“Juantzin”, las palabras de la Virgen en el primer encuentro
En colaboración con María Emilia Zuchelli
En la madrugada del 9 de diciembre de 1531, Juan Diego se dirigía desde su casa hacia Tlatelolco para participar de la catequesis y la misa. Era un camino que conocía bien, recorrido tantas veces en la sencillez de su vida cotidiana. Pero ese día, al pasar junto al Cerro del Tepeyac, algo interrumpió su rutina.
De pronto, escuchó un canto suave y armonioso, como de muchos pájaros. No era un sonido común. Tenía una belleza distinta, como si viniera de otro lugar. Juan Diego se detuvo y en ese momento escuchó una voz que lo llamaba desde lo alto del cerro:
“Juanito, Juan Dieguito.”
No era un llamado cualquiera. Había en esas palabras una cercanía inesperada, una ternura que no imponía, sino que atraía.
Movido por esa voz, Juan Diego comenzó a subir y, al llegar a la cima, vio a una mujer resplandeciente. Su presencia no generaba temor, sino paz. Y ella, al verlo, volvió a llamarlo:
“Juantzin, Juan Dieguito.”

Ese pequeño detalle, “Juantzin”, encierra una profundidad que no siempre se percibe a primera vista.
En la lengua náhuatl, el sufijo -tzin se añadía a los nombres para expresar respeto, delicadeza y afecto. No era simplemente una forma de hablar: era una manera de reconocer la dignidad del otro. Por eso, al decir “Juantzin”, la Virgen no solo nombra a Juan Diego, sino que lo honra y lo trata con una ternura profundamente personal.
Para Juan Diego, formado en esa cultura, ese modo de hablar tenía un significado inmediato. Las palabras no transmitían solo información, sino también la relación entre quienes dialogaban. Y en ese llamado, él reconoce algo más que una voz: reconoce un trato lleno de respeto y cercanía.
Así, incluso antes de comunicar su mensaje, la Virgen establece un vínculo.
No comienza con una orden, ni con una revelación impactante, sino con un llamado lleno de cariño. Se acerca a él en su propio lenguaje, en su propia forma de comprender el mundo.
Este pasaje del encuentro aparece en el Nican Mopohua, uno de los textos más importantes de la tradición guadalupana, atribuido a Antonio Valeriano. Allí se conserva la forma original de este diálogo, permitiendo percibir la riqueza cultural y espiritual de este primer encuentro.
De este modo, las primeras palabras no son un detalle menor, sino que son el comienzo de una relación. Una relación que nace en el respeto, se expresa en la ternura y anticipa el modo en que la Virgen se dirigirá a Juan Diego a lo largo de toda la historia.
FUENTES
- Video Historia apasionada de la Virgen de Guadalupe. Mons. Eduardo Chávez/P. Javier Olivera Ravasi (12 dic. 2021), publicado en el canal de YouTube «QNTLC, que no te la cuenten». Canal: https://www.youtube.com/@QNTLC Sitio Web: https://www.quenotelacuenten.org/
- Video Los misterios de la tilma de Guadalupe (video completo) (15 nov. 2019), publicado en el canal de YouTube «Maria de Nazaret». Canal: https://www.youtube.com/@nazaretTelevision Sitio Web: https://www.nazaret.tv/inicio
- Artículo Hablar con diminutivos. El otro enfoqué con raíz mexicana por Alejandro Doyharzabal (31 oct. 2022), publicado en el Newsletter Mente Libre y Lengua Suelta de LinkedIn. Sitio Web: https://ar.linkedin.com/
- Artículo Nican Mopohua. Fuente original de las apariciones por Norberto Hernández (12 dic. 2022) en donde se explica que el texto del Nican Mopohua es la base principal para entender las apariciones y su significado. Publicado en la página Oscar Glenn Comunicación. Sitio Web: https://oscarglenn.com/
- Libro del Nican Mopohua por Pbro. Mario Rojas Sánchez, versión utilizada por el Mons. Eduardo Chávez. Publicado en la página Guadalupe y Juan Diego entre nosotros. Sitio Web: https://guadalupeynosotros.com.ar/

