Módulo 4. 3 – Diplomado – La Verdad de Guadalupe – Instituto Guadalupano – Apuntes M. Izaguirre.
Clase 23 – Enero – 2023
El Acontecimiento Guadalupano y el Debate Histórico
- Es fundamental distinguir entre las «apariciones» y el «acontecimiento guadalupano».
- Cuando se habla estrictamente de las apariciones, se hace referencia al periodo comprendido entre el 9 y el 12 de diciembre de 1531, excluyendo el día 11, en el cual no se registraron apariciones. Este concepto abarca únicamente los momentos de los encuentros y la impresión de la imagen en la tilma ante el obispo fray Juan de Zumárraga.
- El término acontecimiento guadalupano es mucho más amplio, ya que engloba el contexto de la mentalidad indígena, la visión europea, la coyuntura histórica del siglo XVI y las consecuencias sociales y religiosas posteriores, manifestadas en las conversiones masivas. En lengua náhuatl, este magno suceso se expresa con la frase Huei tlamahuiçoltica, que significa «El gran acontecimiento», título que el vicario Luis Lasso de la Vega utilizó en su publicación en náhuatl de 1649.
A lo largo de la historia, la historicidad del suceso ha enfrentado severas críticas documentales.
- En el siglo XIX, Joaquín García Icazbalceta estructuró una postura en contra de las apariciones sin un análisis minucioso palabra por palabra del texto original del Nican Mopohua, lo que derivó en interpretaciones imprecisas.
- En una línea crítica similar se inscriben posturas contemporáneas que guardan paralelismo con los argumentos presentados en 1794 por el cronista Juan Bautista Muñoz, quien negó la veracidad de los hechos y desestimó los testimonios aduciendo que solo existían rumores y papeles menores, a pesar de que la evidencia demuestra la existencia de manuscritos clave desde el siglo XVI. Historias recientes publicadas por investigadores como Antonio Rubial y Gisela von Wobeser insisten en estas contradicciones e retoman las tesis escépticas formuladas originalmente por Edmundo O’Gorman.
- O’Gorman sostuvo la hipótesis de que la ermita del Tepeyac ya existía antes de la llegada del obispo Zumárraga y que la imagen de la Virgen de Guadalupe fue colocada allí posteriormente. No obstante, si la ermita hubiese preexistido, los únicos con la autoridad legislativa para construirla habrían sido los franciscanos, quienes gozaban de la Bula Omnímoda (otorgada por el papa Adriano VI en 1522). Esta postura entra en contradicción con la información histórica de 1556, que demuestra la abierta renuencia y oposición de la orden franciscana hacia el culto de dicha ermita, llegando a exigir que se le cambiara el nombre. Crónicas posteriores, como las de fray Jerónimo de Mendieta, señalaron que el emplazamiento del Tepeyac era inadecuado y propusieron, de manera retrospectiva, que se debió haber edificado en Chapultepec.
- Desde una perspectiva geográfica y pastoral, los misioneros del siglo XVI establecían sus centros de evangelización en zonas densamente pobladas y con alta actividad comercial, como Tlatelolco, donde fundaron el Colegio de la Santa Cruz, o en regiones con fuerte arraigo de cultos nativos, como Cuautitlán. ElTepeyac, por el contrario, carecía de caminos transitables y consistía en un terreno accidentado donde los cauces pluviales descendían durante el invierno, lo que refuerza la noción de que el establecimiento del santuario en ese sitio específico obedeció al suceso guadalupano y no a una planificación estratégica de las órdenes religiosas.
- Respecto a la biografía de Juan Diego Cuauhtlatoatzin, las fuentes señalan que al momento de las apariciones en 1531 contaba con aproximadamente 57 años de edad, una longevidad avanzada para los estándares de la población indígena de la época, donde los 52 años marcaban el inicio de la ancianidad. Aunque existen registros coloniales sobre descendientes que ingresaron al Convento de Corpus Christi en la Ciudad de México afirmando ser nietas en quinta generación de Juan Diego, la escasez de documentación civil y parroquial de la primera mitad del siglo XVI mantiene abiertas diversas interpretaciones historiográficas sobre su genealogía exacta.

Las fuentes primigenias y la cápsula del tiempo
Las fuentes primigenias del conocimiento del evento guadalupano son tres cosas que no se les deben olvidar: la tradición oral, la imagen y los signos de los tiempos.
Al principio esto fue como una gran ola de conocimiento que todo el mundo sabía, dándose cuenta de los huracanes, terremotos y eclipses en torno al 12 de diciembre. Algunos quisieron guardar este suceso en una cápsula del tiempo con caracteres latinos y sonido náhuatl, no para divulgarlo masivamente en ese momento, sino para proteger la riqueza exacta del acontecimiento.
Miguel Sánchez y la evidencia del testamento
Los documentos originales no se necesitaban tanto al principio porque la gente ya lo sabía todo por la tradición y la imagen, pero con los siglos eso se fue perdiendo. El primero que publica sobre esto en 1648 es Miguel Sánchez, quien aclara que buscó papeles con perseverancia y los encontró, sumados a la tradición que tenía a su favor. Un punto fundamental es que en su testamento él pide ser enterrado en la ermita, lo que demuestra que no inventó nada, pues de lo contrario se habría estado excomulgando al elegir sepultarse en un lugar falso y fuera de tierra sagrada.
El verdadero significado de ser criollo
Hay que tener mucho ojo con los términos porque ser criollo en el siglo XVI o XVII no tiene nada que ver con buscar la independencia, sino simplemente con el hecho de haber nacido aquí. Es como el que nace en Querétaro y es queretano, pero eso no significa que por su origen ya quiera separarse o independizarse de la capital. Al decirle a la Virgen que es criolla, lo que están afirmando es que no la trajeron de Extremadura en España, sino que es una mujer judía que nació en esta tierra.
David Brading
El historiador inglés David Brading plantea las cosas de una manera incompleta al afirmar que el clero propagaba el culto porque buscaba un fundamento autónomo para su Iglesia y su patria. Ese concepto de autonomía no encaja con el evento guadalupano original, ya que en ese siglo éramos la Nueva España y uno de los primeros en inscribirse como guadalupano fue el propio rey de España. A Brading se le olvida por su visión inglesa que esta devoción no fue un símbolo de separación, sino que unió por igual a indios, criollos, mestizos y también a los españoles.
La información de 1556 y la devoción de los españoles
- En las actas de la Información de 1556 queda clarísimo que quienes empezaron a ir en masa a la ermita del Tepeyac fueron precisamente los españoles. Al provincial franciscano fray Francisco de Bustamante lo que realmente le pesaba y le molestaba era que los españoles, que antes iban una vez al año, ahora querían ir tres, cuatro, cinco o las veces que hiciera falta. El documento demuestra que se desataron grandes muchedumbres de españoles visitando el sitio, contradiciendo la idea de David Brading de que al principio el culto era exclusivo de los indígenas o de un patriotismo criollo separado.
- El discurso del historiador inglés David Brading no cuaja y se contradice solo cuando analizamos los propios milagros descritos en la obra de Miguel Sánchez. Resulta que casi todos los primeros milagros adicionales que menciona atañían a más españoles y a ricos que a los propios indígenas del lugar. Si la devoción estaba uniendo a ricos y a pobres en una veneración común, y los más ricos de la sociedad virreinal eran los españoles, entonces su teoría de una devoción puramente autónoma e independentista desde el inicio queda totalmente descartada.
- Por esta misma razón los españoles se molestaron muchísimo en 1810 cuando el cura Miguel Hidalgo tomó la imagen de la Virgen de Guadalupe como estandarte para la insurgencia.
- Los españoles de la época también la amaban profundamente y por eso celebraron misas solemnes de desagravio, doliéndose de que fuera usada únicamente para la causa de los independentistas.
- En el siglo XIX Hidalgo la utilizó para unir a todos porque ya era nuestra mexicana, pero no debemos olvidar que antes de eso el rey de España y sus súbditos peninsulares ya eran oficialmente guadalupanos.
- Es completamente lógico que este fervor religioso surgiera con fuerza en el Tepeyac y desde el centro se fuera difundiendo paulatinamente hacia las periferias de la Nueva España.
- Brading insiste en que los habitantes estaban divididos por la raza, las costumbres y el idioma, pero si todo fuera un invento divisorio, no tendría sentido que pusieran a la Virgen hablando en náhuatl. Esta devoción rompió las fronteras de las clases sociales y los idiomas de tal manera que el culto terminó expandiéndose con un éxito total hasta las islas Filipinas y las islas Marianas.
- Existe una clara corroboración histórica de que la ermita original del Tepeyac no estuvo construida antes, sino que se levantó expresamente para aposentar la imagen plasmada en el ayate de Juan Diego. Además, hay que pulir un detalle muy importante sobre el nombre, ya que en Extremadura, España, se le llama simplemente «Guadalupe» por el río y el pueblo del mismo nombre.
- En México ella misma manifestó que quiso llamarse específicamente «Santa María de Guadalupe», diferenciando su advocación de la española desde el principio.
La crítica a Jacques Lafaye y las contradicciones escépticas

- El autor francés Jacques Lafaye afirma erróneamente en sus estudios que todo este acontecimiento es un invento y que la tradición piadosa recién se remonta al año 1648.
- Aunque se ve obligado a admitir la existencia de manuscritos indígenas que datan de 1558 o 1572, inmediatamente añade de forma contradictoria que esos documentos son inciertos. Es el mismo pasaje del que dice que son «papeles mugrientos» para desmeritarlos, argumentando con ligereza que la fecha de 1531 fue elegida deliberadamente como un punto de partida falso que no corresponde a una cronología objetiva.
- Lafaye afirma que la fecha es falsa según sus creencias, pero lo dice porque no tiene ni la más mínima idea de los trasfondos culturales y astronómicos que coinciden en diciembre de 1531.
- En la mentalidad indígena, esa fecha exacta correspondía al solsticio de invierno y a la fiesta del Panquetzaliztli, que significaba el nacimiento del sol protector.
- Al mismo tiempo, en la mentalidad europea representaba la octava de la Inmaculada Concepción, una fiesta tan grande e importante para la Iglesia católica que este autor ni siquiera alcanza a comprender.
- Se cae por completo el argumento de Jacques Lafaye de que el guadalupanismo comenzó en 1648 cuando analizamos los hechos históricos contundentes de las décadas anteriores. Durante la gran inundación de la Ciudad de México, que comenzó en 1629 y se extendió hasta 1634, toda la población le pidió precisamente su salvación y protección a la Virgen de Guadalupe, trasladando la imagen original en procesión. Además, la primera copia pictórica de la Virgen que está firmada y datada con todo el telón de fondo es del año 1606, lo que demuestra con objetos reales que la devoción ya estaba totalmente consolidada a principios del siglo XVII.
- Las pruebas documentales van mucho más atrás de lo que estos investigadores de la UNAM y de la televisión quieren admitir en sus programas. Las ermitas de Juan Diego que se encuentran en Cuautitlán y en Tulpetlán datan de 1548, que es precisamente el año en el que él muere. Cuando se realizan las Informaciones Jurídicas de 1666, comparece gente de más de cien años que habla directamente de lo que les contaron sus padres, sus abuelos y sus tíos sobre las apariciones. Es una burrada decir que todo es un invento tardío cuando los archivos muestran una cadena ininterrumpida de testimonios familiares directos.
La Archicofradía y el gran templo de 1622
- Resulta increíble que se hable de una leyenda piadosa nacida a mediados del siglo XVII cuando la Archicofradía Universal Guadalupana se fundó oficialmente desde el año 1555. Para responder a las grandes muchedumbres, se decidió edificar un santuario mucho más grande y digno, cuyo espléndido artesonado se concluyó y consagró en 1622. Toda esta infraestructura eclesiástica y el fervor institucionalizado demuestran que el culto no apareció de la nada en un libro, sino que tenía templos construidos y cofradías universales operando muchísimos años antes.
Lafaye sale diciendo con ligereza que la exactitud de la fecha de 1531 importa menos que la supuesta verdad retrospectiva en el espíritu de los devotos. Esto es una contradicción total porque cuando se abrieron las Informaciones de 1666, lo primero que se les preguntó a los indígenas y a todos los testigos fue la historia precisa de lo que sucedió. A la Santa Sede le importaba muchísimo la verdad de los hechos, al punto de que Roma no otorgaba la misa y el oficio litúrgico dedicado a la Virgen de Guadalupe si no se probaba la historicidad del acontecimiento.
El padre está totalmente en contra de este autor porque él refiere que hubo una continuidad directa de la diosa Coatlicue a la Virgen de Guadalupe. Este señor no alcanza a entender el concepto teológico de la inculturación, el cual explica que las semillas del verbo ya latían en el corazón y el anhelo del indígena. La Virgen toma ese anhelo profundo que ellos habían convertido en piedra o madera, pero desecha por completo la idolatría, quita todo lo impuro y lo lleva a su verdadera plenitud en Jesucristo Nuestro Señor.
La propiedad fundamental e ineludible de la Iglesia es que es universal.
El riesgo del particularismo: Así como la “teología egipcia” queda reducida y es “sectaria de raza”, enfocar la fe en un solo grupo destruye la catolicidad.
Alerta a la Teología de la Liberación: Hay que tener cuidado de que no pierda esta universalidad. Intentar fundar una “iglesia de los indios”.
El peligro teológico actual es que se pierda la universalidad de la Iglesia, porque una de las cosas fundamentales que ella tiene es que es universal para todos los pueblos. Si me vengas a mí a decir que hay una continuidad del mismo ídolo o a proponer una “iglesia de los indios”, eso queda muy reducido y, sobre todo, se vuelve sectario de raza, tal como la teología egipcia; la Teología de la Liberación está un poco en ese mismo tono y, aunque no se esté en contra de ella, hay que tener un cuidado extremo de que no fracture la catolicidad, porque fundar estructuras aisladas es como formar una secta.
Es una contradicción y una “secta indígena ecuménica” lo que dice ese libro al pretender que los indios misioneros y las pequeñas comunidades se descubran como iglesia “sin la acción directa de los ministros oficiales ordenados”. Con la pena, pero si dicen que los indios creyentes son objeto de atención pastoral para una vida de verdadera comunidad, ¿o qué pensaban, que si no están con los sacerdotes oficiales no son comunidad? Es ridículo e inviable pensar que el Papa iba a avalar acá una “iglesia de indios” que funcione completamente separada de los pastores oficiales de la Iglesia.
La Virgen de Guadalupe no tiene un “rostro indígena” como se afirma, sino un rostro mestizo, y el ser un rostro mestizo, como también lo declaran los mismos Papas, es “la universalidad de la maternidad de la Madre de Dios y Madre nuestra de todos los pueblos”. Ella eligió al indígena Juan Diego, sí, pero no se hace nada sin la aprobación del obispo; además, la señal de esta mujer la pidió el español, por lo que el milagro nace desde el primer momento sometido y abrazado por la jerarquía oficial, no al margen de ella.
Todo esto es derecho canónico y lo sustenta el Doctor Carlos Barcos, arcipreste de la Basílica de Guadalupe y doctor en dicha materia, quien ya lo dejó por escrito. No se está ventaneando ni sacando a la luz cosas privadas de la Iglesia porque esto ya se publicó oficialmente.


