“Los científicos finalmente examinaron la Sábana Santa de Turín: esto es lo que encontraron. ” – Apunte de Rocio
Después de décadas de investigación, todavía no existe una explicación consensuada sobre cómo se formó la imagen de la Sábana. El problema central no sería solamente determinar la antigüedad de la tela, sino explicar físicamente la imagen misma. Muchos investigadores del STURP no eran creyentes e incluso comenzaron intentando demostrar que la Sábana era falsa.
John Jackson y Eric Jumper analizaron la imagen con el VP-8 Analyzer, un aparato desarrollado por NASA para interpretar imágenes espaciales. Las fotografías normales producían deformaciones sin sentido porque no contienen información espacial real, mientras que la Sábana generó una forma humana tridimensional coherente.
La alteración de las fibras tendría una profundidad de entre 200 y 600 nanómetros, algo extremadamente superficial.
La “Rise Corner”, la esquina desde donde se tomó la muestra analizada en 1988, aparece como un punto clave. Raymond Rogers, químico de Los Alamos National Laboratory, habría concluido que las fibras de esa zona eran químicamente distintas del resto de la tela. La esquina fechada todavía contenía vainillina y algodón, mientras que el resto del lino casi no, lo que sugeriría diferencias de antigüedad entre sectores de la tela.
La Iglesia nunca declaró oficialmente auténtica a la Sábana. Se cita a Pope John Paul II diciendo que es “un espejo del Evangelio” y a Pope Francis diciendo que “habla al corazón”. También aparecen Augustine of Hippo y Thomas Aquinas para reforzar la idea de que fe y razón no serían incompatibles.
La discusión termina reformulándose: la pregunta central no sería si la Sábana es auténtica o no, sino si la ciencia puede explicar completamente lo que hay en ella.
El milagro eucarístico de Lanciano Eucharistic Miracle, donde fueron encontrados tejidos cardíacos humanos y sangre AB en estudios modernos.
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