CONFERENCIA La Imagen Virgen de Guadalupe códice y carta del Amor de Dios 6 | P. Eduardo Chávez |Por Candelaria Lagier
El padre Eduardo Chávez presenta esta conferencia desde el Tepeyac como parte de un ciclo de “noches de museo”, con el objetivo de profundizar en la imagen de la Virgen de Guadalupe desde una mirada histórica, artística y devocional. Su idea central es que la imagen no solo debe ser venerada, sino también estudiada con seriedad, porque la investigación sobre Guadalupe no está cerrada y todavía siguen apareciendo documentos y nuevas lecturas. En ese marco, anuncia también su Catecismo Guadalupano, colección 500, pensado para preparar los 500 años de las apariciones.
El catecismo guadalupano y la necesidad de estudiar la imagen
Chávez explica que elaboró un catecismo con 500 preguntas y 500 respuestas para responder a dudas sobre la Virgen de Guadalupe y también para enfrentar afirmaciones erróneas o exageradas. Insiste en que todo lo que se diga sobre la Virgen debe estar bien fundamentado en fuentes históricas, y no en suposiciones. También señala que la investigación guadalupana sigue abierta, por lo que cada nuevo archivo o documento puede aclarar más aspectos de la imagen.
Su formación como pintor y la mirada artística
El padre cuenta que además de su trabajo eclesial también es pintor, y que estudiar pintura le ayudó a mirar la imagen de Guadalupe con más profundidad. Menciona su formación con el maestro Luis Nishizawa y destaca que conocer técnicas como temple, acrílico, óleo y acuarela le permitió comprender mejor la composición de la tilma. Desde esa mirada, subraya que la imagen tiene características que no encajan con una pintura común: la duración de más de 500 años en una tela de agave, en un ambiente húmedo y salitroso, sin preparación de lienzo ni protección inicial.
La imagen cambia de tonalidad y resiste el tiempo
Uno de los puntos que más remarca es que la imagen no se percibe igual desde lejos que de cerca: los colores cambian según la distancia y la luz, y aun así mantiene su armonía. Chávez recuerda que ya en inspecciones antiguas, como la de 1666 y los estudios de Miguel Cabrera en 1756, se observó esta singularidad. Para él, la conservación de la imagen a lo largo de los siglos resulta extraordinaria, incluso considerando daños previos, contacto de peregrinos, el bastidor de madera y otros factores de deterioro.
Respuesta a hipótesis que cuestionan la autenticidad
Una parte importante de la conferencia consiste en refutar las conclusiones del investigador al que llama “Smith” o “Kalaha Smith”. Chávez sostiene que muchas de sus afirmaciones son especulaciones sin fundamento, y cita incluso una nota crítica del canónigo Faustino Cervantes para mostrar que esas hipótesis ya habían sido discutidas y rechazadas. Dice que no se puede concluir que ciertos elementos de la imagen fueron “añadidos” solo porque presenten desgaste o cambios visibles, ya que eso no prueba intervención humana posterior.
El significado de la luna negra
Uno de los ejes más fuertes del video es la interpretación simbólica de la imagen desde la cosmovisión indígena. Chávez afirma que la Virgen está sobre la luna negra, y que eso no debe entenderse como una simple serpiente aplastada, sino como la representación del mal, la muerte y el eclipse en clave indígena. Para él, la luna negra expresa la victoria de la Virgen sobre la oscuridad, y además la ubica en el “ombligo de la luna”, es decir, en el centro vital del cosmos. Desde esa lógica, la imagen habla de la fuente de la vida y del universo.
Los colores y los rumbos del universo
El padre desarrolla una lectura simbólica de los colores de la imagen. Explica que para la mentalidad indígena:
- el negro se asocia con la muerte y el norte,
- el azul con la vida y el sur,
- el blanco con el poniente,
- y el rojo con el oriente.
Esa distribución no sería casual: la Virgen aparece integrada al cosmos y a los cuatro rumbos del universo. Por eso, la imagen no solo tendría valor estético o devocional, sino también una lectura profunda del orden cultural y religioso.
El ángel: no es un adorno, sino una clave teológica
Chávez insiste en que el ángel que aparece en la imagen no es un añadido decorativo. Dice que sus manos tocan el manto azul verdoso y el vestido rosado de la Virgen, uniendo simbólicamente cielo y tierra. El ángel representa sabiduría, autoridad y raíz, y no está “colgando” de la Virgen como un peso, sino presentándola y, en el fondo, presentando a Jesús que viene en su vientre inmaculado.
También señala que las alas del ángel no son de paloma sino de águila, y relaciona esa figura con la idea indígena del cuauhtlatoa o “águila que habla”, vinculándola con Juan Diego y con la dignificación de lo indígena. Para él, esto muestra cómo la Virgen “incultura” el mensaje cristiano, haciéndolo comprensible tanto para europeos como para indígenas.
El moño, la luna y el cabello del ángel
Chávez discute la hipótesis de que el moño, la luna y el cabello del ángel habrían sido añadidos por manos humanas. Sostiene que esa lectura es falsa. Argumenta que, si realmente fueran añadidos, deberían notarse de otro modo; además, el desgaste de ciertos materiales no prueba intervención posterior. En el caso de la luna, explica que se habría intentado embellecer con plata por no comprender su sentido indígena, pero que ese material se deterioró con la humedad y terminó desprendiéndose.
Las “líneas de arrepentimiento” y el dibujo en carboncillo
Otro punto técnico que aborda es el de unas líneas visibles cerca del borde de la imagen. Algunos autores las interpretan como “líneas de arrepentimiento”, es decir, marcas típicas de un pintor que corrige el trazado inicial. Chávez responde que eso no prueba que la imagen sea una pintura común, porque esos trazos pueden explicarse también como marcas dejadas por quienes hicieron copias y croquis sobre la auténtica imagen, usando papel con aceite y carboncillo. Por eso insiste en que esas líneas no desmienten el origen milagroso de la imagen.
La costura, el “camotito” y la ausencia de preparación
Chávez también observa la costura de la tilma y dice que en algún momento alguien había puesto un “camotito” o relleno para taparla, porque la costura resultaba fea o llamativa. Según su lectura, esa intervención posterior terminó cayéndose con el tiempo. Para él, eso demuestra que la imagen no fue preparada como un lienzo normal: la tela sigue mostrando poros, nudos, trama y zonas sin base pictórica, algo que no encaja con una pintura convencional.
La imagen como unidad entre cielo y tierra
En el cierre, el padre resume su lectura espiritual: la Virgen de Guadalupe aparece como un signo de unidad entre cielo y tierra, entre lo divino y lo humano, entre lo indígena y lo cristiano. El ángel sostiene esa unión, la luna negra expresa la derrota del mal, y los colores colocan a la imagen en una lectura cósmica. Todo eso, dice, convierte a la imagen en una manifestación que llega al corazón y que invita a vivir el mensaje guadalupano con confianza.
Idea central para recordar
La conferencia sostiene que la imagen de la Virgen de Guadalupe no debe leerse sólo como una obra devocional, sino como un códice lleno de símbolos, donde cada detalle, la luna negra, el ángel, los colores, la costura, la textura y el desgaste, tiene sentido histórico y teológico. Para Chávez, estudiar la imagen con seriedad no debilita la fe, sino que la fortalece.
FUENTES
- Video CONFERENCIA La Imagen Virgen de Guadalupe códice y carta del Amor de Dios 6 | P. Eduardo Chávez, publicado en la página de SCTJM – TV. Sitio web: https://www.youtube.com/@SCTJM-TV

