida al obispo y sale apresuradamente en busca de un sacerdote. Intentando evitar a la Virgen, rodea el cerro del Tepeyac, pero María desciende a su encuentro y le dirige unas palabras que se convertirían en el corazón del mensaje guadalupano:

“No tengas miedo. ¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu madre?”

La Virgen le asegura entonces que su tío ya ha sanado, devolviéndole la esperanza en medio de la angustia y la desesperación.

Después le pide subir a la cumbre del cerro para recoger flores. El hecho resulta extraordinario porque ocurre en pleno diciembre, sobre un terreno seco y pedregoso donde naturalmente no podían crecer flores. Este signo ha sido interpretado como una manifestación de que para Dios no existen imposibles y de que la vida puede brotar incluso en medio de la muerte.

Juan Diego recoge las flores en su tilma, una prenda que para la cultura indígena tenía un profundo significado personal. La tilma no era simplemente ropa: representaba una prolongación de la propia persona. En los matrimonios indígenas, por ejemplo, se anudaba la tilma del varón con el vestido de la mujer, gesto que dio origen simbólico al lazo matrimonial utilizado posteriormente en muchas bodas católicas mexicanas.

Cuando Juan Diego despliega la tilma frente al obispo, las flores caen al suelo y aparece milagrosamente impresa la imagen de la Virgen de Guadalupe. La escena reúne simbólicamente a Juan Diego, la tilma, las flores, el obispo y a toda la Iglesia alrededor de Cristo.

La Devoción Guadalupana

Con el paso de los siglos, la devoción guadalupana se ha convertido en una de las más grandes del mundo. Mientras el Santuario de Santuario de Nuestra Señora de Lourdes y el Santuario de Santuario de Fátima reciben entre seis y siete millones de peregrinos al año, y la Basílica de San Pedro junto con la Basílica de Nuestra Señora Aparecida reciben alrededor de once millones, la Basílica de Santa María de Guadalupe supera los veintitrés millones de peregrinos anuales. Multitudes enteras llegan cargando imágenes pesadas, realizando penitencias y expresando una intensa devoción hacia una Virgen que consideran histórica, trascendente, actual y viva.

Uno de los aspectos más profundos del mensaje es la petición de construir una “casita sagrada”. Para la mentalidad tolteca, esto no significaba solamente levantar un edificio religioso, sino fundar una nueva civilización basada en el amor de Dios. El templo era entendido como el corazón de la comunidad y el centro de toda la vida social y espiritual.

Finalmente, el centro absoluto del mensaje guadalupano es Jesucristo. La Virgen nunca aparece separada de él. Todo en su imagen y en sus palabras apunta hacia Jesús como salvación, misericordia y vida. María conduce siempre hacia su Hijo, presentándose como madre cercana que acompaña a sus hijos hasta el encuentro con Cristo.

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