Módulo 2. 5 – Diplomado – La Verdad de Guadalupe – Instituto Guadalupano – Apuntes M. Izaguirre.
12 – Septiembre – 2022

Nombre de la Virgen
- Es el cauce del Río de Luz, porque el río, como agua y luz, es Jesús. Ella es el cauce.
- Se traduce válida y verdadera como “río de grava negra”.
- Se debe profundizar en lo que significa, porque de otro modo parece incoherente. ¿Cómo puede ser un río de grava? Pero, al comprenderlo, vemos que se trata del cauce, del lecho que conduce el agua viva, que es Jesús.
- Luis Becerra Tanco, pero es importante señalar que él se equivoca al proponer que supuestamente no se dijo “Guadalupe”, sino un nombre indígena. Fue él quien inició esta discusión, argumentando que en el vocabulario indígena no existían la G ni el sonido de la D. A partir de ahí surgió la idea de que Juan Bernardino habría pronunciado otra cosa y que los españoles, incapaces de pronunciar correctamente ciertas palabras náhuatl, terminaron diciendo “Guadalupe”. Sin embargo, eso no tiene fundamento. Es cierto que en náhuatl no existían esos sonidos, pero Juan Bernardino fue bautizado en 1524. Conocía perfectamente su nombre de pila, Bernardino, y llamaba a su sobrino Juan Diego. Es decir, aunque esos sonidos no pertenecieran originalmente al náhuatl, él ya los utilizaba en los nombres cristianos que conocía. Además, el sonido de la G con la U sí podía reproducirse sin dificultad. Basta pensar en palabras como “aguacate” o “Teotihuacán”. Ahí está presente ese sonido. Por lo tanto, a Juan Bernardino no le habría resultado difícil escuchar o pronunciar el nombre Guadalupe. Este error se ha repetido una y otra vez. Lo encuentras en internet constantemente, pero sigue siendo un error originado por Luis Becerra Tanco en 1675. Hay que añadir también que los españoles siempre la llamaron Guadalupe y los indígenas también siempre la llamaron Guadalupe, y se prueba en las Informaciones Jurídicas de 1556, los españoles intentan cuestionar la devoción, pero el nombre Guadalupe ya está plenamente establecido. Si hubiera existido otro nombre auténtico, ese habría sido el momento de mencionarlo. También están las Informaciones de 1666, donde los ancianos indígenas hablan de ella como Guadalupe. No existe evidencia de otro nombre.
Ecclesia en America
Lugares de encuentro con Cristo
12. Contando con el auxilio de María, la Iglesia en América desea conducir a los hombres y mujeres de este Continente al encuentro con Cristo, punto de partida para una auténtica conversión y para una renovada comunión y solidaridad. Este encuentro contribuirá eficazmente a consolidar la fe de muchos católicos, haciendo que madure en fe convencida, viva y operante.
Ecclesia in America, número 12, página 21.
María es aquella que conduce. Es la que lleva a Jesús y la que nos lleva a nosotros hacia Jesús. Por eso encaja perfectamente la imagen del cauce o del río de grava negra. Ella conduce hacia Cristo.
“La Iglesia en América desea conducir a los hombres y mujeres de este continente al encuentro con Cristo, punto de partida para una auténtica conversión y para una renovada comunión y solidaridad. Este encuentro contribuirá eficazmente a consolidar la fe de muchos católicos para que madure en una fe convencida, viva y operante”.
Ecclesia in America, número 12, página 21.
- Este documento Contiene expresiones muy valiosas sobre la Iglesia, la comunidad, el Espíritu Santo, María y Guadalupe.
- El texto señala que en América la piedad popular es una auténtica expresión de la fe católica. No la desprecia ni la considera algo menor. Existe en ella una profunda intuición espiritual.
Quizá muchas personas sencillas no tengan grandes estudios ni una formación académica compleja, pero poseen una sabiduría nacida del amor y de la fe.
El amor
Porque el amor no se reduce únicamente al conocimiento intelectual. Cuántas personas muy preparadas han fracasado en sus relaciones humanas. No por falta de inteligencia, sino porque amar implica entrega, misericordia, paciencia y solidaridad.
- San Pablo lo expresa magistralmente en la Primera Carta a los Corintios “El amor es paciente, el amor todo lo soporta”.
- El amor exige algo más profundo que el simple conocimiento. Por eso vemos que muchas veces las relaciones se rompen con facilidad. Hoy en día se enfrentan dificultades para mantenerse unidas.
- Esto no ocurre solamente entre los laicos. También sucede entre los sacerdotes. Permanecer fiel durante décadas a una vocación requiere constancia, entrega y una profunda vida espiritual.
- Todo es una misericordia de parte de Dios, porque uno se equivoca a cada momento, igual que sucede en el matrimonio. Pero se sigue adelante, se sigue adelante y se sigue adelante. No es nada fácil.
“Ya que en América la piedad popular es expresión de la fe católica y muchas de sus manifestaciones han asumido formas religiosas autóctonas”.
Ecclesia in America. (22 de enero, 1999)
- No se pueden despreciar los signos hermosos que tiene nuestro pueblo cuando busca ayudar a su familia y proteger a sus hijos, porque en el fondo existe un deseo auténtico de amor y cuidado.
- Es oportuno destacar la posibilidad de sacar de ellas, con clarividente prudencia, indicaciones válidas para una mayor evangelización. Eso es lo que realiza la Virgen de Guadalupe: purificar todo aquello y conducirlo hacia Jesucristo.
- Necesitamos los signos visibles y sensibles. El primero que sabe esto es Dios. Por eso se encarna. Se hace hombre verdadero y Dios verdadero para que podamos verlo, escucharlo, contemplarlo y acercarnos a Él.
- Con clarividente prudencia, indicaciones válidas para una mayor evangelización. Ello es especialmente importante entre las poblaciones indígenas para que las semillas del Verbo presentes en sus culturas lleguen a su plenitud en Jesucristo.
Ser indígena, mestizo y Guadalupe
Aquí se refiere particularmente a los pueblos indígenas. Y, pensándolo bien, todos tenemos algo de herencia indígena. Gracias a Dios por ello.
Manifiestan una manera de ver el mundo.
Pueblos llenos de color. Si uno entra en muchos templos de otras culturas, predominan los tonos blancos, beige o grises. En cambio, nuestros templos están llenos de colores vivos, flores, imágenes y expresiones artísticas.
Lo mismo sucede con las artesanías. Basta contemplar los tejidos de Guatemala, de Puebla o de tantos lugares de América Latina para quedar maravillado por la riqueza de sus colores y diseños.
Somos una cultura que expresa la belleza a través del color.
“El rostro mestizo de la Virgen de Guadalupe fue ya desde el inicio en el continente un símbolo de evangelización”.
Ecclesia Número 70, página 124.
- San Juan Pablo II nos remite claramente a los primeros años posteriores a las apariciones. El color moreno de la Virgen permite que muchos se reconozcan en ella. Ese rostro mestizo se convierte en un puente de encuentro.
- Además, ese rostro no podría entenderse sin el mestizaje. En 1531 apenas comenzaban a surgir las primeras generaciones mestizas, muchas veces rechazadas tanto por españoles como por indígenas.
- Por eso la imagen de Guadalupe tiene una fuerza extraordinaria. Muestra una realidad nueva que estaba naciendo.
- También ayuda a comprender la obra de Miguel León Portilla, especialmente cuando habla de “La tinta negra y roja”. Ese título significa sabiduría. Para los antiguos nahuas, la tinta negra y roja representaba el conocimiento verdadero.
- Gran parte de esa sabiduría se transmitía mediante cantos y poemas. Los llamados “Cantares Mexicanos” servían para conservar y memorizar la enseñanza de generación en generación.
Santa María de Guadalupe aparece entonces como modelo perfecto de evangelización. ¿Cómo podemos entenderlo?
De dos maneras.
La primera: toma lo bueno y verdadero que Dios ya sembró en el corazón de las personas y lo conduce a su plenitud en Jesucristo.
La segunda: no solamente recoge esas semillas, sino que pone a Jesucristo en el corazón de cada persona.
- El Papa Francisco también habla de las “semillas del Verbo”. Es decir, aquello que Dios ya sembró en cada ser humano. También podemos llamarlo el anhelo profundo de vida, de verdad, de amor y de plenitud que existe en todo corazón humano.
Esos anhelos encuentran su cumplimiento definitivo en Jesucristo.
Las semillas del Verbo
- Son aquello que tanto anhelas: felicidad, plenitud, salud y, espiritualmente.
- La esperanza de que, cuando llegue el momento de la muerte, puedas encontrarte con la vida plena y eterna.
- Ese es el anhelo de vida que brota de nuestro corazón. Porque Dios sembró algo eterno en tu corazón.
¿Y qué es lo que brota del corazón indígena?
“¿Dónde vives, oh Dios dador de vida? Yo te busco. Algunas veces yo, poeta, por ti estoy triste, aunque solo procuro alegrarte. Aquí, donde llueven las blancas flores, las preciosas flores en medio de la primavera, en la casa de las pinturas, yo solo procuro alegrarte”.
Por eso, cuando hablan de flores, en realidad están diciendo:
“Cómo quisiera poseer la verdad divina. Cómo quisiera estar contigo, Dios mío. Que tú seas mío y yo tuyo. Que contigo pueda afrontar cualquier dificultad. Que tú seas el verdadero Dios por quien se vive”.
Ese es el anhelo profundo del corazón humano.
- Los grandes santos, las grandes místicas y los grandes maestros espirituales expresan exactamente lo mismo.
- Visto desde la óptica indígena, ese deseo de estar en Dios, de encontrar en Él protección, refugio, salud y alegría, se manifiesta mediante las flores y el canto.
- Por eso, en diciembre, tantos indígenas desean cantarle, bailarle y llevarle flores a la Virgen. Llegan con sus ofrendas, con sus cantos y con sus mariachis porque expresan así el anhelo profundo de su corazón.
Joaquín Alliende Luco, quién durante la reunión de Puebla con San Juan Pablo II, tuvo una participación importante en la redacción de las referencias a la Virgen de Guadalupe presentes en el Documento de Puebla.
Fue también Joaquín Alliende quien invitó al Padre Eduardo Chavéz a participar en los encuentros relacionados con la visita del Papa Benedicto XVI a Aparecida, en Brasil, para hablar nuevamente sobre la Virgen de Guadalupe.

No ha existido en toda la historia de la Iglesia una conversión más grande que la que se produjo a través de la Virgen de Guadalupe. Eso es un hecho.
La misión de los franciscanos estaba encaminándose al fracaso. Esto puede comprobarse históricamente. Las cartas dirigidas al rey diciendo que los querían matar a todos los nativos y que estaban pensando seriamente en regresar a CastillaFray Toribio de Benavente Motolinía, registró esto. Ahí aparece esa expresión porque tenía razón: los misioneros se encontraban en una situación extremadamente difícil.
Personas ya bautizadas, cristianos que se suponía eran católicos, apostólicos y romanos, querían matar a sus propios misioneros.
Y existe una notable coherencia entre lo que dice Motolinía y lo que expresa Fray Juan de Zumárraga.
Zumárraga llega a afirmar, en esencia:
“Desnuden los altares, consuman el Santísimo y abandonemos esta Ciudad de México. Que esta ciudad se quede sin Dios”.
Son palabras durísimas.
Y resulta impresionante la coincidencia entre ambos testimonios. Estamos hablando de las máximas autoridades eclesiásticas del momento: los principales misioneros y el propio obispo.
Zumárraga incluso escribe:
“Provea Dios con remedio de su mano, porque la tierra está en punto de perderse totalmente”.
Por eso es válido afirmar que necesitamos nuevamente la presencia de la Virgen de Guadalupe entre nosotros. No porque tenga que aparecer otra vez físicamente, sino porque debemos hacer presente su mensaje.
Todo esto no fue solamente para 1531. Es un mensaje para todos los tiempos y para todos los lugares.
Eso es lo que continúa haciendo la Santísima Virgen de Guadalupe. La Virgen se dirige a un indígena, a un laico, a San Juan Diego, y le dice que todo debe ser aprobado por el obispo. Le pide que comunique al obispo todo lo que ha visto y escuchado. Y la construcción de la casita sagrada dependerá de la aprobación del obispo. Si es necesario volver a verlo, se vuelve a verlo. Si es necesario presentar una señal, se presenta una señal. Pero no se realiza aquello que ella tanto desea sin la aprobación del obispo.
Eso es extraordinario.
Precisamente ella se somete a la autoridad de aquel obispo que había sido insultado, humillado y rechazado.
La Madre del verdaderísimo Dios por quien se vive se somete a la autoridad legítima del obispo.
Qué diferencia tan grande existe entre la verdad de Dios y nuestros propios intereses.
Porque muchas veces no adoramos a Quetzalcóatl ni a los antiguos ídolos, pero tenemos otros. El dinero. El poder. La ambición. El deseo de controlar la vida de los demás. Entonces surge una pregunta incómoda:
¿Quién tenía peores ídolos?
¿Los indígenas o los españoles?
El mensaje de Guadalupe sigue siendo actual.
Hoy encontramos otros ídolos:
- La droga.
- La violencia.
- El secuestro.
- La corrupción.
Por eso resuenan las palabras de Jesucristo:
“No teman a los que matan el cuerpo”.
Lo verdaderamente grave es aquello que puede alejarnos de Dios y privarnos de la vida eterna.
“No permitamos que nos arrebaten la entrada al cielo”.

