Módulo 4. 9 – Diplomado – La Verdad de Guadalupe – Instituto Guadalupano – Apuntes M. Izaguirre.
Clase del 06 – Marzo– 2023
Joaquín García Icazbalceta (1883)
- Premeditación de los argumentos: Sus setenta postulados no surgieron de forma espontánea al revisar el libro encomendado en 1883. Eran una recopilación sistemática de objeciones elaboradas previamente.
- Estructura del documento: No sigue la obra página por página; desarrolla argumentos preparados con anterioridad.
- Influencia intelectual: Refleja el ambiente del siglo XIX, influido por la Ilustración, la masonería y las corrientes racionalistas.
- Limitación clave: Elaboró sus críticas sin disponer de una traducción íntegra del Nican Mopohua. Dependió de interpretaciones de Luis Becerra Tanco (quien aportó datos correctos como Tulpetlac, pero también hipótesis personales descartadas posteriormente).
Las críticas formuladas por Joaquín García Icazbalceta fueron analizadas cuidadosamente por la Santa Sede durante los procesos relacionados con los privilegios litúrgicos de la Virgen de Guadalupe. Lejos de convertirse en un obstáculo definitivo, sus objeciones sirvieron para profundizar el estudio histórico del acontecimiento, ya que cada uno de los argumentos fue respondido mediante documentos, testimonios y fuentes originales, fortaleciendo aún más la investigación guadalupana.
El resultado final fue favorable, concediéndose posteriormente los reconocimientos solicitados por la Iglesia para la Virgen de Guadalupe. Este proceso de evaluación responde a un estricto criterio metodológico donde el trabajo del postulador no consiste en responder personalmente todas las objeciones, sino en coordinar el trabajo de las distintas comisiones. De este modo, cuando surgen cuestionamientos históricos, estos son remitidos a los historiadores; cuando aparecen dudas teológicas, intervienen los especialistas en teología; y si la dificultad pertenece a la Sagrada Escritura, corresponde a los biblistas ofrecer la respuesta, dependiendo la decisión final de la evaluación conjunta realizada por la Santa Sede sobre toda la documentación presentada.
Juan Bautista Muñoz (1794)
- Marco intelectual: Se enmarca en la Ilustración europea, caracterizada por el racionalismo y la desconfianza hacia las tradiciones religiosas.
- Desacreditación metodológica: Calificó las fuentes de “rumores” y “papeles viejos” para disminuir su valor histórico, evitando un análisis directo de los originales.
Corrientes Críticas Posteriores
- Autores: Francisco de la Maza, Edmundo O’Gorman, Jacques Lafaye, Stafford Poole, David Brading, Richard Nebel, Manuel Olimón Nolasco, Leoncio Garza-Valdés y Miguel León-Portilla.
- Sesgo común: Muchas de sus interpretaciones parten del supuesto inexacto de que la narrativa guadalupana comenzó únicamente con las publicaciones impresas del siglo XVII.
Defensa Histórica del Nombre y Testimonios Tempranos
- Las Informaciones de 1556: Contradicen la tesis de que el nombre “Guadalupe” apareció tardíamente. El conflicto en 1556 no era demostrar la existencia de la devoción, sino impedir que la imagen continuara llamándose Guadalupe. Esto prueba que el nombre ya se usaba antes de ese año.
- El Nican Mopohua (ca. 1545-1546): Antecede por completo a la polémica de 1556. En él se relata la revelación del nombre “Santa María de Guadalupe” a Juan Bernardino, demostrando que pertenecía al relato original.
- El Códice Escalada (1548): Representación gráfica temprana de san Juan Diego junto a la Virgen que respalda la historicidad del acontecimiento.
Evolución del Concepto “Criollo” y la Corona Española
El Periodo Virreinal y la Corona
- Inexistencia de oposición oficial: Nueva España era parte integrante del reino y sus habitantes vasallos del monarca. El propio rey pertenecía a la Archicofradía de Nuestra Señora de Guadalupe.
- Percepción de la devoción: Nunca se vio como una amenaza política; al contrario, se presentaba en las obras dedicadas al rey como una gracia divina concedida a todo su reino.
Significado de “Virgen Criolla” (Siglo XVII)
- Origen (Miguel Sánchez, 1648): El término “criollo” carecía de carga política o independentista. Solo señalaba que la aparición ocurrió en México (análogo a un nacido en América de padres españoles).
- Mutación política (Siglos XVIII-XIX): El término adquirió un sentido separatista durante los movimientos de Independencia, momento en que Miguel Hidalgo adoptó el estandarte como símbolo. Esta utilización posterior no altera el sentido original de los autores del siglo XVII.
Relación con los Españoles y Universalidad
- No hubo enemistad: Los españoles no la consideraron una figura enemiga. Tras la guerra de Independencia, promovieron misas de desagravio por el uso militar del estandarte.
- Convivencia religiosa: Coexistió con la devoción a la Virgen de los Remedios sin que fueran vistas como rivales. Con el tiempo, la Virgen de Guadalupe trascendió fronteras hasta convertirse en un símbolo religioso universal.
- Difusión inicial: Las primeras generaciones conocieron el milagro por la tradición oral, la contemplación de la imagen y los signos históricos.
- El Nican Mopohua original: Escrito en lengua náhuatl con caracteres latinos. No se hizo para difusión masiva (pocos indígenas sabían leerlo en el siglo XVI), sino para conservar fielmente el relato. Dependió de la memoria colectiva viva.
- Autores: Miguel Sánchez (1648 — el primero en publicar ampliamente), Luis Lasso de la Vega, Luis Becerra Tanco y Mateo de la Cruz.
- Inexactitud histórica de su apodo: No crearon el relato. Encontraron una tradición uniforme y general ya existente. Sus obras son síntesis y resúmenes adaptados del manuscrito original del Nican Mopohua, no invenciones.
- Primo Feliciano Velázquez: Realizó la primera traducción completa, palabra por palabra, del Nican Mopohua. Esto permitió revisar interpretaciones erróneas basadas solo en los resúmenes del siglo XVII y confrontar las hipótesis modernas con la fuente primigenia.
Durante mucho tiempo algunos autores intentaron desacreditar la Información de 1556 calificándola como un fraude elaborado siglos después. Sin embargo, el documento constituye un conjunto de declaraciones jurídicas firmadas por personajes perfectamente identificables y relacionados con los acontecimientos de la época. Entre ellos sobresale fray Alonso de Montúfar, cuya memoria histórica y participación permiten comprender la enorme importancia de este testimonio. Lejos de perjudicar la historia del Milagro Guadalupano, estas declaraciones completan y fortalecen la reconstrucción de los hechos.
Más de trescientas veinte fuentes históricas exaltan constantemente a Santa María de Guadalupe. Todas permiten comprender que la Virgen siempre es María, la joven de Nazaret, sin importar la advocación bajo la cual sea venerada. Guadalupe de Extremadura, Lourdes, Fátima o el Tepeyac hacen referencia a la misma Madre de Dios. La diversidad de advocaciones nunca implica la existencia de diferentes personas, sino distintas manifestaciones de una misma presencia materna en la historia de la Iglesia.
El arte cristiano encontró en el capítulo doce del Apocalipsis la mejor manera de representar visualmente a la Inmaculada Concepción. Resultaba imposible para un pintor expresar únicamente la ausencia del pecado; por ello recurrió a la descripción de la mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y pronta a dar a luz. A estos elementos se añadió la serpiente vencida, inspirada en el Génesis, formando así un lenguaje simbólico que permitió plasmar el triunfo definitivo de María sobre el pecado y el mal.
Estas representaciones aparecieron durante siglos en numerosos lugares de Europa; Alemania, España y otros territorios desarrollaron imágenes semejantes inspiradas en el Apocalipsis y el Génesis. Entre ellas destaca la Virgen del Coro de Guadalupe, una representación mariana con el Niño en brazos y rodeada de símbolos apocalípticos. Sin embargo, no constituye el modelo de la imagen del Tepeyac, sino una expresión artística más dentro de una tradición iconográfica ampliamente difundida en el continente europeo.
La imagen del Tepeyac posee características profundamente originales. Se presenta como la Doncella que está por dar a luz al Emmanuel, convirtiéndose en un auténtico signo del Apocalipsis. Mientras muchas imágenes europeas muestran el manto cubriendo completamente el cuerpo de María para expresar su pertenencia al cielo, en el ayate el manto permanece abierto, destacando de manera deliberada el vientre donde habita Cristo. Cada detalle responde a un lenguaje profundamente comprensible para los pueblos indígenas y manifiesta el sentido pleno del Milagro Guadalupano.
El color azul verdoso del manto posee un significado particularmente importante dentro del mundo indígena. Representa el cielo, la vida y la autoridad suprema. Era un color reservado exclusivamente para el emperador, convirtiéndose en un símbolo del máximo poder. La Virgen aparece revestida precisamente con ese color, comunicando mediante un lenguaje visual que posee una dignidad superior a toda autoridad humana y que viene investida de una realeza distinta, plenamente comprensible para las culturas originarias.
Durante el siglo XVIII comenzaron a modificarse algunas representaciones europeas para hacerlas semejantes a la imagen del Tepeyac. A la Virgen del Coro se le añadieron la luna, el ángel y las estrellas; además, el antiguo manto dorado fue cubierto con tonalidades azules para aproximarlo visualmente al ayate mexicano. Estas modificaciones demuestran que la influencia se produjo desde México hacia Europa y no al contrario. La fuerza alcanzada por la devoción guadalupana transformó incluso antiguas representaciones españolas.
También surgió la idea de que los monjes jerónimos distribuían estampas de la Virgen del Coro en sustitución de la auténtica imagen de Guadalupe. Sin embargo, la presencia documentada de imágenes genuinas de Guadalupe de Extremadura en Perú, Bolivia y otros territorios americanos demuestra que aquella afirmación carece de fundamento histórico. Las representaciones extremeñas conservaron siempre su propia identidad, muy distinta de la imagen aparecida milagrosamente en el Tepeyac.
FUENTES
- Chávez, E. (2023, 06 de marzo). Módulo 4.9. Diplomado: La Verdad de Guadalupe [Material de diplomado]. Instituto Guadalupano.

