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Video #31 al #36 de Panquetzaliztli y el milagro guadalupano por M. Emilia Zuchelli

Este es el cuarto artículo de la serie de apuntes sobre los videos de Mons. Eduardo Chávez dedicados al acontecimiento guadalupano y su relación con la fiesta indígena de Panquetzaliztli. 

Antes de continuar con este nuevo bloque de videos, se recomienda leer Videos #1 al #10, Videos #11 al #20 y Videos #21 al #30 de Panquetzaliztli y el milagro guadalupano por M. Emilia Zuchelli, ya que muchos de los temas retomados aquí fueron desarrollados anteriormente y continúan profundizándose en esta parte de la serie.

El objetivo de estos apuntes sigue siendo reunir y ordenar las principales ideas presentadas en los vídeos, evitando repeticiones y destacando los aportes nuevos que van apareciendo en cada uno de ellos.

Panquetzaliztli, Sexta Parte, c, Fuego Nuevo Parte 31

En este video se analiza el trabajo de la investigadora Carmen Aguilera1, especialmente sus estudios sobre la relación entre el acontecimiento guadalupano, la fiesta de Panquetzaliztli y el solsticio de invierno.

El padre Chávez reconoce que Aguilera realiza una observación muy importante: las apariciones de la Virgen de Guadalupe ocurren precisamente en el momento más significativo del ciclo solar indígena.

Aguilera señala que el 12 de diciembre de 1531, según el calendario juliano utilizado en aquella época, equivaldría aproximadamente al 22 de diciembre del calendario gregoriano actual, es decir, cerca del solsticio de invierno.

Ese momento tenía una enorme importancia para los pueblos indígenas, porque representaba el instante en que el sol parecía “renacer” luego de alcanzar su punto más crítico.

Recordemos que esto es un detalle clave para comprender a Guadalupe: la Virgen aparece justamente cuando el mundo indígena esperaba la victoria de la luz sobre las tinieblas y la renovación de la vida.

También recordemos que la fiesta de Panquetzaliztli no se trataba de una única fecha aislada, sino de toda una veintena festiva dentro del calendario mexica. Lo importante no era tanto el número exacto del día, sino que el punto culminante de aquellas celebraciones coincidía con el tiempo del solsticio.

Aguilera además observa que las cuatro apariciones marianas coinciden con días especialmente significativos dentro de esas festividades. Según ciertas creencias indígenas, durante ese período las almas de los sacrificados permanecían en tránsito antes de alcanzar el descanso definitivo.

Chávez considera interesante esa coincidencia, pero nos aclara que no comparte completamente la interpretación de Aguilera. Para él, lo verdaderamente importante es que las apariciones ocurren en el corazón mismo del tiempo sagrado indígena, cuando existía una profunda expectativa por el regreso de la luz y la continuidad de la vida.

Recordemos también el símbolo del mamalhuaztli y el rito del fuego nuevo. Esta ceremonia no se realizaba solamente cada 52 años, sino también anualmente durante el solsticio de invierno simbolizando así la continuidad del mundo, el renacimiento del sol, y la esperanza de que la vida no desapareciera.

Por eso Guadalupe aparece precisamente en esas fechas: María viene a presentar a Cristo como el verdadero Sol que trae vida eterna.

Algo fuerte sucede en este video, Eduardo critica ciertas interpretaciones modernas sobre el origen de Guadalupe y marca otra de las diferencias que tiene con Aguilera en la relación entre las apariciones y el contexto simbólico indígena: rechaza completamente la idea de que la Iglesia Católica hubiera fabricado deliberadamente el acontecimiento guadalupano para reemplazar antiguas creencias solares.

El padre sostiene que eso implicaría considerar a la Virgen de Guadalupe como una construcción humana o una estrategia religiosa inventada por los misioneros.

Para responder a esa postura menciona a figuras que ya venimos trabajando como Bernardino de Sahagún, Diego Durán, y Toribio de Benavente Motolinía.

Muchos de ellos eran extremadamente estrictos frente a cualquier forma de idolatría indígena. Por eso, según el autor, resulta contradictorio pensar que esos mismos religiosos hubieran inventado una imagen basada deliberadamente en símbolos paganos.

El video insiste entonces en que la Virgen de Guadalupe no vino solamente a terminar con las idolatrías indígenas, sino también con las idolatrías presentes en el mundo europeo: la ambición, el poder, la violencia, los abusos, y las injusticias cometidas durante la conquista.

Guadalupe no destruye culturas, sino que purifica aquello contrario al Evangelio y conduce todo lo verdadero hacia Cristo.

Finalmente, el autor presenta a María como modelo perfecto de evangelización. Ella toma las “semillas del Verbo” presentes en los pueblos y las lleva a su plenitud en Jesucristo, el verdadero Sol que vence definitivamente las tinieblas.

Por eso, para el autor, el acontecimiento guadalupano no puede reducirse simplemente a una explicación cultural o política, sino que debe entenderse como una verdadera intervención de Dios en la historia.

Panquetzaliztli, Sexta Parte, b, Fuego Nuevo Parte 32

En este video, Mons. Eduardo Chávez comienza a acercarse a lo que considera una de las claves más importantes del acontecimiento guadalupano: la manera en que la Virgen de Guadalupe conduce hacia Cristo los anhelos más profundos del mundo indígena.

Desde el comienzo de la serie plantea una pregunta central:

“¿Por qué la Virgen de Guadalupe —o mejor dicho, por qué Jesucristo— eligió aparecer precisamente del 9 al 12 de diciembre de 1531?”

El autor explica que durante muchos años estudió códices, crónicas antiguas, escritos de misioneros y textos de autores como Bernardino de Sahagún y Diego Durán.

Aunque encontraba muchos datos importantes, sentía que todavía faltaba descubrir el “hilo conductor” que uniera todos esos elementos.

El video explica además que tanto indígenas como europeos vivían el tiempo de una manera profundamente religiosa.

En Europa, el calendario giraba alrededor de las fiestas litúrgicas, la vida de Cristo, los santos y las celebraciones cristianas.

En cambio, para el mundo indígena el tiempo estaba todavía más unido a la naturaleza, la supervivencia y el equilibrio del universo. Las fiestas y ciclos naturales estaban relacionados con la continuidad de la vida y el temor a que el mundo pudiera desaparecer.

Sin embargo, el autor aclara algo constantemente: la Virgen de Guadalupe no toma idolatrías ni sacrificios humanos. Por el contrario, viene a terminar con esas prácticas y a conducir todo hacia Jesucristo.

La gran clave, según explica Chávez, apareció al volver a leer a Toribio de Benavente Motolinía. Allí comprendió mejor la enorme importancia de la fiesta de Panquetzaliztli para entender el contexto de Guadalupe.

Después de la conquista, muchas celebraciones indígenas fueron prohibidas debido a los sacrificios humanos y a las prácticas idolátricas. Por eso el autor rechaza totalmente las teorías que afirman que los misioneros habían “disfrazado” antiguas divinidades indígenas bajo la figura de la Virgen que ya hemos hablado.

También critica las ideas que relacionan directamente a Guadalupe con dioses como Coatlicue, Tonantzin u Ometéotl. Según el autor, esas interpretaciones nacen de personas que no creen en las apariciones y buscan explicaciones solamente humanas o políticas.

Incluso menciona al historiador Edmundo O’Gorman, señalando que varias de sus hipótesis terminan apoyándose más en suposiciones que en pruebas históricas concretas.

Lo que sí reconoce Chávez es que en el corazón indígena existía un deseo muy profundo de vida. Los pueblos buscaban sentido, querían sobrevivir y temían que el universo desapareciera.

Como no conocían plenamente a Dios, intentaban sostener el orden del mundo mediante sacrificios humanos, ofreciendo sangre y corazones como fuerza vital.

La Virgen de Guadalupe no aprueba esas prácticas. Lo que hace es tomar ese anhelo profundo y conducirlo hacia Cristo, presentado en el Nican Mopohua como:

“El verdaderísimo Dios por quien se vive”.

El autor vuelve entonces sobre Panquetzaliztli, citando nuevamente a Motolinía2, quien describe esta fiesta casi como una especie de “Pascua indígena”. Pero Chávez insiste una vez más en una idea importante: Guadalupe no toma la violencia ni los sacrificios, sino el deseo de vida que existía detrás de ellos.

Mientras los sacrificios humanos buscaban sostener el universo mediante sangre humana, el cristianismo presenta algo completamente distinto: Jesucristo entrega su propia vida de una vez y para siempre por amor a toda la humanidad.

En la cruz Cristo entrega su sangre, entrega su corazón, y entrega toda su vida. Y junto a Él aparece también María como Madre de todos.

Por eso, según el autor, el acontecimiento guadalupano ocurre precisamente durante Panquetzaliztli. La Virgen toma ese deseo profundo y presenta a Cristo como la verdadera vida, el verdadero sacrificio y el verdadero Salvador del mundo.

Panquetzaliztli, Sexta Parte, c, Fuego Nuevo Parte 33

En continuación con la cita de Motolinía3 del video anterior, el padre Chávez sigue desarrollando la idea de que la Virgen de Guadalupe no toma las idolatrías indígenas, sino el profundo deseo de vida presente en el corazón del pueblo y agrega un contexto histórico importante sobre los años previos a las apariciones.

Según explica Chávez, entre 1529 y 1531 ocurrieron distintos acontecimientos que aumentaron enormemente el temor dentro del mundo indígena: persecuciones y dificultades para los misioneros, terremotos, cometas, eclipses, y otros fenómenos interpretados como señales de desastre.

Dentro de la mentalidad mexica, los terremotos estaban especialmente relacionados con el posible fin del mundo. Además, hacía años que ya no se realizaban sacrificios humanos públicamente, por lo que muchos se preguntaban cómo continuaría existiendo el universo.

En ese clima de miedo y oscuridad ocurre el acontecimiento guadalupano, precisamente durante el solsticio de invierno de 1531.

Justamente cuando el pueblo teme que las tinieblas venzan, el sol parece debilitarse y el universo parece tambalearse, aparece la Virgen de Guadalupe llevando en su vientre a Jesucristo.

El autor describe este momento con una expresión muy fuerte:

“El terremoto del amor de Dios”.

Con esa frase quiere expresar que Dios entra en la historia humana para transformarla desde dentro y traer una esperanza completamente nueva.

Chávez también profundiza en el significado de la “casita sagrada” que la Virgen pide construir en el Tepeyac.

Explica que, para el mundo indígena, levantar un templo no significaba solamente construir un edificio religioso, sino dar origen a una nueva etapa de la historia y a una nueva civilización.

Por eso Guadalupe representa: una nueva esperanza, un nuevo comienzo y una civilización fundada en el amor de Dios.

Otra idea importante del video es la libertad con la que Dios actúa en la historia. Chávez recuerda que Dios no se impone por la fuerza, sino que busca una respuesta libre de amor.

Por eso María responde:

“Hágase en mí según tu palabra”.

Y así como Dios eligió a María para la Encarnación, también elige a un hombre humilde y sencillo como san Juan Diego para participar en esta nueva etapa de la historia de salvación.

Finalmente, el autor resume toda su reflexión afirmando que Guadalupe ocurre exactamente en el momento más cargado de significado para el corazón indígena: cuando el hombre buscaba desesperadamente vida, luz y esperanza.

Y es allí donde Cristo, a través de María, sale al encuentro del ser humano para responder a sus anhelos más profundos.

Panquetzaliztli, Sexta Parte, d, Fuego Nuevo Parte 34

En este video, Mons. Eduardo Chávez continúa profundizando en la relación entre el acontecimiento guadalupano y el momento exacto en que ocurrió. Esta vez pone el foco especialmente en la astronomía, la geografía del Valle de México y la impresionante precisión con la que coinciden distintos elementos naturales y simbólicos.

Por eso invita a personas que conozcan de astronomía, calendarios y ciencias exactas a seguir investigando el tema.

Según explica, el cerro del Tepeyac no era un lugar cualquiera para el mundo indígena. Desde allí podían observar determinados movimientos del sol durante el año. El autor menciona especialmente el Popocatépetl, el Iztaccíhuatl y el llamado volcán Papayo, ya que desde esa zona se identificaba el punto exacto donde salía el sol durante el solsticio de invierno.

Para la mentalidad indígena, ese momento era decisivo porque representaba el regreso de la luz y la continuidad de la vida. Desde el Tepeyac observaban el amanecer del solsticio y, a partir de allí, comenzaban las celebraciones de Panquetzaliztli y el encendido del fuego nuevo.

El autor vuelve también sobre el símbolo del “primer rayo de luz”. Dentro de la cosmovisión indígena, ese primer rayo representaba la derrota de las tinieblas y la señal de que el sol había vencido nuevamente. Chávez relaciona esta idea con símbolos ya mencionados anteriormente, como la serpiente de fuego, el mamahuaztli y el fuego nuevo, aunque ahora el centro de la explicación está en mostrar cómo todo parece converger en Guadalupe.

Luego hace una comparación muy importante: así como la estrella del amanecer anuncia la salida del sol, María anuncia la llegada de Jesucristo. La Virgen no es el Sol, sino aquella que conduce hacia el verdadero Sol, Cristo.

Uno de los puntos que más impresiona al autor es la coincidencia horaria entre la salida del primer rayo del sol durante el solsticio y el momento en que san Juan Diego despliega la tilma ante el obispo. Según los cálculos presentados en el video, el primer rayo de luz aparece aproximadamente alrededor de las 6:30 de la mañana, y esa sería también la hora aproximada en que queda impresa milagrosamente la imagen de la Virgen.

Para Chávez, esto no sería casualidad, sino parte de una armonía muy profunda entre el tiempo, la naturaleza, el simbolismo indígena y el mensaje cristiano.

El autor explica además que él mismo recorrió físicamente el camino que habría realizado san Juan Diego aquella madrugada: rodeando el cerro, encontrándose con la Virgen, recogiendo las flores y caminando luego hacia la ciudad de México. A partir de esas distancias intenta reconstruir los tiempos aproximados del recorrido hasta llegar ante el obispo Juan de Zumárraga.

Según relata, Juan Diego habría llegado muy temprano, pero los sirvientes lo hicieron esperar bastante tiempo antes de permitirle entrar. Finalmente, el milagro de la tilma ocurre justamente en el amanecer del solsticio de invierno.

Para el autor, todo esto muestra una precisión extraordinaria: el acontecimiento guadalupano sucede exactamente en el momento en que el pueblo indígena esperaba el regreso victorioso de la luz, y María aparece llevando en su vientre al verdadero Sol, Jesucristo.

Panquetzaliztli, Séptima Parte, a, Fuego Nuevo Parte 35

En este video, Mons. Eduardo Chávez continúa profundizando en la relación entre Guadalupe, la geografía del Valle de México y las antiguas observaciones astronómicas indígenas, aunque ahora poniendo más atención en el recorrido concreto que habría realizado san Juan Diego la madrugada del 12 de diciembre de 1531.

El autor cuenta que él mismo recorrió físicamente varios de esos caminos para calcular tiempos, distancias y horarios aproximados. Según explica, Juan Diego habría salido desde Tulpetlac y, al llegar al Tepeyac durante la madrugada, intentó rodear el cerro para evitar encontrarse con la Virgen, ya que quería buscar rápidamente un sacerdote para su tío enfermo.

Es entonces cuando ocurre uno de los momentos más conocidos del relato guadalupano. La Virgen le sale al encuentro y le dice:

“No tengas miedo. ¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu madre?”

Después de ese encuentro, Juan Diego sube al cerro, recoge las flores que María acomoda en su tilma y parte rumbo hacia la residencia del obispo Juan de Zumárraga.

El autor vuelve sobre el cálculo de los horarios y sostiene que Juan Diego habría llegado aproximadamente alrededor de las 5 de la mañana, aunque tuvo que esperar bastante tiempo antes de poder entrar. Según esta reconstrucción, el milagro de la tilma habría ocurrido cerca de las 6:30, coincidiendo con la salida del primer rayo de sol durante el solsticio de invierno.

Aunque este tema ya había sido mencionado en el video anterior, aquí Chávez intenta reforzar la idea mediante recorridos reales y cálculos de tiempo más detallados.

El video también retoma el papel del Tepeyac como punto de observación astronómica. Según explica, desde allí se observaba el punto exacto donde aparecía el sol durante el solsticio de invierno, especialmente en relación con el llamado cerro o volcán Papayo.

Para sostener esta idea, el autor menciona investigaciones de especialistas como Jesús Galindo Trejo e Ismael Montero García4. Según estos estudios, distintos lugares del Valle de México, como el Tepeyac, el Cerro de la Estrella, el Templo Mayor y la pirámide de Cuicuilco, habrían formado parte de alineaciones astronómicas importantes dentro del mundo prehispánico.

También vuelve a mencionarse la ceremonia del fuego nuevo y su relación con estos lugares, especialmente con el Cerro de la Estrella, donde se realizaba el ritual principal.

Uno de los datos nuevos del video es la referencia a un pequeño oratorio dedicado a la Virgen de Guadalupe ubicado en el cerro Papayo. Allí se encontraron restos prehispánicos, materiales coloniales y elementos más recientes, algo que el autor interpreta como señal de una continuidad simbólica entre ese lugar y la devoción guadalupana.

Además, se comenta que la imagen de la Virgen presente en ese oratorio apareció dañada especialmente en los ojos. Algunos investigadores consideran que no parece un daño casual, sino deliberado. Chávez interpreta esto como una muestra de que incluso ciertas prácticas supersticiosas reconocen algún tipo de fuerza espiritual vinculada a Guadalupe.

El video termina retomando una imagen clásica de la tradición cristiana: María como “estrella de la mañana”. Así como la estrella del amanecer anuncia la llegada del sol, María anuncia la llegada de Cristo y conduce hacia Él.

Panquetzaliztli, desde las Sagradas Escrituras, b, Fuentes Históricas, Parte 36

En este último video, Mons. Eduardo Chávez presenta lo que considera la gran clave de toda la serie: la Virgen de Guadalupe como ejemplo de la “inculturación perfecta” del Evangelio.

Retoma especialmente una expresión de Juan Pablo II, quien describe a Guadalupe como una evangelización perfectamente inculturada. Es decir, María toma el anhelo más profundo que existía en el corazón indígena, el deseo de vida, de luz y de salvación, y lo conduce hacia Jesucristo.

El autor aclara que esta investigación no busca “cerrar” el tema, sino abrir nuevas líneas de estudio. Compara el acontecimiento guadalupano con la lectura de la Biblia: algo que nunca se termina de comprender del todo porque siempre aparecen nuevos sentidos y conexiones.

A lo largo del video vuelve sobre muchas de las ideas trabajadas en la serie, pero intentando unirlas bajo un mismo “hilo conductor”: la relación entre la Sagrada Escritura, el simbolismo indígena, la liturgia cristiana y el acontecimiento guadalupano.

Por eso dedica una parte importante a reflexionar sobre la Pascua bíblica. Citando el libro del Éxodo, recuerda el sacrificio del cordero pascual y cómo la sangre colocada en las puertas simbolizaba la liberación del pueblo de Israel. Según explica, todo eso encuentra su plenitud en Jesucristo: Cristo es la víctima, el sacerdote y el altar del sacrificio.

De esta manera, Chávez vuelve a insistir en una idea central de toda la serie: ya no son necesarios más sacrificios humanos porque Cristo se entrega de una vez y para siempre por la salvación del mundo.

En este contexto, presenta nuevamente a la Virgen de Guadalupe como “mujer eucarística”, ya que lleva en su vientre al verdadero Cordero que trae la liberación definitiva.

El video también relaciona la Pasión y Resurrección de Cristo con fenómenos cósmicos mencionados en los Evangelios, como: la oscuridad sobre la tierra, el eclipse, los terremotos y la resurrección de los muertos.

Para el autor, estos “signos de los tiempos” conectan fuertemente con la sensibilidad indígena respecto al cosmos, los eclipses y los movimientos de la tierra, temas que generaban mucha preocupación en el mundo mexica.

Por eso vuelve a remarcar que Guadalupe aparece en un momento históricamente muy preciso: durante el solsticio de invierno y en medio de un clima de temor e incertidumbre sobre la continuidad del universo.

Sin embargo, insiste una vez más en algo que considera fundamental: la Virgen no toma las idolatrías indígenas ni reemplaza antiguas deidades. Lo que toma es el anhelo de vida presente en el corazón humano y lo orienta hacia Cristo, “el verdaderísimo Dios por quien se vive”.

Hacia el final del video, Chávez enumera numerosas fuentes históricas y académicas utilizadas durante toda la investigación. Entre ellas menciona a autores y cronistas como Toribio de Benavente Motolinía, Bernardino de Sahagún, Diego Durán, Miguel León-Portilla y Eduardo Matos Moctezuma, además de diversos códices y estudios sobre astronomía mesoamericana.

También vuelve a discutir algunas interpretaciones modernas, especialmente las que ya hemos visto de Carmen Aguilera, con quien coincide en ciertas relaciones entre Guadalupe y las festividades indígenas, aunque rechaza la idea de que la Virgen haya sido una adaptación fabricada por la Iglesia para reemplazar antiguas deidades.

Finalmente, el autor concluye afirmando que toda esta convergencia histórica, bíblica y simbólica apunta hacia una misma verdad: Jesucristo es el verdadero Dios que da la vida, y la Virgen de Guadalupe conduce amorosamente a todos los pueblos hacia Él.

El cierre del video retoma además el tono pastoral presente en toda la serie. La Virgen aparece como Madre cercana que acompaña, protege y consuela, repitiendo el mensaje dirigido a san Juan Diego:

“No tengas miedo. ¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu madre?”

FUENTES


  1. Carmen Aguilera, “Las deidades prehispánicas en el Tepeyac”, en Carmen Aguilera e Ismael Arturo Montero García, Tepeyac. Estudios Históricos, Ed. Universidad del Tepeyac, México 2000, p. 50. Obtenido en la página Arturo Montero. Sitio Web: https://www.montero.org.mx/
    ↩︎
  2. Fray Toribio de Benavente, Motolinía, “Relaciones de la Nueva España. Introducción y selección de L. Nicolas d´Olwer”, UNAM, México 1964, p. 16. Se puede obtener en la página La Casa del Libro. Sitio Web: https://www.casadellibro.com/ ↩︎
  3. Fray Toribio de Benavente, Motolinía, “Relaciones de la Nueva España. Introducción y selección de L. Nicolas d´Olwer”, UNAM, México 1964, p. 16. Se puede obtener en la página La Casa del Libro. Sitio Web: https://www.casadellibro.com/ ↩︎
  4. Jesús Galindo Trejo e Ismael Montero García, “El Tepeyac un sistema de observación astronómica en el México antiguo”, en Carmen Aguilera e Ismael Arturo Montero García, Tepeyac. Estudios Históricos, Ed. Universidad del Tepeyac, México 2000, p. 63. Obtenido en la página Arturo Montero. Sitio Web: https://www.montero.org.mx/ ↩︎
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