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CONFERENCIA La Imagen Virgen de Guadalupe códice y carta del Amor de Dios 7 | P. Eduardo Chávez|Por Candelaria Lagier

En esta séptima conferencia, el padre Eduardo Chávez continúa profundizando en la imagen de la Virgen de Guadalupe como un verdadero códice indígena, es decir, una imagen llena de signos y símbolos capaces de comunicar un mensaje profundo tanto a los pueblos originarios como a los europeos del siglo XVI. A lo largo de la charla, analiza distintos detalles de la tilma, especialmente el medallón con la cruz y algunas flores del vestido, para mostrar cómo cada elemento posee una riqueza simbólica que va mucho más allá de lo decorativo.

Antes de comenzar el análisis de la imagen, Chávez presenta nuevamente su libro El Método Guadalupano, perteneciente a la colección preparada para el quinto centenario de las apariciones en 2031.

Explica que este método consiste en la perfecta inculturación del Evangelio, expresión utilizada por San Juan Pablo II. Según esta idea, la Virgen toma las “semillas del Verbo” que Dios ya ha sembrado en cada cultura y las orienta hacia Cristo.

Para Chávez:

  • Dios ya había sembrado verdades profundas en el corazón de los pueblos indígenas.
  • La Virgen de Guadalupe no destruye esa cultura, sino que la ilumina y la lleva a plenitud.
  • Por eso la imagen puede ser comprendida tanto por indígenas como por europeos.

El padre recuerda que los pueblos indígenas no utilizaban escritura alfabética como los españoles. Su forma de conservar y transmitir conocimientos eran los códices, compuestos por símbolos y glifos que funcionaban como ayuda para la memoria.

Por eso insiste en que la imagen de Guadalupe debe leerse de la misma manera:

  • No es solamente una pintura religiosa, sino un conjunto de signos que los indígenas podían interpretar inmediatamente.
  • Cada elemento de la tilma comunica conceptos religiosos, filosóficos y culturales.

Uno de los temas centrales de esta conferencia es el medallón que aparece en la parte superior del vestido de la Virgen.

Desde una mirada europea, parece simplemente un broche decorativo con una cruz en el centro. Sin embargo, Chávez sostiene que para los indígenas tenía un significado mucho más profundo.

Para explicarlo, recuerda una práctica de las antiguas religiones indígenas:

  • Algunos ídolos de piedra tenían una piedra preciosa verde incrustada en el pecho.
  • Esa piedra representaba el corazón.
  • Al estar pulida como espejo, quien la contemplaba se veía reflejado en ella.
  • De ese modo, la persona se veía a sí misma en el corazón de la divinidad que estaba adorando.

Partiendo de esa lógica cultural, Chávez propone que el medallón de la Virgen funciona de manera semejante.

Según su interpretación:

  • El corazón de María es Cristo.
  • La cruz representa a Jesucristo.
  • Jesús es la vida de María.
  • Quien contempla a María es conducido hacia Cristo.
  • Al mirar ese medallón, la persona descubre también su propia vida reflejada en Jesús.

Por eso afirma que el medallón no es un simple adorno, sino una auténtica enseñanza teológica expresada en lenguaje indígena.

Otro punto importante es la defensa de la autenticidad de este elemento.

Chávez rechaza las teorías que afirman que el medallón fue agregado posteriormente y señala que:

  • El diseño atraviesa la tela.
  • No parece estar superpuesto.
  • El oro se encuentra integrado en la trama misma de los hilos.
  • Se observan claramente los nudos y fibras originales de la tilma.

Por eso sostiene que forma parte de la imagen original.

A lo largo de toda la conferencia vuelve constantemente sobre una idea que considera fundamental:

La tilma nunca fue preparada como un lienzo convencional.

Explica que los pintores normalmente cubrían las telas con una capa preparatoria para:

  • ocultar los nudos,
  • tapar agujeros,
  • suavizar la superficie,
  • permitir una mejor adherencia de la pintura.

Sin embargo, en la imagen de Guadalupe siguen siendo visibles:

  • los poros,
  • los nudos,
  • la trama de las fibras,
  • las irregularidades del tejido.

Y aun así los colores permanecen. Para Chávez, esto constituye uno de los grandes misterios de la imagen.

Uno de los episodios históricos más llamativos que menciona es el ocurrido en 1784.

Mientras un platero limpiaba el marco metálico de la imagen con ácido, accidentalmente volcó parte del líquido sobre la tilma.

Según relata:

  • El ácido cayó desde la parte superior.
  • Corrió a lo largo de la imagen.
  • Dejó una marca visible.
  • Pero no destruyó la tela ni los colores.

El padre destaca que una tela común se habría perforado inmediatamente. La mancha continúa visible actualmente y es presentada como un testimonio histórico de aquel accidente.

La conferencia dedica bastante tiempo a mostrar fotografías de alta resolución tomadas muy cerca de la imagen. A través de ellas, Chávez señala rastros concretos de su historia:

Marcas de agua bendita: Según su interpretación, algunas manchas visibles podrían deberse a siglos de aspersiones con agua bendita.

Restos de cera: También identifica pequeñas gotas de cera que habrían caído sobre la tilma cuando los fieles se acercaban con velas para observarla.

Incluso distingue dos tipos distintos:

  • gotas proyectadas por una vela soplada accidentalmente.
  • gotas producidas por personas que sostenían velas cerca de la imagen para iluminarla.

En algunos bordes se observan sectores faltantes.

Chávez cree que fueron recortados antiguamente para fabricar reliquias. Hoy esto sería impensable, pero para él constituye otra prueba de todo lo que la imagen ha soportado a lo largo de los siglos.

Uno de los fenómenos que más llama la atención al conferencista es la variación cromática de la imagen.

Explica que:

  • De cerca los colores parecen muy distintos.
  • Algunas zonas azul verdosas se vuelven azules.
  • Otras adquieren tonos lilas, grises o morados.
  • A distancia recuperan nuevamente su aspecto habitual.

Según Chávez, las fotografías de detalle muestran colores completamente diferentes de los que percibe el observador al contemplar la imagen completa.

Por eso considera que la tilma posee características extraordinarias difíciles de explicar desde la técnica pictórica tradicional.

La parte más rica simbólicamente de la conferencia aparece cuando analiza una de las flores doradas del vestido. Para los indígenas, las flores tenían un significado mucho más profundo que el meramente ornamental.

Chávez señala que ciertas flores representadas en la tilma poseen una forma que recuerda al corazón.

Esto le permite relacionarlas con la idea indígena de:

  • vida,
  • interioridad,
  • verdad profunda.

Al mismo tiempo, la forma de algunas flores también evoca la figura de un cerro. Y un cerro cubierto de flores remite al paraíso. Esto le recuerda la expresión utilizada por Juan Diego:

“Xochitlalpan”, el lugar de las flores.

El tallo de la flor puede interpretarse como agua que fluye.

En la tradición náhuatl, la unión de:

  • cerro,
  • agua,

formaba un difrasismo que significaba:

  • pueblo,
  • comunidad,
  • civilización.

Por eso Chávez concluye que la flor contiene simultáneamente varias ideas:

  • corazón,
  • paraíso,
  • pueblo,
  • vida,
  • verdad divina.

Uno de los detalles más curiosos que menciona es la presencia de una especie de rostro dentro de una de las flores. Según explica, los ojos, la nariz y la boca parecen formar una cara humana. Esto lo conecta con una enseñanza de la sabiduría náhuatl:

El sabio es aquel capaz de poner un rostro humano en el corazón ajeno.

Por eso interpreta esta figura como un símbolo de sabiduría. En su lectura, la flor estaría comunicando la idea de una nueva civilización fundada sobre la verdad divina y la verdadera sabiduría.

Hacia el final, Chávez vuelve a insistir en una idea presente en toda la conferencia: La Virgen de Guadalupe logró hablar simultáneamente a dos mundos.

Los europeos podían reconocer:

  • una mujer celestial,
  • una madre embarazada,
  • una figura orante,
  • una creyente unida a Dios.

Los indígenas podían descubrir además:

  • glifos,
  • símbolos,
  • difrasismos,
  • referencias a su filosofía,
  • referencias a su poesía y cosmovisión.

Por eso considera que la imagen es una obra única de inculturación.

En esta séptima parte, el padre Eduardo Chávez profundiza especialmente en el medallón con la cruz y en las flores del vestido, mostrando cómo la imagen de Guadalupe puede leerse como un auténtico códice indígena. Según su interpretación, elementos que para un observador moderno parecen simples adornos contienen referencias al corazón, la sabiduría, la vida, el paraíso, la civilización y, sobre todo, a Jesucristo como centro del mensaje guadalupano. Además, vuelve a destacar los misterios materiales de la tilma, sus colores cambiantes, la permanencia del oro, la resistencia al ácido y el paso del tiempo, como aspectos que continúan despertando admiración e investigación.

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