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Módulo 5. 5 – Diplomado – La Verdad de Guadalupe – Instituto Guadalupano – Apuntes M. Izaguirre.

Clase del 08 de Mayo 2023

Pentecostés

María y el origen de la Iglesia

Pentecostés constituye un momento fundamental porque de él surge la Iglesia para todos los pueblos; por ello aparece presidido por María; quien representa el Fiat; el sí definitivo a Dios.

María vivió la presencia de Cristo con una intimidad mayor que cualquier apóstol; incluso más profundamente que Pedro. Pedro negó a Jesús tres veces y después se arrepintió; Judas también experimentó arrepentimiento; sin embargo; el libro de los Hechos de los Apóstoles habla de arrepentimiento y conversión; ahí se encuentra la diferencia esencial. El arrepentimiento debe conducir a la conversión; de lo contrario permanece incompleto. El pecado contra el Espíritu Santo consiste precisamente en cerrarse a esa conversión; no significa únicamente haber pecado; sino negarse a creer plenamente en la misericordia de Dios.

Pedro y Judas; la diferencia entre arrepentimiento y conversión

Pedro nunca dejó de confiar en la misericordia de Dios; mientras que Judas jamás creyó verdaderamente que pudiera ser perdonado. Aunque devolvió el dinero y manifestó remordimiento; en el fondo no creyó en el amor misericordioso de Dios. La esencia de Dios es el amor; por ello; al no creer en el amor de Cristo; tampoco creyó realmente en Dios. El amor divino no busca contemplar al ser humano como perfecto; sino reconocerlo como hijo. Toda la historia de la salvación nace precisamente de ese amor misericordioso con el que Dios busca redimir y salvar a la humanidad; ese amor constituye el origen; el camino y el fin de toda la redención.

El nombre de la rosa y la imagen de Dios

La novela El nombre de la rosa de Humberto Eco desarrolla un conflicto que gira alrededor de la comprensión de Dios como amor. El temor consiste en que se difunda una visión donde Dios pueda encontrarse a través del amor y no únicamente mediante el castigo; porque ello modificaría una determinada manera de mantener el orden religioso basada en el miedo. A partir de esta idea se desarrolla toda la historia; incluyendo las muertes ocasionadas por el libro prohibido. En el fondo; la novela plantea el mismo problema teológico; creer o no en Dios como amor y misericordia. Toda la historia de la salvación tiene su origen en ese amor misericordioso que busca rescatar al ser humano.

La misericordia de Dios y el verdadero arrepentimiento

El mayor error de Judas consistió en no creer en la misericordia divina. El verdadero arrepentimiento implica la certeza de que Dios perdona cuando existe una conversión auténtica. Sin embargo; tampoco puede utilizarse la misericordia como excusa para pecar deliberadamente; porque eso deja de ser arrepentimiento. Intentar aprovecharse del perdón de Dios significa engañarse a uno mismo; ya que el problema no radica en la misericordia divina; sino en la ausencia de una conversión sincera. El arrepentimiento auténtico transforma la vida; mientras que la presunción del perdón elimina esa transformación.

La Virgen de Guadalupe y la misericordia

El mensaje de la Virgen de Guadalupe refleja constantemente la misericordia de Dios. Cuando habla con Juan Diego; la mirada misericordiosa siempre conduce hacia Dios como fuente del amor. Toda la teología presente en el acontecimiento guadalupano posee una gran precisión porque nunca sustituye a Dios; sino que siempre remite a Él. Resulta especialmente significativo recordar que durante el siglo XVI predominaba una visión de Dios muy asociada al castigo; en un contexto marcado por la Inquisición y por una pedagogía basada frecuentemente en el temor. Precisamente por ello; el mensaje guadalupano destaca el amor y la misericordia divina como centro de la relación entre Dios y los hombres.

La bula omnímoda y el papel de los franciscanos

La bula omnímoda permitió a los franciscanos ejercer amplias facultades desde su llegada en 1524. Cuando Fray Juan de Zumárraga llegó como primer obispo en 1528; esas facultades quedaron subordinadas a la autoridad episcopal. Tras la muerte de Zumárraga en 1548; la bula volvió a entrar en vigor; devolviendo a los franciscanos un importante margen de autoridad. Si realmente hubieran considerado que la devoción guadalupana era una idolatría; habrían tenido la posibilidad de destruirla durante ese periodo; sin embargo; nunca ocurrió. Existían reservas y dudas; pero nunca una decisión definitiva de eliminar la imagen. Incluso años después; Fray Bernardino de Sahagún manifestó preocupaciones sobre el nombre asociado a antiguas idolatrías; proponiendo modificar esa denominación; pero nunca planteó destruir la imagen. Si verdaderamente hubiera considerado que su origen era idolátrico; la consecuencia lógica habría sido eliminar completamente la devoción y no únicamente cambiar el nombre.

La llegada de Fray Alonso de Montúfar

Entre la muerte de Zumárraga en 1548 y el nombramiento de Fray Alonso de Montúfar en 1551; además del tiempo que transcurrió hasta su llegada efectiva en 1554; los franciscanos conservaron una amplia autoridad gracias a la bula omnímoda. En total fueron aproximadamente seis años durante los cuales pudieron haber actuado contra la devoción guadalupana si la hubieran considerado incompatible con la fe; el hecho de que no lo hicieran constituye un elemento importante para comprender el desarrollo histórico del acontecimiento.

Fray Alonso de Montúfar presidió el Primer Concilio Provincial Mexicano en 1555. Su formación como dominico y jurista vinculado a la tradición inquisitorial española le proporcionaba amplios conocimientos en procedimientos judiciales; análisis de testimonios y evaluación de pruebas. La tradición dominica estaba especialmente orientada a la defensa de la ortodoxia y a la vigilancia de posibles herejías e idolatrías. Montúfar poseía una mentalidad rigurosa y particularmente cuidadosa frente a cualquier desviación doctrinal; por ello resulta significativo que el proceso relacionado con Guadalupe no concluyera en una condena definitiva.

Algunos análisis históricos sostienen que los franciscanos concentraron gran parte del proceso evangelizador; sin embargo; también es necesario valorar la magnitud de la misión que enfrentaban. Fueron los primeros en llegar a estas tierras y asumieron prácticamente solos la evangelización de enormes territorios; sin posibilidad de prever la llegada posterior de otras órdenes religiosas. Con un número muy reducido de misioneros organizaron el trabajo pastoral de la mejor manera posible. Muchos de ellos provenían incluso de familias importantes y acomodadas; como Pedro de Gante; de origen belga; junto con otros religiosos españoles que abandonaron una vida de privilegios para dedicarse por completo a la evangelización. Todo ello permite comprender la enorme dimensión de su esfuerzo y el respeto que merece la labor realizada por aquellos primeros misioneros.

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