Apunte del video ‘La Mirada Misericordiosa de la Virgen de Guadalupe’ por M. Emilia Zuchelli
Este video es una entrevista realizada al doctor José Aste Tonsmann y su esposa, Margarita Martinez, donde nos cuentan su experiencia del tiempo que el médico ha dedicado su vida a investigar el misterio de los ojos y la mirada de Santa María de Guadalupe, una imagen que hasta el día de hoy continúa revelando nuevos misterios a creyentes, científicos y religiosos. Ellos son un claro ejemplo de que cuando las herramientas de la ciencia son utilizadas al servicio de la fe, solo cabe esperar el milagro.
Una preparación providencial
José Aste Tonsmann desarrolló una importante carrera en el campo de la informática y el procesamiento digital de imágenes. Su formación, que incluyó estudios de maestría y doctorado en la Universidad de Cornell, le proporcionó las herramientas científicas que posteriormente emplearía en sus investigaciones sobre la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe.
Años más tarde, interpretaría ese recorrido académico y profesional como una preparación providencial para la misión que marcaría su vida: el estudio de los ojos de la Virgen de Guadalupe.
El regreso al Perú y la llegada a México
Tras completar su doctorado, regresó al Perú y, con el tiempo, IBM lo envió a México para trabajar durante dos años en el Centro Científico Latinoamericano de la empresa.
«Allí trabajábamos con imágenes satelitales, imágenes microscópicas y diversos proyectos científicos orientados al desarrollo de los países latinoamericanos.» (José Aste Tonsmann)
La familia fue recibida con enorme cordialidad por los mexicanos.
«Pensábamos quedarnos solamente dos años. Yo quería dejar alguna contribución al país utilizando la tecnología con la que trabajaba. Fue entonces cuando se me ocurrió estudiar la imagen de la Virgen de Guadalupe.» (José Aste Tonsmann)
El inicio de la investigación
La tecnología con la que trabajaba José Aste Tonsmann era sumamente avanzada para finales de la década de 1970. En el Centro Científico Latinoamericano de IBM analizaban imágenes satelitales destinadas al estudio de zonas agrícolas, además de imágenes microscópicas y diversos proyectos científicos.
Fue precisamente en ese contexto cuando, durante su tiempo libre, comenzó a interesarse por la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe.
«Pensé que podía hacer ampliaciones de la imagen de la Virgen. Había comprado algunas transparencias fotográficas y empecé a trabajar con ellas, aunque sin una idea clara de qué debía buscar.» (José Aste Tonsmann)
Las ideas se le aclararon un sábado por la mañana mientras desayunaba cuando recibió una revista llamada Visión. En ella encontró un pequeño artículo que mencionaba un descubrimiento realizado años atrás: en las córneas de la Virgen de Guadalupe se había identificado la imagen de una persona.
Aquello despertó inmediatamente su interés.
«Pensé: si algo fue descubierto con una simple lupa, entonces utilizando técnicas digitales de procesamiento de imágenes debería poder encontrarse mucho más.» (José Aste Tonsmann)
Con ese nuevo objetivo empezó a trabajar, pero como las imágenes a las que tenía acceso eran turísticas de baja calidad, eran insuficientes para un análisis serio. Al comentar este tema con unos compañeros, su jefe, le informó que conocía al fotógrafo responsable del estudio mencionado en la revista.
Cuando consiguió una copia de aquella fotografía que poseía una excelente imagen del rostro de la Virgen, la digitalizó y comenzó un trabajo que se extendería durante décadas.
Una tecnología pionera
Para aquel entonces, no existían programas como Photoshop ni herramientas automáticas para mejorar fotografías. Cada procedimiento debía desarrollarse manualmente mediante programación.
«Cuando aplicaba un filtro, yo sabía exactamente qué estaba haciendo porque había tenido que diseñarlo y programarlo.» (José Aste Tonsmann)
Las imágenes eran digitalizadas en equipos especializados y luego procesadas mediante algoritmos que el propio Aste debía diseñar y programar para aumentar contrastes, eliminar ruido y generar ampliaciones. Incluso la reproducción de los tonos de gris requería procedimientos que hoy realizan automáticamente los programas informáticos.
La primera figura
Después de numerosas pruebas apareció la primera imagen: la figura de un indígena sentado con las piernas cruzadas. José llevó inmediatamente el hallazgo a su casa y le preguntó a su esposa qué veía. Ella respondió con naturalidad «veo una persona sentada.»
Margarita Martinez recuerda aquel momento con claridad:
«Entró en la casa llevando unas impresiones enormes. Me llamó y me dijo que tenía algo muy importante que mostrarme. Al principio solo veía cuadros de distintos tonos de gris. Pero, observando con atención, apareció claramente la figura de un indígena casi desnudo.»
Como estaba tan sorprendida llamó a vecinos para que fueran viendo la imagen y todos identificaron la misma figura. Aquella reacción espontánea fue una de las primeras confirmaciones de que no se trataba de una ilusión visual.
De esta manera, la noticia comenzó a circular llegando a cámaras de televisión para entrevistar a José Aste. Fue la primera vez que el descubrimiento recibió atención pública.
«En ese momento yo solo había encontrado una o dos figuras. Todo estaba comenzando.» (José Aste Tonsmann)
Sin embargo, la reacción del mundo científico fue inicialmente fría. Muchos investigadores consideraban inapropiado que un científico se involucrara en asuntos religiosos.
«Existía la idea de que quien se dedicaba a la investigación científica no debía mezclarse con temas de fe.» (José Aste Tonsmann)
Su esposa fue uno de sus mayores apoyos:
«Muchos pensaban que estaba loco. Sin embargo, él seguía adelante porque sentía que Dios había puesto esa inquietud en su corazón. Mi tarea era acompañarlo y decirle: “Si esto es verdad, sigue adelante”.» (Margarita Martinez).
Ciencia y fe
Con frecuencia le preguntaban cómo podía conciliar su trabajo científico con sus creencias religiosas. Su respuesta era siempre la misma.
«La persona es una unidad. No puede dejar de sentir por el hecho de hacer ciencia. Lo importante es no mezclar los métodos.» (José Aste Tonsmann)
Para él, la investigación científica debía apoyarse exclusivamente en datos objetivos, matemáticas y procedimientos verificables.
Pero una vez demostrada la existencia de las imágenes surgía una segunda pregunta: ¿Por qué estaban allí?
Esa ya no era una cuestión científica, sino espiritual. Por ello acostumbraba presentar sus hallazgos en tres niveles:
- El nivel físico, donde se muestran las imágenes.
- El nivel intelectual, donde se explica el método científico que valida el descubrimiento.
- El nivel espiritual, donde se reflexiona sobre el significado de aquello que aparece en los ojos de la Virgen.
Con el paso de los años, la investigación seguiría avanzando hasta revelar no una figura aislada, sino toda una escena compuesta por trece personajes reflejados en las córneas de Santa María de Guadalupe.
El indígena sentado
Aquella primera figura del indígena sentado con las piernas cruzadas se fue perfeccionando a través de las ampliaciones y los métodos de procesamiento de imágenes, apareciendo así nuevos detalles.
La postura del personaje llamó especialmente su atención:
«Me preguntaba por qué estaba sentado de esa manera.» (José Aste Tonsmann).
Investigaciones posteriores le permitieron comprobar que aquella postura era habitual entre los indígenas de la época. También identificó otros detalles, como una sandalia y un pequeño arete, cuyas dimensiones resultaban extraordinariamente reducidas.
«Cuando calculé sus dimensiones comprendí que era algo increíblemente pequeño, más delgado incluso que un cabello humano.» (José Aste Tonsmann).
La existencia de estos detalles tan minúsculos planteaba una dificultad evidente para quienes sostenían que la imagen de Guadalupe había sido pintada por un artista.
Un cabello humano suele medir entre 0,06 y 0,09 milímetros de grosor. Algunos de los detalles descubiertos por Aste Tonsmann eran incluso menores que esas dimensiones. Además, tales figuras aparecían reflejadas de forma simétrica en ambos ojos de la Virgen, exactamente como ocurre en los ojos humanos reales.
Según el investigador, reproducir elementos de semejante tamaño sobre una superficie de fibras vegetales como el ayate habría resultado prácticamente imposible para un pintor del siglo XVI.
El rostro del obispo Zumárraga y el traductor
Conforme avanzaban las ampliaciones apareció otro personaje: el rostro de un hombre de facciones marcadas, con mejillas hundidas y aspecto severo.
«Me parecía casi una calavera. Durante varios días no entendía qué hacía allí.» (José Aste Tonsmann)
La respuesta llegó al recordar un retrato pintado por el artista novohispano Miguel Cabrera, que al compararlo con la imagen encontrada en las córneas descubrió un notable parecido. Se trataba de fray Juan de Zumárraga, primer obispo de México.
Aquella identificación también permitió comprender la presencia de otro personaje situado junto a él porque resultaba coherente con el relato tradicional de las apariciones guadalupanas.
Los relatos históricos indican que Zumárraga nunca llegó a dominar completamente el náhuatl, lengua hablada por los pueblos indígenas. Por ello utilizaba la ayuda de un intérprete. La figura que aparecía junto al obispo parecía corresponder precisamente a ese traductor, identificado por algunos investigadores como Juan González.
Juan Diego
Poco después apareció otro personaje fácilmente reconocible: un indígena cubierto con una tilma o capa que caía sobre sus hombros.
Aste comprendió inmediatamente que podía tratarse de San Juan Diego y, al observar con mayor atención, advirtió que el brazo del personaje parecía extenderse hacia adelante, precisamente en dirección al lugar donde se encontraba el obispo.
La escena comenzaba a tomar forma, pero había algo curioso: la tilma que aparecía en la imagen no mostraba la figura de la Virgen.
Esto llevó al investigador a una conclusión fascinante: la escena reflejada en los ojos de María corresponde a los instantes inmediatamente anteriores al milagro de la estampación del ayate. Es decir, Juan Diego estaría desplegando su tilma y dejando caer las rosas de Castilla, pero la imagen aún no habría aparecido sobre el tejido.
El extraño sombrero
Otro detalle llamó la atención de Aste Tonsmann es que uno de los personajes llevaba una especie de sombrero puntiagudo que él nunca había visto antes.
Consultando códices y documentos históricos descubrió que ciertos indígenas utilizaban ese tipo de tocado en determinadas épocas y regiones.
La esclava negra y Sebastián Ramírez de Fuenleal
Uno de los descubrimientos más sorprendentes fue la figura de una mujer negra. Aunque inicialmente pensó que se trataba de un error, posteriores investigaciones históricas mostraron que fray Juan de Zumárraga había llegado a México acompañado por esclavos africanos procedentes de España. Para Aste Tonsmann, este hallazgo constituía una nueva coincidencia entre las imágenes descubiertas y los datos históricos disponibles.
También la fotografía ampliada permitía observar con nitidez los rasgos de un hombre español en otro personaje.
Diversos estudiosos sugirieron que podía tratarse de Sebastián Ramírez de Fuenleal, obispo de Santo Domingo y presidente de la Segunda Audiencia de México. Este obispo desempeñó un papel importante en los primeros años de la Nueva España y estuvo relacionado con diversos proyectos educativos dirigidos a los indígenas.
Su posible presencia en la escena aportaba un nuevo elemento histórico al conjunto.
Una fotografía de un instante único
Las figuras encontradas en las córneas parecían corresponder exactamente al momento en que San Juan Diego se presenta ante el obispo Zumárraga y despliega su tilma cargada de rosas. Allí estaban el obispo, su traductor, Juan Diego, un indígena observador, una esclava negra y otros personajes presentes en aquel acontecimiento extraordinario.
Lo más sorprendente era que todos aparecían reflejados en ambos ojos de la Virgen de Guadalupe, como si se tratara de una instantánea fotográfica capturada en el mismo momento del milagro.
Para José Aste Tonsmann, aquellas imágenes constituían una evidencia extraordinaria de que la tilma no podía explicarse únicamente mediante medios humanos.
Pero el descubrimiento no terminaba allí. Mientras examinaba la zona central de los ojos, la pupila, encontró una pequeña familia indígena reflejada en el lugar más importante de la mirada de la Virgen.
La familia en las pupilas
Después de identificar a los personajes relacionados con la estampación del ayate, José Aste Tonsmann observó que estas figuras aparecían distribuidas alrededor de las córneas, mientras que la zona central de los ojos permanecía libre. Esto lo llevó a concentrar su atención en la pupila.
Allí descubrió una escena completamente distinta a la de la estampación. Mediante sucesivas ampliaciones identificó una pequeña familia formada por una madre indígena que lleva un bebé en la espalda, un padre situado frente a ella, dos niños y los abuelos detrás de la pareja.
Lo que más llamó su atención fue que esta escena no guardaba relación aparente con el acontecimiento de 1531 ni con los personajes que rodeaban al obispo Zumárraga. Sin embargo, aparecía precisamente en la pupila, la parte central y más importante del ojo.
A partir de este hallazgo, Aste propuso que la familia constituía un mensaje simbólico dejado por la Virgen de Guadalupe. Según su interpretación, la madre ocupa un lugar central dentro de la escena, mientras que el padre aparece cercano a ella y a los hijos, formando juntos el núcleo familiar. La presencia del bebé subraya el valor de la vida humana, los niños representan la unidad familiar y los abuelos destacan la importancia de las generaciones mayores en la transmisión de la experiencia y los valores.
Para el investigador, el hecho de que esta familia aparezca reflejada en el centro mismo de la mirada de María constituye un recordatorio de la importancia de la familia dentro de la misión maternal de la Virgen. En este sentido, relacionó su descubrimiento con las palabras del Nican Mopohua: «para que se cumpla lo que pretende mi compasiva mirada misericordiosa», considerando que la familia ocupa un lugar privilegiado en esa mirada misericordiosa de Santa María de Guadalupe.
Ante la tilma original
Con el paso de los años, las investigaciones de José Aste Tonsmann despertaron el interés de diversas autoridades eclesiásticas. Gracias a ello tuvo la oportunidad de contemplar de cerca la imagen original de Nuestra Señora de Guadalupe y obtener nuevas fotografías para continuar sus estudios.
La experiencia dejó una profunda impresión tanto en él como en su esposa. La cercanía les permitió apreciar detalles prácticamente imperceptibles para los peregrinos: la textura de las fibras del ayate, las costuras del tejido y la intensidad de los colores originales.
Sin embargo, para José lo más importante fue comprobar personalmente que las imágenes descubiertas mediante el procesamiento digital seguían presentes en los ojos de la Virgen. Aquello reforzó su convicción de que los hallazgos obtenidos durante años de trabajo no eran producto de errores técnicos ni de interpretaciones arbitrarias.
Más allá de la dimensión científica, ambos recuerdan aquella visita como una profunda experiencia espiritual, que confirmó la devoción mariana que había acompañado toda la investigación.
Conclusión del video
Durante décadas, José Aste Tonsmann aplicó técnicas de procesamiento digital de imágenes al estudio de la tilma de Guadalupe. A través de este trabajo identificó una serie de figuras microscópicas reflejadas en las córneas y pupilas de la Virgen, entre ellas personajes vinculados al acontecimiento guadalupano y una pequeña familia indígena situada en el centro mismo de la mirada.
Para el investigador, estos hallazgos constituyen un mensaje providencial que destaca la importancia de la familia, la maternidad, la paternidad, la vida humana y el papel de las distintas generaciones dentro del hogar. Al mismo tiempo, representan un singular punto de encuentro entre la investigación científica y la fe.
Independientemente de las interpretaciones que puedan hacerse sobre estos descubrimientos, el trabajo de José Aste Tonsmann se ha convertido en una de las investigaciones más conocidas y difundidas sobre la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, contribuyendo a mantener vivo el interés por uno de los mayores misterios asociados a la tilma de san Juan Diego.
FUENTES
- Video La Mirada Misericordiosa de la Virgen de Guadalupe (11 oct. 2017), publicado en el canal de YouTube Mundo Católico. Canal: https://www.youtube.com/@CeciliaMundoCat%C3%B3lico

