#14 al #16 – Secretos del Tepeyac La verdad de Juan Diego y la Virgen de Guadalupe | Apuntes de Maylin Izaguirre
Podcast 14
Muchas civilizaciones antiguas no construyeron su legado mediante libros o documentos escritos, sino a través de relatos transmitidos de generación en generación. La tradición oral es descrita como un “río ancestral” que transportaba la esencia de los pueblos, conectando pasado y presente mediante historias, mitos y enseñanzas conservadas en la memoria colectiva.
- Hoy la palabra escrita domina la transmisión del conocimiento, no se debe despreciar aquello que las antiguas culturas preservaron “de boca en boca”, porque en esas narraciones permanece viva la identidad de civilizaciones enteras.
- El relato guadalupano también sobrevivió inicialmente gracias a la tradición oral.
- Los sucesos relacionados con la Virgen de Guadalupe eran conocidos tanto entre indígenas como entre españoles incluso antes de quedar formalmente escritos. La historia no surgió como una invención posterior ni como una “novela evangelizadora”, sino que circulaba ampliamente en la memoria colectiva del pueblo.
Nican Mopohua
- Miguel Sánchez únicamente fue el primero en publicarlo en 1648.
- El verdadero autor fue Antonio Valeriano, un sabio indígena nahua formado en el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco. Valeriano habría escrito el texto alrededor de 1545 o 1546, apenas unos años después de las apariciones de 1531.
- Antonio Valeriano fue discípulo de Fray Bernardino de Sahagún y alumno del Colegio de la Santa Cruz, inaugurado en 1536 por Fray Juan de Zumárraga y Sahagún.
- Valeriano tenía alrededor de 16 años cuando ingresó al colegio y que ya conocía profundamente la cultura nahua antes de aprender latín, español y escritura latina. Gracias a ello, pudo recoger directamente testimonios cercanos al entorno de Juan Diego y conservarlos en la lengua indígena original.
- Uno de los aspectos más importantes del episodio es la explicación de cómo fue escrito el Nican Mopohua. Ya que Antonio Valeriano utilizó caracteres latinos, pero manteniendo el idioma náhuatl y su sonoridad original. Es decir, el texto podía leerse visualmente como alfabeto europeo, aunque el contenido seguía siendo plenamente indígena. Chávez pone como ejemplo el título “Nican Mopohua”, que significa “Aquí se narra”. Según él, esta forma de escritura provocó una situación peculiar: los españoles podían leer las letras, pero no entendían el idioma, mientras que muchos indígenas entendían el náhuatl hablado, pero no sabían leer caracteres latinos.
- Por ello, el manuscrito pasó relativamente desapercibido durante mucho tiempo.
- Era un documento manuscrito y personal, no de una publicación destinada a grandes audiencias. Muy pocas personas tuvieron acceso directo al texto original. Sin embargo, insiste en que la historia guadalupana ya era ampliamente conocida gracias a la tradición oral y a otros escritos tempranos que circulaban en la Nueva España.
- Hasta 1648 cuando Miguel Sánchez publicó por primera vez el relato en español. No obstante, Sánchez no reprodujo literalmente el manuscrito de Antonio Valeriano, sino que transmitió el contenido “a su modo”.
- Un año después, en 1649, el sacerdote Luis Lasso de la Vega publicó otra versión del Nican Mopohua, esta vez impresa en náhuatl con caracteres latinos, permitiendo una difusión mucho más amplia y legible.
- Una de las copias más conocidas del Nican Mopohua se encuentra actualmente en la New York Public Library. Sin embargo, monseñor lamenta que el documento haya sido mutilado porque alguien arrancó varias páginas finales. Según él, la sección robada contenía uno de los pasajes más célebres del relato, donde la Virgen le dice a Juan Diego: “No tengas miedo… ¿Acaso no estoy yo aquí que tengo el honor y la dicha de ser tu madre?”. Aun así, gracias a la publicación de Luis Lasso de la Vega, el contenido faltante pudo conservarse íntegro.
Nican Motecpana
- Escrito en 1590 por Fernando de Alva Ixtlilxóchitl.
- Este texto recoge milagros atribuidos a la Virgen de Guadalupe y contiene referencias explícitas al manuscrito de Antonio Valeriano. Monseñor cita fragmentos donde se habla de “un cuaderno escrito con letras de nuestro alfabeto en lengua mexicana” redactado por un indígena del Colegio de la Santa Cruz.
- Estas referencias funcionan como evidencia histórica sólida de que el Nican Mopohua existía desde el siglo XVI.
- “Muchos mapas, ojo, y papeles historiales estaba figurada la milagrosa aparición de Nuestra Señora y su bendita imagen de Guadalupe y tenía en su poder un cuaderno escrito con letras de nuestro alfabeto en la lengua mexicana, de mano de un indio de los más probos del colegio de la Santa Cruz, Antonio Valeriano”.
Lenguaje náhuatl y la cortesía indígena
- Muchas expresiones aparentemente sencillas poseen significados culturales profundos imposibles de traducir literalmente al español.
- El sufijo reverencial “-tzin”, usado en palabras como “Juanito” o “Juan Dieguito”. Ese diminutivo no expresa únicamente cariño, sino también honor, dignidad y reconocimiento espiritual. A partir de esto, monseñor propone reinterpretar varias frases famosas del relato guadalupano.
- La frase tradicionalmente traducida como “¿No estoy yo aquí que soy tu madre?” en realidad tendría un sentido más profundo dentro de la cortesía indígena: “¿Acaso no estoy yo aquí que tengo el honor y la dicha de ser tu madre?”. Este detalle demuestra que la Virgen no se presenta desde una posición distante de superioridad, sino elevando la dignidad de Juan Diego mediante el lenguaje indígena de respeto y ternura. “Fue ese indio noble de la Santa Cruz”.
Que Antonio Valeriano escribiera el relato en náhuatl fue providencial, porque permitió conservar toda una carga simbólica y cultural que se perdería en una traducción estrictamente española. Muchos conceptos espirituales presentes en el Nican Mopohua todavía no han sido comprendidos del todo y que el idioma original sigue revelando nuevas dimensiones del acontecimiento guadalupano.
Podcast 15
Cómo de manera portentosa se apareció la perfecta Virgen Santa María, madre de Dios, nuestra reina, allá en el Tepeyac, nariz del monte, de renombre Guadalupe. Primero se dignó dejarse ver de uno humilde como Juan Diego y después se apareció su preciosa y amada imagen delante del recién electo obispo don Fray Juan de Zumárraga.
Nican Mopohua
- Es aquel relato escrito que nos cuenta lo sucedido en un pequeño cerro en el centro de la Nueva España. La presencia de la Virgen María no era la única manifestación de belleza en aquellas apariciones. En el relato nos dicen que Juan Diego escuchó cantar sobre el cerrito y que lo que sonaba era como el canto de variadas aves preciosas. Además parecía que el cerro le respondía.
La impresión de Juan Diego ante la divina presencia de la Virgen, el encuentro
- “Sobremanera suaves, deleitosos sus cantos, aventajaba a los del coyoltototl y del tzinitzcan y a otras aves preciosas que cantan”. Como dice monseñor Chávez, aquello era un verdadero paraíso ante el cual Juan Diego se vio completamente asombrado. Solo atinó a preguntarse: ¿Por ventura soy digno? ¿Soy merecedor de lo que escucho? Tal vez estoy solo soñando, quizás solamente lo veo como entre sueños. ¿Dónde estoy? ¿Dónde me veo?
- Es un nuevo Génesis, una nueva vida. ¿Dónde estoy? ¿Dónde me veo? En otra producción habla ‘quizás estoy soñando’. Siempre es algo sublime eso. ¿Acaso allá donde dejaron dichos los antiguos nuestros antepasados, nuestros abuelos, en la tierra de las flores, en la tierra del maíz, de nuestra carne, de nuestro sustento? ¿Acaso en la tierra celestial?.
- Ese encuentro con aquella hermosa dama debió provocarle a Juan Diego un sinfín de emociones y sensaciones y es que por la forma en la que se describe toda la escena cualquiera sentiría que se le sale el corazón.
“Mucho le maravilló cómo sobrepasaba toda admirable perfección y grandeza. Su vestido como el sol resplandecía, así brillaba, y las piedras y rocas sobre las que estaba como que lanzaban rayos. Como de jades preciosos, como joyas relucían, como resplandores del arcoíris en la niebla reverbera la tierra. Y los mezquites y los nopales y las demás variadas que allí se suelen dar parecían como plumajes de quetzal, como turquesas aparecía su follaje y su tronco. Sus espinas, sus espinitas, relucían como el oro”.
- En su presencia escuchó su venerable aliento, su venerable palabra, que era sumamente afable, extremadamente noble, como de quien lo atraía y le mostraba su amor. Entonces ella comenzó a hablar y le dijo: ‘Escucha, hijo mío, mi xocoyotito, Juanito’. Xocoyotito significa ‘el más chiquito’, ‘mi pequeño’. ‘¿A dónde te diriges?’”
Y él le contestó:
“‘Señora mía, reina mía, xocoyotita mía, allá llegaré, fíjate, a tu venerable casa en México Tlatelolco, a seguir las cosas de Dios que nos dan, que nos enseñan quienes son las imágenes del Señor, Señor nuestro, nuestros sacerdotes’.
- Hay personas en YouTube que dicen que Juan Diego no sabía con quién estaba hablando. Pero se equivocan. Juan Diego sabe con quién está hablando. Por eso Juan Diego se expresa diciendo ‘allá llegaré a tu venerable casa en México Tlatelolco’. Ahí está una doctrina donde se celebra misa especialmente los sábados y los domingos con los franciscanos. ‘Es su venerable casa’. Sí sabe con quién está hablando, con María, la madre de Jesús. Lo sabe perfectamente”.
- “Quienes son las imágenes del Señor, Señor nuestro, nuestros sacerdotes”. Para monseñor estas últimas palabras tienen un significado muy especial que nos comparte aquí. Cuando lo escuchamos los sacerdotes nos ponemos, cómo te diré, pues nos sentimos hasta mal. Porque somos imágenes del Señor.
- María se presenta ante Juan Diego de una forma bastante particular. Ella utiliza una serie de palabras que para él significaban mucho más de lo que cualquier español o nosotros podríamos imaginar.
Así le dice: Yo tengo el honor y la dicha de ser la madre del in nelli teotl, Dios de raíz y fundamento, Dios verdaderísimo Dios; ipalnemohuani, dador de vida, por quien se vive; teyocoyani, el creador de las personas; tloque nahuaque, el dueño de la cercanía y de la inmediación; ilhuicahua tlalticpaque, el dueño del cielo y de la tierra’
Para nosotros esta presentación puede sonar algo normal porque estamos habituados a pensar en ella partiendo de una idea ya concebida, pero monseñor entiende que las palabras que eligió la Virgen para presentarse a Juan Diego cobran una importancia única en todo el suceso Guadalupano por el contexto que la rodea.
La Virgen de Guadalupe está hablando en náhuatl. Ella no está tomando ninguna idolatría, que quede claro. Ella está tomando características que ya conocían los indígenas, especialmente Nezahualcóyotl, el rey sabio, rey de Texcoco, región a la que pertenecía Cuautitlán, lugar de nacimiento de Juan Diego, al igual que Tulpetlac donde vivió junto a su esposa y su tío
Nezahualcóyotl
Nezahualcóyotl era de cultura tolteca, lo que nos indica que Juan Diego, a pesar de tener muy marcada la influencia de la cultura mexica, su raíz cultural es tolteca también.
Los toltecas son los sabios, son los artesanos, son los que llegaron a grandes discusiones sobre quién era Dios. Nezahualcóyotl se juntaba con otro rey de Huejotzingo y hacían una especie como de congresos de oración y de conocer quién es Dios y cuál es el anhelo de todo indígena. Ella está tomando solamente las características, pero no está tomando esa idolatría que se le llama Ometéotl.
Se sabe que como resultado de esa cultura de diálogo y reflexión trascendental Nezahualcóyotl había llegado a creer en una divinidad suprema.
Nezahualcóyotl lo buscaba así:
“‘¿Dónde estás tú? ¿Por qué me has abandonado, dejado? ¿Podré llevar la flor de mi vida allá donde tú estás o se va a marchitar en mi mano? ¿Podré llevar la pluma de quetzal allá donde tú estás o se quebrará? ¿Dónde estás tú, ipalnemohuani? ¿Por qué me has abandonado? ¿Por qué me has dejado? ¿Por qué no te importo? ¿Dónde estás tú, tlalticpaque teyocoyani? Soy como un bodoque entre tus manos, que cuando quieras me destruyes, cuando quieras me aplastas, cuando quieras me tiras, cuando quieras me matas. ¿Dónde estás tú? ¿Y por qué me diste este corazón que palpita y al final de cuentas voy a morir? ¿Que no te importo? ¿Que no me amas? ¿Por qué no me muestras tu rostro? ¿Por qué no he de vivir contigo? ¿Por qué me abandonas? ¿Por qué me dejas? ¿Dónde estás tú? ¿Por qué me has abandonado?’”
Aquel sábado 9 de diciembre de 1531 la Virgen se aparece y se presenta dándole seguimiento a aquella oración de súplica que hacía Nezahualcóyotl: Yo soy María, la madre de Tloque Nahuaque, Ipalnemohuani, Teyocoyani, Ilhuicahua Tlalticpaque.
- Al presentarse ella misma ante el humilde Juan Diego, ¿a quién está exaltando? A Jesús. ‘Soy la madre del verdaderísimo Dios por quien se vive. Tengo el honor y la dicha de ser la madre del dador de vida por quien se vive. Soy la madre del creador de las personas.
- La Virgen de Guadalupe siempre está centrada en Jesucristo Nuestro Señor. Su imagen, lo más importante no es ella. No estoy diciendo que no es importante la imagen de la Virgen de Guadalupe. Lo más importante no es ella, es lo que lleva en el Inmaculado vientre. Lo central es Jesús en su Inmaculado vientre.
- Ella es madre de la Iglesia. Lo muestra a él, lo ensalza a él, al ponerlo de manifiesto lo ofrece a él, a todas las gentes, a él que es su amor persona’. No mi amor personal, mi amor persona, que es una persona. ‘A él que es mi mirada misericordiosa, a él que es mi auxilio, a él que es mi salvación’. Sí quiere su casita sagrada porque ella es madre de la Iglesia, pero en donde como centro no es ella, es Jesús. Al mostrarlo, al ensalzarlo, al ponerlo de manifiesto y sobre todo para ofrecerlo a él”.
“‘Mi amor persona, mi amor que es una persona, a él que es mi mirada misericordiosa. O sea la fuente de su amor, la fuente de su compasión, la fuente de su misericordia no es ella, la fuente es él, es él”.
- María se presentó como la madre de aquel Dios al que buscaba Nezahualcóyotl. Sin embargo, al comunicarse con Juan Diego, su proclamación de maternidad no se queda en eso. Ella también le dice:
“Porque en verdad yo me honro en ser tu madre compasiva, tuya y de todos los hombres que vivís juntos en esta tierra y también de todas las demás variadas estirpes de hombres”.
- La Virgen de Guadalupe desde el inicio, está diciendo que tiene el honor de ser su madre. Pero como que Juan Diego no… y eso nos pasa a todos los bautizados. Como que todavía no somos conscientes de esto. Necesitamos, perdón que lo diga de esta manera, una buena zarandeada para saber que ella es nuestra madre y eso vendrá después, la zarandeada, vas a ver. Pero por lo pronto ya le está diciendo: ‘Yo me honro en ser tu madre compasiva’. Y no solo de Juan Diego: ‘tuya y de todos los seres humanos que viven juntos en esta tierra’”.
- La idea de que la Virgen de Guadalupe fuera patrona y madre más allá del territorio mexicano no es algo que surgió hasta finales del siglo XX. Y por eso en 1746, ya hablaban de ella como patrona del universo. Ya se exclamaba que fuese patrona del universo. Está en el libro de Cayetano Cabrera.
El encuentro con la virgen
Para realizar lo que pretende mi compasiva mirada misericordiosa, anda al palacio del obispo de México y le dirás cómo yo te envío para que le descubras cómo mucho deseo que aquí me provea de una casa, me erija en el llano mi templo. Todo le contarás, lo que has visto, lo que has admirado, lo que has oído.
Juan Diego postrándose le respondió: Señora mía, niña mía, en verdad ya voy a realizar tu venerable aliento, tu venerable palabra. Juan Diego se dirige a la calzada al interior de la ciudad. Busca al recientemente llegado gobernante y sacerdote Fray Juan de Zumárraga, fraile de la orden franciscana. Juan Diego llega a la casa del sacerdote y les pide a los servidores del obispo que lo dejen encontrarse con él para contarle todo lo que ha visto y oído.
Después de un largo rato de espera, por fin le permiten pasar con Fray Juan de Zumárraga. El obispo recibe a Juan Diego y lo escucha, pero no le cree. Juan Diego sale de ahí triste por no haber conseguido el encargo de la Virgen. Se dirige de nuevo al cerro, al lugar donde se había encontrado con la Virgen.
Después de contarle que esperó mucho tiempo para entrar, que el obispo lo recibió amablemente y lo escuchó con atención, le compartió la respuesta del sacerdote:
“‘Pero por lo que me respondió, como que su corazón no lo reconoció, no lo tuvo por cierto’”.
Se refiere al mensaje de la Virgen. Y continúa Juan Diego:
“‘Me dijo: otra vez vendrás, aún con calma te escucharé bien. Aún desde el principio miraré la razón por la que has venido, lo que es tu deseo, lo que es tu voluntad. Bien en ello miraré’. Según me respondió, que piensa que tu venerable casa divina que quieres que aquí te hagan, tal vez yo nada más lo invento o tal vez no viene de tus venerables labios”.
Antes de que todo esto sucediera, Juan Diego tenía toda la disposición de ser el mensajero de su señora, pero debido a la respuesta del obispo las cosas cambian. Pero claro, no sin sentir algo de pena por la petición que ahora este le hace a ella.
“Pero vean por favor cómo le dice con tanta humildad, con tanta sencillez, con tanta ternura. Juan Diego se dirige ante la Virgen y esto es parte de su cultura. Todo lo que está por hablar Juan Diego en este momento es su cultura. Fueron sus ancianos quienes lo pusieron en su corazón”.
“‘Mucho te suplico, señora mía, reina xocoyotita mía, que alguno de los nobles estimados, que sea conocido, respetado, honrado, le encargues que conduzca, que lleve tu amable aliento, tu amable palabra para que le crea. Porque en verdad yo soy un hombre del campo. Soy mecápal, soy parihuela, soy cola, soy ala. Yo necesito ser conducido, llevado a cuestas. No es lugar de mi andar ni de mí detenerme allá donde me envías, virgencita mía, hija mía, mi chiquita, mi xocoyotita’”.
Tiene una ternura.
- Todos estos adjetivos que Juan Diego utiliza para describirse a sí mismo tienen un significado especial. “‘Soy cola, soy ala’. Eso significa: soy pueblo, soy pueblo sencillo. Así que eso de que fuese un noble, pues esto lo descarta totalmente.
Y la Virgen, con unas palabras al más puro estilo de una madre latinoamericana, le responde:
“‘Escucha, el más pequeño de mis hijos. Por cierto que no son escasos mis servidores, mis mensajeros, a quien cargue, que lleve mi aliento, mi palabra para que efectúen mi voluntad’.
Juan Diego, con mucho candor, le responde a la Virgen:
“‘Iré ya a cumplir tu voluntad, pero tal vez no seré oído y si fuera escuchado quizá no seré creído. Casi le dice: que conste. Pero en verdad mañana en la tarde, cuando se meta el sol, vendré a devolver a tu venerable aliento, tu venerable palabra’. Quién sé cuántas veces dice aliento y palabra. ‘Lo que me responda el gobernante sacerdote. Ya me despido de ti respetuosamente, hija mía, la más pequeña, mi muchachita, señora, niña mía’”.
Y todavía le dice:
“‘Descansa otro poquito’”.
Y luego él se fue a reposar a su casa.
- Ese “descansa otro poquito” que menciona Juan Diego lo dice obviamente porque se da cuenta que está embarazada. Se da cuenta de eso. Por eso hay un cansancio natural y por eso quiere que descanse.
Después de aquel diálogo entre la Virgen María y Juan Diego, el mensajero recobró su disposición para ir nuevamente con el obispo e insistirle en que se llevara a cabo la resolución de lo que pedía la Virgen.
Al día siguiente, que era domingo, Juan Diego se dirige a Tlatelolco a la doctrina y para asistir a misa. Saliendo de ahí va de nuevo a casa del obispo. Una vez más tuvo que esperar mucho tiempo para poder verse con el fraile y después de decirle todo otra vez, el texto nos dice que el gobernante obispo muchísimas cosas le preguntó, le investigó para poder cerciorarse dónde la había visto, cómo era ella.
Claro que cabe destacar la complicada posición en la que se encontraba el obispo.
- ¿Cómo poder creer a Juan Diego? Un obispo que tenía situaciones complicadísimas. La primera audiencia instaurada había sido catastrófica, ya cuando llegó la segunda audiencia las cosas calmaron, pero la primera audiencia ya lo había acusado con la corona de tantas situaciones en contra suya, que Diego de Delgadillo hasta lo quiso asesinar. Él se da cuenta de todas las idolatrías y de los sacrificios humanos y que hay que estar muy pendiente para que no haya ningún tipo de sincretismo.
- Como todo franciscano, venía a destruir el reino de Satanás. ¿Cómo creerle a un macehual, un indígena recién convertido y que apenas estaba formando en Tlatelolco, que la Virgen le hablaba? Válgame. Que quería edificar un templo y nada menos que en el lugar Tepeyac, donde antes había un templo a la diosa Coatlicue Tonantzin que había sido destruido en tiempos de la conquista. ¿Cómo creerle?
- Apesar de las complicaciones de la situación, monseñor, recordando las palabras del fraile, nos aclara una cosa muy importante sobre el obispo Zumárraga.
“Una cosa que es clarísima: jamás el obispo trató mal a Juan Diego, nunca. Fueron los criados quienes lo dejaban afuera y que no le facilitaban la entrada a ver al obispo. El obispo lo trata bien. Fíjate por favor cómo le responde el obispo: ‘Hijo mío, otra vez vendrás, aún con calma te oiré bien. Aún desde el principio miraré, consideraré la razón por la que has venido, lo que es tu voluntad, lo que es tu deseo’.
- No lo trata mal, lo trata con mucho respeto, con mucho cariño. ‘Otra vez te escucharé’, le dice”.
Ahora, en su segundo encuentro, el obispo ya no solo escucha a Juan Diego pacientemente sino que le hace un encargo él también. Este gesto que podría pasar sin llamarnos la atención, monseñor Chávez lo considera lo suficientemente interesante como para detenerse a reflexionar sobre él.
Cuando va nuevamente a ver al obispo y también ante las dificultades de los criados que le ponen, es cuando le piden una señal. Es cuando Fray Juan de Zumárraga le pide una señal y cuando le pide una señal, el obispo está convirtiendo a Juan Diego también en su mensajero.
- Así que Juan Diego se vuelve mensajero e intercesor de María de Guadalupe y con María de Guadalupe embarazada de Jesús, es intercesor, mensajero de Jesús, su aliento, su palabra. Y ahora resulta que el obispo le pide una señal. En ese momento Juan Diego también es intercesor, mensajero del obispo.
En esta ocasión el obispo mandó a algunos de sus servidores para que siguieran a Juan Diego esperando que vieran algo que le sirviera para corroborar si era verdad o no todo lo que él decía. Pero al seguirlo, estos le perdieron el paso. Así es que regresaron con el obispo molestos y se dieron a la tarea de levantarle falsos y meterle ideas en la cabeza para que no le creyeran nada a Juan Diego si se atrevía a volver.
Mientras tanto, Juan Diego se encontró con la Virgen una vez más. Después de hacerle saber que el obispo le había encargado una señal para creerle todo lo que le decía, ella le contestó:
“‘Bien está, hijito mío. Volverás aquí mañana para que lleves al obispo la señal que te ha pedido. Con eso te creerá y acerca de esto ya no dudará ni de ti sospechará’”.
Cuando llega cerca del Tepeyac se acordó de la famosa señal. La madrugada, alrededor de las 2:40,dice:
“‘No, no puedo, no puedo atender a la Virgen María, no puedo, no puedo’”.
- Recordemos que en ese momento él todavía no la conoce con el nombre de Guadalupe, ya que eso se sabrá hasta más adelante, cuando su tío aparece en la historia. Así que Juan Diego dice con ese candor:
“‘Ya sé, le doy la vuelta al cerro y así la Virgen no me ve’”.
Una solución algo ingenua de parte de Juan Diego. Le da la vuelta y la Virgen lo ataja. Eso me gusta.
“Y lo atajó”.
Y lo primero que pregunta la Virgen es:
“‘Hijo mío, el más pequeño, ¿qué pasa? ¿A dónde vas? ¿A dónde te diriges?’”.
Y fíjate lo que contesta. Juan Diego contesta lo primero que se le ocurre:
“‘Mi jovencita, hija mía, la más pequeña, mi xocoyotita. Ojalá estés contenta. ¿Cómo amaneciste? ¿Acaso sientes bien tu amado cuerpecito, señora mía, niña mía?’”.
“‘Con pena angustiaré tu rostro, tu corazón. Te hago saber, muchachita mía, que está muy grave un servidor hijo tuyo, eh, servidor tuyo, tío mío. Una gran enfermedad se le ha sentado. Seguro que pronto va a morir de ella y ahora iré deprisa a tu venerable casa, a tu venerable casa de México’. Sabe con quién está hablando. ‘A llamar a alguno de los amados… ah caray… de nuestro Señor, a uno de nuestros sacerdotes para que vaya a confesarlo y a dejarlo preparado’”.
Y le dice las palabras más terribles del Nican Mopohua:
“‘Porque en realidad para esto nacimos los que vinimos a esperar el trabajo de nuestra muerte’”.
Ante aquella última expresión de desesperanza que externó, la Virgen María le regala a Juan Diego y de paso a nosotros unas de sus más bellas palabras:
“‘No tengas miedo. ¿Acaso no estoy yo aquí que tengo el honor y la dicha de ser tu madre? ¿No estás bajo mi protección y resguardo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría?’”.
Se lo está diciendo a Juan Diego y no por el tío sino también por él.
“‘¿No estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa?’”.
- Más allá del significado de aquellas palabras, el contexto en el que se dieron a Juan Diego, que viene todo angustiado, triste, llorando. Y ella quería su casita sagrada precisamente en el llano donde ella lo atajó, donde bajó y lo atajó. Y le dice estas palabras.
- Juan Diego es el primer peregrino de esa casita sagrada que tanto anhela la Virgen de Guadalupe.
- Es un que ninguna otra cosa te aflija, que no te inquiete, que no te acongoje la enfermedad de tu tío porque de ella no morirá. Por ahora ten por cierto que ya sanó’”.
Cuando Juan Diego escuchó que su tío ya estaba bien, él tiene nuevamente su fe, esperanza de que el amor triunfa nuevamente. Se tranquilizó.
Dice el Nican Mopohua:
“‘Bien con ello se apaciguó su corazón’”.
Y le suplicó inmediatamente que lo enviara como mensajero a ver al gobernante obispo, a llevarle su señal de comprobación para que él le creyera.
- Hubo insistencia de la Virgen para que Juan Diego sea su mensajero, incluso al grado de interceder por la salud de su tío para que este no fuera un pretexto para Juan Diego. Aquí hay muchas consideraciones que tenemos que ver. La Virgen Santísima de Guadalupe le sigue rogando, le sigue pidiendo, le sigue suplicando a un laico que sea su intercesor.
Podcast 16
Cada civilización que podemos estudiar está llena de sus propios simbolismos, llenos de ricos significados para el pueblo en cuestión. Estos símbolos suelen ser parte fundamental de la cultura y la identidad de la gente que los adopta. Antiguamente, lo más común era encontrarlos solamente relacionados con la espiritualidad y religiosidad. Sin embargo, hoy en día es fácil encontrar en cualquier país símbolos que enriquecen su identidad sin que necesariamente pudiéramos pensar que tienen algo que ver con sus creencias, pero que de algún modo sí son parte de una manifestación de religiosidad en la vida de aquellas personas que los adoptan.
- El conocimiento de estos símbolos dentro de una cultura es fundamental para poder comprenderla y comunicarse con sus integrantes de una mejor forma. La Virgen de Guadalupe que, al aparecersele a Juan Diego, tuvo la delicadeza de hablarle con sus palabras, sus gestos y todo el contexto en el que se presentó, utilizando símbolos culturales que para cualquier español podrían pasar desapercibidos, pero que para Juan Diego y cualquier otro indígena decían todo lo que tenían que decir.
- “¿Ya escuchaste?”. Y es que es brutal. “Mi aliento, mi palabra”. Estamos hablando de ese nuevo Génesis. Estamos hablando de ese aliento de Dios a través de la Virgen de Guadalupe. Estamos hablando de la palabra que es Jesús en la Virgen de Guadalupe.
- Ella se presenta no para vanagloriarse, sino para presentarle al pueblo indígena a su hijo. Incluso lo expresa abiertamente cuando dice: “Mucho quiero, mucho deseo que aquí me levanten mi casita sagrada, en donde lo mostraré, lo ensalzaré al ponerlo de manifiesto, lo entregaré a las gentes, a él que es mi amor persona, a él que es mi mirada compasiva, a él que es mi auxilio, a él que es mi salvación”. Lo que ella tanto anhela es escuchar el llanto y la tristeza del pueblo indígena para remediar, para curar todas sus diferentes penas, sus miserias, sus dolores.
- Las apariciones marianas siempre causan dudas, sospechas y cuestionamientos, y no es fácil asimilar que sucedan ni aceptar su porqué, el cual parece ser una preocupación de una madre que se siente honrada de saberse madre de todos los hombres que viven juntos en esta tierra y de todas las demás variadas estirpes de hombres.
México y la Virgen
- Para el indígena, México no es un país sino que es de donde surge el altar del cosmos; en su cosmovisión religiosa, los sacrificios y ofrendas eran necesarias para mantener a flote todo el cosmos, para que el sol pudiera romper las tinieblas de la noche y pudiera continuar el universo con vida.
- México significa el ombligo de la luna o en medio de la luna, significado que hace eco en la aparición de la Virgen María, quien viene en medio de la luna, en el ombligo de la luna, portando y sustentando a Jesucristo en su inmaculado vientre a través del ombligo y el cordón umbilical, representando el portento de la vida del cosmos para el mundo entero antes, en y después de los que vendrán.
- María misma da testimonio de aquella libertad que Dios le ha otorgado a todo ser vivo para que decida dejarse amar y amar a través de esa misma libertad; se necesita la libertad de ella al decir “soy la esclava del Señor hágase en mí según tu palabra”, pues no basta solo la elección de Dios.
- En esa casita sagrada ella escuchará su llanto y su tristeza para remediar y curar todas sus diferentes penas, miserias y dolores, deseando ese lugar para ofrecer a su amor persona que es Jesús, ofreciéndose también ella misma en Jesús como la fuente de esa madre compasiva y mirada misericordiosa.
Fray Sagahún
- La postura radical de Fray Bernardino de Sahagún, quien afirmaba en sus escritos que todos los ancestros y abuelos indígenas debían irse al infierno debido a sus prácticas idolátricas.
- Esta postura histórica de los misioneros españoles, enfocada en condenar el pasado prehispánico para asegurar la salvación de los nativos, contrasta profundamente con la narrativa del Nican Mopohua, debilitando la teoría de que el texto fue creado por los mismos evangelizadores.
- Debemos entender que esto lo decía el fraile porque en aquella época la mayor preocupación de los religiosos era que los indígenas alcanzaran la salvación, cosa que era muy complicada de lograr ya que gracias a las enseñanzas de los ancianos el pueblo indígena se había habituado a ellas, a los sacrificios humanos, a la idolatría, a Satanás, al demonio.
- Sahagún así lo dice en su libro, que los ancianos deberían de irse al infierno. Monseñor Chávez pone todo esto sobre la mesa porque encuentra en ello una relación directa con el argumento en contra de la idea de que todo esto es una narración española.
- Juan Diego habla: “¿acaso allá donde dejaron dichos los antiguos, nuestros antepasados, nuestros abuelos?”.Juan Diego era el que iba al catecismo, a la doctrina de los franciscanos, Juan Diego era ya bautizado; cómo es que Juan Diego no dice “¿acaso allá en el paraíso que los franciscanos muy amablemente me enseñaron en la doctrina los sábados a las 9 de la mañana?”. No dice eso, dice “de nuestros antepasados, nuestros abuelos”, así es, los mismos abuelos a los que Sahagún quería al infierno, y ahora resulta que las palabras de Juan Diego le recuerdan al anciano que es su autoridad, que es su verdad, que es su sostén, que es su sabiduría.
- El Concilio Vaticano II le presentó al mundo, aquello que los padres conciliares llamaron las semillas del verbo sembradas en cada cultura a lo largo de la historia.
- ¿Qué está haciendo la Virgen de Guadalupe desde este ambiente guadalupano, este romper el alba, este comienzo algo nuevo? Está tomando lo bueno y verdadero de la cultura indígena representada por los ancianos y llevarlo a la plenitud en Jesucristo nuestro Señor.
- La Virgen de Guadalupe, se está metiendo hasta las entrañas del indígena por decirlo de alguna manera, y con razón nosotros tenemos el amor a la Virgen de Guadalupe en el ADN, en la sangre, en nuestra raíz, así se está metiendo la Virgen de Guadalupe con Jesucristo nuestro Señor: “¿dónde estoy, dónde me veo? ¿acaso allá donde dejaron dichos los antiguos, nuestros antepasados, nuestros abuelos? Xochitlalpan, en la tierra de las flores”.
- Si se lee a Sahagún nos damos cuenta que la manera de hablar del paraíso para los indígenas es precisamente la tierra de las flores, Xochitlan, todo para el indígena son las flores, florido.
Nican Mopohua
- El Nican Mopohua es un documento pequeño.
- Apenas tiene alrededor de 16 páginas.
- Sin embargo en los 209 puntos que lo integran podemos encontrar una cantidad enorme de información, datos históricos, simbolismos religiosos, mensajes proféticos y un montón de curiosidades.
Uno de los puntos que considera más relevantes en torno a los simbolismos que este hermoso documento incluye, y es esto: Juan Diego oyó cantar sobre el cerrito como el canto de muchos pájaros finos.
- Hay que darse cuenta cómo el canto no está diciendo que es el canto de los pájaros finos sino “como, como el canto”, expresión que podríamos relacionar con la manera en la que se habla sobre el Espíritu Santo, el espíritu creador que actúa en el Génesis como paloma, como fuego, siendo algo que no hay forma de describirlo y se acerca uno a lo que pudiera ser como el canto de muchos pájaros finos.
- Los pájaros y las plumas eran símbolos sumamente importantes para los indígenas, y al cesar sus voces, como que el cerro le respondía sobremanera suaves, deleitosos, sus cantos sobrepujaban, es decir, iban más allá al del coyotl y del zenzontle y al de otros pájaros finos; estamos hablando de algo impresionantemente.
- Este cantar de las aves cobra una gran relevancia en el contexto de las apariciones ya que, como menciona Fray Bernardino de Sahagún en la página 16 de su libro Historia General de las Cosas de Nueva España, los indígenas creían que el escuchar a los pájaros más bellos de alguna forma anunciaban a la divinidad misma, así que estamos ante la verdad de Dios.
Las Flores
La Virgen de Guadalupe quiso comunicar con sus apariciones más allá de sus palabras, está tomando precisamente lo más importante para el indígena, no solamente con el color verde del cerro sino además las flores, recordando que flor y canto significan la verdad divina.
- Son parte de la señal, que crecieron donde están esos cantos en la tierra del maíz; la tierra del maíz para el indígena es su sustento, así como lo dice, de nuestra carne, de nuestro sustento, es decir lo que somos, ¿acaso en la tierra celestial?
- En la cosmovisión indígena, el paraíso o la tierra celestial es concebida y descrita precisamente como la tierra de las flores, conocida en náhuatl como Xochitlan o Xochitlalpan.
- El hecho de que las flores de la señal crecieran milagrosamente en lo alto de un cerro que normalmente era árido, pedregoso y salitroso, representó para Juan Diego la transformación de un lugar muerto en un verdadero paraíso viviente.
- Estas flores brotaron justamente en el sitio donde antes se escuchó el canto de los pájaros finos, uniendo ambos elementos para comunicar la presencia de la divinidad misma a través de la naturaleza.
FUENTES
- Video Secretos del Tepeyac La verdad de Juan Diego y la Virgen de Guadalupe | Podcast 14 publicado en la página Instituto Superior de Estudios Guadalupanos ISEG. Sitio web: https://www.youtube.com/@guadalupecodice
- Video Secretos del Tepeyac La verdad de Juan Diego y la Virgen de Guadalupe | Podcast 15 publicado en la página Instituto Superior de Estudios Guadalupanos ISEG. Sitio web: https://www.youtube.com/@guadalupecodice
- Video Secretos del Tepeyac La verdad de Juan Diego y la Virgen de Guadalupe | Podcast 16 publicado en la página Instituto Superior de Estudios Guadalupanos ISEG. Sitio web: https://www.youtube.com/@guadalupecodice

