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Conferencia Guadalupana 3 ¿Por qué se apareció la Virgen de Guadalupe?

En una conferencia dedicada al fenómeno guadalupano, el padre Eduardo Chávez reflexiona sobre el sentido y el contexto de las apariciones de la Virgen de Guadalupe en 1531. A lo largo de la conferencia analiza el significado espiritual del acontecimiento, el contexto histórico en el que se produjo y las fuentes que permiten conocerlo.

Uno de los textos fundamentales para comprender el acontecimiento guadalupano es el Nican Mopohua, escrito por Antonio Valeriano.

Según explica Chávez, Valeriano no escribió este texto para que todo el mundo conociera inmediatamente el milagro. El documento fue redactado utilizando caracteres latinos, que los indígenas no entendían porque no sabían leer, y además estaba escrito en náhuatl, idioma que los españoles tampoco comprendían.

Por eso, el padre Chávez interpreta el Nican Mopohua, como una especie de “cápsula del tiempo”. Valeriano quiso conservar las palabras exactas del acontecimiento en náhuatl y utilizó los caracteres latinos, que eran la nueva forma de memoria escrita de la época, para que en el futuro pudiera saberse con precisión cómo habían ocurrido los hechos.

Gracias a este texto se conocen palabras atribuidas a la Virgen, como cuando dice:

“¿Acaso no estoy yo aquí que tengo el honor y la dicha, la alegría de ser tu madre?”

El Nahua Mopohua fue traducido palabra por palabra del náhuatl al español recién en 1926. Sin embargo, para ese momento el acontecimiento guadalupano ya era ampliamente conocido.

El milagro se había transmitido durante siglos principalmente a través de la tradición oral, que relataba la historia aunque no siempre con los mismos detalles del documento original.

Según explica el padre Chávez, de los 23 millones de peregrinos que llegan cada año a la Basílica de Guadalupe, menos del 1% ha leído el Nahua Mopohua. Aun así, todos conocen la historia y saben contemplar la imagen de la Virgen de Guadalupe. Para ellos, la imagen no es simplemente una obra de arte: es su madre, alguien que los escucha y los comprende en su propio idioma.

Durante la conferencia, el padre Chávez también enfatiza la importancia de estudiar, investigar y acudir a fuentes confiables. Señala que si un sacerdote miente puede perder la posibilidad de dar la comunión, lo que da mayor peso a la responsabilidad de lo que dicen los curas.

Además, afirma que cuando alguien busca información realmente puede encontrarla y que no se puede decir que no existen estudios sobre la Virgen de Guadalupe. Para demostrarlo, durante la conferencia muestra diversos libros dedicados al tema, entre ellos un ejemplar del Nican Mopohua.

Al hablar de la inculturación del Evangelio, el padre Chávez cita a un papa polaco que afirma:

“Y América, que históricamente ha sido y es crisol de pueblos, ha reconocido en el rostro mestizo de la Virgen del Tepeyac, en Santa María de Guadalupe, un gran ejemplo de evangelización perfectamente inculturada. Por eso, no sólo en el Centro y en el Sur, sino también en el Norte del continente, la Virgen de Guadalupe es venerada como Reina de toda América”.

El padre Chávez también menciona un documento histórico llamado Información de 1556, en el cual se relata un conflicto entre los franciscanos y el segundo obispo de México, que pertenecía a la orden dominica.

El primer arzobispo de México había sido el franciscano Fray Juan de Zumárraga. Posteriormente se eligió como sucesor a un dominico, Fray Alonso de Montúfar.

Cuando Montúfar vio la imagen de la Virgen de Guadalupe quedó profundamente impresionado y reconoció el impacto que tenía para provocar conversiones tanto de indígenas como de españoles al catolicismo. Montúfar expresó:

“Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven”.

Más adelante, Montúfar quitó a los franciscanos algunas iglesias importantes y se las entregó al clero diocesano. Este hecho provocó el enojo de los franciscanos, quienes incluso llegaron a decir que no querían a la Virgen de Guadalupe y que debía quitarse su nombre.

El padre Chávez destaca también la importancia del nombre de la Virgen. Según el relato, ella misma eligió el nombre y se lo reveló a Juan Bernardino, un anciano muy respetado dentro de la comunidad indígena.

En cambio, a Juan Diego solamente le dijo que se llamaba María. De esta manera, la Virgen toma elementos de las costumbres indígenas y los conduce hacia Jesús, integrando su cultura dentro del mensaje cristiano.

Chávez también reflexiona sobre la relación entre Dios y la libertad humana. Explica que Dios es todopoderoso y omnipotente, por lo que no necesita al ser humano, pero aun así elige querer necesitarlo.

Por eso cada persona debe responder libremente al llamado de Dios, como lo expresa la frase:

“Que se haga en mí tu palabra”.

Según el padre, Jesús sana y salva a través de Guadalupe.

El padre Chávez llama método guadalupano al proceso de inculturación perfecta del Evangelio. Este consiste en tomar el anhelo de vida presente en cada persona y llevarlo a su plenitud en Jesucristo, colocando a Jesús en el corazón de todo ser humano.

Según Chávez, las fuentes fundamentales para comprender el acontecimiento guadalupano son tres:

  • La tradición oral
  • La imagen como códice o carta de amor
  • Los signos de los tiempos

Además, la Virgen de Guadalupe es considerada patrona de todo el continente americano y también de Filipinas, y los obispos de cada país solicitan al papa que sea reconocida oficialmente como patrona de su nación.

Uno de los momentos más dramáticos de la historia guadalupana ocurrió el 14 de noviembre de 1921, cuando Luciano Pérez Carpio, soldado del ejército de la nación, colocó una bomba de dinamita para intentar destruir la imagen de Santa María de Guadalupe.

La explosión fue tan fuerte que rompió los vidrios de las casas cercanas. En el altar había un Cristo de hierro de 162 cm de largo, 48 cm de ancho y 38 kilos de peso, que recibió todo el impacto de la explosión y quedó doblado por la fuerza de la dinamita.

Según el padre Chávez, Jesús puso su cuerpo para defender a su madre. A pesar de la explosión, la imagen de la Virgen y el vidrio que la protegía, que no era antibalas, quedaron intactos.

En 1924, los obispos realizaron un congreso eucarístico en el que llevaron la imagen de la Virgen de Guadalupe. Allí se comprendió que la Virgen puede ser considerada una persona eucarística, porque lleva a Jesús, la Eucaristía, en su vientre sagrado.

El padre también explica el contexto religioso de los pueblos indígenas antes de la llegada de los españoles. En esa época celebraban la fiesta de Panquetzaliztli, que se realizaba cerca del 12 de diciembre y que ellos consideraban el momento del solsticio, cuando el día es más corto y la noche más larga.

En ese contexto, la Virgen de Guadalupe simboliza la llegada del sol en medio de las tinieblas, donde la luz vence a la oscuridad.

Los pueblos indígenas creían que para que el sol volviera a salir debían realizar sacrificios humanos al dios del sol. Algo similar ocurría con el dios de la lluvia, Tláloc, para quien ofrecían sacrificios de niños con el fin de provocar su llanto y pedir la lluvia.

Durante la fiesta de Panquetzaliztli realizaban una especie de cuaresma de 80 días, durante la cual se alimentaban solamente con tortilla, sal y agua. Algunos incluso morían durante este proceso. También se sacaban sangre del cuerpo para ofrecérsela al dios del sol, con la esperanza de asegurar el regreso del sol en el solsticio de invierno.

Además, pasaban cuatro días sin fuego, para que durante la fiesta renaciera el llamado “fuego nuevo”. En este contexto, María aparece marcando una nueva era, venciendo a las tinieblas sin pedir sacrificios humanos.

En el calendario azteca, el año 1531 correspondía al año 13 caña, cuyo significado era: “algo nuevo comienza lleno de la sabiduría de Dios”.

Después de la llegada de los españoles, los sacrificios humanos habían desaparecido. Sin embargo, muchos indígenas temían que el sol ya no volviera a salir.

Al mismo tiempo, la conquista había significado el fin del mundo indígena, cambiando profundamente su organización política, social y religiosa. Muchos vivían una gran depresión y pensaban que estaban atravesando una especie de apocalipsis, marcado por fenómenos como eclipses, terremotos y la aparición de un cometa.

En este contexto aparece la Virgen de Guadalupe. La Madre de Dios se presenta a un indígena laico, Juan Diego, pero todo el proceso debía pasar por la autoridad del obispo. De esta manera, la propia Virgen se somete a la autoridad del obispo, mostrando el respeto por la estructura de la Iglesia.

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