#11 al #13 – Secretos del Tepeyac La verdad de Juan Diego y la Virgen de Guadalupe | Apuntes de Maylin Izaguirre
Podcast 11
Coatlicue
Una figura de una mujer que en vez de cabeza tenía dos serpientes que se encuentran de frente.Las serpientes se hacen presentes también en su falda y sustituyendo otras partes de su anatomía, y en sus talones se presenta otro ser sosteniendo dos cráneos.
Esta figura es una de las representaciones más conocidas de la diosa Coatlicue, perteneciente a la mitología mexica y es la madre del dios patrono de este pueblo, Huitzilopochtli. Es ella a quien supuestamente habría tomado algún misionero español para disfrazarla de la Virgen de Guadalupe y así facilitar la conversión de los indígenas que la adoraban al cristianismo.
Los franciscanos entendían la evangelización como una lucha espiritual contra el demonio y no como un intento de adaptar o fusionar símbolos indígenas con figuras cristianas.
“Procuré yo con toda la ternura de mis entrañas y continuos sollozos de mi corazón librar de la cabeza del dragón infernal las ánimas redimidas con la preciosísima sangre de nuestro señor Jesucristo y que engañadas con la astucia de Satanás viven en la sombra de la muerte detenidas en la vanidad de los ídolos y hacerlas que militen debajo de la bandera de la cruz”.
Fray Francisco de Los Ángeles Quiñones, ministro general de la orden franciscana y también cardenal. (Fue él el que envía a los primeros 12 sacerdotes franciscanos a México)
No existe ningún documento de la época donde se mencione que un misionero haya decidido disfrazar una deidad indígena como la Virgen de Guadalupe.
Quienes defienden la teoría de la Coatlicue disfrazada no pueden señalar un autor, una carta o un testimonio contemporáneo que lo confirme. En contraste, sí existen numerosos textos de los primeros franciscanos donde condenan explícitamente la idolatría indígena y llaman a destruirla.
Lo que sí existe, es una carta de Fray Juan de Zumárraga enviada al rey de España en 1529, apenas dos años antes de las apariciones guadalupanas. En ella se menciona la destrucción de más de quinientos templos y veinte mil ídolos indígenas. Los misioneros estaban impulsando activamente la eliminación de los cultos prehispánicos, no su conservación.
Resulta contradictorio pensar que los mismos religiosos que destruían templos e ídolos estuvieran simultáneamente intentando ocultarlos bajo símbolos cristianos.
Existe una carta de Fray Martín de Valencia al rey Carlos V en 1532. Allí el franciscano explica que era “necesario” conocer los errores y supersticiones indígenas para detectar si seguían practicándose después de la conversión.
Esto muestra la preocupación de los misioneros por evitar cualquier permanencia de las antiguas creencias dentro del cristianismo indígena.
La prioridad franciscana era vigilar y corregir posibles mezclas religiosas, no promoverlas. Hablar de una Virgen construida sobre una diosa mexica contradice directamente la lógica evangelizadora del momento.
Robert Ricard explica que los misioneros veían el cristianismo como algo completamente nuevo y superior, no como una evolución de las religiones indígenas. Para resumir su postura, como un ejemplo contemporáneo: dice que sería tan absurdo como que hoy un sacerdote utilizara la Santa Muerte para evangelizar y atraer fieles a la Iglesia Católica.
Podcast 12
El ser humano tiene una enorme facilidad para dejarse envolver por la fascinación.
Esta puede ser sobre algún artista que toque nuestro corazón con sus canciones, sus libros o sus pinturas; algún equipo deportivo que nos haga sentir un alto nivel de emociones y adrenalina cada vez que le toca pararse en la cancha; o incluso alguna persona cercana que revolucione toda nuestra existencia con el simple hecho de sonreír.
Cuando caemos en la fascinación, hacemos todo lo que esté en nuestras manos para que ese objeto de nuestro apego esté presente en nuestras vidas lo más posible. Moveremos cielo, mar y tierra para poder tener una nueva experiencia cercana a aquello que nuestro corazón nos pide a gritos.
Esa conexión inexplicable puede llegar a la vida de cualquiera de nosotros, en cualquier momento y por cualquier razón. Monseñor Chávez tiene claro que eso le ha sucedido a él y a muchos otros con el fenómeno guadalupano.
La Virgen María, en su advocación de Guadalupe, ha logrado cautivar y revolucionar el corazón de miles de personas a lo largo de los siglos. Sin embargo, él pone especial atención en un caso particularmente llamativo.
“Uno de los enamorados más grandes es un polaco. Un polaco, no puede ser. Un polaco es el que dice de ella… un polaco que tenía su devoción en Czestochowa, tú lo sabes, la famosa Virgen de Czestochowa, patrona de Polonia, que se encuentra en el santuario de Jasna Góra, capital espiritual del país, ubicada muy cerca de la ciudad de Cracovia. Un polaco que se enamoró de la Virgen de Guadalupe, como todos, como los españoles cuando llegaban a México se enamoraban de la Virgen de Guadalupe. Y yo siempre me digo: ¿y qué le dices tú a un americano, a un polaco, a un africano? O sea, ¿cómo es que tú tocas el corazón a todo ser humano? Es un misterio.¨
Monseñor Eduardo Chávez
El Papa Juan Pablo II
- El polaco del que monseñor está hablando es San Juan Pablo II. San Juan Pablo II es conocido como “el Papa peregrino” o “el Papa viajero”. Durante su pontificado hizo 104 viajes al extranjero, visitando 129 países y recorriendo alrededor de 1,200,000 kilómetros.
- Fue electo papa en octubre de 1978 y, para enero del 79, apenas tres meses después de su nombramiento, ya estaba emprendiendo su primer viaje apostólico fuera de Italia. En ese viaje tuvo su primer encuentro con la que para muchos sería su fascinación a lo largo de su pontificado: la Virgen de Guadalupe.
- En 1979, en enero, llega el papa Juan Pablo II por primera vez a México y viene invitado por los obispos mexicanos al Sínodo de Puebla. Tú lo sabes, se enamoró de la Virgen de Guadalupe, no cabe duda.
- Esta fascinación lo llevó a tener un especial cariño por la Virgen Guadalupana, pero no se quedó solo en eso. Durante sus años como papa nos regaló reflexiones hermosas y profundas sobre el significado que estas apariciones representaban para la Iglesia en nuestro continente y en todo el mundo.
- En su exhortación apostólica Ecclesia in America, un documento que daba seguimiento a la Asamblea Especial para América del Sínodo de los Obispos, que se llevó a cabo en 1997, el papa retoma el tema de la inculturación.
- En su última visita a México, en el 2002, con motivo de la canonización de San Juan Diego, nos invitó a reflexionar sobre el porqué de las apariciones guadalupanas a través de uno de los discursos que dirigió a la Iglesia latinoamericana.
Hoy, guiado por la misma Divina Providencia, me encuentro de nuevo en esta colina del Tepeyac’. Aquí Jesucristo tiene toda la razón. Aquí Jesucristo, luz de las gentes, quiso manifestar su presencia salvadora en los albores de la evangelización de América Latina, por medio de la Virgen María, su madre, en la persona del indio Juan Diego, que hoy, ante toda la Iglesia, quiero proclamar santo. Sí señor, me encanta escuchar al santo padre todavía a estas alturas.
- El papa intenta ayudarnos a comprender que el centro de todo el suceso guadalupano no es la Virgen misma, sino Jesucristo, que busca hacerse presente y cercano ante los pueblos americanos y que ha decidido hacerlo a través de la presencia de su madre.
Ecclesia in America
América, que históricamente ha sido y es crisol de pueblos, ha reconocido, ojo, en el rostro mestizo de la Virgen del Tepeyac, en Santa María de Guadalupe, un gran ejemplo de evangelización perfectamente inculturada. Y por eso, no solo en el centro y en el sur, sino también en el norte del continente, la Virgen de Guadalupe es venerada como reina de toda América. Lo dice un polaco.
La Virgen
- Ella forja esta patria.
- Y habla de América Latina por medio de la Virgen María, su madre, en la persona del indio Juan Diego, que hoy, ante toda la Iglesia, quiero proclamar santo. Es hermoso todo lo que está conjuntando el papa, el obispo de Roma, a través de este mensaje.
- Hay una realidad universal que nos confiere a todos los creyentes, representada en las apariciones del Tepeyac.
Juan Diego a palabras del Papa
- El obispo de Roma nos está hablando de lo que es Iglesia, cuando habla de un laico como Juan Diego, cuando habla de María, la madre de Dios y nuestra madre, cuando habla de que todo esto está centrado en Jesús, nuestra Iglesia católica
- Al final de su vida, casi antes de la canonización de San Juan Diego (su canonización fue el 31 de julio del 2002), antes de la canonización, estoy hablando del 2001, se presentaron en una reunión en Roma toda la logística que tenía que hacer el santo padre para venir al Tepeyac para canonizar a San Juan Diego Cuauhtlatoatzin.
- En aquel entonces ya estaba muy débil el santo padre, estaba muy mermado de su salud física. Tenía una parte un poco paralizada, andaba con su bastón, a veces con silla de ruedas. Ya estaba muy deteriorado físicamente, pero no espiritualmente. Nunca fue deteriorado espiritualmente.
- San Juan Pablo II había sido víctima de un atentado en 1981, en el que recibió varios impactos de bala, lo que le provocó muchas complicaciones de salud en los años posteriores. También, desde 1992, comenzó a dar señales de que sufría la enfermedad de Parkinson, que fue mermando su salud hasta su muerte, a los 84 años.
- Cuando un doctor del santo padre le dijo: ‘No vaya a México, su santidad. No vaya a México. Está usted muy débil, está usted enfermo’. Y se levanta el otro doctor de cabecera del santo padre: ‘No vaya a México. La Iglesia universal lo necesita. Canonice a Juan Diego aquí en el Vaticano, no vaya a México’. Y así se empiezan a levantar unos monseñores: ‘No vaya a México, no vaya a México’”. Todo el mundo decía que no vaya a México. Pero, para sorpresa de todos, el santo padre abrió esos ojos azules, y dijo: ¿Ya acabaron?. Y todo el mundo: Sí, su santidad. Levantó el dedito y dijo: Nos vemos en México.
Yo tengo que ir a México, así sea en silla de ruedas, en camilla. Yo tengo que ir a besar la imagen de la Virgen de Guadalupe.
Papa Juan Pablo II
¿Qué tendrá esta imagen como para que el santo padre, arriesgando su vida, viniera a besar la imagen de la Virgen de Guadalupe con la canonización de San Juan Diego exactamente en este lugar bendito del Tepeyac? Es algo impresionante.
- Spe Salvi, publicada en el 2007 Dice: ella, que con su “sí” abrió la puerta de nuestro mundo a Dios mismo; ella, que se convirtió en el arca viviente de la alianza. Ella no es la alianza, es Jesús la alianza
- Y es el arca viviente de la alianza, en la que Dios se hizo carne, se hizo uno de nosotros, plantó su tienda entre nosotros. Qué tanto deseo una casita sagrada para ensalzar a él, para manifestarlo a él, para ofrecerlo a él, el amor persona, él que es mirada de misericordiosa, él que es auxilio, el que es salvación.
Jesucristo es ciertamente la luz por antonomasia, el sol que brilla sobre todas las tinieblas de la historia. Estamos hablando de Jesucristo, que, si tú te acuerdas, viene en el vientre inmaculado de María. Pero para llegar hasta él necesitamos también luces cercanas. ¿Y quién mejor que María podría ser para nosotros estrella de esperanza?
Benedicto XVI, Spe Salvi
Podcast 13
Cuando hablamos de registros históricos de una persona, estamos acostumbrados a una enorme variedad de libros, artículos de internet, videos y hasta podcasts que hablen de ese personaje. Pero esa enorme cantidad de información que podemos conseguir de un personaje histórico es algo relativamente nuevo. Durante muchos siglos, lo más común era que la información sobre la vida o existencia de ciertos personajes sumamente conocidos fuera muy escasa.
Por ejemplo, Tiberio César, emperador romano en tiempos de Jesús, o Cirino, gobernador de Siria en esa misma época. En el caso de Juan Diego, nos enfrentamos a un número limitado de documentos que hablan de su vida antes y después de las apariciones guadalupanas.
Luis Becerra Tanco y sus estudios sobre la vida de Juan Diego
- Luis Becerra Tanco, un historiador, sacerdote, políglota y matemático que vivió entre 1603 y 1672. Fue conocido como un gran defensor guadalupano. Es considerado alguien importante.
- Él es quién nos cuenta que Juan Diego en ese momento vivía en Tulpetlac, no en Cuautitlán. Leyendo el famoso documento Nican Mopohua es fácil asumir que Juan Diego es natural de Cuautitlán. Sin embargo, Luis Becerra Tanco nos aclara eso.
- Juan Diego nace en Cuautitlán, crece en Cuautitlán, se casa en Cuautitlán, pero en el momento que él se casa con María Lucía.
- María Lucía es de Tulpetlac, se van a vivir a Tulpetlac. María Lucía muere en 1529 y se queda solo con el tío Juan Bernardino en Tulpetlac. Y a pesar de eso, Juan Diego nunca renuncia a la casa de Cuautitlán porque es la casa paterna.
- Los indígenas no venden la casa paterna. Para ellos, la casa paterna era uno de los lugares de mayor importancia cultural. Les recuerdo que los indígenas, cuando nacía una mujer, el cordón umbilical se enterraba cerca del fogón de la casa. Sus muertos muchas veces los enterraban en la casa misma. Donde tenían a sus bebés era en la casa. La parte donde se casaban era en la casa. No se iba al templo a casarse.
- Podríamos decir que la casa paterna de los indígenas era su vida, parte de su historia, de su familia. Por eso los indígenas no venden la casa paterna. Juan Diego no vendió la casa de Cuautitlán, la mantuvo.
- Es importante saber esto porque, a la luz de esta información, se puede comprender mejor el recorrido que Juan Diego estaba haciendo el día de la primera aparición, ruta que para monseñor muchos han interpretado o entendido mal desde un inicio.
El camino a Tepeyac
- El objetivo no era ir al Tepeyac. Ahí se equivocan muchos. Juan Diego no va al Tepeyac, no es su meta, no es su objetivo. ¿A qué va al Tepeyac? Cerro muerto, árido, pedregoso, sin vida. No, el Tepeyac no era su fin.
- El lugar a donde se dirigía Juan Diego era Tlatelolco.
- Los religiosos fundaban la doctrina, en este caso la de Tlatelolco. No se le llama parroquia, aunque tiene toda la labor de una parroquia, pero por ser religioso se le llama doctrina. Pero no solamente daban doctrina, sino también sacramentos.
- Es importante aclarar que, al decir “la doctrina”, no se está refiriendo al conjunto de enseñanzas de la Iglesia en sí, sino a un lugar en particular.
- Era Tlatelolco. Él iba al catecismo, a Tlatelolco, con la doctrina.
- Para monseñor, la teoría de que Juan Diego tomara esta ruta es completamente lógica. Porque si él hubiera salido de Cuautitlán no tenía que subir la Sierra de Guadalupe con todos esos cerros para a fuerza estar cerca del Tepeyac, para agarrar la calzada que nosotros llamamos de los Misterios y que era esa calzada-dique del Tepeyac que llegaba a Tlatelolco, al norte del islote.
- Así que de Cuautitlán él bajaría la calzada de Tacuba o Tenayuca, todavía más fácil, porque cruza por ese lado sin subir tanto cerro y mucho menos tan alto para llegar a la meta: Tlatelolco, no el Tepeyac.
- En cambio, si sale, como efectivamente sucedió, de Tulpetlac para ir a Tlatelolco, ahí sí se le atravesó el cerro del Tepeyac. Ahí sí tenía que ir a un lado del cerro del Tepeyac, pues tenía que tomar la calzada de los Misterios, que está al lado del Tepeyac. Entonces así se entiende perfectamente. Luis Becerra Tanco, es quién lo dice.
Fernando de Alva Ixtlilxóchitl sobre Juan Diego
- Cuando después de la aparición de la Virgen de Guadalupe se va a vivir a una chocita, dejando sus casas y tierras, eso lo sabemos por el Nican Mopohua de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, escrito en 1590.
- Entendemos que el tío Juan Bernardino lo quiso seguir a vivir en la chosita que le hicieron a Juan Diego y fue Juan Diego quien le dijo que no, que él tenía que atender las casas, en plural, y las tierras que sus antepasados les habían heredado. Sabemos que tuvieron casa y tierra para trabajar.
En tiempo de la postulación de la causa de canonización de San Juan Diego salió una especie de genealogía de Juan Diego, convirtiéndolo en un noble. Eso es totalmente falso.
Esta idea surge de una pequeña confusión entre la traducción del Nican Mopohua y la figura de otro personaje contemporáneo con un nombre similar al de nuestro protagonista.
El nombre es similar a otro noble, por eso Juan Diego es noble, cuando todos, todos, todos los documentos históricos que hablan de él hablan de un humilde macehual.
Ser un macehual significaba que tenías una posición social más alta que los esclavos, pero estabas por debajo de los nobles.
La fama de humildad que rodeaba a Juan Diego, no solo después de las apariciones guadalupanas.
Informaciones Jurídicas de 1666, hace referencia a algunas entrevistas que realizó el sacerdote, escritor y teólogo Miguel Sánchez a distintos ancianos de la comunidad a la que perteneció Juan Diego:
“Que el dicho Juan Diego, indio a quien esta soberana señora se apareció, era muy buen cristiano, ajustado varón y muy temeroso de Dios. Y como tal, desde que fue colocada dicha santa imagen a esta ermita, asistió a servir en ella a esta sacratísima señora, sin faltar en esta asistencia hasta que falleció, dejando opinión de haber vivido con todo ajustamiento y virtuosamente, sin que se le pudiese atribuir defecto alguno”.
- Si logramos entender más la mentalidad indígena, vemos cómo entre los indígenas era muy valorada la humildad. Ellos decían tener un corazón endiosado, pero no te equivoques: no quiere decir soberbio, no, totalmente lo contrario. Un corazón tan humilde que esté lleno de Dios.
- Por eso hablaban mucho con respecto a la humildad y la sencillez que se tiene que tener.
- Ser humilde de corazón te permitía participar de algunas actividades de gran importancia en la comunidad.
- Una de las cosas que no podía hacer cualquiera era barrer el templo, limpiar el templo. Eso solamente las personas dignas. Por ejemplo, Moctezuma, cuando fue hecho emperador, los ancianos que lo habían elegido lo fueron a encontrar barriendo el templo. Solamente las personas más dignas podían barrer el templo porque eso significaba que ellos preparaban el lugar donde llegaba la divinidad.
- Y en el caso de Juan Diego, él es quien cuida el templo, barre el templo de Guadalupe y aún en vida tiene esta fama de varón santo.
Juan Diego
- Hay que ver su vida de virtudes, de santidad, en lo que él hace, no por haber visto a la Virgen. Porque eso podría más bien jugar en su contra.
- Algunas ideas que pudieron haber surgido en el proceso serían algo como: ¿No estará loco? ¿No será alguien que empieza a hablar diciendo que ve a la Virgen?.
- Él es santo por la manera de ser, de vivir. Y tenemos, por ejemplo, noticias en el Nican Mopohua de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl de cómo vivía: que se confesaba, comulgaba, tenía su tiempo de contemplación, de oración, hacía penitencias.
- Por lo que se narra tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, podemos saber que cuando Dios se relaciona con los seres humanos, ya sea de forma colectiva o individual, le gusta que sus acciones estén llenas de significados que les den una profundidad poco obvia, pero perceptible para quienes tienen la agudeza de encontrar su mensaje más allá de las palabras que comparte. Por ejemplo, vemos que suele darle una importancia relevante al tema de los nombres cuando entabla una relación de colaboración con las personas. Adán, Abraham y Pedro son ejemplos claros de ello.
- En el caso del suceso guadalupano, esta relación de Dios con los nombres no pierde relevancia. Su nombre, Juan Diego, el nombre de pila, porque el nombre indígena es Cuauhtlatoatzin. Cuauhtli es águila; tlahtoa es hablar; y el tzin final es dignidad. Es decir: águila que habla cosas preciosas, cosas divinas. En otras palabras, mensajero de lo divino. Eso significa Cuauhtlatoatzin.
Las fechas en las que ocurren las apariciones.
- El 12 de diciembre es la fiesta de la Virgen de Guadalupe y que el 12 de diciembre de 1531 cayó en martes, pero recordemos que las apariciones se dieron entre el 9 y el 12 de diciembre, siendo el primer día sábado y el último martes.
- Esto también es una connotación muy interesante porque tú sabes que es ir a Jesús a través de María y tú sabes que el sábado litúrgicamente es dedicado a María.
- Incluso litúrgicamente se le llama Santa María en sábado.
- Así que, como es habitual en la Biblia, Dios hace contacto con las personas cuando estas se encuentran ocupadas haciendo lo que corresponde. Pasó con Moisés, con Zacarías, con Mateo y también con Juan Diego. Y luego dice: Venía en pos de Dios y de sus mandatos. Él se estaba formando en el catecismo de los franciscanos, en la doctrina, y entonces sucedió lo que Dios tenía planeado para el bien del naciente pueblo mexicano.
Gracias al Nican Mopohua tenemos registro de lo que Juan Diego vio y relató sobre las apariciones de la Virgen.
- Ninguna turbación inquietó su corazón y ninguna cosa lo alteraba. Antes bien, se sentía alegre, contento por todo extremo.
“Mucho le maravilló cómo sobrepasaba toda su admirable perfección y grandeza. Su vestido como el sol resplandecía, así brillaba; y las piedras y rocas sobre las que estaba como que lanzaban rayos. Como de jades preciosos, como joyas, relucían. Como resplandores del arcoíris en la niebla reverberaba la tierra”.
“Y los mezquites y los nopales y las demás variadas hierbitas que allí se suelen dar parecían como plumajes de quetzal, como turquesas aparecía su follaje. Su tronco, sus espinitas, sus espinas relucían como el oro”.
Nican Mopohua
- La contempla con este manto azul verdoso que solamente los emperadores podían usar. Es una emperatriz.
- El hecho de que aquella mujer no solo permitiera, sino que buscara que Juan Diego se le acercara de esta forma era algo completamente inexplicable.
- Esto llama bastante la atención porque los indígenas no podían ver a la cara a Moctezuma. Tenían siempre que ver el suelo. Si llegaban a ver la cara de Moctezuma, los asesinaban.
- Enseguida, la mujer de la aparición le preguntó a Juan Diego a dónde se dirigía. Él le contestó que a Tlatelolco, a la doctrina. Después de su respuesta, la Virgen se presenta oficialmente ante él.
“Yo soy la perfecta siempre Virgen Santa María. Yo tengo el honor y la dicha de ser la madre del verdadero Dios por quien se vive, el creador de las personas, el dueño de la cercanía y de la inmediación, el dueño del cielo, el dueño de la tierra”.
- Juan Diego nos dicen algo más allá de lo que describen, pues cobran una relevancia particular cuando se comprende el contexto que reflejan. ¿Dónde estoy? ¿Dónde me veo? ¿Acaso allá donde dejaron dicho los antiguos, nuestros antepasados, nuestros abuelos, en la tierra de las flores, en la tierra del maíz, de nuestra carne, de nuestro sustento? ¿Acaso en la tierra celestial?
- Esto no fue inventado por los españoles. No tenían ni idea del significado tan profundo que llevaban las palabras de Juan Diego en la cultura indígena.
- Los españoles no advertían que el color azul verdoso fuese importante, mientras que para los indígenas era lo más importante. El azul del cielo, el verde de la vida. Nadie podía usar ese color, solamente el emperador.
- En el Evangelio se narra que Jesús le agradeció a su Padre por revelarle su mensaje a los humildes de corazón. Monseñor nos explica cómo el suceso guadalupano hace eco de esas palabras.
- La Virgen de Guadalupe eligió a un laico. Y eso llama la atención porque fácilmente ella podría haberse aparecido directamente con el obispo y se ahorra todo esto.
- 57 años de edad, tendría más o menos Juan Diego. Pero actúa como una persona con un candor, con una humildad. Y entonces, en ese encuentro, comienza uno de los fenómenos evangelizadores más grandes en la historia del cristianismo.
- Era sábado, ya relucía el alba. Es un laico humilde, sencillo, apenas viudo, porque María Lucía murió en 1529”. Cuando va llegando cerca del Tepeyac escucha estos cantos maravillosos. Para el indígena, flor y canto significa la verdad divina y máxima. El ambiente que da la Virgen de Guadalupe desde el inicio, desde esta atmósfera guadalupana es un idioma que los indígenas entienden perfectamente.
La enfermedad de Juan Bernardino, el tío de Juan Diego.
- Cuando Juan Diego va a su casa a Tulpetlac, habiendo quedado con la Virgen que al otro día regresaba por la señal, un tío suyo de nombre Juan Bernardino se le había asentado la enfermedad. Estaba muy grave.
- Fue a llamar al médico. Todo el lunes se le fue en buscar un médico. Todavía se ocupó de él, pero ya era tiempo, pues estaba agonizando.
- El lunes se olvidó Juan Diego de ir al Tepeyac por la señal pedida por el obispo. Se le fue andar buscando un médico. Y en la noche del lunes 11 de diciembre, el tío anciano, que representa la raíz, la autoridad, la sabiduría, el fundamento del pueblo, es quien le pide a su sobrino Juan Diego que al otro día, muy temprano, le busque un sacerdote para prepararlo a bien morir. Cuando Juan Diego sale de su casa en la madrugada del 12 de diciembre por un sacerdote para traerlo ante su tío anciano a bien morir, Juan Diego se convierte entonces en el mensajero ahora de su tío anciano. Es decir: de la sabiduría, de la autoridad, de la raíz, de la verdad.
- Así que Juan Diego es mensajero de Jesús, es mensajero de María, es mensajero del obispo y ahora es mensajero del pueblo. Ese es el laico.
Beatificación y Santo
- Podríamos decir que el último asunto pendiente de Juan Diego en este mundo llegó varios siglos después de su muerte.
- Fue nombrado beato en 1990 y santo en el 2002, ambas celebraciones presididas por San Juan Pablo II.
- Monseñor Chávez fue parte importante del equipo de investigación para la canonización del santo indígena. Esto le implicó tener que enfrentarse, con documentos en mano, a varios opositores de dicha causa.
- Monseñor Guillermo Schulenburg, quien fue abad de la Basílica de Guadalupe desde 1963 hasta 1996. Es recordado es por la controversia que se generó al declarar que él no creía en la existencia histórica de Juan Diego, lo que provocó su renuncia como abad de la Basílica.
- “Yo tengo la carta. Porque como postulador me llegaban todas estas cartas. En esa carta dijo: ‘Si el papa Juan Pablo II viene a canonizar a Juan Diego, habría que ver si el papa es papa’”. Monseñor considera que esto es un indicio de un problema mucho más profundo. Otro tipo de intereses. No es Juan Diego. Es tumbar a la Virgen de Guadalupe y, junto con ese afán de destruir la imagen de la Virgen de Guadalupe, el acontecimiento guadalupano en totalidad.
- La canonización de Juan Diego tiene implicaciones doctrinales muy profundas. La canonización de San Juan Diego es tan fuerte, tan grande, porque va implícito el dogma de la infalibilidad del papa. Recordemos que una canonización es la declaración oficial que hace un papa de la santidad de un difunto, es decir, que podemos tener certeza de que esa persona se encuentra en el cielo. Porque el papa, dogmáticamente y con una oración dogmática, dice que este hombre, Juan Diego, está en el cielo. Son tres cosas: uno, que Juan Diego está en el cielo; dos, que este hombre es puente de unidad entre el cielo y los seres humanos; y tres, que es modelo de santidad para el mundo entero.
- La canonización de Juan Diego lleva a una conclusión más general sobre el mismo suceso guadalupano.
No sabríamos de Juan Diego si no fuera por la Virgen de Guadalupe. Y no sabríamos de la Virgen de Guadalupe si no fuera por Juan Diego.
FUENTES
- Video Secretos del Tepeyac La verdad de Juan Diego y la Virgen de Guadalupe | Podcast 11 publicado en la página Instituto Superior de Estudios Guadalupanos ISEG. Sitio web: https://www.youtube.com/@guadalupecodice
- Video Secretos del Tepeyac La verdad de Juan Diego y la Virgen de Guadalupe | Podcast 12 publicado en la página Instituto Superior de Estudios Guadalupanos ISEG. Sitio web: https://www.youtube.com/@guadalupecodice
- Video Secretos del Tepeyac La verdad de Juan Diego y la Virgen de Guadalupe | Podcast 13 publicado en la página Instituto Superior de Estudios Guadalupanos ISEG. Sitio web: https://www.youtube.com/@guadalupecodice

