El Podcast Aquí se Narra Nican Mopohua el inmenso amor de Dios, apunte por M. Emilia Zuchelli
Este video es un podcast realizado a voz del padre Eduardo Chavez donde, a través de un texto minuciosamente preparado, nos explica el acontecimiento guadalupano como el modelo perfecto de evangelización inculturada, mediante el cual Dios, a través de Santa María de Guadalupe, logró unir pueblos distintos, comunicar el Evangelio a la cultura indígena y conducir a millones de personas a la fe cristiana.
El comienza con este hermoso discurso:
“Santa María de Guadalupe, desde su mismo nombre, engrandece la integración de las razas. Por ello, el rostro mestizo de la Virgen de Guadalupe, la Morenita, es el mestizaje en un amor profundo. Ella, la Madre del Verdaderísimo Dios por quien se vive, ha tomado hasta en su piel esta identificación con todos, ya que en ella confluyen todas las razas. Ella es Madre de todos y signo del mestizaje de todos los pueblos, pues su piel morena es el amor maternal que nos une a todos en su Hijo Jesucristo.
Todos somos la familia de Dios, como ella misma se lo reiteró de manera directa a Juan Diego. Todos estos conceptos se enriquecen si tomamos en cuenta también la mirada indígena, en la manera de educar a sus amados hijos. Ellos les decían:
«Aquí estás, mi hijito, mi collar de piedras finas, mi plumaje de quetzal, mi hechura humana, el nacido de mí. Tú eres mi sangre, mi color. En ti está mi imagen, mi pintura».
Y es así: en nosotros está la misma imagen de Dios. Somos su pintura, su testimonio, su instrumento, su amor para todos.”
El padre explica que la Virgen de Guadalupe representa la unión de todos los pueblos y culturas. Por eso destaca que su imagen tiene rasgos mestizos, como una forma de mostrar que es madre de todos sin distinción. Según él, la Virgen se acerca a cada persona desde su propia realidad y les recuerda que todos forman parte de una misma familia en Dios. También retoma expresiones de cariño de la cultura indígena para mostrar cuánto valor tiene cada ser humano. En definitiva, el mensaje es que todos somos importantes, reflejamos algo de Dios y estamos llamados a vivir como hermanos, unidos por el amor.
El padre relaciona el mensaje de Guadalupe con una imagen que Benedicto XVI mandó realizar para la conferencia de Aparecida. En ella aparece Jesús en el centro y, a un costado, San Juan Diego mostrando la imagen de la Virgen y sosteniendo una Biblia mientras anuncia la fe a otras personas. Debajo de la escena aparece la frase: «Ustedes serán mis testigos».
Con esto se quiere destacar que la tarea de transmitir el Evangelio no es solo de sacerdotes o religiosos, sino también de los laicos. Juan Diego aparece como un ejemplo de alguien común que, después de encontrarse con Dios a través de la Virgen, se convierte en testigo de ese mensaje para los demás. Por eso el padre concluye que ser guadalupano no significa solamente tener devoción a la Virgen de Guadalupe, sino también vivir su mensaje, reconocer a Dios en los demás y comprometerse a transmitir ese amor a otras personas.
Luego, Chávez retoma el relato del Nican Mopohua, según el cual Juan Bernardino fue llevado ante el obispo para dar testimonio de la aparición y, junto con Juan Diego, fue hospedado en su casa mientras se construía la ermita del Tepeyac. Asimismo, recuerda que la imagen permaneció un tiempo en el oratorio episcopal antes de ser trasladada a la iglesia para la veneración pública, donde los habitantes de la ciudad acudían admirados ante una imagen que consideraban de origen sobrenatural.
A partir de estos episodios, el autor desarrolla una lectura teológica del relato, destacando que la convivencia entre el obispo español y los indígenas Juan Diego y Juan Bernardino simboliza una nueva unidad entre pueblos distintos dentro de la Iglesia. Así, al afirmar que «los indígenas y el español hacen familia», presenta el acontecimiento guadalupano como un signo de reconciliación y comunión entre culturas.
Para reforzar la historicidad de la tradición guadalupana, Chávez cita las Informaciones Jurídicas de 1666, en las que Gabriel Juárez, indígena de 110 años de edad, declaró haber escuchado de su propio padre relatos sobre Juan Diego y la construcción de la primera ermita en el Tepeyac. El testimonio destaca que la aparición y la devoción a la Virgen eran acontecimientos «muy públicos y notorios» entre los habitantes de la región:
«(…) se acuerda que le decía cuando era ya grande que se le había aparecido a dicho indio. No se acuerda si le dijo una, dos o tres veces. Y que siendo este testigo de seis a siete años, lo llevó el dicho su padre donde hoy está fundada la dicha Santa Ermita (…) que iban de este pueblo muchos indios e indias a la labor de la dicha ermita, a sahumarla y barrerla, con más devoción los naturales de este dicho pueblo que otros, respecto de que el dicho Juan Diego era de él y a quien se le había aparecido, porque esto fue muy público y notorio».
A continuación, el autor retoma el relato de la veneración de la imagen guadalupana, recordando que esta permaneció inicialmente en el oratorio del obispo antes de ser trasladada a la iglesia para que pudiera ser contemplada por el pueblo. Para Chávez, la creciente afluencia de fieles y la admiración que despertaba la imagen reflejan el impacto espiritual del acontecimiento en la sociedad novohispana.
A partir de estos hechos, Chávez desarrolla una reflexión teológica sobre el significado de Guadalupe. Afirma que la imagen congrega a los creyentes en torno a la voluntad de Dios y presenta a María como «intercesora, puente entre Dios y los hombres», cuya misión consiste en conducir a las personas hacia Jesucristo. En este sentido, interpreta la profunda devoción popular y las numerosas conversiones que siguieron al acontecimiento guadalupano como fruto de una transformación interior suscitada por su mensaje.
Chávez continúa el relato señalando que la imagen fue trasladada a la iglesia mayor para que pudiera ser contemplada por todos los fieles. Según su interpretación, quienes acudían a venerarla quedaban profundamente conmovidos al reconocer en ella una manifestación de origen divino. A partir de esta reacción popular, el autor desarrolla una reflexión sobre el papel de María en el acontecimiento guadalupano, presentándola como «intercesora, puente entre Dios y los hombres», cuya misión consiste en conducir a las personas hacia Jesucristo, centro del mensaje cristiano.
Asimismo, Chávez describe a la Virgen de Guadalupe como «discípula y misionera del amor de Dios», así como «estrella de la evangelización y estrella de la esperanza». Desde esta perspectiva, interpreta la expansión de la devoción guadalupana y las numerosas conversiones posteriores como el resultado de una profunda transformación espiritual. Como muestra de ello, señala que, según la tradición guadalupana, en aproximadamente ocho años se habrían convertido cerca de nueve millones de personas, tanto indígenas como españoles.
Para reforzar esta idea, cita las reflexiones de Benedicto XVI sobre la conversión como un retorno a la verdad de la propia existencia y recuerda el documento conclusivo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, celebrada en Aparecida en 2007. Allí los obispos afirmaron que «María, así como dio a luz al Salvador del mundo, trajo el Evangelio a nuestra América» y que, en el acontecimiento guadalupano, «presidió, junto al humilde Juan Diego, el Pentecostés que nos abrió a los dones del Espíritu». Y proclamaron con alegría:
«Todos los bautizados estamos llamados a recomenzar desde Cristo, a reconocer y seguir su presencia con la misma realidad y novedad, el mismo poder de afecto, persuasión y esperanza que tuvo su encuentro con los primeros discípulos a las orillas del Jordán hace dos mil años y con los Juan Diegos del Nuevo Mundo».
En consonancia con esta visión, el documento exhorta a todos los bautizados a renovar su encuentro con Cristo y asumir activamente la misión evangelizadora de la Iglesia.
Después, a manera de conclusión, el padre Chávez sostiene que el acontecimiento guadalupano logró algo que, en el contexto de la conquista, parecía imposible: transmitir el mensaje cristiano de una manera que los pueblos indígenas pudieran comprender y hacerlo propio.
Según explica, la evangelización enfrentaba grandes dificultades, tanto por los abusos cometidos por algunos españoles como por la desconfianza que esto generaba entre los indígenas. Muchos de ellos razonaban: «Si a estos llamáis cristianos, viviendo como viven y haciendo lo que hacen, yo me quiero quedar indio, como me llamáis, y no quiero ser cristiano». Además, muchos misioneros consideraban que su deber era combatir las creencias y prácticas religiosas indígenas que identificaban con la idolatría. Así lo afirmaba convencido fray Bernardino de Sahagún, uno de los conocedores más profundos de la cultura náhuatl:
«Los pecados de la idolatría y ritos idolátricos, supersticiones, agüeros, abluciones y ceremonias idolátricas no son aún perdidos del todo. Para predicar contra estas cosas y aun para saber si las hay, menester es saber cómo las usaban en tiempos de su idolatría».
Sin embargo, para Chávez, el mensaje de la Virgen de Guadalupe consiguió tender un puente entre ambas culturas, presentando la fe cristiana de una forma cercana y comprensible para los pueblos originarios. Por eso considera que la imagen de la tilma y el mensaje transmitido a Juan Diego fueron fundamentales para hacer posible una profunda conversión religiosa y un verdadero encuentro entre Dios y los hombres.
Chávez concluye que la Virgen de Guadalupe fue clave para unir dos mundos que parecían enfrentados. Retomando las palabras del cardenal Norberto Rivera Carrera, sostiene que María ayudó a reconciliar a indígenas y españoles al presentar el mensaje cristiano de una forma cercana a la cultura indígena:
«Quien se compenetra con la profundidad de esta historia nuestra no puede menos que preguntarse: ¿cómo podríamos existir nosotros si su amor de Madre no hubiera reconciliado y unido el antagonismo de nuestros padres españoles e indios? ¿Cómo hubieran podido nuestros ancestros indígenas aceptar a Cristo si ella no les hubiera complementado lo que los misioneros les enseñaban, explicándoles de forma magistralmente adaptada a su mente y cultura?» (Cardenal Norberto Rivera Carrera)
Por eso considera que Guadalupe es un modelo de evangelización inculturada, es decir, de una evangelización que no rechaza la cultura de un pueblo, sino que dialoga con ella y la transforma desde dentro. En apoyo de esta idea, cita a san Juan Pablo II, quien afirmaba «una fe que no se hace cultura es una fe no acogida plenamente, no pensada por entero, no fielmente vivida», es decir, que la fe y la cultura están profundamente unidas y que una fe auténticamente vivida termina expresándose en la vida y las costumbres de las personas.
Finalmente, Chávez sostiene que el acontecimiento guadalupano constituye un ejemplo excepcional de evangelización inculturada, ya que logró transmitir el mensaje cristiano dentro de una cultura profundamente religiosa, utilizando categorías comprensibles para el mundo indígena.
Según su interpretación, Guadalupe no solo favoreció la conversión de millones de personas, sino que también permitió presentar de manera renovada el núcleo de la fe cristiana: el amor de Dios manifestado en Jesucristo, quien se entrega por la humanidad. En este contexto, María aparece como Madre de todos los pueblos y como guía que conduce a los creyentes hacia su Hijo.
Asimismo, el autor afirma que el mensaje guadalupano trasciende su contexto histórico y mantiene plena vigencia en el presente. Citando a Benedicto XVI, recuerda que Dios se manifiesta en la vida cotidiana y transforma la existencia de quienes se encuentran con Él. Por ello, considera que el acontecimiento de Guadalupe sigue siendo una invitación permanente a la conversión, a la santidad y a la construcción de una «civilización del amor». Como síntesis de este llamado, retoma las palabras que la Virgen dirige a Juan Diego en el Nican Mopohua:
«Ya escuchaste, hijo mío el menor, mi aliento y mi palabra. Anda, haz lo que esté de tu parte».
FUENTES
- Video 14º Aquí se Narra NICAN MOPOHUA el inmenso amor de Dios | M. I. Cango. Dr. Eduardo Chávez –Podcast (24 oct. 2024), publicado en el canal de YouTube Instituto Superior de Estudios Guadalupanos – ISEG. Canal: https://www.youtube.com/@guadalupecodice Sitio Web: https://www.morenita.tv/

